RAYMOND RADIGUET Y LA FRANCIA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

Por: Tomás Sánchez Rubio


El 12 de septiembre de 1947, se estrena en París la películaLe diable au corps(El diablo en el cuerpo), cinta de ciento diez minutos dirigida por el controvertido Claude Autant-Lara (1901-2000), con guion de Jean Aurenche y Pierre Bost, y basada en la novela homónima de Raymond Radiguet. Se encargó de dar vida al protagonista, un joven llamado François Jaubert, el actor Gérard Philippe, uno de los más famosos intérpretes de cine y teatro de su época, que moriría en el cénit de su carrera en 1959 con treinta y seis años. Le acompañaba en esta ocasión un magnífico elenco de actores encabezado por Micheline Presle, actriz versátil que triunfaría no solo en Francia, sino también en Estados Unidos.

A pesar del éxito y reconocimiento internacional -el Círculo de críticos de Nueva York la nomina en 1949 para el Premio a mejor película extranjera-, el filme tuvo problemas con la censura en varios países.

Tal como hemos señalado anteriormente, la novela Le diable au corps, de la que, casi cuarenta años más tarde que Autant-Lara, el director italiano Marco Bellocchio hizo otra adaptación cinematográfica -si bien ambientada en los ochenta-, fue escrita por el precoz escritor Raymond Radiguet, muerto en 1923 a los veinte años. Su trama, que se desarrolla durante la Primera Guerra Mundial, narra la relación amorosa entre un adolescente, indolente y mentiroso, y una joven cuyo marido está en el frente, tan solo dos años mayor que él y de nombre claramente literario -Emma-. Cuando la dama queda encinta, nuestro protagonista se siente desbordado por una pasión que le agobia, puesto que para él la relación no ha sido más que el descubrimiento de la sexualidad con una mujer, considerándolo como algo fortuito y pasajero. Finalmente, cuando Emma muere, nuestro adolescente se siente liberado. El argumento de este romance trágico se hallaba inspirado en un episodio real de la vida del protagonista, que, en 1918, con apenas quince años y al final de la Gran Guerra, mantendría una relación amorosa con una muchacha de nombre Marthe, también dos años mayor que él y prometida con un soldado.

 

Sería en 1921, en Grand Piquey, península de Cap Ferret, lejos de su amado París, cuando terminaría la obra, si bien esta no vería la luz hasta el año de su muerte, en 1923. Su publicación vino acompañada del escándalo: al escabroso tema del adulterio se añadía la consideración de la guerra como una condición para la felicidad de dos amantes; por otro lado, la idea del heroísmo bélico es tratada de forma “cínica” según algunos… Pese a ello, la obra, considerada más tarde por algunos comentaristas como un antecedente del neorrealismo que surgiría en Italia en los años siguientes a la Segunda Guerra Mundial, recibiría excelentes críticas por parte de escritores de renombre como Max Jacob o Paul Valéry.

A su muerte, aparte de El diablo en el cuerpo, Raymond Radiguet deja escrito un libro de versos publicado en 1920 bajo el título de Les joues en feu(Mejillas en llamas), que será alabado por autores de la talla de Pierre Reverdy y François Bernouard; así como otra novela, El baile del conde Orgel (Le Bal du Comte d’Orgel), que vio la luz en 1924, un año después de su fallecimiento. Podríamos enunciar el tema de esta última e interesante obra como la debilidad fruto de la pasión, si bien ese amor nunca será consumado, manteniéndose en un plano psicológico, espiritual. La habilidad del autor para plasmar el progresivo y sutil enamoramiento entre el protagonista, François de Séryeuse y Mahaut de Orgel, esposa del conde, es tan sublime como hermosa: mientras que François, joven e impetuoso, cae de forma inmediata bajo los encantos de Mahaut de Orgel -que para él no sólo representa la belleza, sino la elegancia, la nobleza e incluso la virtud-, ella, sintiéndose atraída poco a poco, tratará de cortar la relación antes de que la tentación les precipite a una situación sin remedio…

Escritor de vida breve pero intensa, Raymond Radiguet había nacido el 18 de junio de 1903 en Saint-Mur-des-Fossés, en el extrarradio sudeste de París, muriendo de tifus el 12 de diciembre de 1923 en la capital gala. Se cuenta que, tras una crisis de la enfermedad, comentó a sus amigos: «Dentro de tres días seré fusilado por los soldados de Dios…” Era exactamente el 9 de diciembre.

Hijo del dibujante y caricaturista Jules Maurice Radiguet -también conocido como “Rad”-, Raymond obtuvo una beca que le permitió estudiar en el Liceo Carlomagno de París. No obstante, pronto iba abandonar sus estudios académicos con el fin de dedicarse al periodismo y a la literatura. Leía con placer a los escritores del XVII y del XVIII, mostrando especial interés por La Princesse de Clèves, de Madame de La Fayette, las obras de Stendhal y Proust, así como la poesía de Verlaine, Mallarmé, Rimbaud o el Conde de Lautréamont.

Convertido en uno de los jóvenes bohemios más famosos y fascinantes de la capital francesa, conocerá a los pintores Juan Gris, Picasso o Amedeo Clemente Modigliani, artista italiano de quien precisamente conservamos un retrato de nuestro autor fechado en 1915. Se relaciona, asimismo, con jóvenes compositores como Darius Milhaud o Arthur Honegger. Llegará a publicar en el periódico satírico francés Le canard enchaîné , fundado en 1915 por Maurice y Jeanne Maréchal, algunos cuentos bajo el pseudónimo “Rajky”.

Será en el año 1918 cuando tendrá lugar un encuentro crucial en su corta existencia: con motivo de un homenaje a Guillaume Apollinaire, conocerá a un ya consagrado escritor Jean Cocteau, catorce años mayor que él, quedando este profundamente admirado por el joven Raymond y convirtiéndose pronto ambos en una pareja inseparable. Cocteau, quien se refería a su compañero llamándolo “el alumno que se convirtió en mi maestro, le ayuda a publicar sus versos en varias revistas, como Sicy Littérature. En mayo de 1920, fundan juntos la revista Le Coq, de carácter vanguardista, en la cual colaboraron, entre otros, el compositor Georges Auric, el pintor cubista Roger de La Fresnaye o el poeta rumano Tristan Tzara, uno de los fundadores del movimiento Dadá.

Cuando el eterno joven Raymond Radiguet muere súbitamente, Jean Cocteau, desmoralizado, llegó a confesar que nunca más volvería a escribir. Lo que sí hizo fue aficionarse al opio, consumiendo esta y otras drogas hasta el final de su vida, a pesar de las numerosas curas de desintoxicación y la presencia de nuevas relaciones sentimentales. Murió en 1963 a los setenta y cuatro años.

La época de nuestro autor, Raymond Radiguet, puede considerarse una etapa especialmente interesante y crucial en la historia contemporánea de Francia y de Europa.  Es la era de la III República (1870-1940), de la colonización de nuevos territorios en África y Asia, y también de la Primera Guerra Mundial, conflicto bélico del que nacerá el germen de la Segunda (1939-1945). La llamada Gran Guerra, al fin y al cabo, puede definirse como el enfrentamiento entre dos bloques: Francia y sus aliados versusAlemania y sus aliados. El país galo resultó vencedor en esta guerra que se desarrolló entre 1914 y 1918, y que le permitió recuperar las provincias de Alsacia, anexionadas por Alemania desde la guerra franco-prusiana de 1870. Desde 1918, Francia tuvo el control de la región del Sarre hasta que, en 1935, tras un plebiscito y respetando su resultado, se la devolvió a Alemania. Los destrozos materiales dejaron la infraestructura del país -según el parecer de muchos- en peor estado que la de Alemania, país que resultó derrotado en el conflicto.

También es la Francia del célebre Caso Dreyfus, un episodio social y político que tuvo gran importancia en las pugnas ideológicas de la Tercera República, y con un trasfondo de espionaje y de antisemitismo. El capitán de artillería Alfred Dreyfus (1859-1935), de origen judío-alsaciano, fue acusado de traición por servir como espía a favor del Imperio Alemán. Este «escándalo» duró de 1894 a 1906, y causó la condena de Dreyfus a cadena perpetua en la Isla del Diablo, situada a 11 km de la costa de Guyana Francesa. Una ola de antisemitismo abierto encontró su cauce en parte de la opinión pública francesa en contra de Dreyfus. El fin del escándalo fue precipitado por la publicación de Yo acuso (J’accuse), un extenso artículo del novelista Émile Zola en favor del capitán Alfred Dreyfus en forma de carta abierta al presidente de Francia Felix Faure y publicado por el diario L´Aurore el 13 de enero de 1898 en primera plana.

Una serie de campañas periodísticas y el apoyo de oficiales del ejército condujeron al descubrimiento del verdadero traidor: el oficial aristócrata de origen húngaro Ferdinand Walsin Esterhazy, un furibundo antijudío protegido por ciertas autoridades militares. El grave error judicial forzó a los altos jefes del ejército francés a reabrir el proceso seguido contra el capitán Dreyfus y posteriormente otorgar el indulto a este al demostrarse que no existían pruebas en su contra. En 1906 fue exonerado y reintegrado en el Ejército con todos los honores, retirándose con el grado de comandante. En 1914, como teniente coronel, tomó el mando de una unidad de reaprovisionamiento en el curso de la Primera Guerra Mundial. Tras la paz, regresó a su retiro hasta su muerte en 1935, a los setenta y cinco años de edad.

Digiprove sealCopyright secured by Digiprove © 2019 Revista Proverso

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site is protected by wp-copyrightpro.com

error: Content is protected !!