ÓSIP MANDELSHTAM | LA DESOBEDIENCIA ESTÉTICA

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Osip Mandelstam

La vida a menudo encierra muchas paradojas, por no decir siempre, y digo esto porque la coincidencia hizo que uno de los primeros poetas que conocí, siendo niña, fuera Osip Mandelstam. Mi primer encuentro con este poeta se produjo en la sala de espera de un conocido sindicato español, en una pequeña mesa nutrida de revistas de toda clase de índole había un pequeño libro olvidado por alguien.

El libro tenía desgastadas las tapas, las páginas amarillentas y anotadas, por lo que pensé que habría sido un gran tesoro para alguien, y que seguro lo había perdido. Se trataba del libro “Cuaderno de Voronezh”, y confieso que, con mi corta edad, entonces tenía 8 años, no supe captar la importancia de aquellos versos que se abrían ante mi curiosa ignorancia. Fue siendo más mayor, ya en el instituto, cuando releyendo el pequeño libro intuí que me encontraba ante uno de los poetas más importantes del siglo XX. Y esto lo ratificó más tarde mi profesor de literatura, D. Miguel Ángel León.

Ósip Emílievich Mandelstam, nació en 15 de enero de 1981 en Varsovia, (Polonia), pero de niño se trasladó con sus padres a San Petersburgo.

Permaneció en la Unión Soviética tras la Revolución y escribió poesía hasta 1925. En el período posrevolucionario, su actitud crítica y sus escritos le comportaron arrestos y deportaciones, lo que hizo que la mayor parte de sus escritos no se publicaron bajo el régimen estalinista, de 1929 a 1953.

De izquierda a derecha: Osip Mandelstam, Korney Chukovsky, Benedikt Livshiz, Yuri Annenkov

Como he dicho es uno de los poetas más importantes del siglo XX, lo que significa estar al lado de poetas como: Anna Akhmátova y Marina Tsvetaeva (acaso también de Alexandr Blok, Boris Pasternak o Mayakovsky). También es importante señalar que es uno de los principales representantes del movimiento literario acmeísta (1) junto con la poeta Anna Ajmátova.

Su poesía se agrupa en los libros: «La piedra» 1013, «Tristia» 1922, «Los cuadernos de Moscú» 1935 y «Los cuadernos de Voronezh» 1937.

Su poesía que él mismo calificó como «cívica», es una poesía contra el poder, pero también una poesía de desobediencia estética. Lingüística y sintácticamente, la inmensa materia poética del autor de Tristia contraviene el instinto de conservación no sólo vital, sino también estético.

Entre sus libros en prosa destacan: El rumor del tiempo, La cuarta prosa, El viaje a Armenia, De la poesía y Coloquio sobre Dante.

Por la autoría de un poema satírico en el que criticaba a Stalin, fue arrestado en 1934 y deportado a un pueblo de los Urales. Posteriormente lo trasladaron a Voronezh, y después regresó a Moscú en 1937. Al año siguiente fue arrestado de nuevo y conducido, al parecer, a un campo de trabajo en Vladivostok (Siberia), aunque nunca más se supo de él.

Su importancia dentro de la literatura rusa se puso de manifiesto por las memorias (2 volúmenes, 1970, 1974) escritas por su viuda, Nadejda Mandelstam.

Se supone que Ósip Mandelstam falleció en Gulag el 27 de diciembre de 1938.

Libros recomendados:

“Cuaderno de Voronezh”, Igitur (edición bilingüe).
“Tristia y otros poemas”, Igitur (edición bilingüe).
“El sello egipcio”, Maldoror.
“La cuarta prosa”, Maldoror.
“Coloquio sobre Dante; La cuarta prosa”, Visor.

POEMAS:

El oído afinado dirige la vela sensitiva…

El oído afinado dirige la vela sensitiva,
la mirada dilatada se despobla
y un coro enmudecido de pájaros nocturnos
atraviesa el silencio.

Yo soy tan pobre como la naturaleza
y tan simple como el firmamento,
y mi libertad es tan quimérica
como el canto de los pájaros nocturnos.

Yo veo al mes inanimado
y al cielo más muerto que el lienzo;
y acepto del vacío
¡Su mundo enfermo y extraño!

La tristeza inexpresiva…

La tristeza inexpresiva
abrió sus dos ojos enormes,
el florero al despertar
del cristal arrojó las flores.

Todo el cuarto se invadió
de una lánguida -¡dulce medicina!
este reino tan pequeño
tanto sueño ha devorado.

Un poco de vino rojo,
-otro poco de sol de mayo-
y rompiendo un delgado bizcocho
la blancura de dedos finos.

Yo he regresado a mi ciudad, que conozco…

Yo he regresado a mi ciudad, que conozco
hasta las lágrimas,
hasta las venas, hasta las inflamadas glándulas
de los niños.

Tu regresaste también, así que bébete
aprisa
el aceite de los faros fluviales
de Leningrado.
Reconoce pronto el pequeño día decembrino,
cuando la yema se mezcla a la brea
funesta.

Petersburgo, todavía no quiero morir.
Tú tienes mis números telefónicos.

Petersburgo, yo aún tengo las direcciones
en las que podré hallar las voces de los muertos.

Vivo en la escalera falsa, y en la sien
me golpea profunda una campanilla agitada.

Y toda la noche, sin descanso, espero la visita anhelada
moviendo los grilletes de las puertas.

Traducción de Jorge Bustamante García


(1) Acmeísmo: Este movimiento literario se caracterizaba por apoyar, en contraste con el simbolismo, la precisión y la concisión en la poesía.

Bibliografía:

Wikipedia

Biografías y vidas

A media voz

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