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ARTURO BENEDETTI MICHELANGELI | EL ARTE DE LO ETERNO

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Siempre necesito volver a él… soy tan oscura abrazada a la tristeza, tan liviana en los contrastes de la penumbra de este pensamiento incierto.

A menudo camino atendiendo solo a sus notas, la cadencia que se va desplegando sobre mi gris, la rígida geometría pierde su aliento y el alfabeto carece de toda importancia. El silencio desciende cuajando los edificios de amistosas sombras. Es entonces cuando extraño mirar al cielo, seguir el orden que la noche traza en los tejados manchados de olvido. Quisiera formar parte de la penumbra, difuminar mis contornos ablandando el ruido que jamás sosiega sus pasos… Y ser nota, nota aferrada a sus dedos.

La desaparición de Arturo Benedetti Michelangeli en Suiza el 12 de junio de 1995, derriba una de las torres más altas del piano contemporáneo. Un artista y virtuoso de semejante talante musical, sensible y ético no se da todos los días, ni siquiera entre los grandes. Una figura incomparable: su arte era él, su estilo no se parecía sino a él, su exigencia, llevada a extremos, era la de él. Considerado como uno de los grandes virtuosos del piano del siglo XX. También se le considera el pianista italiano más importante después de Ferruccio Busoni.

Arturo Benedetti Michelangeli, nació en Brescia (Norte de Italia) el 5 de enero de 1920. Sus primeras clases de música le fueron impartidas a los 3 años, al principio con el violín, que pronto cambió por el piano. A los diez años entró al Conservatorio de Milán. En 1938, a sus 18 años, comenzó su carrera musical internacional al concurrir al concurso Eugène-Ysaÿe celebrado en Bruselas, donde acabó en 7 posición (Arthur Rubinstein era miembro del jurado y quien otorgaba los premios. Dio el primer premio a Emil Gilels, y de Michelangeli dijo que su interpretación fue insatisfactoria, pero que mostró un técnica impecable). Un año después ganó el primer premio en el Festival Internacional de Ginebra donde fue aclamado como un nuevo Liszt por el pianista y presidente del jurado Alfred Cortot.

Michelangeli fue conocido por sus perfectas interpretaciones en cuanto a las notas se refiere. El crítico musical Harold Schonberg dijo de él: Sus dedos no pueden errar al golpear una tecla o emborronar un pasaje al igual que una bala no puede cambiar de dirección cuando ya ha sido disparada. Lo misterioso de Michelangeli es que en muchas piezas románticas, él parece inseguro emocionalmente, ya que su indefectuosa técnica perturba el fluir musical. El profesor y comentarista David Dubal añade que fue el mejor con las primeras obras de Beethoven pero que parecía inseguro interpretando Chopin, pero que fue diabólico en obras como la chaconne de Bach-Busoni o en las Variaciones Paganini de Brahms.

Su repertorio era notablemente pequeño para un pianista con su prestigio. Debido a su obsesivo perfeccionamiento muy pocas de sus grabaciones fueron sacadas al mercado durante su vida, pero fueron aumentadas por numerosas grabaciones no autorizadas de sus conciertos en directo. Sus grabaciones autorizadas más destacadas fueron sus interpretaciones en directo en Londres del Gaspard de la Nuit de Ravel, la Sonata para piano nº2 en si bemol menor de Chopin, el Carnaval op.9 de Robert Schumann y Faschingsschwank aus Wien, Op. 26.

Benedetti Michelangeli era un gran ventilador del etnomusicologia y del estimatore de venir de la canción popular de la tradición oral, particularmente, vista su gran pasión para la montaña, del área Trentina. Los diecinueve harmonizations de las canciones populares que dedicaron al coro de la S.A.T. de Trento representan su solamente actividad como compositor: una producción pequeña, en la cual pero la elegancia inmensurable del stilistica está todo el incluido que la tiene siempre contraddistinto.

Michelangeli fue hipocondríaco y también famoso por cancelar algunos de sus recitales en el último minuto. Su último concierto fue el 7 de Mayo de 1993 en Hamburgo. Después murió tras una larga enfermedad en Lugano el 12 de Junio de 1995.

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SYLVIA PLATH | EL ARTE DEL PRECIPICIO

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


El camino se disolvía alumbrado por la luz del sol, devolviéndome a la ceguera de la ruidosa calle. A veces me pregunto si la soledad habita a la sombra del gentío, y si al apurar la última de sus gotas nuestro perfil se sumerge en la oscuridad que todos llevamos dentro.

Quizá el abandono de Ted Hughes, fue el último empujón para alguien que vivía surcando precipicios. La poeta Sylvia Plath se vio abandonada, vio cómo Assia Wevill le había robado a su gran amor, cómo se había quedado con su marido. Sus últimos días fueron un péndulo entre la depresión y la euforia, la consecuencia de pastillas para dormir y píldoras para poder despertarse. Meses en los que escribió sus mejores poemas medio enferma y sin apenas dinero.

Sylvia Plath, llamada Sivvy familiarmente, nació el 27 de octubre de 1932 en Boston, Massachusetts (Estados Unidos). Era hija de los maestros Otto Emil Plath, profesor universitario de alemán y biología en la Universidad de Boston, y Aurelia Schober, profesora de inglés y alemán. Ambos eran de ascendencia alemana. Sylvia tenía un hermano menor llamado Warren, nacido en 1935. Tras el nacimiento de Warren, la familia Plath se trasladó a Withdrop, localidad costera que provocó un vital contacto con el mar para la pequeña Sylvia.

Con pocos años comenzó a escribir poesía. Era una niña frágil, sensible, inteligente e insegura, inseguridad que fue amplificada cuando en 1940 falleció su padre a causa de la diabetes. Sufrió habituales depresiones y varios desórdenes mentales desde su adolescencia. Tras la muerte de Otto, la familia Plath se mudó a Wellesley.

En el instituto publicó su primer texto, un relato corto titulado “And Summer Will Not Come Again” que vio la luz en la revista “Seventeen”.

“Sunday At The Mintons”, publicada en 1952 durante su etapa universitaria en la revista “Mademoiselle”, fue su primera historia galardonada. Dos años antes, Sylvia había ingresado en el Smith College de Northhampton. En este centro permaneció entre 1950 y 1955, período en el que se intentó suicidar por primera vez. Más tarde, tras conseguir una beca Fulbright, viajó a Inglaterra para acudir a la Universidad de Cambridge.

En 1956, y en el Reino Unido, conoció y se casó con el británico Ted Hughes (nacido en 1930). Ambos tuvieron dos hijos, Frieda, nacida en 1960, y Nicholas, nacido en 1962. Su luna de miel la pasaron en España.

El primer título publicado por Sylvia Plath fue el poemario “El Coloso” (1960). Su principal libro es su novela “La Campana De Cristal” (1963), de carácter autobiográfico y firmada con el seudónimo de Victoria Lucas. Poco tiempo después de la aparición de este libro, Sylvia, poeta y novelista de gran sensibilidad y rica imaginería que se convertió en un icono feminista, se suicidó el 11 de febrero de 1963 en Londres. Está enterrada en el cementerio de la iglesia de Santo Tomás de la localidad británica de Heptonstall. Tenía 30 años de edad en el momento de su muerte, y su depresión crónica, su inestabilidad emocional y el affaire amoroso de Hughes con Assia Guttman, la esposa del poeta David Wevill, acrecentaron una vulnerabilidad que llevó a la muerte a la joven Sylvia. Assia también se suicidó, ella en el año 1969.

De manera póstuma aparecieron los libros de poemas “Ariel” (1965), uno de los títulos clave en su bibliografía, “Cruzando El Agua” (1971) y “Árboles Invernales” (1972). En 1977 se publicó una colección de cuentos, fragmentos de sus diarios y ensayos titulada “La Caja De Los Deseos” (1977), libro titulado en su versión original “Johnny Panic And The Bible Of Dreams”.

En el año 1981 se le otorgó el Premio Pulitzer por su obra poética recogida en “Poemas Completos” y un año después aparecieron sus “Diarios” (1982). También ha sido publicado un libro de relatos titulado “Johnny Panic y La Biblia De Sueños”.

POEMAS

 

El jardín solariego

Las fuentes resecas, las rosas terminan.
Incienso de muerte. Tu día se acerca.
Las peras engordan como Budas mínimos.
Una azul neblina, rémora del lago.

Y tú vas cruzando la hora de los peces,
los siglos altivos del cerdo:
dedo, testuz, pata
surgen de la sombra. La historia alimenta
esas derrotadas acanaladuras,
aquellas coronas de acanto,
y el cuervo apacigua su ropa.

Brezo hirsuto heredas, élitros de abeja,
dos suicidios, lobos penates,
horas negras. Estrellas duras
que amarilleando van ya cielo arriba.

La araña sobre su maroma
el lago cruza. Los gusanos<
dejan sus sólitas estancias.
Las pequeñas aves convergen, convergen
con sus dones hacia difíciles lindes.

 

Lorelei

No es noche ésta de ahogarse:
luna llena, reacio
río bajo luz suave,
acuosas nieblas bajan
tupidas como redes
cuyos dueños reposan,
traduciéndose en vidrio
lúcido mientras flotan
las torres del castillo
hacia mí hiriendo el rostro
del silencio. Ascienden
sus miembros poderosos
y álgidos, pelo grave
más que mármol, y cantan
de un mundo más amable
que ninguno. Estos cantos,
hermanas, sobrepasan
al oído gastado
que aquí, en el campo, escucha
bajo el orden impuesto.

La armonía caduca
el orden que vosotras
sitiáis con vuestras voces.

Vivís entre las rocas
de oníricas promesas
de refugio. De día
bajáis de la pereza,
de altas ventanas. Peor
que vuestro enloquecido
canto o mudez. La voz
de vuestro fondo llama:
embriaguez del abismo.

Oh río, veo tu larga
y honda línea argentina,
esas diosas de paz.

Piedra, piedra, me abismas.

 

Carta de amor

No es fácil expresar lo que has cambiado.
Si ahora estoy viva entonces muerta he estado,
aunque, como una piedra, sin saberlo,
quieta en mi sitio, mi hábito siguiendo.

No me moviste un ápice, tampoco
me dejaste hacia el cielo alzar los ojos
en paz, sin esperanza, por supuesto,
de asir los astros o el azul con ellos.

No fue eso. Dormí: una serpiente
como una roca entre las rocas hiende
el intervalo del invierno blanco,
cual mis vecinos, nunca disfrutando
del millón de mejillas cinceladas
que a cada instante para fundir se alzan
las mías de basalto. Como ángeles
que lloran por la gente tonta hacen
lágrimas que se congelan. Los muertos
tenían yelmos helados. No les creo.

Me dormí como un dedo curvo yace.
Lo primero que vi fue puro aire
y gotas que se alzaban de un rocío
límpidas como espíritus. y miro
densas y mudas piedras en tomo a mí,
sin comprender. Reluzco y me deshojo
como mica que a sí misma se escancie,
igual que un líquido entre patas de ave,
entre tallos de planta. Mas no pienses
que me engañaste, eras transparente.

Árbol y piedra nítidos, sin sombras.
Mi dedo, cual cristal de luz sonora.
Yo florecía como rama en marzo:
una pierna y un brazo y otro brazo.

De piedra a nube iba yo ascendiendo.
A una especie de dios ya me asemejo,
hiende el aire la veste de mi alma
cual pura hoja de hielo. Es una dádiva.

 

Espejo

Soy de plata y exacto. Sin prejuicios.

Y cuanto veo trago sin tardanza
tal y como es, intacto de amor u odio.

No soy cruel, solamente veraz:
ojo cuadrangular de un diosecillo.

En la pared opuesta paso el tiempo
meditando: rosa, moteada. Tanto ha que la miro
que es parte de mi corazón. Pero se mueve.

Rostros y oscuridad nos separan
sin cesar. Ahora soy un lago. Ciérnese
sobre mí una mujer, busca mi alcance.

Vuélvese a esos falaces, las luciérnagas
de la luna. Su espalda veo, fielmente
la reflejo. Ella me paga con lágrimas
y ademanes. Le importa. Ella va y viene.
Su rostro con la noche sustituye
las mañanas. Me ahogó niña y vieja

 

Una vida

Tócala: no se encogerá como pupila
esta rareza oviforme, clara como una lágrima.

He aquí ayer, el año pasado: palmiforme lanza,
azucena, como flora distinta
De un tapiz en la quieta urdimbre vasta.

Toca este vaso con los dedos: sonará
como campana china al mínimo temblor del aire
aunque nadie lo note o se anime a contestar.

Los indígenas, como el corcho graves,
todos ocupadísimos para siempre jamás.

A sus pies las olas, en fila india,
no reventando nunca de irritación, se inclinan:
en el aire se atascan,
frenan, caracolean como caballos en plaza de armas.

Las nubes enarboladas y orondas, encima.

Como almohadones victorianos. Esta familia
de rostros habituales, a un coleccionista,
por auténtica, como porcelana buena, gustaría.

En otros lugares el paisaje es más franco.

Las luces mueren súbitas, cegadoramente.

Una mujer arrastra, circular, su sombra, de un calvo
platillo de hospital en torno, parece
la luna o una cuartilla de papel intacto.

Se diría que ha sufrido una particular guerra relámpago.

Vive silente.

Y sin vínculos, cual feto en frasco, la casa
anticuada, el mar, plano como una postal,
que una dimensión de más le impide penetrar.

Dolor y cólera neutralizadas,
ahora dejad la en paz.

El porvenir es una gaviota gris, charla
con voz felina de adioses, partida.

Edad y miedo, como enfermeras, la cuidan,
y un ahogado, quejándose del frío, se agazapa
saliendo a la orilla.

 

Traducción de los textos Jesús Pardo

 

Bibliografía

 

Wikipedia

La red

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JULIO CORTÁZAR | NACER IMPAR

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Cuando llega la oscuridad, deshilo el abecedario oculto en mis manos. Contemplo tacto a tacto la geografía del pasillo que respira su penumbra, y se sumerge en el pequeño cuarto de intimidad esquiva, donde cuatro paredes parecen más universo, por ser más cercanas a la vista, y tal vez al lamento esbozado por los labios.

Despacio… Regresa a mí, el vértigo de cerrar los ojos y presentir la noche que se acerca erizando mi costado. Soy impar en la nostalgia que me resguarda del frío; Impar en el letargo de las horas que me susurran quedamente que siempre estaré sola, porque al fin y al cabo como tú dijiste “En suma, desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas” – Julio Cortázar.

Julio Cortázar nace el 26 de agosto de 1914, (Ixelles, Bélgica) de padres argentinos, forma parte del llamado “boom” de escritores de la literatura hispanoamericana, y que durante 1960 dio una merecida proyección internacional a los narradores del continente.

Emparentado con Borges como inteligente cultivador del cuento fantástico, los relatos breves de Cortázar se apartaron sin embargo de la alegoría metafísica para indagar en las facetas inquietantes y enigmáticas de lo cotidiano, en una búsqueda de la autenticidad y del sentido profundo de lo real que halló siempre lejos del encorsetamiento de las creencias, patrones y rutinas establecidas. Su afán renovador se manifiesta sobre todo en el estilo y en la subversión de los géneros que se verifica en muchos de sus libros, de entre los cuales la novela Rayuela (1963), con sus dos posibles órdenes de lectura, sobresale como su obra maestra.

Hijo de un funcionario asignado a la embajada argentina en Bélgica, su nacimiento coincidió con el inicio de la Primera Guerra Mundial, por lo que sus padres permanecieron más de lo previsto en Europa. En 1918, a los cuatro años de edad, Julio Cortázar se desplazó con ellos a Argentina, para radicarse en el suburbio bonaerense de Banfield.

Tras completar sus estudios primarios, siguió los de magisterio y letras y durante cinco años fue maestro rural. Pasó más tarde a Buenos Aires, y en 1951 viajó a París con una beca. Concluida ésta, su trabajo como traductor de la UNESCO le permitió afincarse definitivamente en la capital francesa. Por entonces Julio Cortázar ya había publicado en Buenos Aires el poemario Presencia con el seudónimo de «Julio Denis», el poema dramático Los reyes y la primera de sus series de relatos breves, Bestiario, en la que se advierte la profunda influencia de Jorge Luis Borges.

En la década de 1960, Julio Cortázar se convirtió en una de las principales figuras del llamado «boom» de la literatura hispanoamericana y disfrutó del reconocimiento internacional. Su nombre se colocó al mismo nivel que el de los grandes protagonistas del «boom»: Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, los mexicanos Juan Rulfo y Carlos Fuentes, los uruguayos Juan Carlos Onetti y Mario Benedetti o sus compatriotas Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato, entre otros. A diferencia de Borges, Cortázar sumó a su sensibilidad artística su preocupación social: se identificó con las clases marginadas y estuvo muy cerca de los movimientos de izquierdas.

En este sentido, su viaje a la Cuba de Fidel Castro en 1962 constituyó una experiencia decisiva en su vida y el detonante de un radical cambio de actitud que influiría profundamente en su vida y en su obra: el intelectual introvertido que había sido hasta entonces devendrá activista político. Merced a su concienciación social y política, en 1970 se desplazó a Chile para asistir a la ceremonia de toma de posesión como presidente de Salvador Allende y, más tarde, a Nicaragua para apoyar al movimiento sandinista. Como personaje público, Julio Cortázar intervino con firmeza en la defensa de los derechos humanos, y fue uno de los promotores y miembros más activos del Tribunal Russell.

Como parte de este compromiso escribió numerosos artículos y libros, entre ellos Dossier Chile: el libro negro, sobre los excesos del régimen del general Pinochet, y Nicaragua, tan violentamente dulce, testimonio de la lucha sandinista contra la dictadura de Anastasio Somoza, en el que incluyó el cuento Apocalipsis en Solentiname y el poema Noticias para viajeros. Tres años antes de morir adoptó la nacionalidad francesa, aunque sin renunciar a la argentina. Murió el 12 de febrero de 1984 a causa de una leucemia que posteriormente se dijo que fue provocada por el sida, contraído por el escritor durante una transfusión de sangre en Francia., poco después de enviudar de su segunda mujer, Carol Dunlop.

La literatura de Cortázar parte de un cuestionamiento vital, cercano a los planteamientos existencialistas en la medida en que puede caracterizarse como una búsqueda de la autenticidad, del sentido profundo de la vida y del mundo. Tal temática se expresó en ocasiones en obras de marcado carácter experimental, que lo convierten en uno de los mayores innovadores de la lengua y la narrativa en lengua castellana.

Como en Jorge Luis Borges, sus relatos ahondan en lo fantástico, aunque sin abandonar por ello el referente de la realidad cotidiana: de hecho, la aparición de lo fantástico en la vida cotidiana muestra precisamente la abismal complejidad de lo «real». Para Cortázar, la realidad inmediata significa una vía de acceso a otros registros de lo real, donde la plenitud de la vida alcanza múltiples formulaciones. De ahí que su narrativa constituya un permanente cuestionamiento de la razón y de los esquemas convencionales de pensamiento.

En la obra de Cortázar, el instinto, el azar, el goce de los sentidos, el humor y el juego terminan por identificarse con la escritura, que es a su vez la formulación del existir en el mundo. Las rupturas de los órdenes cronológico y espacial sacan al lector de su punto de vista convencional, proponiéndole diferentes posibilidades de participación, de modo que el acto de la lectura es llamado a completar el universo narrativo. Tales propuestas alcanzaron sus más acabadas expresiones en las novelas, especialmente en Rayuela, considerada una de las obras fundamentales de la literatura de lengua castellana, y en sus relatos breves, donde, pese a su originalísimo estilo y su dominio inigualable del ritmo narrativo, se mantuvo más cercano a las convenciones del género. Cabe destacar, entre otros muchos cuentos, Casa tomada o Las babas del diablo, ambos llevados al cine, y El perseguidor, cuyo protagonista evoca la figura del saxofonista negro Charlie Parker.

Aunque su primer libro fueron los poemas de Presencia (1938, firmados con el seudónimo de «Julio Denis»), seguidos por Los reyes, una reconstrucción igualmente poética del mito del Minotauro, esta etapa se considera en general la prehistoria cortazariana, y suelen darse como inicio de su bibliografía los relatos que integraron Bestiario (1951), publicados en la misma fecha en la que inició su exilio. A esta tardía iniciación (se acercaba por entonces a los cuarenta años) suele atribuirse la perfección de su obra, que desde esa entrega no contendrá un solo texto que pueda considerarse menor.

Cabe señalar, además, una singularidad inaugurada en simultáneo con esa entrega: las sucesivas recopilaciones de relatos de Cortázar conservarían esa especie de perfección estructural casi clasicista, dentro de los cánones del género. El resto de su producción (novelas extraordinariamente rupturistas y textos misceláneos) se aleja hasta tal punto de las convenciones genéricas que es difícilmente clasificable. De hecho, buena parte de la crítica aprecia más su faceta de cuentista impecable que la de prosista subversivo.

En el ámbito del cuento, Julio Cortázar es un exquisito cultivador del género fantástico, con una singular capacidad para fusionar en sus relatos los mundos de la imaginación y de lo cotidiano, obteniendo como resultado un producto altamente inquietante. Ilustración de ello es, en Bestiario (1951), un cuento como «Casa tomada», en el que una pareja de hermanos percibe cómo, diariamente, su amplio caserón va siendo ocupado por presencias extrañas e indefinibles que terminan provocando, primero, su confinamiento dentro de la propia casa, y, más tarde, su expulsión definitiva.

Lo mismo podría decirse a propósito de Las armas secretas (1959), entre cuyos cuentos destaca «El perseguidor», que tiene por protagonista a un crítico de jazz que ha escrito un libro sobre un célebre saxofonista borracho y drogadicto. Cuando se dispone a preparar la segunda edición del mismo, Jonnhy, el saxofonista, quiere exponerle sus opiniones acerca de su propia música y el libro, pero, en realidad, no le cuenta nada; no parece que tenga nada profundo que decir, como tampoco lo tiene el autor del libro, por lo que, muerto Jonnhy, la segunda edición únicamente se diferencia de la primera por el añadido de una necrológica.

En los cuentos de Final del juego (1964), encontramos algunas de las descripciones más crueles de Cortázar, como por ejemplo «Las ménades», una auténtica pesadilla; pero también hay sátiras, como ocurre en «La banda», en el que su protagonista, cansado del sistema imperante en su país (clara alusión al peronismo), se destierra voluntariamente, como Cortázar hizo a París en 1951. En «Axolotl», tras contemplar diaria y obsesivamente un ejemplar de estos anfibios en un acuario, el narrador del cuento se ve convertido en uno más de ellos, recuperando de tal manera el tema del viejo mito azteca.

De Todos los fuegos el fuego (1966), compuesto por otros ocho relatos, hay que destacar «La autopista del Sur», historia de un amor nacido durante un embotellamiento, cuyos protagonistas, que no se han dicho sus nombres, son arrastrados por la riada de vehículos cuando el atasco se deshace y no vuelven ya nunca a encontrarse. Impresionante es asimismo el cuento que da título a la colección, en el que se mezclan admirablemente una historia actual con otra ocurrida cientos de años atrás.

En los también ocho cuentos de Octaedro (1974), lo fantástico vuelve a mezclarse con la vida de los hombres, casi siempre en el momento más inesperado de su existencia. Más cercanas a lo cotidiano y abiertas a la normalidad son sus tres últimas colecciones de relatos, Alguien que anda por ahí (1977), Queremos tanto a Glenda y otros relatos (1980) y Deshoras (1982), sin que por ello dejen de estar presentes los temas y motivos que caracterizan su producción.

Pero es precisamente lejos del relato corto donde reside la huella revolucionaria e irrepetible que Julio Cortázar dejó en la literatura en lengua española, desde su novela inicial (Los premios, 1960) hasta la amorosa despedida textual de Nicaragua, tan violentamente dulce (1984). El momento álgido de esta propuesta innovadora que aniquilaba las convenciones genéricas fue la escritura de Rayuela (1963).

Protagonizada por un álter ego de Cortázar, Horacio Oliveira, Rayuela narra el itinerario de un intelectual argentino en París (primera parte) y luego en Argentina (segunda parte), para agregar, en la tercera parte y al modo de misceláneas, una serie de anotaciones, recortes periodísticos, poemas y citas que pueden intercalarse en la lectura de las dos primeras, según el recorrido que decida el lector, a partir de los dos que propone el autor.

Las desavenencias amorosas entre La Maga y Horacio Oliveira, los conflictos intelectuales de Horacio, una amplia red de referencias culturales, con el jazz en posición preferente, y la invitación a la participación del lector como coautor de esa obra abierta, encontraron en el clima de efervescencia cultural de la década de 1960 su perfecto campo de desarrollo. Rayuela ha quedado así como uno de los emblemas imprescindibles de la cultura argentina de ese momento, en el que la novela de Julio Cortázar ocupó un lugar central y fue objeto de toda clase de asedios y comentarios críticos.

Algunas de las sucesivas novelas de Cortazar fueron un intento de avanzar en la dirección de Rayuela: así, la titulada 62. Modelo para armar (1968) es un excelente comentario en paralelo, extraído de una propuesta sugerida en el capítulo 62 de su obra maestra. En el Libro de Manuel (1973), el experimentalismo deja paso a un intento de explicar la difícil convivencia entre el compromiso político y la libertad individual.

Por lo que respecta al género de los «almanaques», esa combinación específicamente cortazariana de todos los géneros en ninguno, es imprescindible referirse a títulos como La vuelta al día en ochenta mundos (1967) o Último round (1969). Tales volúmenes, de difícil clasificación, alternan el cuento con el ensayo, el poema y el fragmento narrativo o crítico. En este apartado merecen mención aparte las inefables Historias de cronopios y de famas (1962), graciosos y complejos personajes simbólicos con singulares actitudes frente a la vida, Un tal Lucas (1979), irónico retrato de un personaje de extraña coherencia, y el casi póstumo Los autonautas de la cosmopista (1983), irrepetible mezcla de diario de viaje y testamento de amor.


POESÍA

El breve amor

Con qué tersa dulzura
me levanta del lecho en que soñaba
profundas plantaciones perfumadas,

me pasea los dedos por la piel y me dibuja
en el espacio, en vilo, hasta que el beso
se posa curvo y recurrente,

para que a fuego lento empiece
la danza cadenciosa de la hoguera
tejiéndose en ráfagas, en hélices,
ir y venir de un huracán de humo…

¿Por qué, después,
lo que queda de mí
es sólo un anegarse entre las cenizas
sin un adiós, sin nada más que el gesto
de liberar las manos?

Esta ternura

Esta ternura y estas manos libres,
¿a quién darlas bajo el viento ? Tanto arroz
para la zorra, y en medio del llamado
la ansiedad de esa puerta abierta para nadie.
Hicimos pan tan blanco
para bocas ya muertas que aceptaban
solamente una luna de colmillo, el té
frío de la vela la alba.
Tocamos instrumentos para la ciega cólera
de sombras y sombreros olvidados. Nos quedamos
con los presentes ordenados en una mesa inútil,
y fue preciso beber la sidra caliente
en la vergüenza de la medianoche.
Entonces, ¿nadie quiere esto,
nadie?

La lenta máquina del desamor…

La lenta máquina del desamor,
los engranajes del reflujo,
los cuerpos que abandonan las almohadas,
las sábanas, los besos,
y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo,
ya no mirándose entre ellos,
ya no desnudos para el otro,
ya no te amo,
mi amor.

No me des tregua, no me perdones nunca…

No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre,
que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil,
no seas caricia ni guante;
tálame como un sílex, desespérame.

Siempre empezó a llover…

Siempre empezó a llover
en la mitad de la película,
la flor que te llevé tenía
una araña esperando entre los pétalos.

Creo que lo sabías
y que favoreciste la desgracia.
Siempre olvidé el paraguas
antes de ir a buscarte,
el restaurante estaba lleno
y voceaban la guerra en las esquinas.

Fui una letra de tango
para tu indiferente melodía.


BIBLIOGRAFÍA

Wikipedia

A media voz

 

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LUCIO BATTISTI | EL ACENTO INQUIETO

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero

Con el asesoramiento de Nicola Foti


Contemplo el frágil pétalo que se arrulla suavemente en envés del espejo, allí donde la voz se modula en el silencio de las palabras. Cierro los ojos. Acaricio el diapasón que marca mi cadencia… El pulso de los relojes hace ya tiempo que se ha parado en los olvidados meridianos, en pleno epicentro de la desnudez de mi alma; poco a poco me siento más ligera desbordada por la sombra, que da forma a mi trazo asemejándolo al tuyo… Tú… Yo… Eternidad infinita enraizada en nuestro latido… Tú… Yo… Uno…. Solo uno… Y allá a lo lejos como un beso en calma Battisti acompañando nuestros susurros.

Battisti en el festival de Sanremo 1969 con «Un’avventura»

Lucio Battisti nace en Poggio Bustone el 5 de marzo de 1943, fue y sigue siendo considerado como uno de los músicos y cantantes más influyentes de la historia de la música popular italiana. Su producción representó un cambio importante y decisivo en la escena del pop italiano a partir de finales de la década de los años 60. Es clara en él la influencia de las bandas anglosajonas de principios de los años 60, pero más es más patente aún el sonido Rhythm and Blues de Otis Redding o Ray Charles, Battisti supo conjugar como nadie la tradición melódica puramente italiana con lo mejor del R&B y las corrientes musicales anglosajonas. En su música fusiona elementos folclóricos de la música italiana con el rock y el pop después de 1970, logrando establecer un sonido innovador en aquel tiempo, y conjuntamente con bandas como Premiata Forneria Marconi, Formula 3 y Alberto Radius. Todos ellos sellaron las líneas que la música popular Italiana seguiría después de los 70 a través de trabajos que en un principio fueron mal comprendidos y severamente criticados por un sector de la audiencia, pero que el público más joven acogería con los brazos abiertos debido al poder de las ideas musicales que ofrecía.

En Milán se encontró con el apoyo de la cazatalentos francesa, Chistine Leroux, quien trabajaba para el sello discográfico Ricordi. Bajo la protección de Leroux, Battisti escribió tres hits importantes para otros artistas «Per una lira»»Dolce di giorno» para Dik Dik, y «Uno in piu» para Riki Maiocchi. Leroux también presentó a Battisti con el letrista Giulio Rapetti, más conocido como Mogol: aunque no se impresionó en primer momento con la música de Battisti, Mogol más tarde declaró haber iniciado su colaboración con él después de reconocer a Battisti como una persona humilde, decidida y deseosa de mejorar su trabajo. Mogol también impulsó a Ricordi para que Battisti cantara sus propias canciones: la voz de Battisti se convirtió en el punto central de su fuerza y originalidad. Como cantante, hizo su debut con la canción «Por Una lira» en 1966: a pesar del escaso éxito de la canción, esta le permitió comenzar a construir su carrera como cantante.

Ray Charles fue uno de los puntos de referencia para Battisti

Battisti continuó escribiendo para otros, a finales de 1960: en los EE.UU, el grupo de rock The Grass Roots se anotó un éxito con una de las composiciones de Battisti, «Balla Linda», traducido como «Bella Linda». Con la misma canción, Battisti clasificó cuarto en la Cantagiro, una entonces popular competencia de música pop italiana. 1969 vio a otra de las composiciones de Battisti, «Il Paradiso», convertido en un éxito en el Reino Unido cuando fue cubierto por el grupo Amen Corner como «(Si el paraíso es) la mitad de Niza», alcanzando el puesto número uno en las listas de singles. En el mismo período con otra banda Inglesa, The Hollies – con Graham Nash – Battisti grabó una canción en italiano, «prego no por mí «.

En el mismo año Battisti participó en el Festival de Sanremo con la canción «Un’avventura», y su popularidad comenzó a aumentar. Su primer gran éxito fue «Acqua azzurra, acqua chiara», que ganó el Festivalbar. El mismo año, Ricordi publicó el auto-titulado álbum debut de Battisti. Durante ese año de éxitos Battisti conoció Grazia Letizia Veronese, con quien después se casó y vivió hasta su muerte.

Formando un dúo fuerte y de gran éxito con el letrista Mogol, Battisti siguió publicando álbumes en solitario de forma regular a lo largo de la década de 1970: en casi todos los casos llegaron a los lugares más altos en los gráficos de su país, y son considerados como clásicos de la música pop italiana. También se convirtió en una presencia popular de la TV.

En 1970 Battisti ganó el Festivalbar por segunda vez, con la canción «Fiori rosa, fiori di pesco», y comenzó a colaborar con Mina, con quién cantaron algunas de las mejores canciones Mogol-Battisti. En diciembre, Ricordi publicó el segundo LP de Battisti, «Emozioni», que era una compilación de singles publicada previamente. Battisti se enojó bastante por esto, pues él había compuesto un álbum conceptual llamado «Amore e non amore», pero su discográfica decidió lanzar la compilación en lugar del álbum, que fue considerado como demasiado experimental y avanzado para el público italiano.
Amore e non amore fue finalmente lanzado en julio de 1971, pero a fin de preservar su libertad creativa, Battisti y Mogol crearon Número Uno, uno de los primeros sellos discográficos independientes de Italia, fundado por ellos en el otoño de 1969.
Battisti se impuso finalmente con “Il mio canto libero”, canción que rompió récords de ventas y popularidad e incluyó la fusión de los elementos de la música tradicional italiana, el rock y la corriente progresiva del rock, con la cual logró llamar la atención de músicos de todas partes del mundo. Los trabajos de Battisti y el letrista y poeta Mogol se encaminaron también a elevar el talento de otros cantantes italianos; ambos componen discos para Mina, que constituye la intensa fusión del poder vocal de la cantante, de las innovadoras melodías de Lucio Battisti, la intensa letra de Mogol y la presencia de la vanguardia y el rock sinfónico.

Dúo Battisti-Mina en Teatro 10, 23 abril 1972

Entre sus discos discos “Il nostro caro angelo” (1973), “Anima Latina” (1974) que se sumergen profundamente en la vanguardia. Cabe destacar la canción “La Machina del tempo”, Anima latina es considerada una verdadera obra maestra de la música del siglo XX, cuyo punto clave es el complejo rítmo difícil de seguir. A pesar de que se trató de un disco complejo, grabado bajo un concepto casi hermético, es considerado por la crítica como el trabajo mejor desarrollado por el dúo Battisti-Mogol. Ya a estas alturas, variedad de músicos latinoamericanos como Charly García, L.A. Spinetta, entre otros, habían visto en Italia un gran despliegue de genialidad y la inspiración a ir aún más lejos desde el rock y la balada, conjugando la lírica latinizada que se amalgamaba con las concepciones más anglosajonas de la melodía.

En 1976 aparece el single “Ancora tu”, dentro de una nueva producción que se adelantó de forma increíble a la música House y el Tecno-dance. Esta canción influye notablemente sobre el sonido de muchos cantantes italianos, españoles e ingleses. Battisti hasta entonces había hecho de la experimentación en el estudio un hogar para la producción musical, apartado de los escenarios y los conciertos y buscando adelantarse a los grandes exponentes de la música internacional, razón por la cual comienza a consagrarse como un genio creativo y reconocido internacionalmente.

Su primer álbum sin Mogol como letrista será “E già” en 1982, un disco de transición con rasgos experimentales de sonoridad electrónica, y de una indudable calidad. En este disco no se utilizan instrumentos musicales «al uso», sino que la sonoridad de los doce temas está basada en modernos teclados electrónicos y sintetizadores. Las letras las escribe su mujer bajo el seudónimo de Velezia. A partir de 1986, con el disco “Don Giovanni”, y en los siguientes cuatro discos, el poeta romano Pasquale Panella será el letrista.

Los artistas que interpretaron las canciones de Battisti-Mogol fueron Mina, Équipe 84, Dik-Dik, Bruno Lauzi, Premiata Forneria Marconi, Patty Pravo, Fórmula 3 y Adriano Pappalardo entre otros artistas.

Tras una larga enfermedad, Lucio Battisti murió en un hospital de Milán el 9 de septiembre de 1998, a la edad de 55 años.


DISCOGRAFÍA:

ITALIANA: 

Álbumes
1969 – Lucio Battisti
1970 – Emozioni
1971 – Amore e non amore
1971 – Lucio Battisti vol. 4
1972 – Il mio canto libero
1972 – Umanamente uomo: il sogno
1973 – Il nostro caro angelo
1974 – Anima latina
1976 – La batteria, il contrabbasso, eccetera
1977 – Io tu noi tutti
1978 – Una donna per amico
1980 – Una giornata uggiosa
1982 – E già
1986 – Don Giovanni
1988 – L’apparenza
1990 – La sposa occidentale
1992 – Cosa succederà alla ragazza
1994 – Hegel

Sencillos
1966 – Per una lira – Dolce di giorno
1967 – Luisa Rossi – Era
1968 – Prigioniero del mondo – Balla Linda
1968 – La mia canzone per Maria – Io vivrò (Senza te)
1969 – Un’avventura – Non è Francesca
1969 – Acqua azzurra, acqua chiara – Dieci ragazze
1969 – Mi ritorni in mente – 7 e 40
1970 – Fiori rosa, fiori di pesco – Il tempo di morire
1970 – Anna – Emozioni
1970 – Pensieri e parole – Insieme a te sto bene
1971 – Dio mio no – Era
1971 – Le tre verità – Supermarket
1971 – La canzone del sole – Anche per te
1972 – Elena no – Una
1972 – I giardini di marzo – Comunque bella
1972 – Io vorrei… non vorrei… ma se vuoi – Confusione
1972 – Il mio canto libero – Confusione
1973 – La collina dei ciliegi – Il nostro caro angelo
1976 – Ancora tu – Dove arriva quel cespuglio
1977 – Amarsi un po’ – Sì, viaggiare
1978 – Una donna per amico – Nessun dolore
1980 – Una giornata uggiosa – Con il nastro rosa
1982 – E già – Straniero

EN CASTELLANO:

Obtuvo éxito y popularidad en España y Latinoamérica gracias a las versiones en castellano de una parte de su discografía con Mogol. Exactamente fueron 23 los temas que fueron publicados en castellano entre 1974 y 1980.

1974 – Primeros sencillos en castellano
Mi libre canción (Il mio canto libero)
La colina de las cerezas (La collina dei ciliegi)
1976 – Lucio Battisti, la batteria, il contrabbasso, eccetera. Todos los temas de este álbum fueron grabados también en castellano.
De nuevo tú (Ancora tu)
Un hombre que te ama (Un uomo che ti ama)
La compañía (La compagnia)
Yo te vendería (Io ti venderei)
Donde llega aquella zarza (Dove arriva quel cespuglio)
Respirando (Respirando)
No doctor (No dottore)
El velero (Il veliero)
De nuevo tú (ripr.) (Ancora tu – coda)
1977 – Emociones. Todas las canciones de Io tu noi tutti, a excepción de Questione de cellule, pero añadiendo La canción del sol con nuevos arreglos respecto a la versión original de 1971.
Sentir amor’ (Amarsi un po)
Intérprete de un film (L’interprete di un film)
Tengo un año más (Ho un anno di più)
Todavía Elisa (Ami ancora Elisa)
Sí, viajando (Si viaggiare)
La canción del sol (La canzone del sole)
Ni un solo minuto de «no querernos» (Neanche un minuto di «non amore»)
Solos (Soli)
1978 – Una donna per amico. Álbum en italiano, excepto éstas en castellano:
Una muchacha por amigo (Una donna per amico)
Ningún dolor (Nessun dolore)
1980 – Una triste jornada – Una giornata uggiosa. Álbum en italiano, excepto éstas en castellano:
Una triste jornada (Una giornata uggiosa)
La cinta rosa (Con il nastro rosa)


VÍDEOS

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FERNANDO PESSOA | EL YO CONFLICTIVO

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Desde las últimas lluvias, las horas escriben atentamente la transmutación oscura de su geografía de segundos, se proyecta la multitud sobre el ángulo inverso de mi escritorio, cuerpo quieto en la danza sinuosa de un tic-tac sombrío. Tú me dices desde las sombras: “Entre la vida y yo hay un cristal tenue. Por más claramente que vea y comprenda la vida, no puedo tocarla”. Me reclino entonces en la confusión vacía de este abismo creado en la resonancia de este silencio dolorosamente imperfecto. Me he extraviado de mí, de la anamnesis desvirtuada que me oprime y me repite ¿Quién es yo? ¿Qué es este intervalo que hay entre yo y yo?

Fernando Pessoa nace en Lisboa en el año 1888, pasó su infancia y juventud en la República de Sudáfrica; cursó estudios de derecho en la Universidad de El Cabo y regresó a Lisboa en 1905. Inició su obra literaria en inglés, aunque a partir de 1908 creció su interés por la lengua portuguesa.

De Pessoa, podemos decir, que es un caso único dentro del mundo literario. Su obra es una de las más originales de la literatura portuguesa y fue, junto con Mário de Sá Carneiro, uno de los introductores en su país de los movimientos de vanguardia. A partir de 1914 proyectó su obra sobre cuatro heterónimos: Ricardo Reis, Álvaro de Campos, Alberto Caeiro y Bernardo Soares para quienes inventó personalidades divergentes y estilos literarios distintos. Frente a la espontaneidad expresiva y sensual de Alberto Caeiro, Ricardo Reis trabaja minuciosamente la sintaxis y el léxico, inspirándose en los arcadistas del siglo XVIII, mientras que Álvaro de Campos evoluciona desde una estética próxima a la de Walt Whitman hasta unas preocupaciones metafísicas en la tarea de explicar la vida desde una perspectiva racional. Pero también fue Bernardo Soares, el oscuro oficinista creador de la prosa suntuosa de El libro del desasosiego.

Sobre estos desdoblamientos del poeta en varias personalidades reflejó Pessoa sus distintos yos conflictivos, a la vez que elaboraba su propia obra poética, a veces experimental, una de las más importantes del siglo XX y que en su mayor parte permaneció inédita hasta su muerte. Su poesía, que supone un intento por superar la dualidad entre razón y vida, fue recogida en los volúmenes Obras completas: I. Poesías, 1942, de Fernando Pessoa; II. Poesías, 1944, de Álvaro de Campos; III. Poemas, 1946, de Alberto Caeiro; IV. Odas, 1946, de Ricardo Reis; V. Mensagem, 1945; VI. Poemas dramáticos; VII. y VIII. Poesías inéditas, 1955-1956.

Su obra ensayística ha sido recogida en Páginas íntimas de autointerpretación (1966), Páginas de estética y de teoría y crítica literarias (1967) y Textos filosóficos (1968). En 1982 apareció el Libro del desasosiego, compendio de apuntes, aforismos, divagaciones y fragmentos del diario que Fernando Pessoa dejó al morir en 1935.


CINCO POEMAS DE FERNANDO PESSOA

Como si cada beso

Como si cada beso
Fuera de despedida,
Cloé mía, besémonos, amando.
Tal vez ya nos toque
En el hombro la mano que llama
A la barca que no viene sino vacía;
Y que en el mismo haz
Ata lo que fuimos mutuamente
Y la ajena suma universal de la vida.

Traducción de F. Gutiérrez

Cuando ella pasa

Sentado junto a la ventana,
A través de los cristales, empañados por la nieve,
Veo su adorable imagen, la de ella, mientras
Pasa… pasa… pasa de largo…

Sobre mí, la aflicción ha arrojado su velo:-
Una criatura menos en este mundo
Y un ángel más en el cielo.

Sentado junto a la Ventana,
A través de los cristales, empañados por la nieve,
Pienso que Veo su imagen, la de ella,
Que no pasa ahora que no pasa de largo

Traducción de Rafael Díaz Borbón

El viento, el viento alto

El viento, alto en su elemento
Me hace más solo -no me estoy
Lamentando, él se tiene que lamentar.

Es un sonido abstracto, insondable
venido del elusivo fin del mundo.
Profundo es su significado.

Me habla el todo inexistente en él,
Cómo la virtud no es un escudo, y
Cómo la mejor es estar en silencio.

Traducción de Rafael Díaz Borbón

Esto

Dicen que pretendo o miento
En cuanto escribo. No hay tal cosa.
Simplemente
Siento imaginando.
No uso las cuerdas del corazón.

Todo cuanto sueño o pierdo,
Que pronto cae o muere en mí,
Es como una terraza que mira
Hacia otra cosa más allá.
Esa cosa me arrastra.

Y así escribo en medio
De las cosas no junto a mis pies,
Libre de mi propia confusión,
preocupado por cuanto no es.
Sentir? Dejemos al lector sentir!

Traducción de Rafael Díaz Borbón

No quiero rosas, con tal que haya rosas

No quiero rosas, con tal que haya rosas.
Las quiero sólo cuando no las pueda haber.
¿Qué voy a hacer con las cosas
que cualquier mano puede coger?

No quiero la noche sino cuando la aurora
la hizo diluirse en oro y azul.
Lo que mi alma ignora
eso es lo que quiero poseer.

¿Para qué?… Si lo supiese, no haría
versos para decir que aún no lo sé.
Tengo el alma pobre y fría
Ah, ¿con qué limosna la calentaré?

Traducción de F. Gutiérrez

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ALDA MERINI | VIVIR AL BORDE DE LA SOMBRA

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Me pregunto que esconde la sombra en su perfil más triste, si yo soy la responsable última del llanto o si tal vez me empujan las palabras que gobiernan mi abecedario caído en desuso.

Me tambaleo entre la conciencia de mi ser herido y la sutil sonrisa escondida en el margen zurdo de mi costado. Soy yo, soy así, que nadie intente juzgarme.

Y en una noche de extrañeza leí tus versos Alda, a partir de ese instante comprendí que la soledad debía ser vivida con fortaleza, sin miedo. Porque toda vivencia es fuente, es fruto y hemos nacido para saborearla con la intensidad de toda una vida concentrada en un instante.

Alda Merini nace en Milán el 21 de marzo de 1931. Poeta y narradora es autora de una breve pero intensa obra poética, en la que ahonda con lúcido patetismo en la ausencia del amor como causa de todas las neurosis y en el tema de la locura. Su obra poética ha adquirido un reconocimiento tardío que la sitúa entre las mejores poetas del siglo XX. Ha obtenido las distinciones más prestigiosas de su país, y ha sido candidata para el nobel de Literatura.

Desde su juventud más temprana se ve inclinada hacia la creación poética, a la edad de diecinueve años (1950) figura ya entre los creadores incluidos por Giacinto Spagnoletti en su reconocida Antologia della poesia italiana. 1909-1949. Pero su libertad respecto a las corrientes literarias imperantes en la lírica italiana del momento y sus problemas de salud mental, hicieron que la poeta fuera apartada pronto de las preferencias de la crítica y de los lectores. Alda Merini siempre fue ajena a los dictados de la moda literaria de su tiempo y dedicó sus versos al amor (sobre todo a los efectos devastadores de la ausencia de la pasión amorosa), llegando de este modo una voz poética única e intima que sobre sale sobre las demás voces poéticas de su tiempo.

En el año 1953 irrumpe en la escena literaria italiana con la publicación de “La presenza di Orfeo”, opera prima de gran calidad a la que se sumaron en 1955 “Paura di Dio” y “Nozze romane” Alda Merini se consolida a partir de aquí como una de las más prometedoras voces poéticas del momento en la poesía italiana. En 1961 ve la luz su poemario “Tu sei Pietro”, y es en este momento dónde cae en un profundo silencio creativo que se acentúa por sus largas convalecencias en diferentes sanatorios mentales. A comienzo de la década de los ochenta, vuelve a reaparecer sorprendiendo gratamente a los críticos y lectores con el poemario “Destinati a morire” (1980), aparece ahora como una voz literaria profunda y atormentada pero enriquecida por su propia experiencia trágica derivada de su lucha con los demonios de la demencia.

Pronto añadió a su obra títulos como “La Tierra Santa” (1983), “La Terra Santa e altre poesie” (1984), En este último se pueden leer poemas tan profundos e inquietantes como “L’ucello di fuoco”.

Entre su obra poética se encuentran “Fogli Bianchi” (1987), “Testamento” (1988), “Vuoto d’amore” (1991), “La presenza di Orfeo” (1993), antología que recoge sus colecciones de versos anteriores a su largo período de silencio y “Ballate no pagate” (1995). Ha publicado, asimismo, numerosos poemas en revistas literarias, en los que la locura sigue presentándose como el eje temático central de su creación, cuando no como su auténtica fuente de inspiración, conocimiento e interpretación del mundo.

Al igual que su poesía en sus textos poético es reveladora la avasalladora presencia de la insania y sus efectos. En su obra titulada “L’altra veritá. Diario di una diversa” (1986) palpar con mayor nitidez esta característica esencial de su obra, en ella la poeta milanesa, narra su dramático deambular de sanatorio en sanatorio, el horror y el dolor que siente ante la contemplación de los demás enfermos, su rechazo firme ante la psiquiatría moderna. Otras obras en prosa son: “Delirio amoroso” (1989) ), “Il tormento delle figure” (1990), “Le parole di Alda Merini” (1991), “La piazza della porta accanto” (1995) y “La vita facile” (1996).

En 2000 aparece “Superba è la notte” conjunto de poemas escritos entre 1996 y 1999. Al no ser posible ordenarlos cronológicamente debido a que ninguno de ellos tiene fecha de escritura, los editores decidieron publicarlos por afinidad temática y estilística.

La obra de Merini deriva a partir de estos años hacia una profunda religiosidad de carácter místico, alentada por su trato con Arnoldo Mosca Mondadori, quien editó los versos que pertenecen al poemario “L’anima innamorata” (2000) le siguen otros libros con este carácter, “Corpo d’amore” (2004), “Poema della croce” (2005) y “Francesco, canto di una creatura” (2007).

En 2002 se publica “Folle, folle, folle d’amore per te” y “Magnificat, un incontro con Maria” (2002) libro acompañado de las ilustraciones de Ugo Nespolo, “La carne degli Angeli” (2002). Este mismo año recibe Orden al Mérito de la República Italiana con categoría de comendadora.

En el año 2003 publica “Più bella della poesía è stata la mia vita” y “Clínica dell’abbandono”, este último con introducción de Ambrogio Borsani y un texto de Vincenzo Mollica.

En febrero de 2004 Alda Merini ingresa en el Hospital San Paolo de Milán. Su precaria situación económica hace que los amigos de la poeta hagan una petición pública de ayuda y reciben apoyo de toda Italia. A finales de 2005 publica “Nel cerchio di un pensiero” y “Le briglie d’oro” que recoge su obra poética comprendida entre 1984 – 2004. En 2006 escribe la novela “La nera novella”. En 2007 junto al escritor Sabatino Scia escribe “Alda e io: Favole”, con el que ganan el premio Elsa Morante Ragazzi. Fue nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Mesina en octubre de 2007.

Alda Merini muere el 1 de noviembre de 2009 en su ciudad natal Milán, en el hospital de San Pablo debido a un cáncer.


POEMAS:

Un amigo

¿Qué es un amigo?
Una masa de carne
adentro con un hilo de alma
que te mira con miles de ojos
y te sientes perseguido.
No es amor solamente,
es uno que ha comprendido
que el verdadero enemigo del hombre es la vida
y la quiere estrangular,
y te mata también a ti,
por confusión de amor.

Huida de loba

A quien me pregunta
cuántos amores he tenido
le respondo que mire
en los bosques para ver
en cuántas trampas ha quedado
mi pelo.

Ahora que veis a Dios

Si tú callas
más allá del mar
si tú conoces
el ala del Ángel
si tú dejas la madre tierra
que te ha devastado tanto
ahora puedes decir
que está la tierra del pobre
la tierra del poeta
toda ensangrentada por la soledad
y ahora que ves a Dios
reconoces en ti mismo
la flor de su lengua.

El beso

Qué flor me nace sobre la boca
apenas me miras
y temes ser despedazado.
Inundaciones imprevistas
son tus ojos ardientes
pero la flor no quiere morir
se queda allí sin carne
a esperar la muerte.

El rostro

Vieras el rostro de mi alma
cuando te veo y tiemblo
y se vuelve hoja de escucha.
Vieras el dedo de mi corazón
que te indica caminos desconocidos.
Vieras mi amor
que es tierno hijo
que crece sin padre.


BIBLIOGRAFÍA:

ZENDA
Wikipedia

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PAPUSZA | LÁGRIMAS DEL LARGO OLVIDO

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Cae lentamente la lluvia sobre la ventana de mi habitación, esas gotas saben de mi nostalgia, de mi deseo de encontrar la palabra que describa todo aquello que se anuda entre mis labios.

Paseo los dedos lentamente por la estantería, leyendo el título, a veces desgastado de esos libros que me alimentan y son mis compañeros de cuarto. Detengo los ojos en un nombre “Papusza”, despacio, muy despacio acaricio el lomo de tesoro que ha decidido acompañarme.

Hace ya 32 años, la poetisa gitana conocida con el nombre de Papusza (muñeca en romaní), murió el 8 de febrero de 1987, en Inowrocław, Polonia, entre la indiferencia y negación de los suyos. Bronislawa Wajs (este era su nombre real) nació el 17 de agosto de 1908, en Lublin, Polonia. Papusza fue una de las mujeres gitanas que más ha contribuido a la transmisión de la cultura gitana gracias a la literatura.

Su familia pertenecía a la comunidad Polska Roma, el grupo nómada más numeroso en el este y norte de Polonia al inicio del siglo XX. Debido a esto Papusza pasó una gran parte de su infancia siendo nómada a lo largo del río Niémen. Su padre murió cuando ella tenía 5 años y su madre se casó de nuevo con Jan Wajs, arpista y alcohólico. Su madre leía las manos y adivinaba la buenaventura y Papusza aprendió de ella el oficio. Pronto se da cuenta de que a su vida le falta algo, su ansia de saber y su curiosidad hacen que rápidamente se interese por querer conocer lo que hay en los libros y en los periódicos. En esa época, en Polonia el de niños alfabetizados o que fueran a la escuela era muy grande. Por tanto, Papusza aprendió en secreto el alfabeto con la ayuda de niños que iban a la escuela y aprendió a leer gracias a una comerciante. Debido a su gran interés por la cultura recibió burlas e insultos por parte de los miembros de su pueblo.

A los 15 años la casaron con un hombre 10 años mayor que ella, al que nunca quiso. Al poco tiempo de casarse su marido ingresa en la cárcel. Más tarde Papusza se casó con el hermano del marido de su madre, Dionizy Wajs de 42 años, también fue un matrimonio forzado. Su nuevo marido (Wajs) era músico, dirigía una orquesta itinerante y Papusza se integró rápidamente en el grupo y cantó canciones tradicionales. Al mismo tiempo, improvisaba poemas, epopeyas y canciones infantiles. Después ella escribe todas sus creaciones en lengua romaní.

Polonia fue el primer país ocupado por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial y fue el país más perjudicado, ya que perdió una gran parte de su población judía y gitana. La familia de Papusza perdió una gran parte de su familia, especialmente durante un violento ataque de su campamento por los nazis en 1943 cerca de Wlodzimierz.

En 1949, Papusza conoce a Jerzy Ficowski, un joven poeta polaco que huía de la policía comunista. Él se refugió en el campamento gitano hasta 1951, pensando que sería más difícil de que lo encontrasen allí. Según él, de esa estancia en el campamento y el tiempo que pasó con Papusza, vinieron todos los problemas de la poeta. El único crimen de Ficowski fue proponer a Papusza traducir sus escritos al polaco y publicarlos. En 1950, una revista polaca publicó los escritos de Papusza y a partir de ahí se inicia su reconocimiento y su desgracia.

En sus escritos, Papusza relató las leyendas gitanas, los sueños y las esperanzas de su comunidad, pero también las penas y los problemas como el genocidio. En sus textos se muestran los viajes, durante su infancia. También habla de su cultura, de sus tradiciones a las cuáles estaba muy apegada. Pero también se muestra una mirada crítica sobre su comunidad, mostrando los puntos más negativos, como la pobreza, la dificultad de la vida nómada.

El éxito de Papusza ante la sociedad mayoritaria polaca, no gustó a las diferentes comunidades gitanas. Durante esa época, el comunismo forzaba a la sedentarización de un modo brutal y Papusza fue vista como una traidora, ya que había compartido los secretos de la comunidad gitana. Ellos pensaban que este hecho conduciría al pueblo gitano a la perdición y a una destrucción irremediable. Los conocidos de Papusza en el mundo literario, los que le habían hecho famosa, no pudieron hacer nada por ella ante un régimen que utilizó sus textos para justificar crímenes contra su comunidad. Papusza fue desterrada por los suyos y tuvo que huir con su familia. Mas tarde a causa de una depresión, su marido la tacha de demente y su marido la interna en un hospital psiquiátrico. El destierro obligado la hundió totalmente, porque ella no confiaba en los “no gitanos” y adoraba a su comunidad.


SEIS POEMAS DE PAPUSZA

NADIE ME COMPRENDE

Nadie me comprende,
sólo el bosque y el río.

Aquello de lo que yo hablo ha pasado todo ya,
todo, y todas las cosas se han ido con ello…

Y aquellos años de juventud.

OH, SEÑOR, .ADONDE DEBO IR?

Oh, Señor, .adonde debo ir?
.Que puedo hacer?
.Donde puedo hallar
leyendas y canciones?
No voy hacia el bosque,
ya no encuentro ríos.

!Oh bosque, padre mio,
mi negro padre!

El tiempo de los gitanos errantes
paso ya hace mucho. Pero yo les veo,
son alegres,
fuertes y claros como el agua.
La oyes
correr
cuando quiere hablar.

Pero la pobre no tiene palabras…
… el agua no mira atrás.

Huye, corre, lejos, allá
donde ya nadie la vera
Nadie me comprende,
solo el bosque y el río.

Aquello de lo que yo hablo
ha pasado todo ya, todo,
y todas las cosas se han ido con ello…
Y aquellos años de juventud.

CANCIÓN DE LOS BOSQUES

¡Ah, mis bosques!

No os cambio por nada
en este gran mundo blanco,
por nada, ni por el oro
ni las piedras preciosas;
las piedras preciosas
hacen hermosos fuegos
y llenan los ojos de muchos hombres.

Pero mis montañas de piedra
y cerca del agua las rocas
me son más queridas que las deseadas piedras
que hacen hermosos fuegos.

En mi bosque por la noche
cerca de la luna brillan los fuegos,
lucen como las piedras preciosas
que los ricos llevan en sus manos.

¡Ah! ¡Mis bienamados bosques!

Arboles que huelen a salud

¡Cuántos
Cuántos chavorrillos gitanos habéis criado
como si fueran vuestros pequeños!

Si el viento mece el alma como si fuera una hoja,
el alma nada teme.

Los niños gitanos cantan,
aunque sufran, aunque estén hambrientos
saltan, juegan y bailan, como el bosque les
ha enseñado.

¡BUENOS DÍAS, GITANOS!

Sueño

La radio emite en romanó.

Escucho su voz:

“Buenos días, gitanos, grandes y pequeños!

¡Qué tengáis salud y fortuna!”

Estudio, micrófono, música.

Los gachés bailan con nosotros.

Los gachés se ríen con nosotros.

Estoy feliz.

Sueño

La radio emite en romanó.

Escucho su voz:

“¡Huid lejos, gitanos, jóvenes y mayores!

¡Huid, huid muy lejos!”

Granadas, bombas, armas, cuchillos.

Los gachés nos golpean.

Los gachés nos asesinan.

Estoy desolada.

VÍA LACTEA GITANA

Quiso Dios y lo consiguió
que la Tierra y el Agua se casasen.

La Tierra y el Agua ruegan a Dios
un hijo varón, el Sol, de corazón.

La Tierra engendró cinco veces
y nacieron cinco hijas, estrellas:

Primera estrella: Flor

Segunda estrella: Fe

Tercera estrella: Manzana

Cuarta estrella: Pájaro

Quinta estrella: Esperanza

La Tierra y el Agua exclaman
un hijo varón, el Sol, desean.

Dios escucha y dice:
“¡Jurad y prometed!

Cada año sacrificaréis un cordero,
y con su sangre señalaréis la frente del niño

Y le llamaréis Pan”

La Tierra y el Agua lloraban de alegría y dijeron:
“¡Hemos hecho un juramento!”

EL VIENTO SOPLA DENTRO DE MÍ

El viento sopla dentro de mí,
llueve dentro de mí,
llena de agua estoy,
los ojos fluyen afuera
truena dentro de mí,
la ira empuja hacia fuera
golpea sobre el corazón como en un yunque,
toda mi alma buena, mendiga, vocea,
la obligan a salir de mí,
cierra los ojos,
retorciéndose las manos,
se levantan,

Se abre la boca,
las palabras pequeñas las dejo dentro de la boca :
¡Quisiera volverme buena!
¿Lo has oído?
Quiero el sol conocer.


BIBLIOGRAFÍA

Wikipedia

Eldiario.es

 

 

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MIS CUATRO POETAS | DÍA INTERNACIONAL DE LA POESÍA

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


He dejado de mirar el calendario, mis pensamientos se han parado en el presente: en el aquí y en el ahora. Ya no necesito tanto rememorar las horas pasadas, el tiempo se oxida entre los brazos del horizonte y yo estoy en paz, porque me reconozco limpia, segura y sé que mis ojos miran alto, porque tengo la suerte de poder ir con el alma desnuda y la cabeza alta.

Pero algunos días me sucede que al revistar mis viejos libros no puedo evitar desviar la memoría a mis poetas; a esos que me dieron el latido poético, los mismos que me enamoraron tantas veces al leer sus versos.

Hace unos días ha sido el día Internacional de la poesía, yo les he rendido como siempre mi tributo, porque es de ley dar reconocimiento a aquellos que han infundido en ti la llama de la esperanza.

Frédéric Chopin

Sin música no habría poesía en mi, sin ella el sonido, la cadencia, el ritmo, la palabra serian una tormenta que no da fruto. Mi primer poema fue la Berceuse Op. 57 Re bemol mayor de Chopin, interpretada por Arturo Benedetti Michelangeli.

En la música de Chopin hay una urgencia reveladora que consigue desenmascarar a quien la toca. Como una máquina de la verdad o un detector de metales, sus partituras apelan al sentimiento puro. Podemos decir entonces que es música del corazón: desbordante, intensa, circunstancial, porque a veces es eufórica, otras confortable y casi siempre melancólica.

Bajo mi punto de vista, la música de Chopin, trata de lo sagrado en el hombre, de lo divino sin Dios, de la trascendencia inmanente, del reconocimiento absoluto del Otro, de la santidad de la existencia, de la espiritualidad absoluta, imposible de ser profanada, eterna.


Vicente Aleixandre

Mi segundo Poeta D. Vicente Aleixandre. de él os recomiendo, «ESPADAS COMO LABIOS» «LA DESTRUCCIÓN O EL AMOR» , mi ejemplar de la editorial Castalia es un regalo de mi profesor de Literatura del Instituto D. Miguel Ángel León, siempre tan preocupado de mis lecturas y de guiar mis pasos.

«Espadas como labios» de Vicente Aleixandre supuso para la lírica vanguardista española el alcance de una de sus experimentaciones más radicales, lo que supone una ruptura con los modelos de construcción de la subjetividad de la tradición poética española. Este poemario reúne 41 poemas y trata los temas eternos de la poesía: vida, amor y muerte, lo que lo hace tan especial es que Aleixandre trata estos temas desde un punto de vista profundamente humano.

«La destrucción o el amor» se presenta como un poemario que reveló la poderosa personalidad de Vicente Aleixandre como poeta, le situó entre los poetas de mayor fuerza y originalidad, este libro es una de sus obras más fértiles y que más influencia ha ejercido en poetas de las generaciones posteriores. Por este libro ganó el Premio Nacional de Poesía.

En ambos poemarios están presentes los rasgos de estilo más inconfundibles de Aleixandre: reiteraciones, presencia de imágenes poéticas y visionarias..

Estos dos poemarios, son una magnífica lectura que nos engancharán de principio a fin. Contienen ese tipo de poesía en la que te involucras deseando que los versos nunca acaben, porque te reconoces en cada verso, en cada palabra.

POESÍA

EL ALMA

El día ha amanecido.
Anoche te he tenido en mis brazos.
Qué misterioso es el color de la carne.
Anoche, más suave que nunca:
Carne casi soñada.
Lo mismo que si el alma al fin fuera tangible.
Alma mía, tus bordes,
tu casi luz, tu tibieza conforme.
Repasaba tu pecho, tu garganta,
tu cintura: lo terso,
lo misterioso, lo maravillosamente expresado.
Tocaba despacio, despacísimo, lento,
el inoíble rumor del alma pura, del alma manifestada.
Esa noche, abarcable; cada día, cada minuto, abarcable.
El alma con su olor a azucena.
Oh, no: con su sima,
con su irrupción misteriosa de bulto vivo.
El alma por donde navegar no es preciso
porque a mi lado extendida, arribada, se muestra
como una inmensa flor; oh, no: como un cuerpo
maravillosamente investido.
Ondas de alma…, alma reconocible.
Mirando, tentando su brillo conforme,
su limitado brillo que mi mano somete,
creo,
creo, amor mío, realidad, mi destino,
alma olorosa, espíritu que se realiza,
maravilloso misterio que lentamente se teje,
hasta hacerse ya como un cuerpo,
comunicación que bajo mis ojos miro formarse,
organizarse,
y conformemente brillar,
trasminar ,
trascender,
en su dibujo bellísimo,
en su sola verdad de cuerpo advenido;
oh dulce realidad que yo aprieto, con mi mano, que por
una manifestada suavidad se desliza.
Así, amada mía,
cuando desnuda te rozo,
cuando muy lento, despacísimo, regaladamente te toco.
en la maravillosa noche de nuestro amor.
Con luz, para mirarte.
Con bella luz porque es para ti.
Para engolfarme en mi dicha.
Para olerte, adorarte,
para, ceñida, trastornarme con tu emanación.
Para amasarte con estos brazos que sin cansancio se
ahorman.
Para sentir contra mi pecho todos los brillos,
contagiándome de ti,
que, alma, como una niña sonríes
cuando te digo: « Alma mía… »


Blas de Otero

Mi tercer poeta, Blas de Otero, os recomiendo «ANCIA» . Este libro recoge dos de los libros más emotivos del poeta «Angel fieramente humano» y «Redoble de conciencia», más 38 poemas que no estaban incluidos en ellos. El prólogo que no tiene desperdicio es del también poeta Dámaso Alonso, y es todo una joya. Este es uno de mis poemarios favoritos, ¿Por qué? porque no solo fluye en él la intima cadencia de la poesía del hombre situándose frente a la muerte y frente al vacío, sino que también surcan sus páginas la poesía del amor y de la esperanza. Es un libro de la búsqueda incesante en medio del caos, del individuo existencial, un libro en el que la palabra toma doble conciencia de su límite y significación. En este poemario es palpable el cuidado extraordinario de la forma en el verso que en Blas de Otero es característico. Importante también decir que este libro es Premio Fasternrath 1961 de la Real Academia Española.

Este es sin duda un poemario que no se debe dejar de leer, que no nos dejará indiferentes ante su lectura y posterior compresión, y que recomiendo a todo aquel lector que sienta preferencia por la poesía desgarrada que nos lleva a pensar que una vez perdimos la luz y que nuestros días se nublaron en una profunda desesperanza.

POESÍA

HOMBRE

Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.
Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.
Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.
Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser y no ser eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!


Eugenio Montale

Mi cuarto poeta Eugenio Montale, os recomiendo «HUESOS DE SEPIA» (Ossi di seppia,1925) de Eugenio Montale, este libro no sólo es el más representativo de este poeta, sino también es el más traducible fuera del contexto cultural italiano. Conocí a Montale en uno de mis viajes a Roma y por sugerencia de mi amiga Isabella, que dicho sea de paso me regaló el libro. Mi primera sensación fue la de hallarme ante un poeta sobresaliente, que poseía una profundidad poco habitual y en desuso en la poesía actual. Lo que me impacto de la poesía de Montale fue el frecuente uso irónico de la métrica y la rima consonante.

En «Huesos de sepia» nos encontramos ante un Montale que nos muestra su poesía tal como es. Y es que la poesía de este poeta es contenida; trata temas de forma repetida, (la incertidumbre, el inquieto cambio, la vida dificultosa, la identidad …) desarrollados con una morosidad constante. A pesar de su contenido angustioso, no es una poesía desgarrada ni excesiva. En buena medida es una poética identificada con el mar, como él es una poesía que cambia pero que permanece. En varios poemas usa las formas impersonales de los verbos lo que confiere al sujeto una condición ausente o pasiva. Formalmente, los poemas los desarrolla, muchas veces, describiendo minuciosamente unos estados, unas sensaciones, unos temas, para luego extraer sus conclusiones. El mismo Montale hablaba de no confundir lo fundamental con lo transitorio; de ahí que su obra sea fruto de una voluntad de búsqueda concentrada de lo esencial.

Este es sin duda, un libro de lectura apasionante que os enganchará y conseguirá que no queráis abandonarlo, incluso releerlo, es un poemario para leer pausadamente y saboreando la palabra. Si todavía no has leído nada de este autor, es una buena oportunidad para iniciarte.

POESÍA

LOS LIMONES

Óyeme, los poetas laureados
se mueven solamente entre las plantas
de nombres poco usados: boj, ligustros o acantos.
Yo, para mí, amo las calles que conducen
a las herbosas zanjas donde en charcos
casi secos acechan los muchachos
alguna enjuta anguila:
los senderos que siguen los ribazos
bajan ente el penacho de las cañas
y llevan a los huertos, entre los limoneros.
Mejor si la algazara de los pájaros
se apaga devorada por el cielo:
más nítido se escucha el susurrar
de las ramas amigas al aire casi inmóvil,
y las sensaciones de este olor
que no sabe separarse del suelo
y llueve en el pecho una dulzura inquieta.
Aquí, de las pasiones apartadas
por milagro calla la guerra,
aquí también a los pobres nos toca nuestra parte
de riqueza
y es el olor de los limones.
Mira, en estos silencios en que las cosas
se abandonan y parecen muy próximas
a traicionar su último secreto,
a veces esperamos
descubrir un error de la Naturaleza,
el punto muerto del mundo, el eslabón perdido,
el hilo que al desenredarlo finalmente nos ponga
en el centro de una verdad.
La mirada sondea a su alrededor,
la mente indaga, concuerda, desune
en el perfume que se propaga
cuando más languidece el día.
Son los silencios en los que se ve
en cada sombra humana que se aleja
alguna perturbada Divinidad.
Mas desfallece la ilusión y el tiempo nos devuelve
a las ciudades rumorosas donde el azul se muestra
solamente a retazos, en lo alto, entre molduras.
Después, la lluvia cansa el suelo; se espesa
el tedio del invierno sobre las casas,
la luz se torna avara, amarga el alma.
Hasta que un día, a través de un portón mal cerrado,
entre los árboles de un patio
se nos aparece el amarillo de los limones,
y se deshiela el corazón
y retumban en nuestro pecho
sus canciones
las trompas de oro del esplendor solar.

I LIMONI

Ascoltami, i poeti laureati
si muovono soltanto fra le piante
dai nomi poco usati: bossi ligustri o acanti.
lo, per me, amo le strade che riescono agli erbosi
fossi dove in pozzanghere
mezzo seccate agguantanoi ragazzi
qualche sparuta anguilla:
le viuzze che seguono i ciglioni,
discendono tra i ciuffi delle canne
e mettono negli orti, tra gli alberi dei limoni.
Meglio se le gazzarre degli uccelli
si spengono inghiottite dall’azzurro:
più chiaro si ascolta il susurro
dei rami amici nell’aria che quasi non si muove,
e i sensi di quest’odore
che non sa staccarsi da terra
e piove in petto una dolcezza inquieta.
Qui delle divertite passioni
per miracolo tace la guerra,
qui tocca anche a noi poveri la nostra parte di ricchezza
ed è l’odore dei limoni.
Vedi, in questi silenzi in cui le cose
s’abbandonano e sembrano vicine
a tradire il loro ultimo segreto,
talora ci si aspetta
di scoprire uno sbaglio di Natura,
il punto morto del mondo, l’anello che non tiene,
il filo da disbrogliare che finalmente ci metta
nel mezzo di una verità.
Lo sguardo fruga d’intorno,
la mente indaga accorda disunisce
nel profumo che dilaga
quando il giorno piú languisce.
Sono i silenzi in cui si vede
in ogni ombra umana che si allontana
qualche disturbata Divinità.
Ma l’illusione manca e ci riporta il tempo
nelle città rurnorose dove l’azzurro si mostra
soltanto a pezzi, in alto, tra le cimase.
La pioggia stanca la terra, di poi; s’affolta
il tedio dell’inverno sulle case,
la luce si fa avara – amara l’anima.
Quando un giorno da un malchiuso portone
tra gli alberi di una corte
ci si mostrano i gialli dei limoni;
e il gelo dei cuore si sfa,
e in petto ci scrosciano
le loro canzoni
le trombe d’oro della solarità.

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LEOPOLDO MARÍA PANERO | EL TRADUCTOR DE LA LOCURA

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Es difícil describir lo que es una depresión a quien nunca lo ha vivido, a quien no ha sentido en su cuerpo el desgarro continuo de una tristeza que jamás se sacia. Siendo como soy de tendencia triste, melancólica, depresiva, al fin y al cabo, he buscado ventanas en las que el aire sople limpio, y la luz me ayude a querer levantarme porque el nuevo día puede ser un gran regalo.

A lo largo de los años he aprendido que la depresión es astuta y a diferencia de cualquier otro padecimiento que vayamos a sentir en nuestra vida, es una enfermedad que, como duele de una forma completamente diferente a cualquier dolor físico que hayamos experimentado, no se deja comprender, no tiene una solución inmediata y requiere paciencia.

Fue en uno de estos periodos oscuros, en los que me encerraba a cal y canto entre las sábanas que una amiga me llevó un libro de Leopoldo María Panero «Poemas del manicomio de Mondragón». Al ver el título me sentí ofendida, porque pensé que ella tal vez confundía mi extraña tristeza con la locura. Pero ella me dijo algo que en ese momento me incitó a abrir la primera página de aquel libro. “En gran parte, tú construiste tu depresión. No te fue dada. Por tanto, tú la puedes destruir.” Con esta frase comencé a leer a Panero y a reconocer que toda lucha, por dura que sea, tiene momentos de calma y porque no… De felicidad.

Leopoldo María Panero nace en Madrid en el año 1948, es hijo del también poeta Leopoldo Panero. En sus versos, de signo culturalista y heterodoxo, y a través de su experiencia en centros psiquiátricos, elaboró una compleja visión del mundo. Panero fue incluido por José María Castellet en la antología Nueve novísimos poetas españoles (1970), con versos extraídos de su primera obra, Por el camino de Swan (1968). En Así se fundó Carnaby Street (1970) profundizó en una línea culturalista y anticonvencional, tanto ideológica como desde el punto de vista de la expresión. Después de Teoría (1973), Narciso en el acorde último de las flautas (1979), Dioscuros (1982) y el volumen Poesía 1970-1985 (1986), su producción se caracteriza por un malditismo visionario derivado de sus problemas mentales y su adicción al alcohol y las drogas. Su terrible experiencia quedó reflejada en Poemas del manicomio de Mondragón (1987), Piedra negra o del temblor (1992), y Heroína y otros poemas (1992). Ha publicado también Guarida de un animal que no existe (1998) y Abismo (1999).

Desde su primera juventud, su actitud rebelde e inconformista le acarreó serios problemas de adaptación. Este comportamiento empezó a conformar una imagen concreta y a esbozar el camino vital y creativo que iba a seguir Leopoldo María Panero. El aura de malditismo romántico que empezó a crearse alrededor de su figura a partir de su adolescencia fue tanto obra suya como de las circunstancias externas (fundamentalmente, del constreñimiento familiar y educativo).

Sus duras vivencias en la cárcel (con diversos intentos de suicidio), el alcoholismo y la adicción a las drogas marcaron una poesía hipersensible que bascula entre la lucidez y la locura con un sustrato muy importante en el sentimiento de la pérdida de la niñez y del desvanecimiento de la felicidad y la inocencia, entendido como proceso de destrucción. Muchas de sus referencias poéticas vienen del mundo mágico y fantasioso de la infancia, claves para entender su obra.

Ello quedó reflejado en sus primeros títulos: Por el camino de Swan (1968) y, sobre todo, Así se fundó Carnaby Street (1970). En este último libro las referencias a figuras como el poeta británico T. S. Eliot, el líder revolucionario Ernesto Che Guevara o los anarquistas italianos Sacco y Vanzetti se mezclan con otras a Mary Poppins, el Mago de Oz, Peter Pan o Tarzán, personajes procedentes del cuento infantil, del cómic o del cine, ámbito también muy importante en la imaginería personal del poeta. En 1970 su nombre apareció en la célebre antología de José María Castellet Nueve novísimos poetas españoles.

En la década de 1970 aparecieron Teoría (1973), Narciso en el acorde último de las flautas (1979) y la obra en prosa En lugar del hijo (1976). En estas obras afianza Panero el soporte culturalista, así como la trasgresión de las convenciones sociales e ideológicas, y especialmente de las expresivas. A esas trasgresiones no se oponen demasiadas alternativas, sino que (como en sus admirados escritores malditos) se muestran caminos de destrucción por la vía de un dolor que, sin embargo, es siempre susceptible de ser poetizado. En esta etapa creativa fueron desvelándose otros temas recurrentes como el sexo (traducido en incesto, homofilia, sadismo, necrofilia y coprofilia), el humor (que exprime la comicidad de lo trágico con resultados siniestros) o la locura, entendida como un desvelamiento del sueño de la normalidad.

Con el tiempo, el tema de la locura y su expresión (incluyendo experiencias psiquiátricas y psicoanalíticas) fue adquiriendo tintes verdaderamente dramáticos debido a su trayectoria vital, ya que vivió largas temporadas en el manicomio de Mondragón (Guipúzcoa). De esta vivencia surgió un importante conjunto de poemas, Poemas del manicomio de Mondragón (1987), algunos de ellos recogidos entre los compañeros del psiquiátrico. Además de esta obra, en la década de 1980 escribió Last river together (1980), El que no ve (1980), Dioscuros (1982), una recreación personal del mundo clásico, y El último hombre (1983), en el que aparece el haiku y rinde homenaje en un largo poema a su querido Ezra Pound.

En 1990 apareció Contra España y otros poemas de no amor, donde se advierte una mayor accesibilidad, y en 1992 Piedra negra o del temblor y Heroína y otros poemas. Capítulo aparte es la obra Tensó, que Leopoldo María Panero escribió en colaboración con el italiano Claudio Rizzo, fuera del manicomio de Mondragón. Señalada aún más si cabe por la locura y el desvarío, en 1998 publicó la obra Mi cerebro es una rosa. Textos insólitos.

Otros de sus títulos son Cuentos de terror de la literatura anglosajona (1978), Dos relatos y una perversión (1984), El globo rojo. Antología de la locura (1989), Aviso a los civilizados (1991), Suplicio en la cruz (2001) y Me amará cuando esté muerto (2001). La figura de Leopoldo María Panero quedó descarnadamente retratada, junto al recuerdo de sus padres y hermanos, en las películas El desencanto (Jaime Chávarri, 1976) y su continuadora Después de tantos años (Ricardo Franco, 1994).

Leopoldo María Panero muere en Las Palmas de Gran Canaria en el año 2014, dejando tras de sí una vida destilada en la escritura y la desmesura.

CINCO POEMAS

La poesía destruye al hombre

La poesía destruye al hombre
mientras los monos saltan de rama en rama
buscándose en vano a sí mismos
en el sacrílego bosque de la vida
las palabras destruyen al hombre
¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre
de vida!
Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruido por la poesía.

Ars Magna

Qué es la magia, preguntas
en una habitación a oscuras.
Qué es la nada, preguntas,
saliendo de la habitación.
Y qué es un hombre saliendo de la nada
y volviendo solo a la habitación.

A mi madre

(reivindicación de una hermosura)

Escucha en las noches cómo se rasga la seda
y cae sin ruido la taza de té al suelo
como una magia
tú que sólo palabras dulces tienes para los muertos
y un manojo de flores llevas en la mano
para esperar a la Muerte
que cae de su corcel, herida
por un caballero que la apresa con sus labios brillantes
y llora por las noches pensando que le amabas,
y dice sal al jardín y contempla cómo caen las estrellas
y hablemos quedamente para que nadie nos escuche
ven, escúchame hablemos de nuestros muebles
tengo una rosa tatuada en la mejilla y un bastón con
empuñadura en forma de pato
y dicen que llueve por nosotros y que la nieve es nuestra
y ahora que el poema expira
te digo como un niño, ven
he construido una diadema
(sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve)

El noi del sucre

Tengo un idiota dentro de mí, que llora,
que llora y que no sabe, y mira
sólo la luz, la luz que no sabe.
Tengo al niño, al niño bobo, como parado
en Dios, en un dios que no sabe
sino amar y llorar, llorar por las noches
por los niños, por los niños de falo
dulce, y suave de tocar, como la noche.
Tengo a un idiota de pie sobre una plaza
mirando y dejándose mirar, dejándose
violar por el alud de las miradas de otros, y
llorando, llorando frágilmente por la luz.
Tengo a un niño solo entre muchos, as
a beaten dog beneath the hail, bajo la lluvia, bajo
el terror de la lluvia que llora, y llora,
hoy por todos, mientras
el sol se oculta para dejar matar, y viene
a la noche de todos el niño asesino
a llorar de no se sabe por qué, de no saber hacerlo
de no saber sino tan sólo ahora
por qué y cómo matar, bajo la lluvia entera,
con el rostro perdido y el cabello demente
hambrientos, llenos de sed, de ganas
de aire, de soplar globos como antes era, fue
la vida un día antes
de que allí en la alcoba de
los padres perdiéramos la luz.

Himno a Satán

«Ten piedad de mi larga miseria»

Le fleurs du mal
Charles Baudelaire

Tú que eres tan sólo
una herida en la pared
y un rasguño en la frente
que induce suavemente a la muerte:
tú ayudas a los débiles
mejor que los cristianos
tú vienes de las estrellas
y odias esta tierra
donde moribundos descalzos
se dan la mano día tras día
buscando entre la mierda
la razón de su vida;
yo que nací del excremento
te amo
y amo posar sobre tus manos delicadas mis heces.
Tu símbolo es el ciervo
y el mío la luna:
que caiga la lluvia sobre
nuestras faces
uniéndonos en un abrazo
silencioso y cruel en que
como el suicidio, sueño
sin ángeles ni mujeres
desnudo de todo
salvo de tu nombre
de tus besos en mi ano
y tus caricias en mi cabeza calva
rociaremos con vino, orina y sangre
las iglesias
regalo de los magos
y debajo del crucifijo
aullaremos.

BIBLIOGRAFÍA:

Wikipedia
A media voz

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HILARIO MARTÍNEZ NEBREDA | EL POETA SILENCIOSO

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


De pequeña siempre me decían que los amigos se pueden contar con los dedos de una mano, y según camino mi trayecto vital, sobre todo en estos momentos, me doy cuenta que los amigos son aquella familia que tú diseñas, que sin importar el ADN te protegen, te cuidan, te aman sin juzgarte y son felices con tu felicidad.

Conocí a Hilario una tarde lluviosa de octubre, en la reunión de la Tertulia del Café de Oriente, desde el comienzo hubo entre nosotros una conexión maestro-alumna que quiere aprender todo con urgencia. Aprendí, aprendo mucho de él, en lo tocante al verso, pero también me ha dado lecciones de vida que llevaré en el fondo del alma hasta el día que mi aliento de los últimos sones.

Hilario Martínez Nebreda (Quintana Ortuño – Burgos 1945) Cursa estudios en colegios de la Merced, donde adquiere una formación humanística. Matriculado en psicopedagogía, en la Universidad de Santiago, forma parte del grupo Lar de Galicia y de «Titiriteros de Binefar» y Ciudad de los Muchachos de Orense. Está considerado como uno de los referentes poéticos de nuestro siglo, por la singularidad de su poética que desborda originalidad debido a su versatilidad como autor.

Será uno de sus tíos paternos, diletante de la poesía y la música, le inició ya muy niño en lecturas del cancionero y romancero. En este abrevadero va siempre a calmar su sed de poesía. Otra fecha significativa para él es el año 1960, su primera llegada a Madrid, donde, una persona carísima en su recuerdo le regala las obras de San Juan de la Cruz como testimonia en su dedicatoria «el cid de la poesía con «fabu» afecto», aludiendo así al carácter épico y romance de sus lecturas y a su fabulación y fantasía propia de los 15 años. Ese mismo año le regalaron las obras completas de Rubén Darío. Estos dos poetas le van a motivar los primeros versos y un amor más profundo hacia la expresión lírica.

A lo largo de su obra se siente la poesía como espacio que habita desde un sentimiento de llamada a evocar, provocar e invocar… Sin embargo, su poesía es un hacer silencioso, una actividad en un «dónde y cuándo», como dice «a grupa del tiempo, en el camino». Su poesía nos habla del camino, de hombres en migración y trasiego: peregrinos o caminantes, pastores, afiladores, gitanos, saltimbanquis y zíngaros, titiriteros.

Entre los años 1955-1970 realiza su formación clásica y humanística. Periodo en el que comienza a perfilar la primera parte de su obra poética “ATANOR”, apareciendo en el año 1966 la primera parte “El Caminante y la luna” (Cancionero, dividido en 6 partes): 1. De tierra y mar. 2. El animal y la novia. 3. El niño y la mar. 4. Lunadas. 5. El juglar y la momia. 6. Romancero del afilador.

Ente los años 1970-1977: Comprometido con el mundo del mar, se vincula a la pedagogía de Paulo Freire, da conferencias de concienciación y formación humana. Publica periódicamente artículos sobre problemas marineros en el Diario de Pontevedra, trabaja en mundos marginales y hace lectura de poemas inéditos. Durante este periodo aparece la segunda parte “Almanaque de piedra” 1, Hombres del esparto y la ballena (1973-74). 2, Heridas de piedra (1974-75).  3. Chagas no mar (obra en gallego de 1976). 4, Pareidolias – hojas rotas. 5, Cantar de mío cantar. 6, Esbozos de Platón en los labios de una musa.

Sin abandonar nunca la introspección optimista, la poesía de Hilario Martínez Nebreda abre un resquicio a la presencia de esos hechos fortuitos que modifican las certidumbres o la vida cotidiana, y que se convertirían en elementos centrales de su poética de madurez.

1978-82: recién llegado a Madrid se encuentra con la llamada «movida madrileña», frecuenta los pubs y asociaciones de cultura entonces en sus comienzos como la de Prometeo del Café Lyon, donde expone una conferencia sobre Rosalía de Castro. Así como en el Ateneo, sobre Alfonso X el sabio, presentaciones y actividades culturales. De 1979-80, recorre España y el Sur-Este de Francia trabajando de temporero en diferentes trabajos agrícolas y de la construcción. En la tercera parte de su obra III. Cantos Ebrios. 1. Es-cupido de mis cantares (Es-cupido-Príapo y la diosa). 2. Oráculo de Kios (Aquiles y la Tahur -Ordalía de Narciso-Look-bell o el ángel de seducción). En la tercera parte de su obra III. Cantos Ebrios. 1. Es-cupido de mis cantares (Es-cupido-Príapo y la diosa). 2. Oráculo de Kios (Aquiles y la Tahur -Ordalía de Narciso-Look-bell o el ángel de seducción). Es evidente también a lo largo de su obra el continuo ir y venir sobre temas de la infancia. Podemos observar acaso el punto en el que su poesía directa pero difícil, familiar pero esencial, prosaica, pero con frecuencia sublime, da un giro hacia una mayor intensidad y dramatismo.

1983-2012: se retira de los movimientos culturales y sigue trabajando silenciosamente en su poesía. En el año 2000 se une a la iniciativa de una nueva tertulia del Café Gijón y Asociación que reúne poetas y pintores «Versos Pintados del Café Gijón», a la que pertenece. Desde entonces se ha centrado más en la elaboración de su obra poética, por la cual se ha interesado la Editorial Vitruvio.

Las dos últimas partes de su obra IV. El Catón, V. Sinfonía incompleta (1, Cantos de la Sibila. 2, Aquí, en Getsemaní. 3, La barca de Gilgamesh. 4, Cántico de Anastasia: Retablo, La Cora de lo incontenible-La Cora de los vivos. Deja clara muestra de su alta calidad de su estética, estilística y su concepción del mundo a menudo punzante e irónica, pero siempre realista y acertada.

En sus poemas, podemos apreciar los temas más característicos de su poética: un sentimiento de inquietud extrema donde se desborda desde el primer instante el ánimo filosófico de este autor a lo largo de toda su obra aparece también temas como el de la soledad, el tema recurrente de la vida vista como un elemento vivo cuya metamorfosis a lo largo de los años no lleva al autor a una actitud resignada o al abandono de la esperanza. Aparece también como tema dentro de su obra la conciencia de la lucha social. Desde el punto de vista formal de su poesía podemos decir, con gran certeza, que nos encontramos ante un casi sinfónico empleo del verso libre o verso medido, evidente es a lo largo de su poesía la concepción de la lírica como expresión del alma a través de metáforas y símbolos, recursos que maneja con gran maestría.

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