“CREMATORIO”, UNA NOVELA DE RAFAEL CHIRVES

Por: Evaristo Cadenas Redondo


A modo de biografía.

Dijo Edgar Allan Poe que a una persona, por un solo gesto, por un insignificante detalle, se le podría conocer mucho mejor que si se supiera su biografía.

No se puede entender el fondo de la obra de un escritor si no se conoce, al menos lo más destacado, de sus detalles, de sus gestos y si se dispone de su historia personal bien detallada muchísimo mejor. Nos parece de sumo interés unos mínimos apuntes biográficos sobre nuestro autor preferido de hoy:

Rafael Chirves nació el 27  de junio de 1949 en Tabernes de la Valldigna (Valencia), localidad marítima de 18.000 habitantes. Su padre, ferroviario, falleció cuando Rafael tenía cuatro años. Desde los ocho estudió en internados de huérfanos de ferroviarios, dirigidos por los Salesianos, en Avila, León, y Salamanca. Cuando tenía 16 años vino a Madrid, donde estudió Historia Moderna y Contemporánea. En 1969 se trasladó a París residiendo allí durante un año. También vivió en Marruecos (donde fue profesor de español), y en Barcelona, La Coruña y Extremadura. En el año 2000 regresó a Alicante (Dénia y Beniarbeig). Se dedicó a la crítica literaria durante algún tiempo y posteriormente a otras actividades periodísticas, como las reseñas gastronómicas (en la revista Sobremesa y Vino Selección; también  sobre este género para El País) y los relatos de viajes.

Rafael Chirves falleció a causa de un cáncer de pulmón el 15 de agosto de 2015 a la edad de 66 años.

Obra literaria de Rafael Chirves.

Novelas:

La primera novela que publicó Rafael Chirves fue “Mimoun” en el año 1988, fue Finalista del Premio Herralde. En 1991 publicó en Anagrama “En la lucha final“. También en Anagrama. “La buena letra” en 1992. Le siguen “Los disparos del cazador” en 1994, “La larga marcha” en 1996, “La caída de Madrid” en el año 2000, “Los viejos amigos” en 2003, “Crematorio” en 2007. Premio de la Crítica de narrativa castellana. “En la orilla” en 2013. Premio de la Crítica de narrativa castellana y Premio Nacional de Narrativa. En 20016, póstumamente, “París-Austelitz». Siempre publicó en la editorial Anagrama dirigida por Jorge Herralde.

Ensayos:

“Mediterráneos” en 1997, “El novelista perplejo” en 2002, “El viajero sedentario” en 2004 y “Por cuenta propia» Siempre en Anagrama, como ya dijimos.

Premios literarios:

Por sus primeras obras:

1988: Finalista del Premio Herralde por su primera novela, Mimoun.

1999: Premio alemán SWR-Bestenliste por La larga marcha.

2003: Premio Cálamo al libro del año por Los viejos amigos.

Por Crematorio:

2007: Premio de la Crítica de narrativa castellana (1º).

2007: Premio Cálamo al libro del año.

2008: Premio Dulce Chacón.

Por En la orilla:

2014: Premio de la Crítica de narrativa castellana (2º)

2014: Premio Nacional de Narrativa.

2014: Mejor libro en lengua española de 2013 según el diario El País7‌

2014: Premio Francisco Umbral al Libro del Año

2014: Finalista del Premio Bienal de Novela Mario Vargas Llosa

CREMATORIO

Rafael Chirbes, desde sus primeras novelas, fue conocido como escritor al que se le tenía en cuenta en los círculos literarios, avalado por prestigiosos premios recibidos. Recomendada la lectura de sus novelas por críticos, profesores de Literatura y en las Escuelas de Escritores. Su nombre, y su obra, saltaron, de forma explosiva, a la fama nacional e internacional cuando apareció publicada, en 2007, la novela Crematorio de la que vamos a hablar hoy.

Según Jorge Herralde, su editor, Chirbes era más conocido y gozaba de más prestigio en Alemania, por ejemplo, que en España. En Francia e Italia también le tienen como a uno de los grandes escritores españoles. Por supuesto fue traducido a casi todos los idiomas.

Crematorio, según palabras de su autor, aparentemente es una novela sobre la corrupción, la especulación inmobiliaria, la llamada cultura del pelotazo, el dinero negro, la droga, el sexo, el tráfico de capitales, ect., pero, dice Chirbes, es mucho más que eso, es una crítica de la España de nuestro tiempo actual, de la llamada, transición, y las otras décadas anteriores que llegan, retrocediendo, hasta todo el franquismo y su represión, impregnado con la rémora de la pos guerra. y la propia Guerra Civil. Es el reflejo real de lo que fue nuestra vida y de lo que es ahora. Y todo junto, en realidad se refiere a la soledad, al amor, a la familia, a la muerte, y en definitiva a la vida con su realidad tan real y dura, y a la vez, tan maravillosa. Esto de maravillosa se me ocurre a mi. Para Rafael Chirbes, en Crematorio, esa palabra no existe, porque todo es terrible.

El escritor Rafael Chirbes creó su propio territorio literario al igual que lo hicieron Gabriel García Márquez con Macondo, Juan Rulfo con Comala, Juan Benet con Región, Willian Faulkner con el suyo, etc. El universo literario de Chirbes está ambientado en el pueblo llamado Misent. Por sus paisajes, la costa, la playa, los rascacielos, los chiringuitos y marjales que describe con verdadera maestría de paisajista, podríamos pensar que se trata de Denia, Cullera e incluso Benidorm.

Crematorio es una novela dura, desagradable incluso, se puede decir que es una novela tan realista, y cruda, que produce sufrimiento. Las descripciones son tan detalladas que crean en el lector un efecto sinéstesico que, con frecuencia, está uno tentado de tirar la novela por la ventana o a la lumbre. Su dureza es casi insoportable, ya dije. Pero tiene la gran ventaja de que se trata de Literatura. Prosa bien escrita, sin posibilidad de poesía, de lírica, de dulzura. Se trata de realismo sucio, sórdido, trágico, realismo de Zola, de Balzac, de Dostoiewski, del primer Camilo José Cela de La familia de Pascual Duarte, o de San Camilo 1936. Para colmar el vaso de la desesperación, el autor no da tregua, escribe todo seguido, como si fuera a borbotones, a diluvios, automáticamente, ni un solo punto y aparte. Menos mal que para cada personaje, que son muchos, se detiene un poco y hace una parada para pasar a otro capitulo. Puedo asegurar que sentí repulsión. Pero, como se sabe, si uno quiere llegar a lo alto, donde está el castillo, no queda más remedio que subir la cuesta. Y merece la pena el sacrificio. Nunca se ha dicho que el Arte tuviera que ser fácil. Un buen libro, muchas veces, acarrea dificultad. Nuestro éxito consiste en superar esa dificultad para poder alcanzar la maestría del artista. Sin duda alguna Rafael Chirves fue un gran artesano de la mejor Literatura.

Decía Chirbes, en sus entrevistas, en conferencias y cosas así, que había empezado a leer con tres años y que cuando estaba estudiando, en internados, fuera de casa, su salvación fue la lectura, la música y el cine. Pues bien, en Crematorio nos encontramos con permanentes alusiones culturales. Habla de Montaigme y sus Ensayos, de gastronomía, de productos gourmet, de vinos, de champagnes, de cócteles, etc. Su experiencia bien documentada como crítico en la revista “Sobremesa”, sale a relucir a la mínima ocasión.

Sus personajes hablan sobre Arquitectura, Música Clásica, Opera, ectc. Menciona a Serrat, a Jaume Sisa, y su célebre canción que dice algo así: “Oh, benvinguts, passen, passen a la casa meva és casa nostra…”, Escúchenla, please. Deep Purple, Rolling Stones, David Bowie y la Velvet Underground, Los Beatles, por supuesto, y muchos más. Una curiosa alusión a la escritora austriaca Elfriede Selinek, ganadora del Nobel de Literatura en 2004. Dice el personaje: “Siniestras como esa tía tan rara que ganó el Nobel, la austriaca esa ¿Has visto que rara es? Gore. Los reyes de Suecia dándole la mano a esa tía tan rara con cara de novia de Drácula”. (novelista, poeta, dramaturga, ensayista, guionista, traductora y activista feminista. Autora de “La pianista“. Sabe tocar, órgano, piano, flauta dulce, guitarra y violín). La película “La pianista“, 2001. Guión basado en la novela de Elfriede Selineck protagonizada por Isabelle Huppert y dirigida por Michel Haneke. Hablando de escritores el propio Rafael Chirbes decía que era admirador del austriaco Thomas Bernhard, del que, oh! casualidad!, vamos a hablar en marzo.

Hay muchas semejanzas, coincidencias, con Bernardo Atxaga, por ejemplo: Chirbes también alude al cuento sobre el criado que huye de la muerte en Bagdad y la encuentra en Basora. (Procede de Las mil y una noches). También, como Atxaga, cita en cursiva y en francés.

Crematorio, está considerada como una de las mejores novelas de lo que va del siglo XXI. Es dura, fuerte, y recomendable como obra de imprescindible lectura, aunque solo sea para que nos enteremos de lo que es bueno en el sentido mejor de la expresión

En el año 2010 se hizo una serie de Televisión llamada Crematorio, que tuvo mucho éxito, protagonizada por Pepe Sancho, aunque no tenía nada que ver con el libro. Aquí queda la recomendación: Suban al castillo. Las vistas son maravillosas..

Postdata: También leí (antes había leído tres de las primeras) esta vez “En la orilla” la novela que sigue a Crematorio. Otra obra maestra de Chirves considerada la mejor novela de aquel año (2014) por El País. Hoy hace sol en la calle. Tenemos que seguir. E. C. R. 

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