Sus paredes…

Sus paredes eran verdes, vestía su penumbra de la seriedad vacía del olvido. Hacía ya tiempo que el polvo se amontonaba en los muebles, dando a la sala un aspecto viejo y descuidado.

Junto a la ventana se modulaba la sombra de un sofá raído, sobre el que descansaban varios cojines de rostro gris. No recuerdo las veces que durante mi niñez me cobijé entre ellos, observando la caída de la tarde sobre aquel horizonte de tejados abrazados por la bruma.

Una voz al otro lado de la pared llenó de añoranza el nudo de mi garganta, un dolor sombrío y quedo apagó las palabras de mis labios. Sentí entonces un soplo frío golpeando los cristales y comprendí con tristeza, que lo que tuve ya no volvería a ser mío.

Autor: © 2017 Inma J. Ferrero

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