Cada mañana…

Cada mañana bajo las mismas escaleras que dan a la misma plaza tranquila y callada. Ella me espera para abrazarme con su aliento frío y sereno. Y yo... Yo la saludo sumergida entre mis pensamientos, con una sonrisa que repite siempre el mismo nombre, con una sonrisa que dibuja siempre el mismo anhelo.

Autor: © 2017 Inma J. Ferrero

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