ANTONIO GAMONEDA: LA POÉTICA DE LA OSCURIDAD COMO ORIGEN DE LA LUZ

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero

En algún momento el sol desciende sobre el perfil opuesto de nuestra sombra, y un líquido oscuro se remueve dentro, en lo más profundo, como presagio del abismo que nos aguarda… Entonces nos damos cuenta de que el crepúsculo ha llegado a nuestros labios y las palabras comienzan a marchitarse suavemente en su geografía de ceniza. Resurge aquí la poesía, adquiere vida la estrofa olvidada y los recuerdos se entrelazan entre los versos respirando como un animal herido que retoma su voz, a veces tan asenté… Es tiempo de Gamoneda, tiempo de perderse.

Antonio Gamoneda nació en Oviedo el 30 de mayo de 1931. A los dos años, y tras la muerte de su padre, se trasladó a León con su madre. Su formación intelectual fue básicamente autodidacta, aprendió a leer solo, fijándose en las letras del único libro que había en la biblioteca familiar de León, un volumen que se titulaba ‘Otra más alta vida’, firmado por su padre, un poeta de corte modernista.

Por su fecha de nacimiento se le ha relacionado con el llamado «grupo poético de los años 50» denominación dada por Juan García Hortelano. Este grupo también es conocido como “Generación del 50, del medio siglo o de los niños de la guerra”, denominaciones estas, que da la historia de la literatura española a la generación literaria de escritores nacidos en torno a los años 1920 y que publican en torno a los años 1950; superada la Guerra Civil, y considerados por lo tanto «hijos» de la misma. Entre sus miembros, podemos señalar Blas de Otero, Gabriel Celaya, Rafael Sánchez Ferlosio, entre otros. Como señaló el propio autor: «Mi tipología de escritor ha de ser la que pueda darse, partiendo de 1936, en la suma de unos componentes históricos y biográficos que son, más o menos, los siguientes: pobreza familiar, escasa escuela pública, y la contemplación inocente de la crueldad y la miseria moral de la guerra civil y la posguerra militarizada». Empezó a trabajar en 1945 como recadero en un banco, actividad que compaginó durante muchos años con estudios medios.

Aunque cronológicamente, como he señalado, podría pertenecer a la generación de los cincuenta, su obra ha permanecido alejada de cualquier tendencia poética. Lo autobiográfico envuelve toda su obra, pero esto no hace que sea una crónica de experiencias, ni un retrato objetivado de la realidad, sino que, Gamoneda a lo largo de toda su obra describe hechos donde se reviven sensaciones, detalles, en algunos casos fuera de contexto que evocan tiempos pasados, como una suerte de pincelada a la cual el pintor ha otorgado la libertad en referencia a las demás pinceladas del cuadro. Sus poemas, a modo de Orfeo, resurgen del interior, de la profundidad del sentimiento que revive a través de la palabra. Lo que propone en definitiva la poesía de Gamoneda no es mostrarnos la experiencia real, sino la experiencia vital, donde los hechos cobran la fuerza de la pértiga para adentrarse en las honduras del ser.

Gamoneda publicó sus primeros poemas en 1960, como los escritos en 1947 «Sublevación inmóvil». En 1977 aparece su obra Descripción de la mentira,  más tarde en 1979 publica León de la mirada, 1982 publica Blues castellano, 1986 Lápidas, 1987 Edad: (poesía 1947-1986), Libro del frío, 1992, Sección de la memoria, 1993, Poemas, 1996, Cuaderno de octubre, 1997, Pavana impura, 2000, Sólo luz: antología poética, 2000, Arden las pérdidas, 2003, La voz de Antonio Gamoneda, 2004, Reescritura, 2004, Cecilia, 2004, Esta luz : poesía reunida : (1947-2004), 2004, Antología poética, 2006, Visión del frío, 2007, en este mismo año también aparece Antología y voz.  Entre su obra también deja un espacio a la prosa, el ensayo, incluso colabora con artistas plásticos. Entre su prosa, Relación y fábula,1997, Descripción del frío, 2002, Un armario lleno de sombra, 2009. Ha escrito también numerosos ensayos y su obra ha sido traducida al francés, portugués, italiano, entre otros.

Su obra, de una fuerza excepcional, ha sido reconocida tardíamente como una de las grandes voces de la poesía española actual. Entre sus reconocimientos y premios pueden anotarse el Premio Castilla y León de las Letras (1985), el Premio Nacional de Poesía (1988), el Premio de la Crítica de Castilla y León en 2004, el Premio Cervantes, (2006), el Premio Reina Sofía de poesía Iberoamericana, 2006 el Premio Quijote en 2009, la Medalla de Oro de la ciudad de Pau, la Medalla de Plata del Principado de Asturias, el Premio “Leteo”, la Medalla de Oro de la Provincia de León y la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes. Es Hijo Adoptivo de León y de Villafranca del Bierzo, y Doctor Honoris causa por la Universidad de León. En 2015, fue nombrado académico correspondiente en León de la Academia de Buenas Letras de Granada.

POEMAS:

Yo, sin ojos, te miro transparente.
En la música estás, de ella has nacido;
de este grito de luz, de este sonido
a mundo amado luminosamente.

Y yo escucho después —agua creciente—
a la música en ti: todo el latido,
todo el pulso del aire convertido
a tu belleza, a tu perfil viviente.

Tumba y madre recíproca, del canto
orientas a tus venas la agonía,
y tus ojos asumen su potencia.

Oh prisión de la luz, después de tanto,
ya veo en el silencio: la armonía
es tu cuerpo, tu amada consistencia.

(De Sublevación inmóvil, 1960)

AMOR

Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí
como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.

Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.

Y casi no sé más. Yo sólo aspiro
a estar contigo en paz y a estar en paz
con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.

(De Blues castellano, 1961-966).

AQUELLO CÁLICES

¿Quién habla aún al corazón abrasado cuando la cobardía
ha puesto nombre a todas las cosas?

Silba el adverbio del pasado. El cobre silba en huesos
juveniles, pero es el día del invierno. Alguien
prepara grandes sábanas
y restablece la oquedad. Sólo hay sustancia en ti,
sustancia azul de desaparecidos.

Aquellos gritos. Y las banderas sobre nosotros.

Ah las banderas. Y los balcones incesantes: hierros
entre la luz, hierros más altos que la melancolía,
nuestro alimento.

Cae
la máscara de Dios: no había rostro.

¿Quién habla aún al corazón amarillo?

Soy el que ya comienza a no existir
y el que solloza todavía.

Es horrible ser dos inútilmente.

Edad, edad, tus venenosos líquidos.

Edad, edad, tus animales blancos.

(De Lápidas, 1986).

FRÍO DE LÍMITES

Huyen heridas por el amanecer, laten sobre las aguas y su blancura se
abre en ti: avefrías.

Viajan de lo visible a lo invisible. Ya
sólo hay invierno en las ramas inmóviles.

(De Libro del frío, 1992)

LA PRISIÓN TRANSPARENTE (frag.)

Estoy cansado.

Cansado de mí mismo; de mi enemistad conmigo mismo.
O de vivir, o de no
vivir, no
sé.

Hoy,
esta mañana, he
considerado lo que queda de mí:
apenas
una fatigada conciencia
y algunos inservibles
bártulos carnales.

Hoy,
algo más tarde, viendo,
desconociendo
mi rostro en el espejo: mis ojos inmóviles,
mi piel oxidada y la turbia
tempestad de
mis cabellos,
he
pronunciado una
sola sílaba:
No.

Una sílaba sola.

¿Qué es de mí?
¿Soy yo monosílabo,

únicamente
negación?

No
sé.

(De La prisión transparente, 2016).


BIBLIOGRAFÍA

Wikipedia

Instituto Cervantes

El placard

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