RUBENS | HUMANISTA, IDEALISTA Y PINTOR

Por: Isabel Rezmo


Este mes, el Atril abre sus puertas para descubrir el trazo del pintor Pedro Pablo Rubens.

Ningún pintor europeo del siglo XVII conjuró como lo hizo Rubens talento artístico, éxito social y económico y un alto nivel cultural. Aunque su actividad se centró en la pintura, también realizó numerosos diseños para estampas, tapices, arquitectura, esculturas y objetos decorativos. Su obra, muy abundante y versátil, incluye pinturas de temas mitológicos, religiosos y de historia, retratos y paisajes. Su pintura sabe ser delicada, y muestra gran habilidad técnica y sensibilidad hacia los ritmos de la composición y la psicología de los personajes.

El éxito que disfrutó Rubens durante su vida se debe tanto a la capacidad de su arte para expresar la nostalgia que sentían sus contemporáneos por la Antigüedad como a su habilidad para ofrecer a sus coetáneos una imagen engrandecida de sí mismos, en un momento en el que los fundamentos de la cultura europea se estaban poniendo en duda. El Museo del Prado posee la mayor y una de las mejores colecciones de pinturas de Rubens, que procede en su práctica totalidad de la colección real española.

Otros conjuntos se encuentran en el Koninklijk Museum voor Schone Kunsten de Amberes, la National Gallery de Londres, la Alte Pinakothek de Múnich, el Musée du Louvre de París y el Kunsthistorisches Museum de Viena.

Pasaremos a estudiar su vida y su obra.

VIDA DE RUBENS

“Soy sólo un hombre que permanece solo con sus viejos pinceles, pidiendo inspiración a Dios.”

Saturno

Jan Rubens, su padre, era abogado y funcionario municipal en Amberes. Cuando se convirtió del catolicismo al calvinismo tuvo que abandonar Flandes para exiliarse en Siegen (Alemania), donde nació Pablo Rubens. A la muerte de su padre en 1587, su madre regresó con sus hijos a Amberes y volvieron a convertirse al catolicismo.

La escasez económica lo llevó a trabajar como paje para la corte hasta que decidió hacerse pintor. Su primer aprendizaje artístico fue hacía 1591, con Tobias Verhaecht, un pintor flamenco de paisajes. Después, se formó en el taller de Adam van Noort y en el de Otto van Veen. Todos ellos eran pintores flamencos menores, influidos por el manierismo del siglo XVI de la escuela florentino-romana.

En 1598, a los 21 años, concluye su formación superando el examen de maestro ante la Guilda de San Lucas de Amberes y viaja a Italia para ampliar su formación artística estudiando las obras del Renacimiento. En Venecia se sintió atraído por las obras de Tiziano, Veronés y Tintoretto, que tendrán gran influencia en su producción. Allí conoció a un noble que le recomendó para trabajar en la corte del duque de Mantua, Vincenzo Gonzaga, quien lo contrató durante un periodo de nueve años.

En 1608, el delicado estado de salud de su madre le obligó a regresar a Amberes. Allí se casó con Isabella Brant en 1609, fue considerado el pintor más importante de Flandes y requerido como pintor de corte del archiduque austriaco Alberto y de su esposa, la infanta española Isabel, que gobernaban los Países Bajos como virreyes al servicio del rey de España.

La fama de Rubens se extendió a todas las cortes europeas y recibió tantos encargos que tuvo que crear en su casa un gran taller, en el que él sólo realizaba el boceto inicial y los toques finales, mientras que sus aprendices se encargaban de las fases intermedias.

En 1628 los virreyes de Flandes lo envían a España. Estuvo al servicio de Felipe IV, quien le nombró secretario de su Consejo Privado y fue mentor del joven pintor español Diego Velázquez.
Finalmente, falleció el 30 de Mayo de 1640 en su casa de Amberes, a punto de cumplir los 63 años. Su pintura ha ejercido enorme influencia en otros artistas como Jean Antoine Watteau, Delacroix o Auguste Renoir.

SU OBRA

El juicio de Paris

Fue uno de los grandes pintores de la pintura barroca, coetáneo de Rembrandt y reconocido también como un gran humanista, idealista y un hombre honesto.

Fue un pintor luminoso, se dejó llevar por la inspiración mitológica en su fondo y también en su forma, lo que le costó que su obra fuese a veces señalada como poco sincera; también destacó como pintor de guerras, de escenas costumbristas y como retratista, su trabajo fue muy valorado en su tiempo y recibió peticiones de diferentes cortes europeas.

Se casó dos veces y legó al mundo sendos retratos de ambas mujeres además de toda una pinacoteca de belleza sin par; algunas de las obras del pintor flamenco pueden disfrutarse en el Museo del Prado, entre ellas el Retrato Ecuestre del Duque de Lerma que Rubens realizó durante su estancia en España, las Tres Gracias o la Adoración de los Magos; también el Museo Thyssen Bornemiza cuenta con Rubens entre los pintores que expone.

Hábil como hombre de mundo, alternó la pintura con misiones diplomáticas en toda Europa ya que ostentaba un importante cargo político, lo cual explica, en parte, la difusión de su pintura y su fama en medios aristocráticos. Visitó muchos países y contactó con pintores y artistas.

En sus años de estancia en Roma, quedó influido por Miguel Ángel de quien adquirió la ampulosidad de sus cuerpos y la composición dramática; de Venecia y Tiziano, el color, la pincelada amplia y sintética, el gusto por la mitología y los desnudos; y de los decoradores de cúpulas, los Carracci, la grandilocuencia y la teatralidad.

Con gran capacidad de trabajo y organización, su taller de Amberes ocupó a 200 ayudantes; él hacía la composición y retocaba mientras que sus colaboradores se especializaban en temas de paisajes, animales o arquitecturas. Su obra es muy extensa. Sus modelos femeninos preferidos fueron sus dos esposas: Isabel Brandt y Elena Fourment.

Como características de su obra destacan:

– Dinamismo y movimiento de las figuras y la composición, con esquemas diagonales.
– Colorido intenso y cálido, inspirado en la pintura veneciana.
– Exuberancia de las figuras: hombres musculosos, mujeres carnosas y sensuales que se agrupan en composiciones de ritmo turbulento en formas enroscadas.
– Cultivó todos los géneros y su influencia fue enorme.

La Adoración de los Magos

Como pintor religioso: crea composiciones grandiosas y teatrales, con aspecto a veces de escenas cortesanas, como La Adoración de los Magos, que conectan con el sentido triunfal y el deseo de magnificencia de la iglesia católica. La Caída de los Condenados, es una reinterpretación de la Capilla Sixtina, pero con sensualismo de formas y un colorido rojizo que tiene el simbolismo de pasión-pecado. El Descendimiento es una gran composición con numerosos personajes, grandilocuente y espectacular, crea un espacio dinámico, abierto, que desborda los límites del cuadro.

Los temas mitológicos son un pretexto para introducir desnudos dinámicos y actitudes teatrales movidas; son composiciones de tipo histórico-alegórico en las que junto a los personajes de la historia aparecen las divinidades del Olimpo: El Rapto de las hijas de Leucipo y El rapto de las Sabinas, El juicio de Paris y Las tres Gracias.

Como retratista, crea un tipo de retrato cortesano, en el que más que la psicología del personaje, cuida el vestido y el escenario como símbolo de su categoría social. Destacan Retrato de Elena con sus hijos, La mujer del sombrero de plumas, El Retrato de María de Médicis o su propio Autorretrato.

Sus paisajes de taller revalorizan la vida rural, de juegos de luces dramáticas y una naturaleza movida, basándose en nubes, caminos y troncos que se retuercen: Paisaje con Filemón y Baucis, La Vuelta del Campo…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site is protected by wp-copyrightpro.com

error: Content is protected !!