RECORTES DE UN CORAZÓN HERIDO: POR LA ESPERANZA | MATÍAS ESCALERA CORDERO

Por: Carmen García González


Recortes de un corazón herido: por la esperanza
Matías Escalera Cordero
Ediciones Huerga y Fierro, 2019
ISBN: 978-84-120015-8-7

Dice Matías Escalera que solemos identificar sin problema ninguno a los culpables de los males y de las injusticias que sufrimos; que la mayor parte de esos culpables son obvios, pues su culpabilidad está fuera de toda duda; pero que no somos conscientes de hasta qué punto nosotros participamos de ese mal y de esas injusticias; que ese mal y esas injusticias anidan también en nosotros, pero que nos resulta muy incómodo reconocernos como parte del problema.

Recortes de un corazón herido: por la esperanza, cuya primera edición acaba de publicarse por la editorial Huerga y Fierro (2019) es el último de los poemarios publicados por su autor, aunque, casi al mismo tiempo, se ha publicado una antología bilingüe de su obra titulada Poemas del tiempo y del delirio/ Poems Of Time And Delirium por la editorial neoyorkina Artepoética Press Inc.

Matías Escaleras Cordero es autor y activista al mismo tiempo. Fue profesor de Lengua y Literatura durante varios años en la Universidad de Ljubljana (capital de Eslovenia), hasta que empezó la guerra de los Balcanes. Y toda esa vida se nota en su escritura.

Es un autor, además, completo; su obra abarca desde la poesía y la narrativa, hasta la crítica y el ensayo o el teatro. Como novelista tiene varios títulos publicados, Un mar invisible (2009), El tiempo cifrado (2014), Historias de este mundo (2010). En su faceta teatral, recibe el premio Margarita Xirgu por su obra El refugio, en 2009; de él dice, el director teatral y crítico Ernesto Filardi: «No me parece exagerado afirmar que el teatro necesita a gente como Matías Escalera, para dejar de una vez el ramo de azucenas y meterse en el fango hasta la cintura».

Y eso es, precisamente, lo que hace con su poesía, desde su primer poemario Grito y realidad (2007), al anterior a este, Del amor (de los amos) y del poder (de los esclavos) (2016), pasando por Versos de invierno para un verano sin fin (2014) y Pero no islas (2009). Todos vinculados a la corriente llamada “Poesía de la Conciencia Crítica”, según la denominación de Alberto García-Teresa.

En su último poemario, Recortes de un corazón herido: por la esperanza, aparte de utilizar con maestría la palabra y todo su bagaje cultural, Matías Escalera vuelve a recoger el testigo de una poesía incómoda, aquella que hay que leer dos veces para reflexionar y entender exactamente qué mensaje trasciende de cualquiera de sus versos; su título ya es una pista, nada es casual en este poemario, tampoco su portada, el diseño del monumento a la III Internacional del artista constructivista Vladimir Tatlin (1885-1953), que nunca llegó a construirse, es una metáfora de la esperanza concebida desde esta perspectiva materialista e histórica que ensaya el autor.

Así, pues, el espacio real del sentimiento o del principio esperanza, como señala Ernst Bloch, no es el futuro, pues el tiempo futuro aún no existe, sino el presente. El tiempo de la esperanza es el presente, en efecto, y a través de una lírica de aspecto aparentemente narrativo, pero de densidad lírica incuestionable, Matías Escalera disecciona, en cuatro partes, la quimera o sentimiento real de la esperanza. Cierto aire de desengaño y derrota sobrevuelan todas sus páginas: el dolor por el paso del tiempo, por las batallas no ganadas y por los maniqueísmos estériles; el autor contempla con desolación que todo aquello por lo que la gente común ha luchado durante siglos y decenios acaba muchas veces diluyéndose en el agua del libre mercado, pero, al final, algo que merece la pena preservar, aunque no siempre, prevalece.

Pero la poesía de Matías Escalera está concebida, además, para aprender, por eso en ella tienen cabida otras artes y áreas del pensamiento, el cine, la música, la propia literatura, las artes plásticas, la historia y la filosofía. Una poesía que, por esta razón y por la intención inicial del autor, generalmente, se sitúa fuera del propio yo, porque fuera del yo están los otros: los desheredados, los trabajadores, las mujeres, los poetas engreídos, los héroes, los vagabundos, los asesinos, los amos… Lo realmente importante.

Y también los héroes en los que el ser humano deposita habitualmente la esperanza, esa ilusión perversa que nos hace creer que nuestros sueños tienen alguna oportunidad de cumplirse, errónea ilusión de la que el ángel del Paraíso, el del poema “Soñamos”, nos saca de un plumazo:

No hay esperanza
No hay esperanza: se os ha repetido hasta el empacho
Reconocedlo al fin…

Aunque, justo al final del poemario, en “Destino lunar” nos muestra, mediante una emocionante y espectacular metáfora de la esperanza desesperada, a la luna transitando por el cielo nocturno, que, con sus velas de majestuosa embarcación blanca y redonda, se adentra en la oscuridad de la noche, quizás con la escondida ilusión del día.

…Y navega, y navega… Casi imperceptiblemente… A cumplir un destino circular, solitario, conocido desde el principio de los tiempos, casi eterno, sin esperanza (o no tal vez)

Este quito poemario de Matías Escalera, Recortes de un corazón herido, es, así, un libro, una poesía, que nos interroga y se interroga, que nos conmueve y nos hace pensar, todo a un tiempo. Una poesía que se parece a esa torre invertida de Tatlin hacia lo profundo, o hacia los sueños incumplidos, de su portada.

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