GIUSEPPE CHIARAMONTE | EL TONO CÁLIDO DE LA MÚSICA

Por: Inma J. Ferrero

Traducción: Elisabetta Bagli


Decía el filósofo romano Lucio Anneo Séneca «Verdaderamente, el azar tiene mucho poder sobre nosotros, puesto que, si vivimos, es por azar.» y fue el azar el que hizo que conociera al guitarrista italiano Giuseppe Chiaramonte, y que surgiera entre nosotros una amistad que posee todos los elementos para ser intemporal.

En este punto, es necesario decir que hemos compartido escenario, junto a la poeta italiana Elisabetta Bagli, y que descubrí a un gran profesional. Pero antes todo descubrí a un hombre que posee una sensibilidad especial, que es palpable en su modo de interpretar las piezas. Y también a una persona llena de otras tantas virtudes, que en este mundo parecen a ver perdido importancia, pero que a mi entender son muy importantes a la hora de brindar amistad a otra persona.

Giuseppe Chiaramonte se distingue por su tono cálido y lleno de cuerpo que, unido a su fuerza emotiva y a la expresividad de sus interpretaciones, ha llevado a los organizadores de sus últimos conciertos europeos a definirlo como “El poeta de la guitarra”

Nacido en 1985, debutó como concertista de guitarra clásica a la edad de 15 años. Desde entonces ha desarrollado una intensa actividad concertística que le ha llevado a ofrecer recitales como solista en las prestigiosas salas de conciertos de Austria, Alemania, Italia: en Viena (Palacio Sternberg), en Berlín (Kunstsalon Maja & Friends), en Schweinfurt (Galerie Bräutigam), Vaihingen an der Enz (Festival Gitarrentage Vaihingen), Milán (Castillo Sforzesco, Basilica de S. Ambrogio, Museo Diocesano, Salone d’Onore Giuseppe Verdi en la casa de Verdi, Chiesa Rossa, Auditorium Giosuè Carducci, etc.), Brescia (Festival Brescia Chitarra), Bergamo (Villa dei Tasso), Venecia (Villa Pisani), Santa Severina (Castello), Caccuri (Castello), Mesoraca (Chiesa del Ritiro, Chiesa SS. Ecce Homo), Lecce (Biblioteca di Caprarica), Tricase (Palazzo Gallone), Specchia (Chiesa dell’Assunta) y otras numerosas ciudades, obteniendo un gran éxito entre el público y la crítica. En la formación Guitarra solista y orquesta ha ofrecido el concierto para guitarra y orquesta “Bosco Sacro” de Federico Biscione en 2015 en Milán (Chiesa dell’Assunta in Vigentino). También ha ofrecido varios conciertos en directo en la radio, en programas dedicados a él.

Ha ganado concursos nacionales e internacionales, también ha sido llamado por numerosos compositores contemporáneos para interpretar sus composiciones. Como guitarrista solista ha extrenado «Sarabanda e Giga» (F. Biscione), “Variazioni notturne” (P. Coggiola), “Bacalabra” (F.D.Stumpo). De F.D. Stumpo ha grabado el extreno mundial de música para guitarra en un CD en el sello discográfico «Sinfonica» de Milán en 2015.

Ha estudiado Guitarra clásica con el maestro Angelo Capristrano. Perfeccionamiento con Pavel Steidl, Emanuele Segre, Zoran Dukic, Stefano Grondona, Andrea Dieci, y en la academia Internacional de música de Milán, con Aldo Minella.

Para 2017 tiene programados conciertos en Suiza, Reino Unido, España, Italia, Austria, y tiene prevista la publicación de un CD con música de Bach, Scarlatti, Mertz, Poulenc, Biscione, recientemente grabado en la Iglesida de S. Miniato en Borgo Rapale (Toscana)

En 2017 ha ofrecido recitales en la Sala Eutherpe de León (España) y en la Sala Martínez Bar de Madrid (España)

«…quería estudiar piano, pero no había maestros de piano cerca de mi casa…»

R.P: ¿Cuándo comenzaste tus estudios de música?

G.C: Empecé a estudiar música a los 9 años. Aunque mi madre no fuese música, había percibido la importancia de la música, y le gustaba ver que yo y mis hermanas aprendiéramos un instrumento musical. En mi pueblo, Mersoraca, que se encuentra en el Sur de Italia, había un anciano señor que daba clases de guitarra y mandolina. Estas clases estaban principalmente dirigidas al aprendizaje de la música popular. Todavía recuerdo su primera lección sobre figuras musicales. Él me enseñó los fundamentos de solfeo y años más tarde hice el examen de Teoría y Solfeo en el Conservatorio de Reggio Calabria.

R.P: ¿Por qué la guitarra y no otro instrumento?

G.C: Fue casual y fue también una necesidad. En mi pueblo no había tradición de música clásica, sino de música popular. Y la guitarra era, junto con la mandolina, un instrumento popular. De hecho, quería estudiar piano, pero no había maestros de piano cerca de mi casa. Además, uno de los mayores lutieres europeos era originario de mi pueblo; aprendió ese arte en el Norte de Italia. Durante algunos años vivió de nuevo al Sur. Su nombre es Mario Grimaldi y todavía hoy toco guitarras construidas por él y basadas en modelos españoles. Mario Grimaldi fue músico también, ya que estudió guitarra clásica, y fue mi maestro de guitarra. Antes de regresar al Norte de Italia, me indicó a mí y a los demás alumnos que tenían clase con él, donde podríamos seguir teniendo clases. Así que mi maestro, desde entonces, fue Angelo Capistrano, el que inventó una técnica increíble que todavía hoy yo uso y difundo a través de mis master class.

R.P: Dentro del repertorio clásico y no clásico ¿Cuáles son tus compositores favoritos?

G.C: Sin duda, mi compositor favorito es Johann Sebastian Bach, porque fue el único capaz de escribir en todas sus obras siempre música perfecta y hermosa. Sólo Bach fue perfectamente capaz de mantenerse a medio camino entre la perfección divina y la estética terrenal. De la época romántica me gusta Johann Kaspar Mertz, porque cuando escribía para guitarra estaba pensando en el piano, y con la técnica que aprendí del Maestro Capistrano, su música tiene un rendimiento notable y verdaderamente pianístico. Como dije, siempre he amado el piano, a escondidas. Hablando de autores contemporáneos, colaboro con muchos compositores vivos, y sin duda mis favoritos son Federico Biscione y Paolo Coggiola, que ya me han dedicado algunas composiciones. Son muy diversos: Biscione es el perfecto heredero de la tradición musical italiana de 1900, mientras Coggiola tiene una ironía punzante y una fuerza que lo acerca más a la música de Britten.

R.P: ¿Cómo preparas la lista de obras para un recital? y ¿Cómo estudias y profundizas en una composición?

G.C: No es nada fácil preparar un repertorio siempre bien equilibrado, pero la lista de canciones que se presentan al público nunca puede ser banal. Elijo diferentes maneras de componer un programa. A veces (casi nunca) escojo una secuencia cronológica de las piezas: en este caso no es necesario seguir un tema en particular. Más a menudo, divido el concierto en dos o tres partes, cada una de estas partes dedicada a un tema, como un «homenaje a Bach», o una «música de Andalucía» o una música «romántica» de Mertz o de Sor, o una breve colección de danzas.

Cuando tengo entre mis manos una nueva composición la primera cosa que hago es leerla tratando de entender si hay puntos técnicos que merecen ser profundizados o que necesitan una digitación precisa. La solución de los pasos técnicos es sin embargo independiente del rendimiento musical. De hecho, me aseguro de que las líneas vocales sean distintas y bien presentadas, que sea posible variar el tono de forma consistente, casi como hace un compositor que asigna a los diferentes instrumentos de la orquesta varios episodios. Por ejemplo, algunos pasajes merecen un vibrato especial que es bueno sólo en las cuerdas más graves, a continuación, me aseguro que la melodía venga realizada precisamente en las cuerdas: de esta manera es como si hubiera asignado la parte a un violonchelo. Y así sucesivamente. Después de encontrar las frases y los tiempos y después de haber arreglado los aspectos técnicos, me encargo de los macro-fraseos, hago que la pieza tenga un sentido en su totalidad. Luego pruebo y pruebo para memorizarlo. En algunas canciones muy conocidas, sin embargo, primero escucha a las actuaciones de los más grandes guitarristas del ‘900, como Andrés Segovia, Julian Bream y John Williams: es bueno tener en cuenta las ideas de los que han hecho historia, antes de construir su propia idea.

R.P: ¿Dedicas mucho tiempo al estudio de la técnica?

G.C:No, no por lo que se refiere al sentido común de hacer técnica. No me encontrarás sentado en una silla repitiendo decenas de arpegios o escaleras, casi como si fuera una cantinela. Mi técnica, como he dicho antes, se basa en principios innovadores que no requieren movimientos repetidos con la esperanza de que tarde o temprano se resuelvan por sí solos. En mi técnica hay un nuevo acercamiento a las cuerdas, que simplifica la mayoría de los movimientos. Esto no significa que no hago técnica pura, pero la simplifico, dejo lo esencial: encuentro el problema específico e invento la forma de resolverlo, a menudo separando lo que hace la mano derecha de lo que hace la mano izquierda.

«…Bach fue perfectamente capaz de mantenerse a medio camino entre la perfección divina y la estética terrenal…»

R.P: ¿Cuál es tu visión sobre la relación entre el intérprete y el público?

G.C: Es esencial que el intérprete tenga mucho respeto por la audiencia al subir el escenario y, lo que es más importante, tiene que dar un concierto que tenga un programa que satisfaga al público. No me refiero a un programa simple o ya conocido, sino un programa que tiene el equilibrio adecuado entre la música más difícil y más fácil de escuchar. Sería inútil proponer al público una hora de sufrimiento con un programa incomprensible, que sólo sirve si tienes que presentarte a una audiencia de técnicos: no podría ser comunicativo. El público, por su parte, debe devolver el respeto manteniendo el silencio absoluto. Si hay algo que no puedo soportar, es el público que distrae o perturba. El encuentro entre el intérprete y la audiencia es un momento importante y, me atrevo a decir, mágico, una oportunidad única. A través de la vibración del aire, el arte del músico tiene que llegar al público: esto es posible sólo en un concierto, por eso invito a la gente a ir a conciertos en vivo y no conformarse con videos en YouTube o con CDs. Pido a mi audiencia que no grabe el concierto con el móvil para no corromper la sacralidad de ese encuentro.

R.P: ¿Estás de acuerdo con el modo actual de enseñanza de la música? ¿Te has planteado alguna vez dedicarte a la enseñanza?

G.C: La música se enseña de manera diferente en los varios Países del mundo. Muchas son las maneras correctas de enseñar y estoy de acuerdo con muchas de ellas. Estoy de acuerdo con los métodos de enseñanza que ayudan al estudiante a crecer progresiva y libremente, no estoy de acuerdo con los métodos autoritarios que atan el estudiante al maestro como si fueran de su propiedad. Para que haya una buena educación musical, los maestros deben estar bien preparados y tienen que ser excelentes instrumentistas: sólo de esta manera podrán proporcionar una formación adecuada y libre de restricciones: no tendrán nada que temer.

Nunca me dediqué a la enseñanza básica por falta de tiempo, y no creo que pueda hacerlo en un próximo futuro. Me gustaría seguir usando mi tiempo para la preparación de conciertos y CDs, dedicándome sólo a la enseñanza del refinamiento que, por su propia naturaleza, es ocasional y no me va a tomar mucho de mi tiempo.

R.P: ¿Piensas que la música clásica es elitista? ¿y el público que acude a los recitales?

G.C: No creo que la música clásica sea o deba ser elitista. Pero, por desgracia, en parte es así. El problema no es la música en sí misma, el problema es la falta de educación musical en la escuela. La audiencia que va a los conciertos es generalmente variada, pero podría ser mucho más grande si hubiese una educación musical básica, me refiero en los primeros años escolares.

R.P: Has dado recitales en numerosas ciudades europeas ¿Cuáles son tus proyectos para el futuro?

G.C: En mis futuro todavía hay conciertos en ciudades europeas y muchos conciertos también extracontinentales. Serán conciertos en los que presentaré especialmente mi último trabajo “Soul of Strings”, lanzado al mercado discográfico hace unos meses bajo Da Vinci Classics, un sello japonés. En unos meses, mi nuevo CD, en el que toco la música del compositor español Fernando Sor, se lanzará bajo el mismo sello. Este último es un disco partido en dos: en una mitad, tocaré sus composiciones en solitario y en la otra mitad voy a tocar sus obras para guitarra y voz en dúo con la soprano polaca Joanna Klisowska. En paralelo, estoy preparando un programa monográfico dedicado a mi compositor romántico favorito.

R.P: Desde tu visión actual ¿Qué le dirías a los jóvenes que comienzan en la música?

G.C: Tendría mucho que decir. Lo primero es exigir que sus maestros se vuelquen por completo en su tarea: ¡nunca hay que conformarse con ellos! Luego, les diría que escuchen mucha música, especialmente en vivo. Uno no se convierte en músico si no escucha la música de los grandes intérpretes, y especialmente, de los que tocan otros instrumentos distintos de los propios. Por último, lo más importante es tener una cultura sólida, humanística o científica; mejor las dos. Para ser un buen músico no es suficiente con tocar música, se necesita saber sobre literatura, filosofía e historia y también matemáticas y física. Sólo una vasta y profunda cultura puede sostener la fama de ser un gran músico.

R.P: Muchas gracias por haber contestado a nuestras preguntas.

Digiprove sealCopyright secured by Digiprove © 2017 Revista Proverso

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site is protected by wp-copyrightpro.com

error: Content is protected !!