CARMEN MARTAGÓN ENRIQUE | LA POESÍA COMO CONFIDENTE

Hay momentos en los que el ser humano siente la necesidad de decir todo aquello que siente y le hace vibrar como persona, en estos momentos hay pocos motivos o fuerzas que se lo impidan, y de este modo surge la poesía o la prosa íntima. Aquella que no necesita presentación y que desnuda de toda retórica llega a nosotros para quedarse y formar parte de nosotros.

Este es el caso de la poeta que nos acompaña en el mes de octubre, Carmen Martagón Enrique, en ella descubriremos que los matices cotidianos de la vida tienen mucho que decirnos y enseñarnos.

Nacida en Huelva en 1.968. Licenciada en Psicología por la Universidad de Sevilla. Ha publicado escritos en varias antologías, entre las más recientes: Mujeres en la Historia 3 y Casa de Fieras de M.A.R. Editor, Encuentro Internacional de Poesía de Úbeda, El mundo en Cincuenta Palabras, Versos para la Vergüenza, Poetas de Huelva por la Paz o un Año de Palabras.

En marzo de 2017 publica su primer libro de relatos “Equipajes sin Nombre” de Apuleyo Editores. Reciente ganadora del I Concurso de relatos cortos “Cortoletraje” de Pábilo Editorial. Desde 2014 administra su blog Herencias de mar y sueños, donde expone dos de sus grandes pasiones, la fotografía y la escritura.

En estos momentos inmersa en el montaje de su primer poemario, y pendiente de las tareas de corrección de su novela.

“recuerdo que escribía poemas en las postales de felicitación dedicadas a mis padres y abuelos…”

R.P.: ¿Cuándo y cómo llegaste a la poesía?

C.M.E.: Escribo desde pequeña, me recuerdo leyendo unos alegres versos para que mi abuelo me diera su aprobación. También recuerdo que escribía poemas en las postales de felicitación dedicadas a mis padres y abuelos en sus cumpleaños. Nunca le enseñé a nadie más lo que escribía. Hace unos diez años comencé a escribir casi cada día. Descargar sentimientos en la poesía me ayudó a superar muchas cosas que he ido viviendo. Construir historias personales, a través del relato, ha sido un gran reto.

R.P.: ¿Qué es la poesía para tí?

C.M.E.: Un lugar para guardar los miedos, las tristezas, los silencios; un rincón donde soñar despierta con un mundo mejor. Una forma de revivir cada una de las estaciones o de esconderlas. Un viaje del interior al exterior de nosotros y viceversa.

“Un viaje del interior al exterior de nosotros y viceversa.”


POESÍA

TORMENTAS

Luchar contra el viento, arañar la tormenta,
beberte la lluvia a sorbos infinitos,
pintar la borrasca de azul.

Disfrutar del barro que mancha tus pies,
alumbrar tus miedos con rayos y truenos,
lavarte la cara con el aguacero que baña tu cuerpo.

Resoplar en rosa entre los nubarrones,
tras los negros cúmulos que cubren tu cielo,
pintar arcoíris, dibujar un sol, tapar este silencio.

Volverá la brisa, aprendiendo a respirar a contra viento,
volverá la calma, acompasando el mundo,
nada será igual, nada.

Y ese cielo negro despejará un día,
volverá tu paz vestida en colores.

Será otra tormenta con la que luchar
la que habrá mañana,
respira profundo, siente desde el alma.

A SOLAS CON MIS VERSOS

Se ha quedado el sabor amargo del último café;
sigue aquí, impregnándome los labios,
sigo esperando el dulzor de tu boca,
que reviste de azúcar el café más amargo.

Se ha quedado prendido en mi piel el olor de los días sin ti,
el aroma a soledad de esta casa,
su espacio sigue contando los minutos echándote de menos,
mientras, los días y las noches reflejan tu ausencia en mi sofá.

Se me ha grabado en la sien el dulce sonido de tu voz,
retumba su breve melodía en las paredes vacías de mi alcoba,
en la mesa plegable que adorna la cocina
testigo de nuestros encuentros al alba.

Mis manos extrañan el calor de tu cuerpo,
aún te buscan, con nocturnidad,
entre las sábanas frías de ausencia,
en el frescor de la ducha compartida,
en el paseo bajo el sol de mediodía
y a media tarde, en mi soledad irremediable.

Espero tu regreso con las primeras nieves del invierno, no tardes,
se me ha quedado helada la nostalgia
ya no me reconforta la taza caliente entre las manos,
a solas, con mis versos.

VIENTOS

Enrédame en tus vientos,
tormenta de amor entre mis sábanas
y lléname la piel de tempestades,
de huracanes de mar,
que me hagan zozobrar entre tus brazos.

Quiero que arrecie la lluvia de tu cuerpo
en mis entrañas dormidas
despertar, por entero,
con la llovizna febril de tu mirada.

Después, me dejaré navegar a la deriva,
para soñar que soy nave de otros tiempos:
bergantín de piratas sin batallas,
goleta sin bandera hacia la orilla,
chalupa de sal, arena y aire.

Cuando despierte
regresaré dispuesta a la batalla
en otro amanecer de verso y carne.

AÚN HAY ALMA

Toda la vida cabe en un suspiro,
en la última gota de sudor sobre la almohada,
en la escarcha que congela las hojas
y las ramas,
en tus pupilas.

Toda la vida fluye en un abrazo,
en la sonrisa desdentada de un infante,
en los sauces llorones del camino
que hacen gemir sus ramas.

Toda la vida te voy a esperar
no te demores,
la neblina se ha colado por mis venas
y me amenaza,
he salido al calor del otoño
por desafiarla.

He llegado a buscarme entre las hojas,
no puedo demorar ningún segundo,
aunque tenga toda la vida y más,
todo mi tiempo y más, para encontrarme.

 

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