A PESAR DE SUS OJOS | JAVIER EGEA

El Anaquel

Los libros liberan más que nutren y quiero ser testigo de esta liberación.

Por: Matteo Barbato



A PESAR DE SUS OJOS
Número de páginas: 152
Editorial: ESDRUJULA
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN:9788416485475
Año de edición: 2016

 

 

 

 

 


SINOPSIS:

La obra del poeta granadino Javier Egea (1952-1999) empieza a recuperar por fin el lugar privilegiado que merece dentro de la poesía española contemporánea, tras años de incomprensible y vergonzoso silenciamiento historiográfico y bibliográfico que acabó arrinconándola en un segundo plano de la escena literaria. La presente antología pretende sumarse a la recuperación y reivindicación de su figura seleccionando los cincuenta poemas más representativos de su autor, desde sus libros juveniles hasta sus poemarios de madurez, sin olvidar una pequeña muestra del conjunto de poemas inéditos publicados tras su muerte. Se trata de un poeta incómodo e inclasificable que sin duda retará a los buenos lectores por su dominio de la escritura poética, la coherencia de su trayectoria personal y la lección imperecedera de sus versos.

Fuente: http://www.esdrujula.es/libro/a-pesar-de-sus-ojos/

COMENTARIO SOBRE LA OBRA

 

Javier Egea será recordado. Su figura sigue viva, a pesar de todo. Su poesía fue ciertamente incómoda, radical, claramente marxista, disonante, quizá inclasificable frente a la estandarización cultural dominante de aquellos años. No obstante, todos esos elementos, ajenos a una justa clasificación histórico-literaria, no son suficientes para determinar la muerte artística de un autor: no hay una explicación creíble que pueda descartar la posibilidad (tan evidente) de una marginación literaria. Su obra fue «antes reconocida que conocida» como recuerda en el prólogo Jairo García Jaramillo.

Solamente en los últimos años, por su calidad y magnitud, Javier Egea está adquiriendo el peso que merece. Sus textos más importantes y su trabajo inédito, de hecho, se han presentado últimamente en numerosas ediciones bajo el cuidado de distintas editoriales. En 2014, quince años después de su fallecimiento, se estrenó, además, un documental dedicado a su memoria y a su testimonio irrepetible (https://www.youtube.com/watch?v=6D93hu39R_I).

Trayectoria ideológica y legado

Tras sus poemas juveniles, algunos presentados en esta antología, el compromiso ideológico de Javier Egea se afianza hacia una poesía “otra”, hacia una postura firme y persistente en el mundo cultural que le dejará, más adelante, en la más completa soledad. Su poesía materialista, rompedora pero coherente, fue el resultado de una evolución personal que forjó sus bases en el movimiento estudiantil granadino de los años 70, un movimiento cercano al pensamiento marxista y que vino a llamarse, años después, La Otra Sentimentalidad. Su recorrido, artístico e ideológico, abrazó esta escuela de pensamiento hasta que el poeta se alejó de ella, tiempo después, en el intento de lograr una “nueva manera de decir”, una poesía “otra”. Su discurso, cada vez más radical y aislado, se enfrentó a la poesía “normalizada”, institucionalizada. Fue su forma de resistir.

De toda su vida artística podemos hallar un mensaje básico: la ideología del poeta debe reproducirse en el interior del poema, no en el texto sino en su lógica. Su coherencia fue evidente: su compromiso se mantuvo firme, a pesar de enfrentarse a la lógica mercantilista del mundo cultural y pese a las derrotas dolorosas del mundo comunista. Aquellos años de crisis política y sus altibajos emocionales fueron clave para que el autor emprendiera un camino distinto, la elección de una ruptura, la poesía “otra”.

La concepción del amor, meta alcanzable en los poemas juveniles, cambió también. El amor se convirtió en una mujer inalcanzable, en una utopía, dolorosa y distante.

Según el poeta, esta sensación de vacío puede hallarse en cada ser humano y, por consiguiente, cada individuo debe considerarse como colectividad, con sus vivencias, esperanzas y desilusiones. Por ello, la poesía debe cambiar, ser “poesía otra”, entrar en lo cotidiano, en la «épica de lo cotidiano» (el tema ideológico penetra en lo íntimo; se supera la supuesta autonomía de la literatura frente a la historia y, de la misma manera, la también engañosa dialéctica entre lo privado y lo público), en la batalla diaria que vive cada ser humano (con sus contradicciones). El escenario poético es ahora solitario, vacío. Ya no existe un nosotros contra ellos. Toda la humanidad está unida por el mismo dolor, siente la misma ausencia: la sociedad es en un conjunto de soledades aisladas que tienen en común la explotación y la miseria.

La esperanza es una realidad soñada, simbólica, convertida en instrumento de resistencia («Hay cosas en la vida / que sólo se resuelven junto a un cuerpo que ama»), en un diálogo que se alimenta de un deseo irracional, el de una utopía revolucionaria basada en una contradicción insalvable: perseguir la esperanza a pesar de ser inalcanzable. La esperanza del amor es la única vía, a pesar de ser material, corporal, efímera, momentánea, sedante. Su espectro ha de verse solamente con los ojos del frío, a través de la conciencia de la derrota, desde la distancia («aunque fuimos viviendo el mismo frío, / la misma explotación, / el mismo compromiso de seguir adelante / a pesar del dolor»). La mirada es también el único instrumento que nos queda para oponerse a la tristeza.

Javier Egea se nos presenta finalmente como un gran poeta que se situó al margen de los patrones de un contexto cultural hegemónico, en una trama de comercialización y mercantilismo en los que decidió no integrarse.

“Quisquete” se hacía llamar.

[1] Ángeles Mora

BIOGRAFÍA DEL AUTOR

Poeta español nacido en Granada en 1952. Formó parte de la corriente poética La Otra Sentimentalidad, junto con Luis García Montero y Álvaro Salvador.  Considerado como uno de los más destacados poetas de su generación, participó en numerosas actividades culturales conservando siempre su interés en el campo social y político. Su admiración por el poeta Rafael Alberti, lo llevó a escribir con García Montero el Manifiesto albertista en 1982. Fue autor de las siguientes publicaciones poéticas: “Serena luz del viento” 1974, “A boca de parir” 1976, “Troppo Mare” 1980, “Paseo de los tristes” 1982, “La otra sentimentalidad” 1983, y “Raro de Luna” 1990. Fue galardonado con los premios Antonio González de Lama con su libro “Troppo Mare”, y el Premio Internacional de Poesía Juan Ramón Jiménez. Falleció en Granada el 29 de julio de 1999 a causa de una profunda depresión.  Tras suicidarse, dejó incompleto un libro que fue publicado en 2006 bajo el título “Los sonetos del diente de oro”.

Fuente: http://amediavoz.com/egea.htm


POEMAS

POÉTICA

A Aurora de Albornoz

Mas se fue desnudando. Y yo le sonreía.
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Vino primera frívola –yo niño con ojeras–
y nos puso en los dedos un sueño de esperanza
o alguna perversión: sus velos y su danza
le ceñían las sílabas, los ritmos, las caderas.

Mas quisimos su cuerpo sobre las escombreras
porque también manchase su ropa en la tardanza
de luz y libertad: esa tierna venganza
de llevarla por calles y lunas prisioneras.

Luego nos visitaba con extraños abrigos,
mas se fue desnudando, y yo le sonreía
con la sonrisa nueva de la complicidad.

Porque a pesar de todo nos hicimos amigos
y me mantengo firme gracias a ti, poesía,
pequeño pueblo en armas contra la soledad.

DOS AÑOS YA

En la primera página de todos los diarios
el interrogatorio
la tortura
la cárcel
el aire que temblaba
caudillo del terror
imitador de los grandes imperios del miedo
cobarde
acobardado
terriblemente ciego
asesino y enano
la firma de la muerte rubricando el dolor
la sangre decidiendo
la casa ya vacía
la tapia ya temblando
el polvo en el camino levantando miseria
y los fusilamientos
la cuerda grande al cuello
desesperado
solo
patriarca en otoño
los pantanos del miedo
ley de fugas
todo un pueblo en ruinas
barranco
cal
escombro
desertor
la frontera
lo que quedaba atrás irremediablemente
tantos hombres vencidos
los ojos
y los ojos cortados
los brazos para ti
desesperadamente trabajando
el odio
la razón
las palabras luchando
la clandestinidad
un murmullo escondido
el grito de la calle
mano a mano
los papeles corriendo por las fábricas
la conciencia en las manos
las letras clandestinas
la voz tomando sitio
y ya tú te caías del pedestal
armado
pero ya derruido
la polilla llegando al capital
general
para no volver más
cobarde
y tu fotografía
han pasado dos años
de muerto muerto muerto
en la primera página de todos los diarios.

DE LA MUERTE

De la muerte,
de la parte de fuego que tuve entre los brazos,
de la vida,
del pedazo de historia que sufro en el costado,
del silencio,
de la guitarra torpe que arrebujó su canto,
de mi cuerpo,
del arma que de tanto soñar murió soñando,
del camino,
de la reja que puse en la mitad del llano,
de la escuela,
de lo que aún me queda del sueño del verano,
de mi casa,
de la ausencia que llama a mi puerta sangrando,
de mi nombre,
de las letras que el aire reclama y va borrando,
del abismo,
del lugar que presiento como un enorme salto,
de la altura,
de un alero vacío y un grito en el tejado,
de mis ojos,
de una oscura mirada sobre la luz del campo,
de mi frente,
de un bando de palomas y un cazador lejano,
de mi sueño,
de una cintura grande donde dormir cantando.


ENLACES DE INTERÉS

http://javieregea.com/

https://es.wikipedia.org/wiki/Javier_Egea

https://javieregea.com/otros-poemas/

http://javieregea.com/category/grabaciones/

https://www.youtube.com/watch?v=mIdt_KehJdA&feature=youtu.be

http://www.esdrujula.es/libro/a-pesar-de-sus-ojos/

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