TOMÁS SÁNCHEZ RUBIO, LOURDES PÁEZ | LAS GOTAS NECESARIAS

Por: Isabel Rezmo


La entrevista de este mes tiene como protagonistas a dos seres especiales, que el amor y la literatura ha unido, ensamblando sus palabras y sobre todo coincidiendo ambos en una manera semejante de sentir la vida y de vivir los sentimientos. La literatura tiene la capacidad de acercar y de hacerte sentir afín a seres que aman lo que hacen y que disfrutan comunicándolo.

Acaban de publicar su primera obra a cuatro manos, o más bien a dos voces, Cien mil gotas de lluvia, un libro de relatos.

Tomás Sánchez Rubio, colaborador de esta casa, y Lourdes Páez son los autores y hemos querido hablar con ellos y presentarlos a nuestros lectores de PROVERSO.

Tomás Sánchez Rubio nace en Sevilla el 13 de diciembre de 1964. Es Licenciado en Filología Clásica, Licenciado en Geografía e Historia y Licenciado en Ciencias Políticas. Ejerce como Profesor de Lengua castellana y Literatura en un instituto de Sevilla.

Es miembro de la Asociación Colegial de Escritores, de la institución literaria Noches del Baratillo y del Grupo Poético Busilis Escritores.

Tiene publicados los poemarios Vivir sin tregua (2001), Árboles de esperanza (2015) y Llegó el ayer (2017); así como el libro de microcuentos Retazos (2016). Colabora habitualmente en revistas literarias, como Proverso o Hebra.

Ha ganado diversos premios. Entre los últimos, se cuentan el Primer Premio en el II Certamen de Poesía “López de Ayala”, de Guadalcanal (2017); así como el Primer Premio en el XXII Certamen de Poesía “José María de los Santos”, de El Viso del Alcor (2018).

Lourdes Páez Morales nace en Sevilla el 7 de marzo de 1977, es Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla. Desde 2002 ha desempeñado distintos puestos técnicos en museos −el Museo Arqueológico de Córdoba, el Museo de Almería− y en los servicios centrales de la Consejería de Cultura. Actualmente trabaja en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, donde desarrolla dos pasiones: investigar y comunicar a través de las RRSS. Por su trabajo, escribe sobre Arte en catálogos, revistas, congresos y RRSS. Colaboradora habitual de la revista literaria Hebra. Miembro de la institución literaria Noches del Baratillo. Ha sido finalista en el I Certamen Literario Ediciones Negras, con su relato de terror La piscina.

RP: Buenas tardes. Es un placer que os asoméis a PROVERSO como coautores de vuestro primer libro conjunto, Cien mil gotas de lluvia. ¿Cómo nace la idea de escribirlo?

TS: Hace tiempo que deseábamos realizar algo juntos. A mí se me apetecía volver al relato; por otro lado, Lourdes es una persona de gran imaginación y muy detallista en la escritura. Debía dar a conocer esa faceta suya narrativa. Ha sido una experiencia muy satisfactoria y también divertida. Junto a dieciocho relatos de ella, y diecinueve míos, hay cuatro firmados por ambos, hechos realmente “a dos voces”.

LP: Para mí ha sido un reto. La propuesta de Tomás de escribir un libro de microrrelatos juntos me parecía osada. Yo estoy acostumbrada a escribir sobre arte, pero no me planteaba escribir una obra así. Tomás, autor de un precioso libro llamado Retazos, también de pequeños relatos, conocía un pequeño anecdotario familiar que llevo escribiendo desde hace más de una década, con pequeñas historias, y pensó que no me iba mal este género. Tras un pequeño rodaje publicando microcuentos en una revista digital, decidimos sentarnos a darle forma a este Cien mil gotas de lluvia.

RP: Tomás, vienes compaginando la poesía y el relato, ¿En cuál de los dos te mueves con mayor facilidad? Para Lourdes es su primera inclusión en la publicación de un libro ¿Qué sensaciones te deja la experiencia?

TS: Cuando comencé a escribir, a edad muy temprana, lo que intentaba escribir eran historias, cuentos sobre todo de terror -con desigual fortuna…-, pues se trataba de mi género favorito. Leía mucho y era muy imaginativo. A raíz del conocimiento de los textos de Gonzalo de Berceo, Espronceda, Bécquer, Salinas, y sobre todo Blas de Otero, entré en la poesía. Ahora vuelvo al relato; sin embargo, donde más cómodo me siento es en la poesía: me da libertad, me siento más yo mismo.

LP: Como ya he comentado anteriormente, escribo profesionalmente desde hace casi dos décadas en catálogos de exposiciones y revistas especializadas en arte, así que no he sentido ese vértigo especial que pueda advertir quien ve por primera vez su nombre impreso en papel… No obstante, he de decir que Cien mil gotas de lluvia es un proyecto muy personal. Tiene un cariz totalmente distinto. En él, particularmente, me he podido desprender del corsé que requiere el mundo académico para ser completamente yo. Narro historias en la mayor parte de los casos con mucho trasfondo de vivencias propias, y esa libertad me hace sentir muy cómoda.

RP: ¿Creéis que el relato supone una mirada mucho más objetiva que la propia poesía, o tiene también su punto emocional? ¿Hasta qué punto ambas pueden ir unidas?

TS: Efectivamente, pienso que el relato permite revestirte de otros ropajes, ponerte en la piel de otras personas, contar con mayor objetividad la realidad de tu entorno. La poesía, en cambio, supone mostrar tu ser más íntimo, tus emociones, sentimientos, evocaciones… algo que para mí es una necesidad vital.

LP: El relato no tiene necesariamente que ser más objetivo que la poesía. De hecho, la narrativa permite crear todos los mundos que abarque la imaginación. Personalmente pienso que la objetividad depende más del autor que del propio género literario.

RP: ¿Cómo veis la actualidad literaria en general y la poesía en particular?

TS: Existe una gran explosión de creatividad en nuestra sociedad; las redes sociales han contribuido a que personas que de otro modo no hubieran llegado al mundo literario, puedan expresar ese mundo interior, esa visión propia de las cosas, y compartir sus escritos con otras de igual sensibilidad. Sin embargo, a veces pienso que no todo lo que se publica necesariamente es literatura. Quizás el tiempo se encargue de discernir.

LP: La actualidad literaria es riquísima. Al igual que el momento en que vivimos, creo que no hay corrientes ni estilos definidos… Al igual que considero que ocurre en el ámbito artístico. La velocidad a la que circula la información y la disponibilidad inmediata de recursos ilimitados a través de internet facilita a cualquier persona de cualquier parte admirar o seguir el estilo de alguien actual o de hace siglos. No creo que vayan a existir más “generaciones” tal y como se daban hasta mediados del siglo XX, en tanto que autores con un sensibilidad poética semejante. Hoy cada cual quiere tener su estilo propio, y sus fuentes son incontables.

RP: ¿Demasiados poetas? ¿Demasiados escritores?

TS: Es posible, pero todos sabemos que escribir es un ejercicio terapéutico en muchos casos, y siempre saludable, desde luego; en esta sociedad en que nos desenvolvemos, el hablar de nosotros mismos con los demás a través de la escritura se ha convertido a veces en una necesidad; no obstante, pienso que hay que lograr expresar las ideas con claridad, con ingenio al mismo tiempo; la riqueza en las imágenes, el vocabulario, la corrección son necesarias en el lenguaje realmente literario.

RP: Lourdes, por tu trabajo vienes del mundo del arte ¿cómo influye en tu día a día? ¿Crees que en la actualidad estamos perdiendo la oportunidad de “mirar” o “leer” a través de sus ojos?

LP: El arte me cambió la mirada, ya que desarrolló mi capacidad para disfrutar de lo bello de la vida. La poesía, que tan bien tú y Tomás cultiváis, tiene mucho de eso, de búsqueda de la belleza… pero con otro medio: la palabra. Esta sociedad es muy insensible, desgraciadamente, a la poesía, y lo es al arte. Hay mucha impostura en el consumo de ambas… Ojalá los libros de poesía estuvieran en lo más alto de la lista de ventas… Y ojalá del arte no se consumieran solo los blockbusters; pero eso sería una utopía.

RP: ¿Qué escritores han influido más en vuestra forma de entender la literatura?

TS: Indudablemente, en poesía, la firmeza y la “vida” de Blas de Otero; las imágenes de Salinas… Son muchos los autores que me influyeron, pero entre los contemporáneos, me quedo con estos dos.

LP: En narrativa me gustan los realistas y su derivación naturalista. En este sentido he de destacar a Émile Zola, por su Germinal. No he leído nada que supere la manera de narrar el olor a grisú y la desesperación del pueblo.

RP: Volvamos a Cien mil gotas de lluvia. ¿A qué se va a enfrentar el lector?

TS/LP: A un conjunto de relatos que tocan temas muy variados, entre los que destacan asuntos derivados de esta sociedad en la que vivimos, como la soledad, la pérdida de la memoria o el maltrato. Por otra parte, son continuas las referencias a los recuerdos de la niñez.

RP: ¿Tenéis pensado nuevos proyectos a corto/largo plazo?

TS/LP: Sí, pero aún sería prematuro hablar de ellos.

RP: Para finalizar, ¿ hay algo que queráis destacar o sugerir a los lectores de PROVERSO?

TS/LP: Creemos que se van a divertir unas veces, otras a emocionar con nuestras historias. Son la vida misma.

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