TONI MORRISON Y LA NIÑA QUE QUERÍA TENER LOS OJOS AZULES.

Por: Tomás Sánchez Rubio


Pecola Breedlove piensa que es una niña fea. Tiene unos once años y es afroamericana en una sociedad que asocia la belleza con un prototipo de mujer muy diferente a ella. Es una niña pobre y solitaria, de carácter aparentemente tranquilo y resignado y no muy estimada por quienes la rodean. Quiere ser como Shirley Temple y tener unos ojos azules -los más azules que pueda…- Para ello recurrirá incluso a una especie de curandero que le hará creer que sus ojos se han tornado de ese color.

Pecola vive en Lorain, Ohio, estado situado en la región Medio Oeste de Estados Unidos. Ha sido temporalmente adoptada por los MacTeer. Con ella viven las hermanas Claudia, de nueve años, y Frieda, de diez, hijas del matrimonio; también se aloja allí un inquilino llamado Mr. Henry. Los padres biológicos de Pecola son Cholly y Pauline. Cholly, alcohólico, violento e inestable ha acabado incendiando su propia casa; con anterioridad, ha sometido a abusos a su propia hija. Ella se queda embarazada.

Claudia y Frieda son las dos únicas personas en la comunidad que esperan que el hijo de Pecola sobreviva en los próximos meses. En consecuencia, renuncian al dinero que habían estado ahorrando para comprar una bicicleta; en su lugar deciden plantar semillas de caléndula bajo la creencia supersticiosa de que, si estas florecen, el bebé  sobrevivirá. Las caléndulas no llegan nunca a florecer, y el hijo de Pecola, que nace prematuramente, muere.

Pecola Breedlove es la protagonista de The Bluest Eye, primera novela escrita por Toni Morrison, publicada por Holt, Rinehart y Winston en 1970.  La acción transcurre en 1941. En España, el libro se conocerá bajo el título Ojos azules.

La niña Claudia MacTeer narra la mayor parte de la novela y también es una joven negra. No solo es la hermana adoptiva de Pecola, sino que se considera su amiga. Se trata de una niña de nueve años, independiente, despierta, madura y apasionada en un mundo especialmente conflictivo socialmente. Ella es uno de los pocos personajes, si es que existe alguno más, que siente simpatía por Pecola. No obstante, Claudia aparece como el polo opuesto: en el primer capítulo, ella destruye sus muñecas blancas por un odio interiorizado hacia las personas con ese color de piel. Por el contrario, Pecola actúa constantemente con el deseo de alcanzar los estándares de belleza blanca. Es de señalar que Claudia se crio en un hogar estable y estructurado, aspecto que se revela en la seguridad en sí misma frente a los que le rodean, así como en su alto grado de autoestima. En un momento del libro, Pecola le pregunta: “¿Cómo lo haces? Quiero decir, ¿cómo consigues que alguien te quiera?”

Toni Morrison nace en Lorain (Ohio) -como Pecola-, el 18 de febrero de 1931.  Muere en Nueva York el 5 de agosto de 2019. Si bien comenzó a publicar más bien tarde, consiguió el Premio Pulitzer de ficción en 1988 y el Nobel en 1993, siendo la primera mujer de su raza en conseguir este galardón. Autora de otras obras de éxito como Beloved (1987) y Jazz (1992), Chloe Anthony Wofford tomará como seudónimo literario el apodo familiar y el apellido de su esposo, el arquitecto Harold Morrison.

Toni vio la luz en el seno de una familia negra de clase trabajadora. Cursó estudios secundarios y en 1949 ingresó en la Howard University de Washington, una institución para personas negras, donde, después de graduarse en filología inglesa, comenzó a ejercer como profesora. Allí conoció a Morrison, con quien tuvo dos hijos.

En 1964, tras separarse de su marido, dejó la enseñanza para trabajar en Nueva York, primero como editora de libros de texto y después como asesora literaria en la prestigiosa Random House. En 1973 apareció su segunda obra: Sula, y en 1977 la tercera, Song of Salomon, galardonada con el Premio Nacional de la Crítica norteamericana en 1978, y cuyo éxito, comercial y de crítica, le permitió dejar su trabajo en la editorial para dedicarse de lleno a la literatura.         En 1981 publicó Tar baby, en la que, a diferencia de las anteriores, protagonizadas enteramente por negros, figuran también personajes blancos. En 1987 llegó Beloved, una novela de gran fuerza, donde se narra la historia de una esclava fugitiva que, ante su inminente captura, mata a su hija para evitar que viva en la esclavitud.

Volviendo a la novela The Bluest Eye, su argumento es duro, crudo, terrible en su planteamiento; sin embargo, también es real, muy real. Se ha escrito mucho sobre el segregacionismo en Estados Unidos, sobre la marginación y el aislamiento social que ha padecido -y sigue sufriendo en determinados órdenes- el colectivo afroamericano en ese país. Esa realidad indiscutible ha sido reflejada repetidamente, con mayor o menor fortuna, en la literatura y el cine. Tales obras hacen referencia no solo a la crónica periodística de determinados hechos acaecidos, sino también a la intrahistoria de los ámbitos tanto rural como de los barrios de las grandes ciudades estadounidenses. Si nos atenemos al marco estrictamente legal, la segregación racial fue practicada hasta mediados del siglo XX; sin embargo, como resultado de la lucha por el Movimiento por los derechos civiles y del apoyo del Presidente John F. Kennedy y de Lyndon B. Johnson, se firma la Ley de Derechos Civiles en 1964, donde se prohíbe la aplicación desigual de los requisitos del registro de votantes y la separación racial en las escuelas, en el lugar de trabajo y en instalaciones que sirviesen al público en general («lugares públicos»). En 1965 entra en vigor la Ley de derecho al voto. No obstante, en relación a la convivencia, la marginación económica y social, la situación es compleja.

En relación a lo dicho, me ha venido a la cabeza repetidamente a partir de la lectura de la novela de Morrison, salvando las distancias y el tratamiento del tema, la reconocida película Precious (2009), adaptación cinematográfica de Push (1996), primera novela de Ramona Lofton escrita bajo el pseudónimo “Sapphire”, donde se narra la vida de Claireece «Precious» Jones, una adolescente obesa y analfabeta, víctima de abusos por parte de su padre.  La mayor diferencia es que, en comparación la historia de Pecola, el final de Precious (Push) resulta ciertamente esperanzador…

Debido a sus temas controvertidos de racismo, incesto y abuso de menores, surgieron numerosos intentos de prohibición, así como el rechazo de la novela en las escuelas y bibliotecas: desde Oregon a Maryland, pasando por New Hampshire, no fueron pocas las comunidades donde las asociaciones de padres vetaron su lectura…

Hay dos aspectos de The Bluest Eye que me han impresionado especialmente: por una parte, la descripción de las actitudes racistas, a veces “de baja intensidad”, de quienes rodean a esta niña “insignificante”; una aversión silenciosa, un cruel vacío que, a pesar de su edad, no le pasan desapercibidos. Tal es el caso de Yacobowsky, inmigrante blanco, dueño de una pequeña tienda de golosinas en la calle Garden, donde precisamente la niña compra sus dulces Mary Jane, cuya etiqueta representa también a una niña rubia y feliz… Por otro lado, es llamativo el uso, en la novela, de la analepsis -flashback en inglés- donde se exploran los años más jóvenes de los padres de Pecola, Cholly y Pauline, y su lucha como afroamericanos en una comunidad protestante anglosajona en gran parte blanca. La marginación, el desamparo y el aislamiento entre ellos mismos marca unas pautas de comportamiento que les hace huir desesperadamente de la realidad a cualquier precio.

 

Fue en enero de 1988, un grupo de intelectuales negros publicó una carta abierta en el New York Times Book Review en la que protestaban porque Toni Morrison no hubiera sido propuesta hasta entonces para ninguno de los premios literarios de prestigio. Cuatro meses más tarde recibía el Premio Pulitzer lo que supuso su consagración entre el gran público.

En 1992, Morrison publicó su sexta novela, Jazz, así como un ensayo en el que defendía a Anita Hill, la joven negra que denunció por acoso sexual al juez Clarence Thomas. El 7 de octubre de 1993 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura, dotado con 6,7 millones de coronas suecas. La Academia sueca destacó la «fuerza visionaria» y el «peso poético» de su obra.

La escritora siguió escribiendo libros después del Nobel, también junto a su hijo Slade Morrison, con el que se adentró en la literatura infantil. Exploró otros géneros, como las letras de Four Songs para el compositor André Previn, o el libreto de ópera Margaret Garner para Richard Danielpour.

Además de las novelas citadas, Toni Morrison fue autora de un drama teatral y varios libros de ensayo. La construcción de los personajes, negros y especialmente mujeres, así como el lenguaje, son lo principal para ella por encima del argumento, del que ha dicho que es como «el armario donde vas colocando vestidos y vestidos que son los personajes, quienes de verdad me interesan».

Admiraba al presidente Bill Clinton, de quien alababa una «negritud» procedente, según Morrison, de un «hogar monoparental, de un origen humilde y de su afición a tocar el saxo». En 1996, fue honrada con la Medalla de Contribución Distinguida de la Fundación Nacional del Libro a las Letras Estadounidenses. En 2012, el presidente Barack Obama le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad y en 2016 recibió el Premio PEN/Saul Bellow por su contribución al género de ficción en Estados Unidos.

Su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura en 1993 empezó de este modo: «Érase una vez una anciana. Ciega. Sabia. La mujer es hija de esclavos, de raza negra, norteamericana, y vive sola en una casita a las afueras del pueblo…»

Así, de nuevo, Toni Morrison aludía a una mirada, a una raza… Como cuando Pecola marcó el inicio de su tardía carrera literaria -a los cuarenta años-, deseando tener, siendo una niña negra y pobre, el color de ojos de las muñecas blancas.

 

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1 comment

  • ANTONiO

    ‘Precious’ es una película que me resultó fácil ver y dura de soportar. La identidad de los afroamericanos, por extensión la de los negros, estaba subyugada a las relaciones de dominancia blanca. Digo «estaba» porque aunque desconozco la situación, las relaciones que hoy día se dan entre las instituciones norteamericanas y los negros, gran parte de la juventud crece con unos valores que ha externalizado el cine y encuentra atractiva no solo el soul o el jazz, sino también una música que hasta fines del siglo pasado se comportaba como un nicho, el hip hopp y el rap negro.

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