ANGEL MARCELO | COMO EDITOR PREVALECE EN MI EL CONCEPTO DEL BUEN TRATAMIENTO DE LA LENGUA Y SUS FORMAS

Por: Isabel Rezmo


Hoy en día es evidente la cantidad de poesía que se edita, y la cantidad de “poetas” que escriben.   La línea que divide el hecho de publicar y ser buen poeta difiere muchísimo, puesto que la auto publicación ha sido el gran descubrimiento para que cualquier persona, cualquier escritor más o menos consagrado, más o menos bueno, tenga acceso a la posibilidad de ver su libro publicado.

Pero Proverso lejos de poner esta crítica ya de por si caliente, en el tejado de los demás o de crear polémica, intenta mostrar esa realidad,  y también la realidad de las nuevas editoriales: sus objetivos, sus logros y la ayuda que están ofreciendo a los poetas y escritores que tienen dificultad  a la hora de publicar; y además está ofreciendo nuevos servicios  y posibilidades al resto.

Pero si decimos que además de editores son poetas, la cosa cambia.   Es mucho más loable. ¿El poeta puede ser buen editor? La historia nos dice que es posible.

En la segunda mitad del siglo XX y en la primera década del siglo XXI, las condiciones materiales relativas a la divulgación de la poesía de vanguardia se convirtieron en objeto de interés para la crítica.  Los editores y los poetas apuestan por nuevas estrategias de proximidad y confianza. En una dinámica parecida a la que dio origen al poeta-crítico –teórico y a la vez practicante de su arte–, hoy día son numerosos los casos de poetas-editores que hacen de su práctica editorial un verdadero manifiesto poético.

Entre ellos hemos encontrado a un compañero en el camino, que hace muy pocos años abrió la puerta a otras posibilidades  poéticas y editoriales: Hablamos de la Editorial Tarqus; al frente de la misma encontramos al también poeta,  Angel Marcelo

Editor, poeta y periodista. Editor en Tarqus Editorial, un proyecto que busca fundamentalmente ayudar y promover al escritor independiente a ver su obra publicada y difundida. Como poeta y escritor ha participado  en todas las antologías de Poetas en Red ; en las antologías de Poesía en Microrelato Compostela de 2016 a 2017;  en el libro 22 Rincones de Valladolid editado por la Asociación Habla, en las antologías de Cien Poetas en Mayo de 2017, 2018 y 2019. A partir de 2019 se encarga de la VI Antología del Encuentro Internacional de Poesía “Ciudad de Úbeda”.

Actualmente coordina junto a Diego Horschovski el Ciclo de Poesía e Microrelato Compostela, por cuarto año consecutivo, y por segunda temporada el SLAM POETRY Compostela asociado al circuito nacional. En radio realiza y conduce  dos programas   de radio en la sintonía digital de Radio Campus Culturae  de Santiago de Compostela :

www.radiocampuscultura.org:

Tren de Medianoche. Viernes a las 23 h

Poéticamente incorrectos martes a las 20:30 h

RP: Buenas Tardes Ángel, ¿cómo surgió la Editorial Tarqus?

AM: Surge casi por necesidad aquí en España. En el año 2013 por temas de la crisis tuve que reinventarme y decidí volver a las fuentes: el diseño gráfico, la edición  y el periodismo. Desde el año 2009 ya venía realizando distintas antologías de los Encuentros de Poetas en Red y otras asociaciones y al quedarme desempleado con cincuenta y tantos, no dudé en profesionalizar esa  faceta que estaba llevando a cabo y que además, me gustaba.

RP: Hasta la fecha ¿cómo valoras la trayectoria que ha seguido la editorial? ¿Tus objetivos a corto/largo plazo?

AM: Oficialmente la editorial tiene tres años de vida, aunque la actividad hubiera comenzado antes. No puedo sentirme más satisfecho con la forma en que ha ido creciendo, teniendo en cuenta que es un proyecto hecho desde cero, sin créditos ni otro tipo de apoyo. Mis objetivos a corto plazo son que año tras año continúe creciendo tanto en la familia de autores como el en volumen de ediciones. En el largo plazo sueño con que llegue a ser un referente de las editoriales de autores independientes.

RP: Al hacerte editor, ¿Dónde queda el poeta? ¿El poeta se hace partícipe a la hora de editar; es decir,  prevalece en algún momento?

AM: La edición es un trabajo como cualquier otro. No es necesario ser escritor o poeta para llevarlo a cabo, aunque ayude estar en el meollo. Un editor, ya sea de una pequeña editorial como de una gran compañía necesita un alto grado de empatía y mucha intuición. Cuando empiezas a trabajar con un autor, antes o después acabará revelándote su vida, tal vez porque de algún modo quiere asociar su obra a su propia experiencia. Es por eso que un editor tiene que tener algo de la sensibilidad del psicólogo. Y cuando hablo de sensibilidad me refiero a la capacidad de captar el mensaje rápidamente. Como editor prevalece en mi el concepto del buen tratamiento de la lengua y sus formas, que en definitiva, es la materia prima de la escritura. Luego habrá trabajos que conmuevan a unos o a otros, pero eso ya sería tema para otra nota.

RP: También  te asomas  a la radio, a la fotografía. ¿Te queda algo por  descubrir?

AM: Bueno, la fotografía es una pasión desde la niñez casi y la radio un medio que siempre me llamó mucho la atención, porque no te olvides que soy de una generación que se crió con la radio. Entonces esa inquietud que siempre tuve sumada a la formación periodística, me llevó a meterme en ello en cuanto tuve una oportunidad, pero la realidad, es que lo hago solo por placer, así como otros van al cine, yo salgo a hacer fotos o me meto dos horas en un estudio. Me gusta la naturaleza y me quedan por descubrir los ochomiles del planeta, pero creo que a eso en esta no vida no llego.

RP: ¿Cómo ves el mundo editorial que te rodea?

AM: Es un mundo en plena expansión. Hay un nicho de mercado importante y la prueba es la gran cantidad de fusiones que se producen entre los grandes a nivel global. Por otra parte las nuevas tecnologías digitales han democratizado al sector (por usar un término tan de moda) y esto ha promovido el surgimiento de pequeños sellos editoriales por todas partes. Obviamente, como ocurre en todos los ámbitos, cuando se produce una burbuja, aparece mucha improvisación y “cantamañanismo”. Pero creo que es un camino que hay que transitar. Al final siempre quedan los que trabajan de un modo honesto y profesional.

RP: ¿Crees que hay demasiada saturación de autores? ¿Crees que la calidad queda un poco al margen, frente a lo comercial?

AM: Por lo que decía antes, las tecnologías digitales permiten hoy pequeñas tiradas a bajos costos. Hoy cualquiera puede escribir y editar un libro. La gente siempre escribió y celebro que así sea y que quede demostrado. La saturación surge justamente, porque cualquiera que escriba puede ver su obra publicada, ¿pero quién puede quitarle ese derecho a nadie? Ahora, no creo que esto haga que la calidad quede sometida a lo comercial, ya que antes cuando la escritura era una profesión de elite, también primaba lo comercial por sobre todo lo demás. Y nunca nos olvidemos que estamos en una sociedad de mercado: si algo se vende es porque alguien lo compra.

RP: ¿Cómo te acercaste al mundo de la poesía?

AM: Siempre fui un lector asiduo sin llegar al fanatismo. Hice mis pinitos de escritura en la adolescencia como casi todos, pero fue recién después de los veinticinco años que comencé a escribir pensando en compartir mis letras y experiencias. De ahí en más no paré, sobre todo porque me ayudó a crecer como persona.

RP: ¿Autores preferidos?

AM: Bueno hay muchos… ¡cómo nombrarlos a todos! Pero para no dejar la pregunta huérfana, te puedo citar a Cortázar, Benedetti, Pessoa o a Jack London, Simenon, Hemingway, Baricco, Auster.

RP: De los libros que llevas editados, ¿alguno que sea especial?

AM: Que pregunta difícil. Tal vez mi respuesta te parezca una pretensión de ser políticamente correcto, pero son todos especiales. Pero ¿sabes por qué ocurre? porque trabajo íntimamente con cada autor en cada libro. Ver un libro llegado de imprenta es una alegría inmensa; verlo en las manos del autor es ya un valor agregado.

RP:  Para finalizar algo que desees expresar.

AM: Ya que me das la oportunidad, me gustaría romper una lanza por la autoedición como camino válido de difusión y por los autores que lo eligen. Se tiende a asociarlo con precariedad y falta de autoestima pero no es asi. Decir “yo no pago por editar” o aconsejar, “no pagues por editar” es quitarse o quitar un derecho que tenemos todos. Si rascamos un poco hallaremos más oscuridad en el mundo editorial tradicional que en el mundo de la autoedición.

RP: Muchas gracias por asomarte a PROVERSO

AM: Gracias a PROVERSO, por esta oportunidad y contad conmigo y la familia Tarqus para todo lo que ayude a difundir cultura. Siempre.

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