MARIO MORA: LA MÚSICA INTENSA

Por: Inma J. Ferrero


Fue a través de un apreciado amigo que conocí a Mario Mora. Desde ese momento comencé a seguirle, compré el nuevo CD que ha publicado, y enseguida llegué a la conclusión de que me hallaba ante un intérprete con mayúsculas. Puesto que en todas sus interpretaciones es predominante su entrega absoluta a la pieza que interpreta, y esta fluye entre sus dedos como el más embriagador hechizo, haciendo que los oyentes disfruten al máximo de la pieza que está siendo ejecutada.

Mario Mora (Cuenca, 1989) definido por la crítica como “un excelente pianista” (Mundo Clásico, Roberto San Juan), “segura estrella del piano” (La Provincia, G. Garcia-Alcalde) o “todo talento, virtuosismo y sacrificio” (entomelloso.com, Elías L. Montero), está desarrollando su carrera por numerosos países de todo el mundo. En 2013 finalizó sus estudios de Master en la Royal Academy of Music de Londres con Matrícula de Honor y Premio Extraordinario al mejor recital fin de Master, bajo la tutela del Profesor Pascal Nemirovski y con el patrocinio de Krein Scholarship y Santander Universities UK. Antes de eso, se licenció con Matrícula de Honor en las especialidades de Piano y Pedagogía del Piano en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid

R.P: ¿Cuándo comenzaste tus estudios de música? ¿Por qué el piano y no otro instrumento?

M.M: Comencé a la edad natural para ello, que suelen ser los 7-8 años. Anteriormente, había en mi casa un teclado eléctrico que yo utilizaba como juguete al volver del colegio, intentando sacar las canciones que habíamos cantado en clase. Mis padres vieron mi interés y así comencé a tomar clases de piano.

«…para mí es muy importante el tiempo de maduración: tener relaciones muy profundas con la obra…»

R.P: ¿Cuáles son tus compositores favoritos?

M.M: Tengo una debilidad, que es Johannes Brahms. El momento en el que decidí dedicarme a la música fue quizá trabajando música suya, cuando tenía apenas 12-13 años. A él dediqué mi trabajo fin de estudios, he tocado mucha de su música y espero que pronto pueda recoger algo de ello en un CD. Aparte de él, soy apasionado de toda la música, especialmente de los compositores alemanes (Schumann, Beethoven) y de los españoles (Albéniz, Granados, Falla). Siempre suelo incluir música de alguno de estos últimos en mis conciertos.

R.P: ¿Cómo preparas la lista de obras para un recital? y ¿Cómo estudias y profundizas en una composición?

M.M: La lista de obras suele ir cambiando temporada a temporada, siempre manteniendo alguna obra si ha funcionado bien. Suelo mirar mucho la reacción del público y crítica para elegir próximos programas. Así, por ejemplo, las obras de Liszt siempre han sido muy bien recibidas, y aunque no es mi compositor preferido, sigo manteniendo algo de su música en mis recitales.

El estudio y la profundización de una composición no se puede teorizar sin entrar en excesos tecnicismos, pues lleva un método de estudio muy bien organizado. No obstante, para mí es muy importante el tiempo de maduración: tener relaciones muy profundas con la obra y después dejarla días o semanas descansar para retomarla de nuevo. Esta experiencia hace que la mente y el oído la aprehendan y la entiendan mucho mejor. Pero por supuesto, aparte de eso y de las miles de horas de estudio, intento leer, informarme del contexto, escuchar otra música relacionada… Hay una labor muy amplia alrededor del aprendizaje de una obra musical.

R.P: ¿Dedicas mucho tiempo al estudio de la técnica?

M.M: Quizá menos de lo que pido a mis alumnos que lo hagan, pero todos pasamos por fases. He sido alumno, he estudiado todo en su medida, y cuando creces aprendes a sintetizar los conceptos, a buscar las cosas de otro modo, desde la experiencia. Recuerdo una frase de mi profesor: “cuando hay un problema técnico, es que hay un problema musical”. Siempre intento atacarlo así, desde la música.

«Soy un músico que toca para el público, no para sí mismo…»

R.P: ¿Qué concepción tienes de la relación entre el músico y el instrumento?

M.M: Es una relación muy estrecha, el músico pasa con su instrumento más tiempo que con cualquier humano. Tiene que haber respeto, dedicación, atención y sobre todo, ganas. Pasar tiempo con el instrumento sin ganas es tiempo generalmente perdido. Y por supuesto, como en cualquier relación, también hay fases de discusión y enfrentamiento.

R.P: ¿Cuál es tu visión sobre la relación entre el intérprete y el público?

M.M: Siempre intento tener al público muy presente. Soy un músico que toca para el público, no para sí mismo. Por ello, presto mucha atención a los comentarios, a las críticas y cuido la relación con ellos. Incluso, durante un concierto, presto atención a la reacción del público en cada momento: desde los momentos de silencio absoluto hasta aquellos en los que se escucha un “ruido” que denota falta de atención. La interpretación es comunicación, y hay que provocar siempre que el receptor reciba el mensaje.

R.P: ¿Qué estilos musicales prefieres?

M.M: En cuanto a épocas, prefiero el Romanticismo, todo lo relacionado con el S. XIX, aunque adoro la música anterior y posterior. En cuanto a géneros instrumentales, prefiero el sinfónico, y además, me gusta también, como a cualquier chaval joven, escuchar otros tipos de música.

R.P: ¿Piensas que la música clásica es elitista?

M.M: Pienso que hay sectores de la música clásica que son elitistas, pero no que el género lo sea. Hay una parte de la sociedad que se ha adueñado de una cultura que nace con otro propósito, el de entretener, y que nace accesible a todos. Y por desgracia, para la gente ajena a este mundo,  la música clásica es de ese sector elitista. Pero no es cierto. La realidad es que hay un gran sector que busca lo contrario, busca disfrutar de la música como el que disfruta de cualquier otro placer de la vida, sin estar por encima o por debajo. Si protegemos la música en una urna solo accesible para unos pocos, al final nos quedaremos solos.

R.P: Acabas de publicar un CD ¿Ha sido buena la acogida?

M.M: Sí, estoy muy contento con mi nuevo CD “Spanish Rhapsody”. Se publicó en mayo con la discográfica KNS y está teniendo una acogida muy buena. Creo que ayuda la selección musical, con música española de Albéniz, Falla, Granados y Liszt, una música con la que me siento muy identificado. Tengo que dar las gracias a la Fundación Henri Moerel, a Celemente Pianos y a Polimúsica por apoyar este trabajo y hacer que todo se haya podido realizar con la máxima profesionalidad. Estoy muy satisfecho del trabajo realizado.

«Hay una parte de la sociedad que se ha adueñado de una cultura que nace con otro propósito…»

R.P: ¿Cuáles son tus proyectos para el futuro?

M.M: Seguir creciendo como persona y como músico. Por un lado, continuaré dando conciertos y recitales por España y algunos países Europeos, tanto solo como con alguna agrupación de cámara. Por otro lado, sigo desarrollando mi actividad pedagógica en el Conservatorio Superior de Música de Castilla-La Mancha, con un grupo de alumnos con los que trabajo muy a gusto. Y además, dedico un poco de tiempo a sacar adelante el proyecto Clásica FM Radio, que con unos amigos hemos creado para intentar divulgar y difundir la música clásica, algo que creemos necesario en la sociedad de hoy en día.

R.P: Muchas gracias por responder a nuestras preguntas

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