LA VISIÓN DE BUCAREST DE MIRCEA CĂRTĂRESCU

Literatura de viajes y espacio urbano

Por: Almudena Mestre


Este año 2018 la Feria del Libro en Madrid en su 77ª edición (inteligente, digital y sostenible) contará con la presencia de Rumanía como país invitado y los visitantes tendremos la oportunidad de conocer en persona a Mircea Cărtărescu, uno de los autores más poderosos escritores europeos actuales.

Una escritura autorreferencial aparece en las obras literarias de Mircea Cărtărescu para trasgredir los límites de la ficción y sobrepasar la existencia real por medio de la literatura fantástica. En él existen registros realistas y fantásticos (inscritos en lo cotidiano descrito de forma realista) tal y como aparecen en su última novela Solenoide (Impedimenta, 2017) en la que se le ha comparado con Pynchon, Kafka y Kundera. En forma de diario el autor traumatizado por su infancia y adolescencia nos sitúa ante una Bucarest melancólico, una ciudad gris y fría azotada por la tristeza y la apatía. Nos acerca a una realidad devastadora mediante túneles o las naves a modo de espacios de tránsito entre lo real y lo fantástico. Un mundo onírico y de ensoñaciones incorpora la realidad a lo maravilloso de forma natural con estilo de humor e ironía que no deja impasible a los lectores. Un estilo realista que penetra en preocupaciones éticas y estéticas. Bucarest se presenta como la ciudad más triste del mundo y el escenario «un lugar fascinante dentro de una poética de las ruinas» como nos recuerda Ioana Gruía en la Revista Turia.

Uno de grandes escritores rumano de la actualidad sobresale con su excelente Solenoide en el que viaja a lo largo de Homero, Kant o Heidegger y se introduce en la vida social y educativa de uno de los barrios de Bucarest. Una casa antigua con forma de barco, construida por el inventor de un solenoide, que alberga una extraña maquinaria, una profesora del instituto con la que entabla amistad, una secta mística la llamada de los piquetistas que visitan los cementerios de la ciudad y por la Morgue. Entre alucinaciones y realidad, Mircea Cărtărescu profundiza en el misterio a través de un viaje que gravita por la ciudad de Bucarest entre las pistas, los temas y las obsesiones por las que discurre el pensamiento de intelectual, candidato perfecto a obtener el Premio Nobel de Literatura.

Marian Ochoa de Eribe, una de las mejores traductoras del rumano al castellano (doctora en Literatura Comparada por la Universidad de Deusto y lectora de lengua en español en la Universidad Ovidius de Constanta en Rumanía – 1993 y 1997) consigue hacer filigranas con la traducción de sus textos en medio de una ciudad de cenizas y ruinas a través de la mirada de su pasado de una forma magistral. Los sueños aparecen en forma de miedos y deseos sumergidos en un mundo de dolor ante la muerte, bañados de injusticia social y fracaso; un autor deseoso de consuelo aunque ateo por naturaleza narra episodios de maltrato bañado por el odio. Un pensamiento de búsqueda e indagación de la verdad lleva al autor a evadirse y fugarse de la realidad para rozar la locura existencial que. Alcanza el conocimiento por medio de esa evasión y deseo. Mediante el anhelo y la fantasía que le produce esa ciudad vaga y cabalga por el mundo onírico, el de las ensoñaciones y los sueños.

Un mundo de fantasía recorrido por las calles desérticas de una Bucarest fría y lúgubre narrado con un realismo macabro y patético del régimen de Ceaucescu donde verter las fantasías más profundas del yo profundo. Sin diferenciar lo real de lo onírico la vida de los sueños es muy importante para Mircea Cărtărescu, ya que sus sueños son más reales que muchos días vividos y muchos días reales son más fantásticos que los sueños – tal y como comenta el autor.

El concepto de ruinas en Mircea Cărtărescu aparece como una metáfora de todas las cosas de este mundo, un lugar crepuscular, una ciudad desierta disfrazada de dolor y angustia por la realizar un viaje de ciencia ficción transitado por las imágenes, los símbolos y los mitos a base de laberintos matemáticos booleanos.

Mircea Cărtărescu que ha vivido en Austria, en Alemania y en Estados Unidos, es profundamente rumano, un periodista político y comprometido que vive una especie de “exilio interior” dedicado a su literatura fantástica. En su libro Las bellas extranjeras Mircea Cărtărescu se ocupa de sus viajes a Francia, Italia o al interior de Rumanía. En su obra El ojo castaño de nuestro amor de veinte textos breves, cuentos y relatos penetra en la relación de amor-odio hacia Bucarest cargado de nostalgia y aflicción.

¿Qué es la realidad? ¿Bucarest? ¿Cómo impides que esa realidad no descarrile? Porque la realidad no se mueve, pero uno sí, aunque sea con el pensamiento, y lo que piensa se cimienta sobre un entorno patético [1].

Cartarescu pone su mirada sobre la ciudad a través del amor y el odio en cada uno de sus libros reconstruyendo la realidad percibida. Sus obsesiones le llevan a describirla plasmando las imágenes que guarda en su cerebro. Pero, todo este proceso lo lleva a cabo mediante los sueños que tiene y le aprisionan su mente sin distinguir la fantasía de la realidad. A pesar de considerarse un escritor realista, Cartarescu destaca por la forma alucinante de su escritura reflejando en la visión de Bucarest, sus “experiencias alucinógenas”, una visión de la realidad solapada entre la ficción y el sueño.


[1]Martínez Llorca, Ricardo. “Solenoide”. Revista de Letras, 10/11/2017. Disponible en: http://revistadeletras.net/mircea-cartarescu-solenoide/

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