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LEOPOLDO MARÍA PANERO | EL TRADUCTOR DE LA LOCURA

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Es difícil describir lo que es una depresión a quien nunca lo ha vivido, a quien no ha sentido en su cuerpo el desgarro continuo de una tristeza que jamás se sacia. Siendo como soy de tendencia triste, melancólica, depresiva, al fin y al cabo, he buscado ventanas en las que el aire sople limpio, y la luz me ayude a querer levantarme porque el nuevo día puede ser un gran regalo.

A lo largo de los años he aprendido que la depresión es astuta y a diferencia de cualquier otro padecimiento que vayamos a sentir en nuestra vida, es una enfermedad que, como duele de una forma completamente diferente a cualquier dolor físico que hayamos experimentado, no se deja comprender, no tiene una solución inmediata y requiere paciencia.

Fue en uno de estos periodos oscuros, en los que me encerraba a cal y canto entre las sábanas que una amiga me llevó un libro de Leopoldo María Panero “Poemas del manicomio de Mondragón”. Al ver el título me sentí ofendida, porque pensé que ella tal vez confundía mi extraña tristeza con la locura. Pero ella me dijo algo que en ese momento me incitó a abrir la primera página de aquel libro. “En gran parte, tú construiste tu depresión. No te fue dada. Por tanto, tú la puedes destruir.” Con esta frase comencé a leer a Panero y a reconocer que toda lucha, por dura que sea, tiene momentos de calma y porque no… De felicidad.

Leopoldo María Panero nace en Madrid en el año 1948, es hijo del también poeta Leopoldo Panero. En sus versos, de signo culturalista y heterodoxo, y a través de su experiencia en centros psiquiátricos, elaboró una compleja visión del mundo. Panero fue incluido por José María Castellet en la antología Nueve novísimos poetas españoles (1970), con versos extraídos de su primera obra, Por el camino de Swan (1968). En Así se fundó Carnaby Street (1970) profundizó en una línea culturalista y anticonvencional, tanto ideológica como desde el punto de vista de la expresión. Después de Teoría (1973), Narciso en el acorde último de las flautas (1979), Dioscuros (1982) y el volumen Poesía 1970-1985 (1986), su producción se caracteriza por un malditismo visionario derivado de sus problemas mentales y su adicción al alcohol y las drogas. Su terrible experiencia quedó reflejada en Poemas del manicomio de Mondragón (1987), Piedra negra o del temblor (1992), y Heroína y otros poemas (1992). Ha publicado también Guarida de un animal que no existe (1998) y Abismo (1999).

Desde su primera juventud, su actitud rebelde e inconformista le acarreó serios problemas de adaptación. Este comportamiento empezó a conformar una imagen concreta y a esbozar el camino vital y creativo que iba a seguir Leopoldo María Panero. El aura de malditismo romántico que empezó a crearse alrededor de su figura a partir de su adolescencia fue tanto obra suya como de las circunstancias externas (fundamentalmente, del constreñimiento familiar y educativo).

Sus duras vivencias en la cárcel (con diversos intentos de suicidio), el alcoholismo y la adicción a las drogas marcaron una poesía hipersensible que bascula entre la lucidez y la locura con un sustrato muy importante en el sentimiento de la pérdida de la niñez y del desvanecimiento de la felicidad y la inocencia, entendido como proceso de destrucción. Muchas de sus referencias poéticas vienen del mundo mágico y fantasioso de la infancia, claves para entender su obra.

Ello quedó reflejado en sus primeros títulos: Por el camino de Swan (1968) y, sobre todo, Así se fundó Carnaby Street (1970). En este último libro las referencias a figuras como el poeta británico T. S. Eliot, el líder revolucionario Ernesto Che Guevara o los anarquistas italianos Sacco y Vanzetti se mezclan con otras a Mary Poppins, el Mago de Oz, Peter Pan o Tarzán, personajes procedentes del cuento infantil, del cómic o del cine, ámbito también muy importante en la imaginería personal del poeta. En 1970 su nombre apareció en la célebre antología de José María Castellet Nueve novísimos poetas españoles.

En la década de 1970 aparecieron Teoría (1973), Narciso en el acorde último de las flautas (1979) y la obra en prosa En lugar del hijo (1976). En estas obras afianza Panero el soporte culturalista, así como la trasgresión de las convenciones sociales e ideológicas, y especialmente de las expresivas. A esas trasgresiones no se oponen demasiadas alternativas, sino que (como en sus admirados escritores malditos) se muestran caminos de destrucción por la vía de un dolor que, sin embargo, es siempre susceptible de ser poetizado. En esta etapa creativa fueron desvelándose otros temas recurrentes como el sexo (traducido en incesto, homofilia, sadismo, necrofilia y coprofilia), el humor (que exprime la comicidad de lo trágico con resultados siniestros) o la locura, entendida como un desvelamiento del sueño de la normalidad.

Con el tiempo, el tema de la locura y su expresión (incluyendo experiencias psiquiátricas y psicoanalíticas) fue adquiriendo tintes verdaderamente dramáticos debido a su trayectoria vital, ya que vivió largas temporadas en el manicomio de Mondragón (Guipúzcoa). De esta vivencia surgió un importante conjunto de poemas, Poemas del manicomio de Mondragón (1987), algunos de ellos recogidos entre los compañeros del psiquiátrico. Además de esta obra, en la década de 1980 escribió Last river together (1980), El que no ve (1980), Dioscuros (1982), una recreación personal del mundo clásico, y El último hombre (1983), en el que aparece el haiku y rinde homenaje en un largo poema a su querido Ezra Pound.

En 1990 apareció Contra España y otros poemas de no amor, donde se advierte una mayor accesibilidad, y en 1992 Piedra negra o del temblor y Heroína y otros poemas. Capítulo aparte es la obra Tensó, que Leopoldo María Panero escribió en colaboración con el italiano Claudio Rizzo, fuera del manicomio de Mondragón. Señalada aún más si cabe por la locura y el desvarío, en 1998 publicó la obra Mi cerebro es una rosa. Textos insólitos.

Otros de sus títulos son Cuentos de terror de la literatura anglosajona (1978), Dos relatos y una perversión (1984), El globo rojo. Antología de la locura (1989), Aviso a los civilizados (1991), Suplicio en la cruz (2001) y Me amará cuando esté muerto (2001). La figura de Leopoldo María Panero quedó descarnadamente retratada, junto al recuerdo de sus padres y hermanos, en las películas El desencanto (Jaime Chávarri, 1976) y su continuadora Después de tantos años (Ricardo Franco, 1994).

Leopoldo María Panero muere en Las Palmas de Gran Canaria en el año 2014, dejando tras de sí una vida destilada en la escritura y la desmesura.

CINCO POEMAS

La poesía destruye al hombre

La poesía destruye al hombre
mientras los monos saltan de rama en rama
buscándose en vano a sí mismos
en el sacrílego bosque de la vida
las palabras destruyen al hombre
¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre
de vida!
Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruido por la poesía.

Ars Magna

Qué es la magia, preguntas
en una habitación a oscuras.
Qué es la nada, preguntas,
saliendo de la habitación.
Y qué es un hombre saliendo de la nada
y volviendo solo a la habitación.

A mi madre

(reivindicación de una hermosura)

Escucha en las noches cómo se rasga la seda
y cae sin ruido la taza de té al suelo
como una magia
tú que sólo palabras dulces tienes para los muertos
y un manojo de flores llevas en la mano
para esperar a la Muerte
que cae de su corcel, herida
por un caballero que la apresa con sus labios brillantes
y llora por las noches pensando que le amabas,
y dice sal al jardín y contempla cómo caen las estrellas
y hablemos quedamente para que nadie nos escuche
ven, escúchame hablemos de nuestros muebles
tengo una rosa tatuada en la mejilla y un bastón con
empuñadura en forma de pato
y dicen que llueve por nosotros y que la nieve es nuestra
y ahora que el poema expira
te digo como un niño, ven
he construido una diadema
(sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve)

El noi del sucre

Tengo un idiota dentro de mí, que llora,
que llora y que no sabe, y mira
sólo la luz, la luz que no sabe.
Tengo al niño, al niño bobo, como parado
en Dios, en un dios que no sabe
sino amar y llorar, llorar por las noches
por los niños, por los niños de falo
dulce, y suave de tocar, como la noche.
Tengo a un idiota de pie sobre una plaza
mirando y dejándose mirar, dejándose
violar por el alud de las miradas de otros, y
llorando, llorando frágilmente por la luz.
Tengo a un niño solo entre muchos, as
a beaten dog beneath the hail, bajo la lluvia, bajo
el terror de la lluvia que llora, y llora,
hoy por todos, mientras
el sol se oculta para dejar matar, y viene
a la noche de todos el niño asesino
a llorar de no se sabe por qué, de no saber hacerlo
de no saber sino tan sólo ahora
por qué y cómo matar, bajo la lluvia entera,
con el rostro perdido y el cabello demente
hambrientos, llenos de sed, de ganas
de aire, de soplar globos como antes era, fue
la vida un día antes
de que allí en la alcoba de
los padres perdiéramos la luz.

Himno a Satán

«Ten piedad de mi larga miseria»

Le fleurs du mal
Charles Baudelaire

Tú que eres tan sólo
una herida en la pared
y un rasguño en la frente
que induce suavemente a la muerte:
tú ayudas a los débiles
mejor que los cristianos
tú vienes de las estrellas
y odias esta tierra
donde moribundos descalzos
se dan la mano día tras día
buscando entre la mierda
la razón de su vida;
yo que nací del excremento
te amo
y amo posar sobre tus manos delicadas mis heces.
Tu símbolo es el ciervo
y el mío la luna:
que caiga la lluvia sobre
nuestras faces
uniéndonos en un abrazo
silencioso y cruel en que
como el suicidio, sueño
sin ángeles ni mujeres
desnudo de todo
salvo de tu nombre
de tus besos en mi ano
y tus caricias en mi cabeza calva
rociaremos con vino, orina y sangre
las iglesias
regalo de los magos
y debajo del crucifijo
aullaremos.

BIBLIOGRAFÍA:

Wikipedia
A media voz

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HILARIO MARTÍNEZ NEBREDA | EL POETA SILENCIOSO

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


De pequeña siempre me decían que los amigos se pueden contar con los dedos de una mano, y según camino mi trayecto vital, sobre todo en estos momentos, me doy cuenta que los amigos son aquella familia que tú diseñas, que sin importar el ADN te protegen, te cuidan, te aman sin juzgarte y son felices con tu felicidad.

Conocí a Hilario una tarde lluviosa de octubre, en la reunión de la Tertulia del Café de Oriente, desde el comienzo hubo entre nosotros una conexión maestro-alumna que quiere aprender todo con urgencia. Aprendí, aprendo mucho de él, en lo tocante al verso, pero también me ha dado lecciones de vida que llevaré en el fondo del alma hasta el día que mi aliento de los últimos sones.

Hilario Martínez Nebreda (Quintana Ortuño – Burgos 1945) Cursa estudios en colegios de la Merced, donde adquiere una formación humanística. Matriculado en psicopedagogía, en la Universidad de Santiago, forma parte del grupo Lar de Galicia y de “Titiriteros de Binefar” y Ciudad de los Muchachos de Orense. Está considerado como uno de los referentes poéticos de nuestro siglo, por la singularidad de su poética que desborda originalidad debido a su versatilidad como autor.

Será uno de sus tíos paternos, diletante de la poesía y la música, le inició ya muy niño en lecturas del cancionero y romancero. En este abrevadero va siempre a calmar su sed de poesía. Otra fecha significativa para él es el año 1960, su primera llegada a Madrid, donde, una persona carísima en su recuerdo le regala las obras de San Juan de la Cruz como testimonia en su dedicatoria “el cid de la poesía con “fabu” afecto”, aludiendo así al carácter épico y romance de sus lecturas y a su fabulación y fantasía propia de los 15 años. Ese mismo año le regalaron las obras completas de Rubén Darío. Estos dos poetas le van a motivar los primeros versos y un amor más profundo hacia la expresión lírica.

A lo largo de su obra se siente la poesía como espacio que habita desde un sentimiento de llamada a evocar, provocar e invocar… Sin embargo, su poesía es un hacer silencioso, una actividad en un “dónde y cuándo”, como dice “a grupa del tiempo, en el camino”. Su poesía nos habla del camino, de hombres en migración y trasiego: peregrinos o caminantes, pastores, afiladores, gitanos, saltimbanquis y zíngaros, titiriteros.

Entre los años 1955-1970 realiza su formación clásica y humanística. Periodo en el que comienza a perfilar la primera parte de su obra poética “ATANOR”, apareciendo en el año 1966 la primera parte “El Caminante y la luna” (Cancionero, dividido en 6 partes): 1. De tierra y mar. 2. El animal y la novia. 3. El niño y la mar. 4. Lunadas. 5. El juglar y la momia. 6. Romancero del afilador.

Ente los años 1970-1977: Comprometido con el mundo del mar, se vincula a la pedagogía de Paulo Freire, da conferencias de concienciación y formación humana. Publica periódicamente artículos sobre problemas marineros en el Diario de Pontevedra, trabaja en mundos marginales y hace lectura de poemas inéditos. Durante este periodo aparece la segunda parte “Almanaque de piedra” 1, Hombres del esparto y la ballena (1973-74). 2, Heridas de piedra (1974-75).  3. Chagas no mar (obra en gallego de 1976). 4, Pareidolias – hojas rotas. 5, Cantar de mío cantar. 6, Esbozos de Platón en los labios de una musa.

Sin abandonar nunca la introspección optimista, la poesía de Hilario Martínez Nebreda abre un resquicio a la presencia de esos hechos fortuitos que modifican las certidumbres o la vida cotidiana, y que se convertirían en elementos centrales de su poética de madurez.

1978-82: recién llegado a Madrid se encuentra con la llamada “movida madrileña”, frecuenta los pubs y asociaciones de cultura entonces en sus comienzos como la de Prometeo del Café Lyon, donde expone una conferencia sobre Rosalía de Castro. Así como en el Ateneo, sobre Alfonso X el sabio, presentaciones y actividades culturales. De 1979-80, recorre España y el Sur-Este de Francia trabajando de temporero en diferentes trabajos agrícolas y de la construcción. En la tercera parte de su obra III. Cantos Ebrios. 1. Es-cupido de mis cantares (Es-cupido-Príapo y la diosa). 2. Oráculo de Kios (Aquiles y la Tahur -Ordalía de Narciso-Look-bell o el ángel de seducción). En la tercera parte de su obra III. Cantos Ebrios. 1. Es-cupido de mis cantares (Es-cupido-Príapo y la diosa). 2. Oráculo de Kios (Aquiles y la Tahur -Ordalía de Narciso-Look-bell o el ángel de seducción). Es evidente también a lo largo de su obra el continuo ir y venir sobre temas de la infancia. Podemos observar acaso el punto en el que su poesía directa pero difícil, familiar pero esencial, prosaica, pero con frecuencia sublime, da un giro hacia una mayor intensidad y dramatismo.

1983-2012: se retira de los movimientos culturales y sigue trabajando silenciosamente en su poesía. En el año 2000 se une a la iniciativa de una nueva tertulia del Café Gijón y Asociación que reúne poetas y pintores “Versos Pintados del Café Gijón”, a la que pertenece. Desde entonces se ha centrado más en la elaboración de su obra poética, por la cual se ha interesado la Editorial Vitruvio.

Las dos últimas partes de su obra IV. El Catón, V. Sinfonía incompleta (1, Cantos de la Sibila. 2, Aquí, en Getsemaní. 3, La barca de Gilgamesh. 4, Cántico de Anastasia: Retablo, La Cora de lo incontenible-La Cora de los vivos. Deja clara muestra de su alta calidad de su estética, estilística y su concepción del mundo a menudo punzante e irónica, pero siempre realista y acertada.

En sus poemas, podemos apreciar los temas más característicos de su poética: un sentimiento de inquietud extrema donde se desborda desde el primer instante el ánimo filosófico de este autor a lo largo de toda su obra aparece también temas como el de la soledad, el tema recurrente de la vida vista como un elemento vivo cuya metamorfosis a lo largo de los años no lleva al autor a una actitud resignada o al abandono de la esperanza. Aparece también como tema dentro de su obra la conciencia de la lucha social. Desde el punto de vista formal de su poesía podemos decir, con gran certeza, que nos encontramos ante un casi sinfónico empleo del verso libre o verso medido, evidente es a lo largo de su poesía la concepción de la lírica como expresión del alma a través de metáforas y símbolos, recursos que maneja con gran maestría.

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JACQUES PRÉVERT | LA POESÍA SIMPLE Y ETERNA

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Fue un día de intensa lluvia en la ciudad de Bruselas, en la que conocí a Jacques Prévert, su poesía me resultó liberadora, hechizante, pero sobre todo humana… Y es que como bien decía el maestro Vicente Aleixandre, la buena poesía tiene que ser sobre todo “humana”.

Acababa de salir del café Magic Rubens, situado en la Rue de la Mantagne y me topé directamente con la lluvia, aquella lluvia maravillosa que hace de la ciudad un lugar encantador y lleno de vida. Paragua en mano, nunca abierto, seguí mi paseo por la Rue de la Madeleine mirando escaparates, deteniéndome en cada rincón que me resguardaba un poco de la lluvia antes de continuar. Acabé pronto en la Galerie Bortier, y no puede hacer otra cosa que entrar al ver aquel despliegue fastuoso de libros que me llamaban desde el otro lado de la acristalada puerta.

Comencé mi exhaustiva búsqueda del tesoro recorriendo lentamente las estanterías, recreándome en la contemplación de las portadas, en la lectura desordenada de algunos párrafos, de algunos poemas sueltos, y el perfume arrebatador de las páginas que me lleva al éxtasis y hace que mi cartera se vacíe con una facilidad vertiginosa. Oculto entre las estanterías, como queriendo pasar desapercibido un libro chiquitito llamó mi atención. A pesar de que ya atesoraba entre mis manos cuatro libros fruto de mi búsqueda corsaria, decidí acercarme a este como si un pálpito amoroso me dijera que entre sus hojas encontraría todo lo amado.

En la portada rezaba “Paroles” Jacques Prévert, aquel título tan directo golpeó suavemente mi corazón de lector, y dejando los otros libros sobre una mesa cercana, decidí que aquella tarde lluviosa de Bruselas, mi amor sería única y exclusivamente aquel libro, ahora puedo decir que no me equivoqué y que a día de hoy renuevo mi amor por este poeta en cada uno de sus poemas.

Jacques Prévert nació 4 de febrero de 1900, Neuilly-sur-Seine, Francia. Poeta, dramaturgo, letrista y guionista francés de carácter rebelde, cultivó todos los géneros literarios, desde la poesía hasta los cuentos para niños. Cuando llegó a París no le resultó fácil el acceso a los cenáculos de moda, ya fuera por parte de los surrealistas de la calle Château, con quienes después entablaría amistad, o en las tabernas literarias de Saint-Germain-des-Prés.

Durante mucho tiempo la gente de las letras le mantuvo aparte porque consideraban que su poesía era “repugnante” por el hecho de ser demasiado popular. De modo que entró en la literatura por la puerta de atrás. En 1930 rompió colaboración con A. Breton, el representante de los surrealistas, pues le resultaba demasiado autoritario. Un poco más tarde se alejó también del Partido Comunista, en el que nunca llegó a militar.

En 1931 publicó “Intento de descripción de una cena de máscaras en París, Francia”, poema compuesto por antítesis. Su primer guión fue “El crimen del señor Langue” (1935) de Renoir, en el que impuso el fresco aliento de su postura social contestataria. Para la película, el compositor húngaro, Joseph Kosma, compuso la primera pieza de las muchas que harían juntos el poeta y el músico. Prévert formó un espléndido tándem con Marcel Carné que se inauguró con “Jenny” (1936) y prosiguió, en ocasiones incomprendido por la crítica, con obras como el drama “Extraño” (1937) o “Amanece” (1939).

Además, trabajó con otros directores, aunque serán sus trabajos con Carné los que contarán.

En plena ocupación nazi y en condiciones precarias rodaron las joyas cinematográficas “El muelle de las brumas” y “Las puertas de la noche” (1942), y antes de la liberación “Los niños del Paraíso” (1945), considerada una de las mejores películas de la historia del cine. Apreciado en los estudios fílmicos como guionista y como letrista en el mundo de la música, la categoría y la fama como escritor le llegó tras la guerra con el libro de poemas “Palabras” (1946). Participó en los debates políticos e intelectuales con su sentido de la imagen insólita y del humor crítico. Con un estilo sencillo, cercano al lenguaje de la calle, Prévert reconstruye la vida cotidiana y se acerca al lector.

Después de Palabras, escribió “Historias” (1946), “Espectáculo” (1951), “La lluvia y el buen tiempo” (1955) en las que toca los temas del amor, la libertad, el sueño y la imaginación, comprometido siempre y compasivo con los humildes y los desafortunados. Los ataques verbales que hacía contra las instituciones reforzaron su figura de poeta libertario, y su adhesión al surrealismo se vislumbra en el humor de “Fatras” (1966) y “Cosas y otros” (1972).

Los últimos años de su vida se dedicó a escribir letras para canciones que han sido interpretadas por los cantantes más famosos y se conocen en todo el mundo. El volumen Cincuenta canciones Prévert-Kosma (1977) recopila algunas de ellas. También escribió literatura infantil, como Cuentos para niños malos y Canción para cantar a voz en grito, ambas publicadas póstumamente.

Jacques Prévert, murió el 11 de abril de 1977, Omonville-la-Petite, Francia.


POEMAS:

DESAYUNO

Echó café
en la taza.
Echó leche
en la taza de café.
Echó azúcar
en el café con leche.
Con la cucharilla
lo revolvió.
Bebió el café con leche.
Dejó la taza
sin hablarme.
Encendió un cigarrillo.
Hizo anillos
de humo.
Volcó la ceniza
en el cenicero
sin hablarme.
Sin mirarme
se puso de pie.
Se puso
el sombrero.
Se puso
el impermeable
porque llovía.
se marchó
bajo la lluvia.
Sin decir palabra.
Sin mirarme.
Y me cubrí
la cara con las manos.
Y lloré.

PARA TI, MI AMOR

Fui al mercado de pájaros
y compré pájaros
Para ti
mi amor
Fui al mercado de flores
y compré flores
Para ti
mi amor
Fui al mercado de chatarra
y compré cadenas
Pesadas cadenas
Para ti
mi amor
Después fui al mercado de esclavos
Y te busqué
Pero no te encontré
mi amor.

De “Paroles”
Versión de Claire Deloupy

NUBES

Yo fui a buscar mi tricota de lana y el cabrito me siguió
el gris
no desconfía como el grande
es todavía demasiado pequeño

También ella era demasiado pequeña
pero algo ya en ella se manifestaba tan viejo como el mundo
Ya
conocía cosas atroces
por ejemplo
que hay que desconfiar
Y ella miraba al cabrito y el cabrito la miraba
y entonces le venían ganas de llorar
Es como yo
decía
un poco triste y un poco alegre
Y después la iluminó una gran sonrisa
y la lluvia comenzó a caer

De “La pluie et le beau temps”
Versión de Aldo Pellegrini


BIBLIOGRAFÍA

A MEDIA VOZ
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GEOGRAFÍA DEL EXILIO INTERIOR | BLAS DE OTERO

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Hablar de Blas de Otero para mi, es regresar a mis días de instituto, a los días en los que Miguel Ángel León (Mi maestro de literatura) se afanaba en mostrarme el camino que llevaba a la senda del verso de la forma más correcta posible.

De mi maestro aprendí grandes cosas que no tienen precio porque no son materiales, y también conocí a los grandes poetas del parnaso español. Este fue el caso de Blas de Otero, recuerdo la lectura casi frenética de “Ancia” a altas horas de la madrugada, cuando todos dormían en casa y el silencio solo se rompía con el tardío pasar de las hojas, y la perpetúo deseo de que aquellos versos no acabaran nunca.

NIÑEZ

Blas de Otero nació el 15 de marzo de 1916 en Bilbao. Dentro del seno de una familia perteneciente a la histórica burguesía vasca, la que se ubica en la orilla derecha de la ría, lugar que siempre fue el coto de la clase poderosa. Su familia se había dedicado al comercio marítimo desde el siglo XIX. Su abuelo materno, fue un reputado médico de Bilbao y el paterno un Capitán de la maría mercante. desde los 12 a los 7 años entró en el colegio de Juana Whitney, madre de María de Maeztu; pero tuvo que abandonar ese entorno pedagógico progresista para cursar el Preparatorio e Ingreso al Bachillerato en un colegio de jesuitas.

El estallido de la Primera Guerra Mundial permitió a la familia Otero obtener grandes beneficios. Armando, el padre del poeta, se enriqueció con el comercio de metales. Pero concluida la Gran Guerra, en 1927, iniciado el proceso de la depresión posbélica, la familia quedó en la ruina y deciden mudarse a Madrid, donde sacó su título de bachiller en el Instituto Cardenal Cisneros. A la edad de 13 años muere su hermano, tres años mayor que él, y tres años después fallece su padre. Blas de Otero comienza a estudiar Derecho en 1931, siguiendo así los pasos de su hermano muerto, pero la ruina familiar le obliga a volver a Bilbao.

JUVENTUD Y MADUREZ

Ya en su ciudad natal, Blas de Otero trabaja y estudia, colaborando así al sustento de la economía familiar. Vive con su madre y sus dos hermanas. En esta época comienza también a participar en publicaciones, como el periódico El pueblo vasco (donde firma con el seudónimo “El poeta”). Dirige la página “Vizcaya escolar”, es portavoz de los estudiantes católicos en 1935. También publica sus primeros poemas, estos influenciados por los místicos españoles y la literatura cristiana, esta colección de poemas toma el nombre de “Baladicas humildes” y se publican en la revista jesuita de Los Luises, revista que será precursora de Alea y Nuestralia. Dentro de las celebraciones por el centenario de Lope de Vega, Blas de otero gana el premio de poesía. En 1935 se licencia en Derecho en la universidad de Zaragoza.

Con el inicio de la Guerra Civil en julio de 1936, Blas de Otero se incorpora a los batallones vascos como sanitario, pero tras la toma de Bilbao por el bando nacional, es recluido uno de los llamados “Campos de depuración” para más tarde ser reenganchado por el bando nacional y es enviado al frente de Levante.

Concluida la guerra, comienza a trabajar como abogado en una empresa metalúrgica en Vizcaya. También se dedica a la crítica musical y a la de pintura para el periódico Hierro. Más tarde comienza a publicar en Cuadernos de Alea, donde en 1942 aparece “Cantico Espiritual”, su “primera obra” [1]. Aunque es uno de los fundadores de Alea [2], no es uno de los más asiduos debido a su espíritu solitario. Más tarde forma parte de Nuestralia, formado por Blas de Otero y cuatro amigos, es aquí donde el poeta comienza a experimentar con recursos expresivos desconocidos. Durante este periodo su obra poética está influenciada por Juan Ramón Jiménez, la Generación del 27, Miguel Hernández, César Vallejo, etc. En estas reuniones acostumbraban a citar y recitar versos en sus reuniones: es a partir de aquí cuando Blas de Otero comienza a usar uno de sus recursos más interesantes: la intertextualidad [3].

En 1943, abandona el trabajo y viaja a Madrid para matricularse en Filosofía y Letras. Más tarde regresa a Bilbao defraudado por el ambiente universitario de posguerra, allí se dedica a dar clases particulares.

La “Afirmación de la vocación poética” de Blas de Otero se produce entre los años 1944 -1955

En el año 1945 es ingresado en el sanatorio Usúsbil, debido a una fuerte depresión. Fruto de este ingreso nacen las tres obras que forman parte de su ciclo existencial. “Ángel fieramente herido” [4] “Redoble de conciencia” [5] que darán lugar a “Ancia”. En el año 1950 viaja a Paris, y conoce a Tachia Quintanar [6], con quien mantiene una relación amorosa. En 1955 comienza a ser considerado como uno de las grandes poetas del periodo de entreguerras.

Entre los años 1955 – 1964 se produce su paso del existencialismo al co-existencialismo. A pesar de su espíritu solitario, en ese periodo hace amistad con poetas y artistas del grupo bilbaíno y viejos alumnos del Instituto Cisneros. Su obra llama la atención del poeta Dámaso Alonso y Alarcos, y aparece en antologías. Sin embargo, se autoexilia en París donde comienza a relacionarse con círculos del exilio español. En París se fragua “Pido la paz y la palabra”. Con su regreso a España, Blas de Otero se integrará en círculos obreros y rurales. Trabajará con mineros; recorrerá los pueblos del interior de Castilla y León. Durante este periodo concluye Pido la paz y la palabra y comienza “En castellano”.

Desde 1956 a 1959 vive en Barcelona, donde frecuenta los grupos artísticos, los cuales rechazan su libro “En castellano”, pero en son estos mismos grupos los que consiguen que “Ancia” gane el Premio de la Crítica en 1958 y el Premio Fastenrath en 1961.

Viaja a la Unión Soviética y a China en 1960, invitado por la Sociedad Internacional de Escritores. Por esta época se publican “Esto no es un libro” (Puerto Rico, 1963) y Que trata de España (París, 1964) [7]. En 1964 se traslada a Cuba, donde se casa con Yolanda Pina y se le concede el Premio Casa de las Américas. En 1967, tras tres años viviendo en La Habana, se divorcia y regresa a Madrid. Cuando vuelve recupera su relación sentimental con Sabina de la Cruz. Durante ese último periodo de su vida publicó numerosas antologías recopiladas por él mismo, y un puñado de libros nuevos. Blas de Otero muere el 29 de junio de 1979 de una embolia pulmonar en su casa de Majadahona (Madrid) y es enterrado en el cementerio civil de la capital.

OBRA POÉTICA
ETAPA RELIGIOSA

Su período religioso se encuadra alrededor del año 1935, durante su juventud, en esta época es católico y practicante. La poesía de esta etapa es escasa, incluso el poeta llegará a renegar de ella más tarde. Esta ruptura con la religión es claramente palpable en su obra Ángel fieramente humano, Blas de Otero ha dejado de seguir los preceptos católicos, hecho, este, tan visibles en sus primeros poemas. A partir de aquí se plantea la duda de si esta etapa es verdaderamente importante dentro de la poética del Blas de Otero, ya que muchos autores la consideran como una mera práctica poética llevada a cabo por el poeta. Pero es importante no olvidar que precisamente es esta pérdida de fe, la que da lugar a la poesía existencial de Blas de Otero, producida esta por el fracaso de los temas de su primera etapa y la oposición con estos. Por esto puede decirse que esta etapa constituye un punto clave en su evolución poética. Solo se conserva de esta época su “Cántico espiritual” y algún que otro poema suelto incluido en alguna publicación.

El “Cántico espiritual” es un poema de amor a lo divino, sigue los preceptos de la poesía castellana, concretamente de la mística. Su estructura es cuatripartita: una «Dedicatoria» inicial en forma de soneto; una «Introducción» de 189 endecasílabos libres; «Liras», compuesta por 10 liras; y el «Final», dos villancicos y dos sonetos.

La introducción es un diálogo abierto entre el yo (del poeta) y el tú (divino). El “Yo” es un amante deseoso de recibir al amado. La presencia del amado paradójicamente da lugar a una intensa felicidad e intenso dolor. La paradoja como figura retórica, como en toda la poesía mística, cobra una gran importancia, ya que se recurre a ella para tratar de expresar lo inefable.

El amor hacia lo divino es un sentimiento creador de vida, pero provoca dolor y sufrimiento. El amante se entrega completamente, pero por decirlo de algún modo, el corazón del amante en una “diana” y el amor es una “flecha”. Este amor también puede ser entendido como un “Surco” que recibe la semilla de Dios, y este da vida, (Ej. Vid, espiga), símbolos estos del sacramento de la Comunión y también del mismo Cristo. En la unión entre el hombre y Dios, el poeta participa de su eternidad divina.

Pero este anhelo, esta ansia de unión no se ve realizado, es solo una aspiración que causa dolor al verse incumplida. Y esto es así porque el hombre es mitad cuerpo, mitad alma y este binomio hace que el acercamiento a Dios solo pueda darse a través del conocimiento. Pero este acercamiento es superficial e insuficiente ya que si viene dado por la razón es un conocimiento parcial. Por lo que se llega a la conclusión de que Dios es inalcanzable e incognoscible. Y esto es así, aunque se manifieste en las cosas concretas. Dios no es alcanzable para el saber del hombre, porque sus modos de conocimiento son, por definición, insuficientes. La única manera que le queda es, pues, la fe: el abandono al sentimiento puro.

El “YO” se manifiesta como un ser desvalido en plana lucha entre la ascensión y la caída, la gracia y el pecado, y solo Dios puede darle la salvación que necesita. La divinidad da sentido a la vida y ayuda a superar las limitaciones y defectos. Así, Blas de Otero, impone en su poesía una vida purgativa, ya que Dios no puede unirse a un ser imperfecto o convertirse en un ser imperfecto sin contradecir su esencia de perfección absoluta. Es el hombre el que debe buscar el camino hacia Dios. De ahí que el hombre solo y aislado llame a Dios, avivando su deseo de no ser más un ser incompleto. Dando paso de este modo a la vía iluminativa, que da origen a un diálogo de unión entre Dios y el “YO”, puesto que la presencia divina es más cercana.

En el “Cántico espiritual” se muestra un proceso de desarrollo místico a través de la vida purgativa e iluminativa. Pero la unión mística no llega a producirse. Ya que Dios parece imposible de alcanzar. Pero Blas de Otero muestra una nueva alternativa a través de la poesía, que aparece como un camino que produce cierta salvación. La vivencia religiosa se convierte pues en una experiencia estética para el poeta.

ETAPA EXISTENCIAL

A esta etapa corresponden los libros Ángel fieramente humano (1950), Redoble de conciencia (1951) y Ancia (1958).

El existencialismo [8] Básicamente, postula que existe una gran diferencia entre «ser» y «existir». «Ser» es un hecho pasivo: los objetos «son», porque no protagonizan ninguna acción; en todo caso son receptores de ellas, no pueden elegir su propio destino. Sin embargo, el hombre «existe»: no tiene por qué coincidir con lo que es, puede cambiar su propio ser con sus decisiones. El hombre se caracteriza por tener finitud espacial y estar contenido en una contingencia temporal: es decir, tiene un cuerpo mortal y esto es una crítica del “ser” concebido como eternidad. Así pues, el hombre no sólo «existe», sino que además debe hacerlo.

Una corriente importantísima dentro del existencialismo, y que probablemente marca más que ninguna otra la poética oteriana, es la iniciada por Jean Paul Sartre: una filosofía primordialmente moral, que denuncia el compromiso del hombre con su propia libertad. No existe una predestinación, no hay dioses ni almas: cada uno es responsable de sus propios actos, está solo, sin más. Ese sentimiento de soledad existencial es uno de los pilares de esta etapa poética de Otero.
Durante el año 1945, Blas de Otero experimenta una paulatina pérdida de fe, y como respuesta a esta crisis espiritual aparece el existencialismo dentro de su poesía. A través de él llega a lo que será el estadio definitivo de su poética, la poesía social.

Tras su fallido intento de unión mística, su “YO” poético queda solo y comienza su búsqueda por una nueva fe o razón de vivir. El hombre está destinado a la muerte, esto provoca una gran desolación en el poeta que busca desesperadamente a Dios. Lo que antes era una llamada ahora es una pregunta a gritos. Sin embargo, sólo obtiene silencio como respuesta; en ese silencio su corazón se llena de miedo, miedo a la muerte que le aprisiona y le condena a que todas las cosas que está haciendo no sirvan para nada.

En esta poética, al igual que en la anterior, hay sólo dos personas: yo (el poeta) y tú (Dios). Pero los papeles han cambiado: el tú está ausente. Cansado de gritar sin respuesta, el yo vuelve su mirada hacia su propio interior y lo encuentra destruido, roto, arruinado, como una ciudad arrasada por una guerra. Busca en la poesía la salvación humana, algo que integre la plenitud vital con la humanidad mortal.

Tampoco en su propio interior está la respuesta que alivie el terrible sufrimiento de la voz del poeta. Al hacerse consciente de su propia tragedia, el yo reconoce la existencia de otros hombres con el mismo problema que él. Tras un largo proceso de búsqueda poética, que va del «tú» al «yo» y del «yo» a «los demás», empieza a vislumbrar la salida del largo túnel: no hay que renunciar a nada por una vida futura ni hay que negar la propia humanidad. Lo que debe hacerse es aceptar el propio destino, y así encontrar un nuevo absoluto de vida. De este modo halla dos tablas de salvación: el amor y la poesía.

Dentro de este período se sitúan

“Ángel fieramente humano” consta de 18 sonetos y 16 composiciones libres o semilibres; en general, los poemas que lo componen mantienen cierto clasicismo formal. Su estructura es de introducción (presentando el problema existencial y el estado anímico del poeta), desarrollo (la búsqueda poética de una nueva razón vital) y conclusión (hay que aceptar la propia mortalidad; el hombre tiene valor de por sí, y es a él y no a Dios a quien debe dirigirse la poesía).

Redoble de conciencia consta de 14 sonetos y 8 composiciones libres o semilibres. Esta obra también está marcada por el clasicismo formal y tiene una estructura casi equivalente a la de Ángel fieramente humano.

Ancia está compuesto por 32 de los poemas de Ángel fieramente humano, todos los de Redoble de conciencia y 49 poemas nuevos. La estructura también es tripartita, pero el distinto orden en que aparecen las composiciones ofrece una lectura distinta: la introducción reitera la defensa de un personaje colectivo, y el epílogo la aceptación de la naturaleza del hombre en general y el poeta en particular. El desarrollo está dividido en cuatro partes: la primera desarrolla el enfrentamiento entre el hombre y Dios; la segunda trata la salvación del hombre en el amor de la mujer; la tercera desmitifica e ironiza sobre la religión; la cuarta intensifica la realidad histórico-política del poeta, España y Europa. En Ancia se refuerzan las cuestiones humanistas y se debilita el planteamiento de los problemas metafísicos y teológicos: es la proclamación de la postura poética a favor del hombre. En cuanto a la forma, aunque siguen apareciendo poemas de corte tradicional y clasicista, hay otras composiciones de nueva tipología: poemas en prosa y versículos y poemillas breves.

ETAPA SOCIAL

El principal paso que da la poesía existencial para volverse social es el cambio de persona, del «yo» al «nosotros». El poeta, aceptada su condición humana, encuentra su sitio entre el resto de seres humanos, y halla también una razón vital: la solidaridad humana, la búsqueda de un mundo mejor a través de la poesía. El poeta defiende la utopía humanista porque ya no tiene una fe religiosa: no hay un más allá perfecto al que aspirar, pero, aunque el hombre esté condenado a venir de la nada y caminar hacia ella, se debe luchar para conseguir que su vida sea digna y feliz.

El poeta se convierte en un profeta que señala los errores del presente para conseguir superarlos y acceder a un futuro mejor; Otero aún está obsesionado con los valores absolutos, pero ahora los busca en el presente histórico. Así se distinguen tres tiempos poéticos:

El pasado histórico: expectativas de trascendencia y eternidad.

El presente histórico: tiempo en el que transcurre principalmente la poesía social.

El futuro utópico: es la ilusión que justifica el trabajo y el esfuerzo del presente.

Formalmente, la poesía social de Blas de Otero presenta rasgos propios muy marcados. Otero maneja a la perfección todas las posibilidades expresivas, desde los recursos más tradicionales al experimentalismo lingüístico más complejo; utiliza el verso libre, el versículo y formas semilibres; aparecen en su obra versos académicos y vanguardistas; prosa y verso; algunos, largos poemas, frente a otros brevísimos, como el conocido dístico «Poética», el poema más breve en lengua castellana.


TRES POEMAS DE BLAS DE OTERO

Todo el amor divino, con el amor humano,
me tiembla en el costado, seguro como flecha.
La flecha vino pura, dulcísima y derecha:
el blanco estaba abierto, redondo y muy cercano.

Al presentir el golpe de Dios, llevé la mano,
con gesto doloroso, hacia la abierta brecha.
Mas nunca, aunque doliéndose, la tierra le desecha
al sembrador, la herida donde encerrar el grano.

¡Oh Sembrador del ansia; oh Sembrador de anhelo,
que nos duele y es dulce, que adolece y nos cura!
Aquí tenéis, en haza de horizontes, mi suelo

para la vid hermosa, para la espiga pura.
El surco es como un árbol donde tender el vuelo,
con ramas infinitas, doliéndose de altura

“Hombre”
Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.
Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuando
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.
Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.
Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser – y no ser – eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!

“A la inmensa mayoría”

Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.
Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.
Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.
¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.
Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno.


[1] Cantico Espiritual se considera la primera obra de Blas de Otero por ser lo más extenso dentro de lo publicado por el poeta hasta 1942.
[2] Alea, tertulia de la que Blas de Otero es uno de los creadores, y a la que acuden toda índole de artistas.
[3] Intertextualidad es la relación que un texto (oral o escrito) mantiene con otros textos (orales o escritos), ya sean contemporáneos o históricos.
[4] Ángel fieramente herido presentado al premio Adonáis.
[5] Redoble de conciencia premio Boscán en 1950
[6] Tachia Quintanar Poeta y actriz vasca, con la que Blas de Otero tiene una aventura amorosa y con la cual conserva una gran amistad a lo largo de toda su vida.
[7] “Esto no es un libro” (Puerto Rico, 1963) y Que trata de España (París, 1964), se publican fuera de España por la censura
[8] Existencialismo: movimiento filosófico que tiene sus antecedentes a finales del siglo XVII, con Blaise Pascal, aunque nace de manos del filósofo danés Sören Kierkegaard y se desarrolla principalmente en el período de entre guerras.

BIBLIOGRAFÍA

Fundación Blas de Otero

Wikipedia

Rincón Castellano

 

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WISLAWA SZYMBORSKA | ALMA ERA UNA PALABRA

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Desconozco las veces que he acogido entre mis manos sus hojas ya desgastadas, las veces que susurro sus versos detenida ante los visillos de la ventana de mi cuarto, buscando esa luz que se vislumbra inmersa en la palabra. Tal vez quiero recoger entre las redes de mi alma la profundidad del verso, para hacer que me acompañe en el trascurso del camino y así poder hablarte a media voz… Wislawa, y hacer de ti, el secreto que amanece en mis labios.

Poeta polaca nacida en Kórnik, Poznan en 1923, y que muere en Cracovia, 2012. Es onsiderada una de las más singulares de su país, que recibió el premio Nobel de Literatura en 1996. Hija de un funcionario, en 1931 se trasladó con su familia a Cracovia, ciudad en la que se asentó de forma definitiva. Estudió filología y sociología después de la Segunda Guerra Mundial en la Universidad Jagellónica, tras lo cual inició su andadura literaria, consagrada esencialmente a la poesía, aunque también a la crítica y al ensayo en diversas publicaciones periódicas, en particular en Vida Literaria.

Ahí aparecieron desde 1968 sus “folletines literarios”, a modo de poco convencionales críticas, que serían publicados en forma de libro en dos volúmenes, Lecturas facultativas (1973 y 1981). Su primer poema publicado, “Busco la palabra”, apareció en 1945 en el Diario Polaco, y fue a partir del poemario Por eso vivimos (1952) cuando obtuvo reconocimiento público.

El inicio de su itinerario creativo se produjo bajo las normas estilísticas del realismo socialista imperante y denota tanto el estremecimiento por los crímenes de la guerra reciente como su identificación con los sufrimientos del pueblo polaco y su esfuerzo por superarlos. En esa estela, aunque ya anunciando algunas de las características de su obra posterior, en particular la ironía para abordar poéticamente los dilemas filosóficos que la inquietan, escribió Preguntas hechas a una misma (1954).

Pero será con Llamada al Yeti (1957) cuando romperá definitivamente con los preceptos del régimen, en un ajuste de cuentas con su actitud anterior y también con la de la sociedad oficial. A partir de aquel año, en Polonia como en otros países, se inició un fuerte movimiento de rechazo de la imposición soviética y del doctrinarismo comunista, en forma de rebeldía nacionalista. Szymborska optó por la reflexión filosófica y ética, tomando distancia de los debates concretos, y siempre tiñendo de su peculiar humor sus indagaciones poéticas sobre el espíritu humano individual.

Sucesiva y discretamente fueron apareciendo sus obras de madurez: La sal (1962), Cien alegrías (1967), Todo caso (1972), Gran número (1976) y Gente en el puente (1986), hasta llegar a Fin y principio (1993). Pese a abordar de forma continua lo que considera los más hondos recovecos del ser humano, Wislawa Szymborska tiende a despojar su poesía de gravedad retórica, para lo cual recurre al distanciamiento intelectual y emocional por medio del aludido humorismo presente en casi todos sus libros, junto con el frecuente recurso del lenguaje coloquial, la sencillez, los versos breves y la estructura de estrofas clásica.

Otro de los rasgos de su obra es su facultad para desvelar lo insólito a través de los hechos y los fenómenos aparentemente más insignificantes y cotidianos. En realidad, su visión de la sociedad es pesimista y amarga, de modo que los individuos disponen tan sólo de la lucidez y la ironía para afrontar sus dolorosas relaciones con el medio que les determina.


POEMAS: 

La habitación del suicida

Seguramente crees que la habitación estaba vacía.
Pues no. Había tres sillas bien firmes.
Una lámpara buena contra la oscuridad.
Un escritorio, en el escritorio una cartera, periódicos.
Un buda despreocupado. Un cristo pensativo.
Siete elefantes para la buena suerte y en el cajón una agenda.
¿Crees que no estaban en ella nuestras direcciones?

Seguramente crees que no había libros, cuadros ni discos.
Pues sí. Había una reanimante trompeta en unas manos negras.
Saskia con una flor cordial.
Alegría, divina chispa.
Odiseo sobre el estante durmiendo un sueño reparador
tras las fatigas del canto quinto.
Moralistas,
apellidos estampados con sílabas doradas
sobre lomos bellamente curtidos.
Los políticos justo al lado se mantenían erguidos.

No parecía que de esta habitación no hubiera salida,
al menos por la puerta,
o que no tuviera alguna perspectiva, al menos desde la ventana.

Las gafas para ver a lo lejos estaban en el alféizar.
Zumbaba una mosca, o sea que aún vivía.

Seguramente crees que cuando menos la carta algo aclaraba.
Y si yo te dijera que no había ninguna carta.
Tantos de nosotros, amigos, y todos cupimos
en un sobre vacío apoyado en un vaso.

Las tres palabras más extrañas

Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.

Un terrorista: Él observa

La bomba explotará en el bar a las trece veinte.
Ahora apenas son las trece y dieciséis.
Algunos todavía tendrán tiempo de salir.
Otros de entrar.

El terrorista ya se ha situado al otro lado de la calle.
Esa distancia lo protege de cualquier mal
y se ve como en el cine:

Una mujer con una cazadora amarilla: ella entra.
Un hombre con unas gafas oscuras: él sale.
Unos chicos con vaqueros: ellos está hablando.
Trece diecisiete y cuatro segundos.
Ese más abajo tiene suerte y sube a una moto,
y ese más alto entra.

Trece diecisiete y cuarenta segundos.
Una niña: ella va andando con una cinta verde en el pelo.
Sólo que de repente ese autobús la tapa.

Trece dieciocho.
Ya no está la niña.
Habrá sido tan tonta como para entrar, o no,
eso ya se verá cuando vayan sacando.

Trece diecinueve.
Y ahora como que no entra nadie.
En vez de entrar aún hay un gordo calvo que sale.
Pero parece que busca algo en sus bolsillos y
a las trece veinte menos diez segundos
vuelve a buscar sus miserables guantes.

Son las trece veinte.
Qué lento pasa el tiempo.
Parece que ya.
Todavía no.
Sí, ahora.
Una bomba: la bomba explota.

Experimento

Antes de la película,
en la que los actores hicieron lo posible
para conmoverme e incluso hacerme reír,
proyectaron un curioso experimento
con una cabeza.
La cabeza
momentos antes aún pertenecía a…
ahora estaba cortada,
todo el mundo pudo ver que no había tronco.
Por la nuca colgaban las tuberías del aparato
gracias al que la sangre circulaba todavía.
La cabeza
se encontraba bien.

Sin señales de dolor, o siquiera de sorpresa,
seguía con la mirada el movimiento de la luz de una linterna.
Movía las orejas cuando sonaba un timbre.
con su nariz húmeda sabía distinguir
entre el olor a tocino y la inodora inexistencia,
y lamiéndose con evidente gusto
segregaba saliva en honor a la fisiología.

Fiel cabeza de perro,
bondadosa cabeza de perro,
cuando la acariciaban, entornaba los ojos
creyendo que era todavía parte de un todo
que encorvaba el lomo bajo una caricia
y meneaba la cola.

Pensé en la felicidad y sentí miedo.
Porque si sólo de eso se trataba en la vida,
la cabeza
era feliz.

Un gato en un piso vacío

Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.

Se oyen pasos en la escalera,
pero no son ésos.
La mano que pone el pescado en el plato
tampoco es aquella que lo ponía.

Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.

Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.

Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.


PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS:

1954, Premio Ciudad de Cracovia de Litera tura.

1963, Premio del Ministerio de Cultura de Polonia.

1991, Premio Goethe.

1995, Premio Herder.

1995, Doctor Honorífico de la Universidad Adam Mickiewicz en Poznań.

1996, Premio del PEN Club de Polonia.

1996, Premio Nobel de Literatura.


OBRA

Por eso vivimos (Dlatego żyjemy, 1952)

Preguntas a mí misma (Pytania zadawane sobie, 1954) Llamando al Yeti (Wołanie do Yeti, 1957)

Sal (Sól, 1962) Mil alegrías, un encanto (Sto pociech, 1967)

Si acaso (Wszelki wypadek, 1975)

Gente en el puente (Ludzie na moście, 1986)

Fin y principio (Koniec i początek, 1993)

De la muerte sin exagerar (1996) No sé qué gente (1997)

Discurso ante la Academia Nobel. Instante (2002).

Dos puntos (2004).

Hasta aquí (2009).

OBRA TRADUCIDA AL CASTELLANO

Paisaje con grano de arena, antología, trad. Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski; Lumen, Barcelona, 1997

El gran número. Fin y principio y otros poemas, trad. Gerardo Beltrán, Abel A. Murcia, Xaviero Ballester, Elzbieta Bortkiewicz, David Carrión, Calors Marrodán y Katarzyna Moloniewicz; Hiperión, Madrid, 1997

Lecturas no obligatorias (Lektury nadobowiązkowe, 1992), prosa; traducción de Manel Bellmunt Serrano, Alfabia, Barcelona, 2004

Instante (Chwila, 2002), trad. Gerardo Beltrán, Abel A. Murcia; Igitur, Tarragona, 2004 Poesía no completa, antología, trad. Gerardo Beltrán, Abel A. Murcia, con una introducción de Elena Poniatowska; Fondo de Cultura Económica, México, 2002 (2ed. 2008, con actualización bibliográfica)

Dos puntos (Dwukropek, 2005), trad. Gerardo Beltrán, Abel A. Murcia; Igitur, Tarragona, 2007

El gran número (Wielka liczba, 1976), Hiperión, Madrid, 2008

Poemas escogidos, antología, trad. Ángel Zuazo López; La Habana, Unión de escritores y artistas de Cuba, 2008

Amor feliz y otros poemas (Miłość szczęśliwa i inne wiersze, 2007), antología, trad. Gerardo Beltrán, Abel A. Murcia; Bid & co. editor, Caracas, 2010

Aquí (Tutaj, 2009), trad. Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia; edición bilingüe, Bartleby, Madrid, 20095

Antología poética (1945-2006). Traducción de Elzbieta Bortklewicz. Visor Libros, Madrid, 2015.

Prosas reunidas, trad. Manel Bellmunt. Malpaso. Barcelona, 2017.


BLIOGRAFÍA

wikipedia

http://szymborskapoesia.blogspot.com.es/

Cultural (Diario El País)

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EUGENIO MONTALE | LA CADENCIA DEL CREPÚSCULO

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Me escondí bajo las sábanas con la pequeña linterna que escondía entre las mantas guardadas en el armario. La casa olía a silencio, a quietud serena dónde todos los sueños son posibles. Ya no podía dar marcha atrás y ni el grito de mi madre diciéndome “¡Un día te quedarás ciega!” podría haberme hecho retroceder y no abrir aquel libro.

Mis primeros pasos dentro de la poesía de Eugenio Montale, pertenecen a mi gran amiga Isabella, que a través de “Huesos de sepia”, me abrió la puerta a un nuevo océano de palabras. Sin ella no hubiera sido posible tanto deleite poético en las tardes cargadas de verano, cuando la canícula resuena grave entre las ramas de los árboles.

Que decir tiene que lo mío con Montale, fue un amor a primer verso, un amor que fluye a lo largo de los años haciéndose fuerte en el alma y que jamás te abandona. Por que son sus libros como el amante al que vuelvo de tarde en tarde y al que nunca jamás dejaré de amar.

El poeta Eugenio Montale nace el 12 de octubre de 1986 en la ciudad de Génova (Italia) y muere el 12 de septiembre de 1981 en la ciudad de Milán (Italia). Poeta, ensayista y crítico de música, aportó una visión absolutamente personal de la problemática y las inquietudes del hombre contemporáneo, partiendo de los hallazgos formales del simbolismo y del decadentismo, a los que enriqueció con una voz inconfundible. Montale es considerado con frecuencia uno de los fundadores del hermetismo italiano de entreguerras, la singularidad de su poética desborda no obstante los presupuestos teóricos de este movimiento. En 1975 se le concedió el premio Nobel de Literatura.

Inició sus estudios de letras en su ciudad natal Génova, dedicándose sobre todo al estudio de los poetas clásicos italianos, de la novela francesa y de filósofos como Schopenhauer o Benedetto Croce, interrumpió sus estudios por motivos de salud y para aprender canto lírico, esta afición por la música se reflejaría en muchos de sus poemas y lo llevaría finalmente, en su madurez, a ejercer la crítica musical. En 1917 intervino como oficial de infantería en la Primera Guerra Mundial, experiencia que también tendría resonancia en su poesía. Al término de la cual empezó a relacionarse con los círculos literarios de Génova y Turín, llegando a participar en la fundación de la revista Primo tempo, muy influyente pese a que sólo se publicaron ocho números.

En 1927 se trasladó a Florencia para trabajar en la editorial Bemporad durante un breve período, ya que muy pronto fue nombrado director del gabinete científico literario G. P. Vieusseux, cargo del que fue destituido diez años después por haberse negado a inscribirse en el partido fascista. Eugenio Montale se dedicó entonces a la traducción y a la crítica literaria, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se trasladó a Milán para ocuparse de la sección literaria del Corriere della Sera.

Eugenio Montale tradujo obras de Herman Melville, William Shakespeare, John Steinbeck o Jorge Guillén, mientras que como crítico escribió sobre Ezra Pound, W. H. Auden o Emily Dickinson, además de contribuir, junto con James Joyce (de quien fue muy amigo), al descubrimiento de Italo Svevo. La mayoría de sus escritos críticos fueron recogidos en La farfalla di Dinard (1956), Auto da fé (1966) y Fuera de casa (1969). En 1967 fue nombrado senador vitalicio.

En su primera colección de poemas, Huesos de sepia (1925), casi todos ambientados en los paisajes y escenarios en los que pasó su infancia, expuso ya los temas más característicos de su poética: un sentimiento de cansancio y de soledad, una angustiosa desconfianza en la vida y la conciencia de la inutilidad de cualquier lucha, que, sin embargo, no le empujaban a la autocompasión, a una actitud resignada o al abandono de la esperanza. A través de endecasílabos fragmentados, en un casi sinfónico empleo del verso libre, expresó el “mal de vivir”: la irremediable derrota del hombre, que se halla prisionero en el mundo.

Su siguiente libro fue La casa dei doganieri (1932), y ya en el tercero, Le occasioni (1939), sin abandonar la introspección pesimista, parecía abrirse un resquicio a la presencia de “ocasiones” o casualidades, esos hechos fortuitos que modifican las certidumbres o la vida cotidiana, y que se convertirían en elementos centrales de su poética de madurez.

Tras Finisterre (1943) publicó La bufera e altro (1956), uno de sus más celebrados libros, y acaso el punto en el que su poesía “directa pero difícil, familiar pero esencial, prosaica, pero con frecuencia sublime”, al decir de su traductor Manuel Durán, concilia el escepticismo con la vitalidad, un difícil equilibrio que lo diferenciará de todos sus contemporáneos.

Ya en la vejez, Eugenio Montale entregó todavía las crónicas de Cuaderno de cuatro años (1977), la sabiduría teórica de Sobre la poesía (1976), y fundamentalmente los memorables poemas de amor que integran las dos partes de Xenia (1964-1969) y el testamento de su estética y su concepción del mundo que significó Satura (1971).


CINCO POEMAS DE EUGENIO MONTALE

Ex voto

Sucede
que las afinidades del alma no lleguen
a los gestos y a las palabras sino que permanezcan
difusas como un magnetismo. Es extraño,
pero pasa.

Puede ser
que sea cierta tan sólo la lejanía,
cierto el olvido, cierta la hoja seca
más que el fresco pimpollo. Todo eso y más
puede darse o decirse.

Entiendo
tu obstinada voluntad de estar siempre ausente
porque sólo así se manifiesta
tu magia. Innúmeras son las astucias
que advierto.

Insisto
en buscarte en la astilla y nunca
en el árbol enhiesto, nunca en lo lleno, siempre
en lo vacío: en eso que hasta el taladro
resiste.

Era o no era
la voluntad de los numen que presidían
tu lejano hogar, extraños
multiformes multialmas animales domésticos;
quizás sólo me lo parecía
o no era así.

Ignoro
si mi inexistencia sacia tu destino,
si la tuya colma el mío que se desborda,
si la inocencia es una culpa o bien
se gesta en el umbral de tus lares. De mí,
de ti todo lo sé, todo
lo ignoro.

(Traducción María Ángeles Cabré)

Fin de año, 1968

He contemplado desde la luna, o casi,
el modesto planeta que contiene
filosofía, teología, política,
pornografía, literatura, ciencias
exactas u ocultas. Adentro está también el hombre
y yo entre ellos. Y todo es muy extraño.

Dentro de pocas horas será noche y el año
terminará entre explosiones de espumantes
y petardos. Quizás de bombas o algo peor,
mas no aquí, donde estoy. Si uno muere
a nadie le interesa con tal que sea
desconocido y lejano.

(Traducción de Horacio Armani)

Día y noche

Hasta una pluma que vuela puede dibujar
tu figura, o el rayo que juega al escondite
entre los muebles, o el guiño del espejo
de un niño, desde los tejados. Sobre las murallas
jirones de vapor prolongan las agujas
de los álamos y, abajo, en la rueda se encrespa el loro
del afilador. Luego la noche agobiante
en la plazuela, y los pasos, y siempre esta dura
tarea de hundirse para resurgir iguales
de siglos, o de instantes, de íncubos que no logran
volver a dar con la luz de tus ojos en el antro
incandescente y aún los mismos gritos y los prolongados
llantos sobre la veranda
si retumba de pronto el golpe que te anuda
la garganta y quiebra las alas, oh inestable
anunciadora del alba,
y se despiertan los claustros y los hospitales
en un delirar de clarines.

(Traducción de Guillermo Fernández)

La casa de los aduaneros

Tú no recuerdas la casa de los aduaneros
sobre la elevación inclinada sobre la escollera:
desolada te espera desde la noche
en que entró en ella el enjambre de tus pensamientos
y se detuvo inquieto.

La marejada azota hace años la vieja muralla
y el sonido de tu risa ya no es alegre:
la brújula gira loca a la ventura
y el cálculo de los dados no regresa.
Tú no recuerdas; otro tiempo trastorna
tu memoria; un hilo se devana.

Tengo todavía la punta; pero se aleja
la casa y sobre el techo la ennegrecida
veleta gira sin piedad.
Tengo la punta; pero tú estás sola
casi ni respiras en la oscuridad.

Oh el horizonte en fuga donde se enciende
rara la luz del petrolero.
¿Es este el paso? (Pulula todavía el oleaje
sobre el acantilado que se desploma).
Tú no recuerdas la casa de esta
noche mía. Y yo no sé quién va y quién queda.

(Traducción de Jorge Aulicino)


BIBLIOGRAFÍA

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BLANCA VARELA | LA TOTALIDAD POÉTICA

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Me fascina ir a la biblioteca, abrir la puerta y sentir de frente el perfume de las palabras que reposa en las estanterías. Para mí, es toda una liturgia sumergirme en la búsqueda del próximo libro que habrá de fundirse en mi esencia, acariciar parsimoniosamente el delicado tacto de los lomos que poco a poco me revelan sus más íntimos secretos.

Lo encontré un día en el que el sol latía frío en las fachadas. En un primer vistazo dejó caer suavemente en mis labios, la promesa de que ya nada volvería a ser lo mismo tras leerlo. Tomé asiento, abrí sus páginas en la sorpresa de un primer verso “…El coral clava su garra en tu sombra, / tu sangre se desliza, inunda praderas…” Blanca Varela y lo supe, entonces supe que lo había encontrado y que comenzaba una nueva geografía, un nuevo alfabeto al que asirme.

Blanca Varela nació el 10 de agosto de 1926 en la ciudad de Lima (Perú), en el seno de una familia de escritores y artistas.

En año 1943 ingresó a la Universidad de San Marcos para estudiar Letras y Educación. Allí conoció a Sebastián Salazar Bondy, Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Francisco Bendezú y a quien sería su esposo: el pintor Fernando de Szyszlo. Asistía a la tertulia de Peña Pancho Fierro, dirigido por Alicia y Celia Bustamante y a partir del año 1947 empezó a colaborar en la revista Las Moradas, que dirigía Westphalen.

En el año 1949 fijó su residencia en Paris, donde conoció a Octavio Paz, que fue determinante en su carrera literaria y la conectó con al círculo de intelectuales latinoamericanos y españoles que vivían en Francia y a figuras de la talla de Sartre, Simone de Beauvoir, Michaux, Giacometti, Léger, Tamayo o Martínez Rivas.

“Blanca Varela es una de las voces mayores de la lírica latinoamericana.”

Posteriormente vivió en Florencia. Entre los años 1957 y 1960 vivió en Washington D.C.  con su marido y sus hijos, donde Varela se dedicó a la traducción y el periodismo. Precisamente en el año 1957 Salazar Bondy y Alejandro Romualdo la incluyeron en su Antología general de la poesía peruana. De en los años 1977 a 1979 Varela fue secretaria general del Centro Peruano del PEN Club Internacional, y en calidad de tal acudió a los congresos de Hamburgo (1977), Estocolmo (1978) y Río de Janeiro (1979). Del año 1974 al año 1997 representó en el Perú a la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica. Además, colaboró en numerosas revistas del Perú y el extranjero.

Blanca Varela es una de las voces mayores de la lírica latinoamericana. Su poesía, trabajada con mucho rigor desde los primeros textos, tiene la altura y la intensidad de las mejores composiciones de sus pares femeninos: Gabriela Mistral o Juana de Ibarbourou. Alejada voluntariamente de todo lo que pueda ser reconocimiento literario, gloria u honor público Blanca Varela se ha mantenido en una cierta resistencia cultural, ética y estética, frente a dogmatismos de todo signo y de ello surgió una voz radicalmente moderna y abismalmente volcada en sus raíces.

Octavio Paz escribió sobre su obra: “Blanca Varela es una poeta que no se complace con su canto. Con el instinto del verdadero poeta, sabe callarse a tiempo. Su poesía no explica ni razona. Tampoco es una confidencia. Es un signo, un conjuro frente, contra y hacia el mundo, una piedra negra tatuada por el fuego y la sal, el amor, el tiempo y la soledad. Y, también, una exploración de la propia conciencia”.

Blanca Varela murió el 12 de marzo de 2009 en la ciudad que la vio nacer Lima.


POEMAS:

A ROSE IS A ROSE

Inmóvil devora luz
se abre obscenamente roja
es la detestable perfección
de lo efímero
infesta la poesía
con su arcaico perfume.

DAMA DE BLANCO

El poema es mi cuerpo
esto la poesía
la carne fatigada
el sueño el sol
atravesando desiertos
los extremos del alma se tocan
y te recuerdo Dickinson
precioso suave fantasma
errando tiempo y distancia
en la boca del otro habitas
caes al aire eres el aire
que golpea con invisible sal
mi frente
los extremos del alma se tocan
se cierran se oye girar la tierra
ese ruido sin luz
arena ciega golpeándonos
así será ojos que fueron boca
que decía manos que se abren
y se cierran vacías
distante en tu ventana
ves al viento pasar
te ves pasar el rostro en llamas
póstuma estrella de verano
y caes hecha pájaro
hecha nieve en la fuente
en la tierra en el olvido
y vuelves con falso nombre de mujer
con tu ropa de invierno
con tu blanca ropa de
invierno
enlutado

EL AMOR ES COMO LA MÚSICA…

IX

El amor es como la música,
me devuelve con las manos vacías,
con el tiempo que se enciende de golpe
fuera del paraíso.
Conozco una isla,
mis recuerdos,
y una música futura,
la promesa.

Y voy hacia la muerte que no existe,
que se llama horizonte en mi pecho.
Siempre la eternidad a destiempo.

LA MUERTE SE ESCRIBE SOLA…

La muerte se escribe sola
una raya negra es una raya blanca
el sol es un agujero en el cielo
la plenitud del ojo
fatigado cabrío
aprender a ver en el doblez
entresaca espulga trilla
estrella casa alga
madre madera mar
se escriben solos
en el hollín de la almohada
trozo de pan en el zaguán
abre la puerta
baja la escalera
el corazón se deshoja
la pobre niña sigue encerrada
en la torre de granizo
el oro el violeta el azul
enrejados
no se borran
no se borran
no se borran

UNA VENTANA

Vuelvo a contar mis dedos.
(La flor helada, la desconocida cabeza
que me acecha se
descuelga y da voces.)
Yo miro las paredes y sus frutos redondos y veloces,
hago cálculos, sumo piedras, cenizas, nubes
y árboles que persiguen a los hombres
y perlas arrancadas de malignos estanques
o de negros pulmones sepultados
y horriblemente vivos.

La araña que desciende a paso humano me conoce,
dueña es de un rincón de mi rostro,
allá anida, allí canta hinchada y dulce
entre su seda verde y sus racimos.

Afuera, región donde la noche crece,
yo le temo,
donde la noche crece
y cae en gruesas gotas,
en mortales relámpagos.

Afuera, el pesado aliento del buey,
la vieja fiebre de alas rojas,
la noche que cae
como un resorte oscuro sobre un pecho.

 


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LEONARD COHEN | EL VERSO SUELTO

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


De mi infancia guardo grandes recuerdos, uno que quizá me visita con mayor frecuencia es el de la hora de ir al colegio. Aquel despertar presuroso para no llegar tarde a clase, el cacao con galletas y la música de mi hermano mayor escurriéndose sinuosamente entre las paredes de mi casa.

Y es que bien pensado, tener hermanos mayores, sobre todo si la edad con ellos es muy grande, es una gran ventaja. Digo esto, porque de ellos se aprende con velocidad vertiginosa todo aquello que está de moda y que tus otros amigos no conocen o conocen de soslayo por no tener hermanos de mayor edad.

Hace cuestión de poco de más de un año me regalaron un libro de poemas de Leonard Cohen. Al leerlo me fascinó, como ya me había fascinado con su música siendo niña… porque de la niñez surgen los grandes amores: literario, musicales y otros tantos, que se recuerdan con más cariño.

Leonard Cohen nació el 21 de septiembre de 1934 en Montreal, Canadá. Su padre era dueño de una tienda de ropa y murió cuando Leonard, sólo contaba con 9 años de Edad, Su madre Marsa Klonitsky, hija de un rabino, nunca tuvo una buena relación con su hijo Leonard, tanto fue así que acabó ingresada en un hospital psiquiátrico.

Leonard Cohen realizó sus estudios primarios en la escuela hebráica, más tarde asistió a la universidad de McGill, durante este período crea el grupo de música rústica llamado The Buckskin Boys. En su tercer año de universidad y debido a la mala relación con su madre se va a vivir con un amigo.

Obtiene una beca para hacer su tesis universitaria sobre literatura inglesa en la Universidad de Columbia, pero la rechaza. Publica su primera Libro de poemas “Le tus to compare mythologies” a la edad de 21 años, este libro se lo dedica a su padre. Más tarde se va a vivir a Nueva York, con la escusa de asistir a las clases en la Universidad de Columbia. Durante esta época publica su segundo libro de poemas “The spice-box of earth” dedicado a sus abuelos. Este libro incluye en las últimas páginas unas líneas del diario personal de su abuelo Rabbi Salomón Klinitsky.

Durante su estancia en Nueva York y tras una pausa en la Universidad de Columbia, recibe un premio que le permite viajar por toda Europa. Establece su residencia en la isla grieta de Hydra, donde vivió durante 7 años. Escribió en este período el controvertido poemario “Flores para Hitler” (1964) y dos novelas “El juego favorito” (1963), narración sobre un artista joven y judío en Montreal, y Bellos Perdedores (1966) la cual se describe como una novela épica religiosa en la que se resalta el desacuerdo con la religiosidad vigente y que es poseedora de una gran belleza estilística. Gracias a esta novela el periódico The Boston Globe, señala que James Joyce aún vive entre nosotros bajo el nombre de Cohen.

De nuevo en EE.UU. se establece en Nashville, persiguiendo su carrera de músico junto con Judy Collins, con el graba el álbum “In my life” dentro del cual están las canciones “Suzanne” y “Dress rehearsal rag”. Su aparición en el Festival de Newport Folk, hace que John Hammond, del sello discográfico Columbia, le reclute junto a Bellie Holiday, Bod Dylan y Bruce Springsteen para la famosa marca. En navidad salió su primer álbum con la compañía.

Leonard Cohen se convirtió en uno de los poetas más afamados dentro del pop y ha sido referencia de muchos compositores. Cohen comparte su visión sobre la exploración de los misterios de la vida en sus escritos. Y tanto su trayectoria como la riqueza de sus letras hacen que destaque frente a otros compositores. Esta característica estilística de Cohen es palpable en discos como: Songs from a Room (1969), Songs of Love and Hate(1971), Death of a Ladies’ Man (1977), o I’m Your Man (1988). En el año 2005 denuncia a su representantem Kelley Lynch, por desvío de fondos, esta se da a la fuga en el año 2006. Ese mismo año lanza su nuevo libro de poemas, Book of Longing y se estrena un documental sobre su vida, Leonard Cohen: I’m your man.

En mayo de 2006 reaparece en una librería de Toronto, donde canta “So long”, “Marianne” y “Hey, that’s no way to say goodbye”. En 2008 regresa a los escenarios para realizar una gira por todo el mundo que es acogida con gran entusiamo por sus seguidores. En 2009 sale a la venta “Live in Londo” que recoge grabaciones de los conciertos de la gira. En septiembre de ese mismo año da un recital en España (Valencia) dónde sufre un desvanecimiento. Pone a la venta “Live at the isle of wight 1970” un cd+dvd con su histórica actuación en el festival de la isla de Wight.

Cohen reaparece en el festival anula de Krakow (Polonia). En 2010 es premiado con el Grammy a toda su carrera, en 2011 recibe el premio Príncipe de Asturias de las letras, en reconocimiento a sus canciones y obras literarias. Podemos señalar llegados a este punto que son muchos los grandes intérpretes que reconocen la influencia de Cohen en sus letras.

En 2012 saca su nuevo álbum “Old Ideas”, que aparece en poco tiempo como número uno de las listas de más vendidos tanto en España como en otros países. A la edad de 80 años, aparece su álbum “Popular Problems” que recibe una gran acogida por parte de la crítica.

Fija su residencia en Los Ángeles, donde presenta su último disco “You want it darker” (2016) en este disco aparecen temas sobre el final de la vida y sobre su reconciliación con Dios, y es que como él mismo señala “Estoy preparándome para morir” Leonard Cohen falleció a los 82 años el jueves 10 de noviembre de 2016 en Los Angeles, California.


POEMAS

Cielo

Los grandes pasan
pasan sin tocarse
pasan sin mirarse
cada uno sumido en el gozo
cada uno en su fuego
No tienen necesidad
el uno del otro
tienen la más profunda de las necesidades
Los grandes pasan

Registrados en algún cielo múltiple
grabados en alguna risa sin fin
pasan
como estrellas de diferentes estaciones
como meteoros de diferentes siglos

Fuego inalterado
por el fuego que pasa
risa inatacada
por el confort
se pasan los unos a los otros
sin tocarse sin mirarse
necesitando saber tan sólo
que los grandes pasan.

El estado del cajón

El 28 de noviembre de 1961

¿Existe algo más vacío
que el cajón donde
uno solía guardar el opio?
¡Cómo se parece a una margarita amarilla
cegada, convertida en una margarita común
mi precioso cajón de la cocina!
Cómo se parece a una nariz sin agujeros
mi desnudo cajón de madera!
¡Cómo se parece a una cesta sin huevos!
¡A un estanque sin su tortuga!
Mi mano ha explorado
mi cajón como una rata
en un experimento de laberintos.
¡Lector, puedo decir con seguridad
que no existe un cajón más vacío
en toda la cristiandad!

Esperando a Marianne

He perdido un teléfono
que olía a ti

Vivo junto a la radio
todas las emisoras a la vez
pero capto una nana polaca
la capto entre la estática
se desvanece yo espero mantengo el ritmo
viene de vuelta casi dormida

Acaso tomaste el teléfono
sabiendo que yo lo olfatearía inmoderadamente
tal vez hasta que calentaría el plástico
para recoger hasta la última migaja de tu respiración

y si no piensas volver
cómo ibas a telefonear para decirme
que no piensas volver
para así por lo menos Poder discutir contigo

Narcissus

No conoces a nadie
Conoces algunas calles
colinas, verjas, restaurantes
Las camareras han cambiado

No me conoces
Yo estoy feliz con el otoño
las hojas las faldas rojas
todo en movimiento

Pasé junto a ti en una pared de mármol
algún nuevo banco
Sangrabas por la boca
Ni siquiera sabías en qué estación estábamos.

Promesa

Tu pelo rubio
es mi forma de vivir-
¡aplastado por la luz!

La impresión de tu boca
es la marca de nacimiento
que hay sobre mi poder.

¡El amarte
es vivir
mi diario ideal

que he prometido
a mi cuerpo
no escribir nunca!


Discografía:

Songs of Leonard Cohen (1967)
Songs from a Room (1969)
Songs of Love and Hate (1971)
New Skin for the Old Ceremony (1974)
Death of a Ladies’ Man (1977)
Recent Songs (1979)
Various Positions (1984)
I’m Your Man (1988)
The Future (1992)
Ten New Songs (2001)
Dear Heather (2004)
Old Ideas (2012)
Popular Problems (2014)
You Want It Darker (2016)

Recopilatorios y directos

Live Songs (1973)
The Best of Leonard Cohen (1975)
Live in Concert (1994)
More Best of Leonard Cohen (1997)
Field Commander Cohen: Tour of 1979 (2001)
The Essential Leonard Cohen (2002)
Live in London (2009)
Live At The Isle Of Wight 1970 (2009)
Songs From The Road (2010)


Bibliografía:

Wikipedia

Biografias y vidas (www.biografiasyvidas.com)

The Official Leonard Cohen Site

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SARA TEASDALE | SONATA PARA UNA TRISTEZA

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


 “Ya no existe la magia,
Nos conocimos como otras personas,
Tus ojos ya no obran milagros,
Tampoco mis besos en tus manos.”
(Fragmento poema “Después del amor”)

Hay días que siento que la luz me refleja de otro modo, que estoy situada más en la oscuridad que en el resplandor que el sol ofrece. En esos momentos me refugio en la música y en los versos, como si no existiera ninguna otra cosa en el mundo.

Y fue un día de esos, en los que la tormenta fluye dentro de mí sin descanso, que fui a dar con un poema que llamó mi atención por su alta dosis de tristeza y desesperanza. El libro tenía el nombre de “Flame and Shadow” y su autora era la poeta estadounidense Sara Teasdale. A partir de ese momento comencé a devorar los poemas de ese libro de forma vertiginosa, como si en ellos encontrara el consuelo que en esos momentos necesitaba, y de ellos surgiera la razón misma de mi tristeza.

Fuera como fuera aquellas palabras me dieron aliento. Y a día de hoy sigo leyendo con gran cariño y admiración a esta poeta, que consiguió que en un día tormentoso predominara el suave sonido del agua sobre el alma.

BIOGRAFÍA

Sara Teasdale

Sara Teasdale nació el 8 de agosto de 1884. Fue la hija menor del matrimonio entre John Warren Teasdale y Mary Elizabeth Willard. Durante toda su vida tuvo una salud delicada contrayendo enfermedades muy fácilmente, debido a esto comenzó la escuela a la edad de nueve años. En 1898 comenzó a asistir al Mary Institute pero un año después cambió al Hosmer Hall donde acabó graduándose en 1903.

El primer poema de Sara fue publicado en el periódico local Reedy’s Mirror hacia el año 1907. Como también le fue publicada ese mismo año su primera colección de poemas, Sonnets to Duse and Other Poems.

En 1911 fue publicada su segunda colección de poemas, Helen of Troy and Other Poems. Esta colección fue bien recibida por los críticos, que destacaron su dominio lírico y sus temas románticos. Durante estos años, Sara fue objetivo de varios hombres, entre ellos el poeta Vachel Lindsay o el que sería su futuro marido, Ernst Filsinger, profuso admirador de su poesía desde hacía varios años. Sara contrajo matrimonio con Ernst el 19 de diciembre de 1914.

La tercera colección de poemas Rivers to the Sea publicada en 1915 fue un best seller con varias ediciones impresas. Un año más tarde se mudó a Nueva York junto con Ernst. Se ubicaron en un apartamento del barrio Upper West Side cercano a Central Park.

En 1918, la colección de poesías Love Songs (1917) fue galardonada con dos premios: el Premio de Poesía de la Universidad de Columbia (actualmente Premio Pulitzer de Poesía) y el Premio de la Sociedad de Poesía de América.

“Rivers to the Sea publicado en 1915 fue un best seller con varias ediciones impresas.”

En 1929, debido a la ajetreada vida empresarial de su marido, Sara se ve sumida en la soledad y decide viajar a otro estado para permanecer allí durante tres meses, cumpliendo así un criterio para obtener el divorcio. Ella no quería informar a su marido de los trámites pero lo tuvo que hacer debido a la insistencia de sus abogados. Esto sorprendió y conmocionó a Ernst.

Después del divorcio, Sara permaneció en Nueva York viviendo a tan sólo dos manzanas de su antiguo hogar. Volvió a cartearse con Vachel Lindsay, ya con esposa e hijos.

El 29 de enero de 1933 se suicidó con sobredosis de somníferos. Su amigo Vachel también se suicidó dos años antes. Está enterrada en el Cementerio Bellefontaine.

POEMAS

Sola

Estoy sola: a pesar del amor,
A pesar de lo que tomo y lo que doy,
A pesar de toda tu ternura,
A veces me pesa vivir.
Estoy sola, como si estuviera de pie
Sobre el pico más alto del mundo,
Acompañada por remolinos de nieve,
Y sobre mí: un infinito espacio desplegado;
Con la tierra oculta y cielo escondido,
Y sólo el orgullo de mi propio espíritu
Cuidándome de la paz de aquellos
Que no están solos, habiendo muerto.

Amor enterrado

He venido a enterrar el Amor
Debajo de un árbol,
En el bosque negro y alto,
Donde nadie lo pueda ver.

No pondré flores en su cabeza,
Ni una lápida a sus pies,
Pues esos labios que tanto amaba
Fueron amargos, nada.

No volveré al sepulcro,
Pues el bosque es frío.
Reuniré toda la alegría
Que mis manos puedan abarcar.

Estaré todo el día bajo el sol,
Donde los salvajes vientos soplan,
Pero lloraré por las noches,
Cuando no haya nadie para escuchar.

No soy tuya

No soy tuya, no me pierdo en ti,
Nunca me pierdo, aunque mi alma ansía
Perderme como la llama en el mediodía,
Perderme como la nieve en el mar.
Tú me amas, y aún te veo
Como un espíritu hermoso y brillante,
Sin embargo soy yo quien inconstante
Anhela perderse como una luz en la luz.
Arrójame profundo en mi sentimiento,
Apaga mis sentidos, déjame sorda y ciega,
Arrastrada por la tempestad de tu amor
Soy una hoja en la premura del viento.

Cuando esté muerta

Cuando esté muerta y sobre mí el claro abril
agite su cabellera humedecida,
aunque te inclines sobre mi tumba apenado,
no me importará.

Tendré la paz de que gozan los árboles frondosos
cuando la lluvia dobla la rama,
y estaré más silenciosa y más fría
que ahora tú.

OBRA

Sonnets to Duse and Other Poems, 1907.
Helen of Troy and Other Poems, 1911.
Rivers to the Sea, 1915.
Love Songs, 1917.
The Answering Voice, 1917.
Flame and Shadow, 1920.


BIBLIOGRAFÍA

Academy of American Poets
Fragments de vida

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ÓSIP MANDELSHTAM | LA DESOBEDIENCIA ESTÉTICA

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Osip Mandelstam

La vida a menudo encierra muchas paradojas, por no decir siempre, y digo esto porque la coincidencia hizo que uno de los primeros poetas que conocí, siendo niña, fuera Osip Mandelstam. Mi primer encuentro con este poeta se produjo en la sala de espera de un conocido sindicato español, en una pequeña mesa nutrida de revistas de toda clase de índole había un pequeño libro olvidado por alguien.

El libro tenía desgastadas las tapas, las páginas amarillentas y anotadas, por lo que pensé que habría sido un gran tesoro para alguien, y que seguro lo había perdido. Se trataba del libro “Cuaderno de Voronezh”, y confieso que, con mi corta edad, entonces tenía 8 años, no supe captar la importancia de aquellos versos que se abrían ante mi curiosa ignorancia. Fue siendo más mayor, ya en el instituto, cuando releyendo el pequeño libro intuí que me encontraba ante uno de los poetas más importantes del siglo XX. Y esto lo ratificó más tarde mi profesor de literatura, D. Miguel Ángel León.

Ósip Emílievich Mandelstam, nació en 15 de enero de 1981 en Varsovia, (Polonia), pero de niño se trasladó con sus padres a San Petersburgo.

Permaneció en la Unión Soviética tras la Revolución y escribió poesía hasta 1925. En el período posrevolucionario, su actitud crítica y sus escritos le comportaron arrestos y deportaciones, lo que hizo que la mayor parte de sus escritos no se publicaron bajo el régimen estalinista, de 1929 a 1953.

De izquierda a derecha: Osip Mandelstam, Korney Chukovsky, Benedikt Livshiz, Yuri Annenkov

Como he dicho es uno de los poetas más importantes del siglo XX, lo que significa estar al lado de poetas como: Anna Akhmátova y Marina Tsvetaeva (acaso también de Alexandr Blok, Boris Pasternak o Mayakovsky). También es importante señalar que es uno de los principales representantes del movimiento literario acmeísta (1) junto con la poeta Anna Ajmátova.

Su poesía se agrupa en los libros: “La piedra” 1013, “Tristia” 1922, “Los cuadernos de Moscú” 1935 y “Los cuadernos de Voronezh” 1937.

Su poesía que él mismo calificó como “cívica”, es una poesía contra el poder, pero también una poesía de desobediencia estética. Lingüística y sintácticamente, la inmensa materia poética del autor de Tristia contraviene el instinto de conservación no sólo vital, sino también estético.

Entre sus libros en prosa destacan: El rumor del tiempo, La cuarta prosa, El viaje a Armenia, De la poesía y Coloquio sobre Dante.

Por la autoría de un poema satírico en el que criticaba a Stalin, fue arrestado en 1934 y deportado a un pueblo de los Urales. Posteriormente lo trasladaron a Voronezh, y después regresó a Moscú en 1937. Al año siguiente fue arrestado de nuevo y conducido, al parecer, a un campo de trabajo en Vladivostok (Siberia), aunque nunca más se supo de él.

Su importancia dentro de la literatura rusa se puso de manifiesto por las memorias (2 volúmenes, 1970, 1974) escritas por su viuda, Nadejda Mandelstam.

Se supone que Ósip Mandelstam falleció en Gulag el 27 de diciembre de 1938.

Libros recomendados:

“Cuaderno de Voronezh”, Igitur (edición bilingüe).
“Tristia y otros poemas”, Igitur (edición bilingüe).
“El sello egipcio”, Maldoror.
“La cuarta prosa”, Maldoror.
“Coloquio sobre Dante; La cuarta prosa”, Visor.

POEMAS:

El oído afinado dirige la vela sensitiva…

El oído afinado dirige la vela sensitiva,
la mirada dilatada se despobla
y un coro enmudecido de pájaros nocturnos
atraviesa el silencio.

Yo soy tan pobre como la naturaleza
y tan simple como el firmamento,
y mi libertad es tan quimérica
como el canto de los pájaros nocturnos.

Yo veo al mes inanimado
y al cielo más muerto que el lienzo;
y acepto del vacío
¡Su mundo enfermo y extraño!

La tristeza inexpresiva…

La tristeza inexpresiva
abrió sus dos ojos enormes,
el florero al despertar
del cristal arrojó las flores.

Todo el cuarto se invadió
de una lánguida -¡dulce medicina!
este reino tan pequeño
tanto sueño ha devorado.

Un poco de vino rojo,
-otro poco de sol de mayo-
y rompiendo un delgado bizcocho
la blancura de dedos finos.

Yo he regresado a mi ciudad, que conozco…

Yo he regresado a mi ciudad, que conozco
hasta las lágrimas,
hasta las venas, hasta las inflamadas glándulas
de los niños.

Tu regresaste también, así que bébete
aprisa
el aceite de los faros fluviales
de Leningrado.
Reconoce pronto el pequeño día decembrino,
cuando la yema se mezcla a la brea
funesta.

Petersburgo, todavía no quiero morir.
Tú tienes mis números telefónicos.

Petersburgo, yo aún tengo las direcciones
en las que podré hallar las voces de los muertos.

Vivo en la escalera falsa, y en la sien
me golpea profunda una campanilla agitada.

Y toda la noche, sin descanso, espero la visita anhelada
moviendo los grilletes de las puertas.

Traducción de Jorge Bustamante García


(1) Acmeísmo: Este movimiento literario se caracterizaba por apoyar, en contraste con el simbolismo, la precisión y la concisión en la poesía.

Bibliografía:

Wikipedia

Biografías y vidas

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