EL PAPEL DE LAS CIUDADES DE ROMA Y PARÍS EN LA LITERATURA POSMODERNA

Literatura de viajes y espacio urbano

Por: Almudena Mestre


Natura Morta – Josef Winkler

Josef Winkler en su libro “Natura Morta” (Galaxia Gutenberg 2003) describe la ciudad de Roma como si fuese un tríptico de pintura, un retablo, el Jardín de las Delicias, y el ojo de su autor recorre las luces y las sombras de una serie de espacios por los que transcurre la trama.

En el día a día, el ajetreo del mercado de la Piazza Vittorio Emmanuele; los domingos, la espera y la vagancia ante el Vaticano, la vendedora de higos y su hijo…. Un mercado en el que aparecen cuerpos humanos, animales muertos y despedazados, frutas tropicales y verduras. La Roma que nos presenta el autor es diferente de la que un viajero normal que se pasea por esta hermosa ciudad. Utiliza las repeticiones de prosa melódica, melopea o cierto canturreo con una repetición de estilos y ritmos en medio de una mezcla de cuerpos ensangrentados de animales y objetos.

Josef Winkler

Se la puede considerar una novela espacial donde los espacios adquieren predominancia frente a lo temporal ya que su escritura está fijada y forjada sobre ese elemento. Aparece una ciudad viva y muerta a la vez. El mercado y sus puestos con elementos descriptivos similares a un libro de viajes son el corazón, el vientre y el sexo de la ciudad; la Plaza de San Pedro y la descripción de la plaza del Vaticano, con una poderosa crítica a la religión y a la venta de objetos religiosos donde incluye elementos eróticos y algún encuentro amoroso-sexual en la Via Borghese. El Vaticano aparece como un escenario de película con cierto matiz de hiperrealismo. Parece una ciudad artificial, una ciudad irreal del Vaticano con un decorado turístico, desmitificada de la religión que se convierte en una ciudad artificial, similar a un tríptico o una película; el hospital, lugar de vida y muerte; la Capilla Ardiente y la fosa común donde la muerte acelera y la manifestación de los personajes planos; el cementerio (la ciudad de los muertos con tumba identificada y los habitantes no identificados, no muertos han perdido la identidad en la muerte. Recuerda a ciertos cuadros barrocos con naturaleza muerta con calavera, manzana y gusano que determinan el camino hacia la muerte, donde conviven olores vitales y de putrefacción, tal vez una réplica de un bodegón. En toda la obra existen elementos básicos que sirven para articular el espacio urbano, el tiempo se destruye y solo queda la muerte. En la narrativa de Wickler el tiempo se para, se diluye, y solo el espacio.

Barrio Perdido – Patrick Modiano

En la novela “Barrio Perdido” (Cabaret Voltaire, 2012) de Patrick Modiano, París surge como personaje literario a través de una ciudad crepuscular mecida en el recuerdo, en el anhelo de ser rememorada y revivida. Calles y plazas que despiertan en medio del bochorno y el polvo parisinos, mezcla de canícula y calima que incitan al sueño, al bostezo en medio de una ciudad aletargada. El silencio de una ciudad fantasma por donde pasear y recordar los lugares familiares, los que siempre surgieron en nuestra infancia y abruman nuestra memoria le dan a Ambrose Guise, escritor de novelas policíacas que regresa a París después de treinta años, una visión de irrealidad y amargura.

Las orillas del Sena por las que transitar y recorrer las calles solitarias y vacías, cruzando los semáforos en plena noche conducen al recuerdo de lugares oníricos parecidos a un pasado incierto, a sitios reales con nombres verdaderos, tal vez, ficcionalizados por Modiano y convertidos en fotogramas de blanco y negro.

Una novela visual y plástica, llena de imágenes que atraviesan el París de un hombre que desea borrarlos y eliminarlos de su memoria después de recordarlos. Por el infinito de la memoria vagan los recuerdos bajo la soledad y el abatimiento de un escritor en una ciudad actualmente extraña para él donde flota el misterio de su verdadera identidad a través de los personajes que recorren la ciudad del amor.

Un encuentro de Ambrose Guise con su editor japonés nos traslada al escenario parisino, nos conduce a la modernidad de sus calles y aceras en medio de sus edificios escalonados que yacen en la huella del tiempo y marcan el aspecto de una ciudad “muerta” para su protagonista. Laten los misterios de un pasado entre los archivos que un famoso abogado Daniel de Rocroy dejó como legado del protagonista y servirán de pesquisas para resolver la trama de la novela.

Patrick Modiano

La escritura de Modiano caracterizada por su estilo directo, escrito en primera persona, nos induce a la melancolía atravesada por el anhelo, el deseo impregnado de pinceladas artístico-literarias mediante un lenguaje sencillo y coloquial en la cual encontramos la armonía y coherencia textual. Una novela que se desarrolla en la ciudad de París vista en distintos espacios acompasada a distintos tiempos; así aparece una temporalización del espacio por medio de la cual, el escritor describe la ciudad mediante los recursos del recuerdo ya sea, por memoria voluntaria o simplemente, involuntaria. Todas las novelas de Patrick Modiano aluden a algún elemento urbano en las que utiliza frases cortas o entrecortadas, propias de la literatura posmoderna, una especie de estilo guión con diversos niveles temporales.

En la novela existe por un lado, una vuelta al espacio donde el protagonista ha perdido su identidad provocándole cierto desasosiego en una ciudad abandonada tal y como lo describe en medio de una ciudad sin tiempo; por otro lado, la ciudad está repleta de recuerdos en los que llenar los vacíos, la típica ciudad del recuerdo construida a base de retales o recuerdos; y por último, aparecen los saltos en el recuerdo por el París de noche, similar a un sueño o una ensoñación.

Barrio Perdido – Patrick Modiano

La ciudad duerme, parece una ciudad fantasma, una ciudad desierta, una ciudad posmoderna que pierde su identidad, dividida por las dos orillas del Sena donde el protagonista se pregunta si la ciudad es irrealidad y él es el que está vivo o simplemente, es al revés. Una ciudad onírica, fantasmagórica, un ente vivo, sin corporalidad. Se diría que es un paseo ficticio visto a través de un catalejo, una especie de vídeo donde la ciudad se empieza a convertir en la no-ciudad, ciudad inexistente, fragmentada en la que los espacios exteriores que se disuelven en el recuerdo y las calles o plazas se convierten en espacio temáticos. Realmente en los espacios interiores se dan las verdaderas vivencias. Al final, los espacios se convierten en vacío, el espacio se ancla en el recuerdo asaltando una serie de imágenes con personajes muertos. Es una novela de espacios que ya no hablan, simplemente se anulan y se destruyen.

1 comment

  • Ana Salva

    Muy buen escrito, dan ganas de leer el libro natura morta, quizás por la descripción salvaje de Italia que haces.
    El de París creo que me aburriría un poco, parece que es más tranquilo y en este momento me apetece avión.
    Enhorabuena Almudena.
    Eres fantástica describiendo

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