MARIANO FORTUNY | LA SENSIBILIDAD, LA RECREACIÓN Y LA FANTASÍA

EL ATRIL

Por: Isabel Rezmo


Mariano Fortuny es un pintor de detalles, un observador de los matices de la vida, de lo insignificante, pero que mueve el día a día. Fue un pintor, acuarelista y grabador, considerado junto a Eduardo Rosales uno de los pintores españoles más importantes del siglo xix después de Goya. Con una nueva visión de la pintura, con un estilo que no encaja en ninguno de los movimientos del siglo XIX.

Pasó de ser un niño huérfano en Reus, su ciudad natal, que vive con su abuelo, un carpintero con inquietudes artísticas, y que lo lleva a Barcelona para que estudie; un hombre hecho a sí mismo, y esto era el ideal burgués del siglo XIX: alguien que exhibe su capacidad de trabajo, que sabe que tiene un don y lo explota, que sabe venderse.

La vida del pintor español fue un viaje continuo. Una fuga constante de todo lo que oliese a rutina. No quería sombras, no quería realidad. Quería fantasía y exotismo al alcance de la mano, beber de culturas extrañas más allá de su presente y encontrar el pasado auténtico en las cercanas. Fue un pintor burgués que enamoró a la burguesía, sin retratarla.

Referente de los jóvenes pintores españoles de su tiempo, para todos los que reconocían en Fortuny un modelo de éxito. Porque el mercado se rindió al pequeño mundo vibrante del pintor catalán, que salió de Reus para no volver jamás al pueblo

Es un artista sensible al ojo, que corrige la realidad con un homenaje descarado a la pintura, donde la materia y la pincelada no queda disimulada, ni disminuida. La hace notar, se hace notar. Se recrea en la moda y en los pequeños detalles, los colores estallan entre ellos, muy contrastados hasta hacer desaparecer la línea. Es un gran dibujante. La acuarela es su esencia, el óleo su disfraz. El pintor exportaba belleza. El acicate era lo exótico.

Una vida marcada por el inconformismo

Mariano Fortuny no llegó al invierno de 1874. Su vida acabó el 21 de noviembre de 1874, a las seis de la tarde. Tenía 36 años y los síntomas de la muerte repentina sólo se habían manifestado unos días antes. Su último cumpleaños lo había celebrado en París, ciudad a la que había llegado tras una estancia en Londres. De la capital francesa partió a Roma, donde le esperaba su esposa Cecilia de Madrazo y su hijo Mariano, que tenía tres años. La familia Fortuny-Madrazo se desplazó enseguida a Nápoles para pasar el verano. El pintor alquiló una casa en Portici, a los pies del Vesubio. Allí estuvo hasta los primeros días de su último noviembre, cuando regresó a Roma a dejar que el aburrimiento aplastara su creatividad.

Nació en Reus (Tarragona) el 11 de julio de 1838. Desde pequeño mostró gran afición por el dibujo y la pintura. Su primera formación oficial la recibe en la Escuela de Bellas Artes de La Lonja. Acudirá también al estudio de Lorenzale, que será el maestro que más influye en el joven artista. Siendo aún niño, Fortuny también trabajó con el platero y orfebre miniaturista Antoni Bassa, quien influirá en la minuciosidad que caracterizará en el futuro su pintura.

Conseguirá una pensión de la Diputación de Barcelona para trasladarse a Roma y ampliar allí sus estudios, y a cambio, tendrá que enviar algunos trabajos que muestren sus progresos.

En octubre de 1859, cuando estalla la guerra entre España y Marruecos, la Diputación de Barcelona le encarga pintar las obras que conmemoren los hechos más importantes de la campaña de España en Marruecos. El 12 de febrero de 1860, llegará a ese país para tomar apuntes de los acontecimientos más importantes. África supone un nuevo aire para Fortuny, los ambientes, las luces, los colores y los personajes le cautivan. Se liberará de convencionalismos y academicismos y se sentirá atraído intensamente por lo oriental.

Recoge numerosas escenas costumbristas, que marcaron posteriormente su estilo, caracterizado por el preciosismo y la luminosidad. La obra más famosa es La batalla de Tetuán, una pintura histórica de grandes dimensiones y llena de dinamismo.

Todo ese trabajo gráfico culminó con el extenso mural de las tropas españolas en el campo de batalla. Fortuny se incorporó al batallón del general Prim -también de Reus. Como cronista gráfico, vivió en carne propia la guerra y sobre todo las tierras de Marruecos que tanto le influirían en la evolución de su obra y la percepción de la luz.  Esa pincelada rápida y precisa se llenó de una atmósfera mágica, Marruecos dotó al pintor catalán de magia y leyenda su pintura. De su primera época pictórica anclada en Barcelona y su estilo, destilado en Italia -influenciado por la pintura realista y los últimos coletazos del Romanticismo en Europa- evolucionó a una madurez definitiva en las tierras del Norte de África.

La gran influencia que del exotismo árabe construyó un estilo y unas formas que marcaron su virtuosismo de una libertad exuberante y colorida. Gran dibujante, maestro del óleo y la acuarela, impregnó a sus imágenes de un imaginario viajero y orientalista. Sus temáticas y trazos lo ubicaron en el romanticismo fabulista, considerándolo como un romántico tardío, al contrario de su contemporáneo Eduardo Rosales más ubicado en el realismo.

Las pinturas que posteriormente llevó a cabo de escenas costumbristas españolas, sobre todo de Granada, transportan al espectador a un imaginario casi de fantasía, una extraña mezcla de sueño y realidad.

Las fuentes de Mariano Fortuny, su escuela, venían de Goya, en Rivera, en Van Dyck o Diego Velázquez, maestros que inspiraron la maestría del joven pintor, fueron evolucionando hacia un trazo personal, y fue Marruecos el que confirió ese nuevo elemento, sobre todo la luz del artista y su ensoñación.

Al firmarse la paz entre España y Marruecos, Fortuny vuelve a Barcelona pasando por Madrid, donde conocerá a Federico de Madrazo y a su hija Cecilia, su futura esposa.

De nuevo, se traslada a Roma, donde permaneció gran parte de su carrera artística, y comenzó a especializarse en obras de género realizadas en ricos colores. Son cuadros llamados de “casacón” o gabinete que el pintor Meissonier puso de moda en Francia, y con los que Fortuny arrasará el mercado europeo. Tratan asuntos intranscendentes, realizados con un estilo minucioso y detallista que se preocupa por la luz, el dibujo y el color. En la elección del tema y en las indumentarias incorpora elementos del siglo XVIII, es frecuente por ejemplo, el uso de pelucas y vestidos dieciochescos.

Las obras más representativas de este estilo son La vicaría y El coleccionista de estampas.

La vicaría es un cuadro pintado  en 1870, obra cumbre de la llamada pintura preciosista dentro del estilo del realismo, que alcanzó gran éxito en toda Europa como expresión de un realismo burgués exento del carácter de crítica . Se encuentra en el Museo Nacional de Arte de Cataluña de Barcelona.

Se representa la firma de un contrato matrimonial en las oficinas eclesiásticas. El artista pone gran atención en los detalles de los trajes, la decoración de la sala y el ambiente. Aparecen miembros de diferentes grupos sociales para poder ilustrar el vestuario y contrastes. Como figurantes, posaron para Fortuny varios amigos, entre los que se cita al pintor vasco Eduardo Zamacois y Zabala, quien posa vestido de torero. `Para ambientar la escena con propiedad, el artista llegó a solicitar a su suegro que le remitiera algunas obras de Leandro Fernández de Moratín, que trató ese argumento en comedias como El sí de las niñas (h. 1801), pero le pidió sobre todo los castizos sainetes de Ramón de la Cruz, en los que parece inspirarse.. El caudal de dibujos preparatorios para el cuadro es muy amplio y refleja la minuciosidad con la que Fortuny elaboró esta pintura, a la que se entregó con una dedicación de la que son testimonio las cartas familiares que dan cuenta de sus progresos y los dibujos en los que Ricardo -testigo directo de su trabajo- lo retrata descansando de la extenuante tarea de ejecución del nuevo cuadro.

Los primeros biógrafos del maestro han insistido en asociar las ideas iniciales en torno a la elaboración del cuadro con la experiencia del pintor al acudir a la vicaría de la parroquia de San Sebastián de Madrid para organizar su propia boda con Cecilia de Madrazo en 1867. Con él alcanzó su mayor reconocimiento, y buena parte de la crítica la consideraría su obra maestra, al menos durante un siglo. Representa la formalización del matrimonio de un hombre acomodado con una jovencita que se ve así socialmente favorecida.

El coleccionista de estampas.

Cuando Fortuny estaba en Roma se lanzó a la ejecución de estos cuadros con los que obtendrá increíble fama y fortuna, siendo esta imagen que contemplamos una de las más significativas. En un recargado interior – recogiendo el pintor como vivía la sociedad burguesa de los siglos XVIII y XIX – un coleccionista contempla las estampas que le muestra un marchante mientras al fondo otro hombre espera con un cartapacio en la mano. La estancia se encuentra en semipenumbra, iluminada por un potente foco de luz procedente de la izquierda, creando una acertada sensación espacial, recordando incluso a Las Meninas de Velázquez, uno de los maestros más admirados por Fortuny. Pero lo más significativo es la minuciosa ejecución con la que aporta todo tipo de detalles y calidades de los objetos como se aprecia en el arcón, las medias de seda, el brasero, los objetos de cristal, el tapiz, la alfombra o las expresiones de las figuras, compaginando un toque suelto de pincel que no renuncia a los detalles con un acertado y firme dibujo. De esta manera crea uno de los estilos más interesantes del siglo XIX español y europeo, llenando de vida estos trabajos. El lienzo fue comprado por Walter Fol por 2.500 francos, siendo llevado a París donde fue contemplado por el marchante Goupil, que pidió infructuosamente a su propietario que se lo vendiera. Goupil solicitará una nueva versión a Fortuny, hoy en el moscovita Museo Pushkin.

Durante los últimos años de su vida, caerá en una depresión debido a que para satisfacer a sus clientes y a sus marchantes, tiene que seguir realizando obras dentro de ese estilo preciosista del que ya está muy cansado y que le resta mucha libertad creativa. Quiere innovar, cambiar su temática y su forma de trabajar, pero el nivel de vida alcanzado le impide romper con este estilo que tanto éxito le trae.

En esta  última época, cuadros como la Fantasía sobre Fausto, o en la Odalisca, vuelven a ubicar al pintor en un extraño espacio de frontera entre la realidad y el sueño, el realismo y el romanticismo. En Fortuny podemos contemplar la inercia de los románticos europeos, como Delacroux, Caspar David Friederich, Turner o Antoine Jean-Gros. En la Plaza de Toros o en escenas más costumbristas de su obra podemos contemplar la inercia del realismo, más cercano a su época, como los cuadros de los franceses Millet, o Courbet.

Fallecerá en Roma el 21 de noviembre de 1874, Debido a una hemorragia estomacal causada por una úlcera.

A pesar de su muerte a los treinta y seis años, su estilo y el virtuosismo técnico de su obra lo definen como un gran pintor que marcó a toda una generación de pintores europeos. Atento a los detalles y juegos de luces, plasmaba con asombrosa precisión mediante un toque de pincel aparentemente libre y espontáneo. Pero el éxito comercial y las exigencias de su marchante Goupil refrenaron una evolución que él deseaba, y que pudo revolucionar la pintura española de haber seguido vivo. Apuntan hacia esta nueva línea sus últimas obras como Desnudo en la playa de Portici o Los hijos del pintor en un salón japonés (ambas en el Museo del Prado).

Su corazón fue enterrado en Reus, su localidad natal, en la prioral de San Pedro. Dio su nombre al teatro principal de la ciudad (el Teatro Fortuny, aún existente), una plaza (la plaza del pintor Fortuny, más conocida como plaza del Condesito, personaje protagonista de una de las más populares acuarelas del maestro) y más tarde a una avenida.

Su hijo Mariano Fortuny y Madrazo fue un notable pintor, escenógrafo y diseñador.

Digiprove sealCopyright secured by Digiprove © 2018 Revista Proverso

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site is protected by wp-copyrightpro.com

error: Content is protected !!