CIEN MIL GOTAS DE LLUVIA | LOURDES PÁEZ MORALES, TOMÁS SÁNCHEZ RUBIO

Aquel sillón de cuadros

Por: Inma J. Ferrero


CIEN MIL GOTAS DE LLUVIA
Autores: Lourdes Páez y Tomás Sánchez
Editorial: ReadBOOK
ISBN: 9788494935237

Decía Francisco Umbral que «Escribir es la manera más profunda de leer la vida», y esto es lo que han conseguido magistralmente Lourdes Páez Morales y Tomás Sánchez en su libro “Cien mil gotas de lluvia” publicado por READBOOK. En una primera lectura del libro, me ha llamado la atención la asombrosa capacidad narrativa de estos dos escritores. Que, a través de un lenguaje sencillo y cercano, alejado de expresiones complicadas y de difícil comprensión nos sorprenderán, y harán de la lectura de este libro un viaje fantástico del cual no querremos regresar por mucho tiempo. Podemos decir que este libro nos habla del vivir, de la maravilla que la vida encierra a pesar de sus sinsabores pasajeros y el lector, por ello, irá haciendo suya cada palabra. Al leerlas, al pensarlas, al pronunciarlas ya que nos sentiremos totalmente identificados en algunas de las situaciones que se narran en este libro. “¿Eres una tía? – gritó Adelina…” “Mati iba a misa con su toquilla y su pañuelo…” Y es que estos relatos tienen algo difícil de definir que te atrapa desde las primeras líneas, algo que te seduce y te sumerge en cada una de las historias.

Lourdes Páez Morales y Tomás Sánchez nos aportan una visión real y cotidiana sobre el mundo que nos rodea, alejándose de la idealización de este. Nos hace una disertación de las relaciones humanas, alejada de los cuentos de hadas que nos contaban en la niñez, en los que el mundo aparece como algo etéreo y en algunos casos totalmente ajeno a nosotros. “Laura entró en el cuarto y vio a su hija sentada al borde de la cama, mirando hacia la ventana. La besó en la frente…” “Cien mil gotas de lluvia”, es un conjunto de historias reales que entretienen, sorprenden, provocan, y que nos retan a plantearnos algunas de las ideas preconcebidas que tenemos sobre lo que nos rodea. Todo ello logra hacernos reflexionar sobre el núcleo central de la vida, en todas sus facetas. Nos sentiremos en muchos casos invadidos por la sensación de haber tenido esas mismas vivencias, incluso conoceremos a alguien que posiblemente ha pasado por esas mismas vicisitudes. “A veces su marido la colmaba de vestidos y zapatos que compraba en la ciudad y aquellos regalos, lejos de acercarlos, los alejaban aún más…” Lo que puedo garantizar es que la lectura de estas historias, independientes las unas de las otras y unidas por la temática de lo cotidiano, no dejarán a ningún lector indiferente, ya que narran situaciones actuales, situaciones vividas ávidamente. “- La vieja esa… Parece que no se da cuenta d ellos años que gasta. Maquillada como una vulgar ramera…”

Los personajes de estas historias se entrelazan hablándonos de si mismos, contando sus historias, sus pensamientos más íntimos, sus deseos, sus decepciones, las esperanzas que hacen la monotonía más vivible, trazando así, el mapa único del que saborea cada segundo del vivir tan efímero. “Es una pobre chica Don José. Vino a España engañada” Son historias cortas, entretenidas y con mucho movimiento. A medida que avanzas en su lectura te vas acostumbrando y te apetece detenerte a releer aquellos párrafos, de vaivén emocional, aquellas descripciones que son fotografías en sepia, tal vez, de nuestra vida cotidiana.

Los narradores utilizan en numerosas historias la primera persona, es el personaje principal de la historia quien la cuenta, siendo él mismo el eje de la narración. “No puedo verte, pero siempre sé cuándo has llegado…” Se convierte en una voz, en una persona que nos habla directamente, lo que hace que sea más real para el lector. “De niña me daba mucho miedo la soledad. Mi padre un día se fue de casa por la mañana y ya no volvió…” Con esto consiguen que empaticemos o rechacemos al personaje que nos cuenta su vivencia. El lector deja de ser un mero espectador de lo que ocurre, para formar parte de la acción y tomar partido a favor o en contra de lo que nos cuenta el personaje principal.

También son numerosas las historias contadas en tercera persona, convirtiéndose ambos autores en narradores omniscientes, cuyo conocimiento de los hechos es total y absoluto. Ellos saben lo que piensan y sienten los personajes: sus sentimientos, sensaciones, intenciones, planes… Como narradores solo muestran lo que ven, lo que pueden observar, de modo parecido a como lo hace una cámara de cine. Y de igual modo, nos dirigen, nos dan su percepción sobre el personaje, no dejando a nuestro albedrío la opinión que sobre ellos debemos tener, sin dejarnos por ello, un atisbo de libertad. En esta ocasión los autores nos tienen en sus manos. “Sean como sean, los amores verdaderos, con final feliz o no, vecen cualquier revés que presente el camino de la vida”

Los diálogos de los personajes son fluidos, dinámicos, concisos y emplean un lenguaje sencillo. Lo que hará que la lectura sea agradable para el lector, que no se saltará ninguna coma, ni dejará la lectura de ninguno de los relatos, “Madre ¿Cuándo seré feliz?” También añade cortes, preguntas y comentarios para hacer la conversación más fluida. “- La pequeña Nayaraq pensó que su madre había augurado con aquella respuesta su eterna infelicidad”

Les invito a leer CIEN MIL GOTAS DE LLUVIA y a dejarse invadir por cierto desasosiego ante el arte del vivir. Unas historias sin trampa ni cartón, que nos sumen en la cotidianidad de los días, en nuestra propia imperfección que hace maravilloso el pulso diario de nuestro viaje vital.

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