Tag : entrevista

post image

DOMENICO CODISPOTI | “EL PIANO ES UN MÉDIUM DE NUESTRA PERSONALIDAD.”

Por: Inma J. Ferrero


Graduado con honores en Italia y Estados Unidos bajo la guía de Bruno Mezzena y Joaquín Achúcarro, ha vivido en Dallas, Londres, Granada, Roma y en la actualidad reside en Madrid, donde es Profesor del Máster de Interpretación Solista en el Centro Superior Katarina Gurska.

Durante la entrevista con PROVERSO, realizada el viernes, nos sonríe con amabilidad.

R.P: ¿Existía alguna tradición musical en tu familia? ¿Cuándo tuviste claro que ibas a dedicarte al piano?

D.C: No había tradición musical en mi casa, pero mi padre quería comprar un piano antes de mi nacimiento. Sin ser músico (nadie lo es en mi familia) sentía verdadera fascinación y deseaba que yo lo fuera, así que cuando tenía seis años llegó a casa un Schulze Pollmann de pared y empecé mis clases. Creo que, sin pararme a pensar demasiado, desde el inicio supe que no podría prescindir del piano, y que sería algo con lo que me identificaría siempre.

R.P: ¿Cuál de tus profesores ha marcado más tu estilo, si es que hay alguno que lo haya hecho y por qué?

D.C: Debo mucho a todos los que he encontrado en mi camino, es inevitable, en modos distintos y por varias razones. Un profesor es un ejemplo, también inconscientemente, con su vida dentro y fuera del piano, con su manera de comunicar música y de relacionarse humanamente. Un alumno aprende a reconocer su rol y sus necesidades dentro de la música, aprende también a distinguir lo que tiene ambición de ser y lo que seguramente no querrá ser nunca. Es una alquimia tan compleja, y también un proceso en continua evolución que redefine constantemente perspectivas de trabajo y de vida. Luego también se aprende música de muchas cosas, como de una frase escuchada o leída en el momento justo, o de una fotografía que aparece y abre un camino en tu mente. Cada encuentro y cada experiencia acaban en nuestra forma de tocar y contribuyen a formar nuestro estilo, y el piano es un médium de nuestra personalidad.

“…desde el inicio supe que no podría prescindir del piano, y que sería algo con lo que me identificaría siempre.”

R.P: ¿Te consideras un concertista a la antigua, en el sentido de la amplitud de repertorio?

D.C: Me considero un pianista de mi tiempo, que tiene que medirse con un mundo rápido y multifacético, a veces superficial y que no siempre permite lentitud y profundidad. Pero es un mundo también de muchos recursos, abierto al conocimiento y donde es posible la exploración y la comunicación, mas que nunca. A lo largo de los años mi repertorio se ha desarrollado en direcciones muy diversas, algo que considero un valor añadido, casi una necesidad. Hay en esto una componente de tímido anticonformismo, quizás también una capacidad de adaptación rápida lo haya favorecido, pero sobretodo he seguido mi curiosidad y necesidad de expresarme en varios lenguajes, porque me siento como en casa en muchos lugares.

R.P: ¿Te consideras especialista en algún tipo de repertorio?

D.C: Puedo solo decir lo que me da más placer en este momento de mi vida, que es la música de Robert Schumann. Un compositor al que reconozco la rara cualidad de exigir mucho al intelecto mientras habla a los sentimientos más profundos. Su escritura es compleja y sorprendentemente simple a la vez; resolver sus enigmas musicales dejándose llevar por la corriente, actuando en su teatro, es un reto de lo mas fascinantes. Schumann para mí sintetiza una meticulosa arquitectura mental con la embriaguez de los instintos humanos.

R.P: ¿Cuál es tu meta como pianista? ¿Qué sueñas? ¿Cuál sería tu recital o concierto ideal?

D.C: Con la edad los sueños se hacen mas silenciosos e íntimos, se parecen más a una película de cine independiente con sus matices y Hollywood tiene menos encanto. Sueño también con mantener un equilibrio entre música y familia, soy un afortunado marido y un padre de un niño de casi dos años que me ha cambiado la vida y la música, también. El concierto ideal es el próximo, porque preparándolo sé que voy a aportar a mi viaje algo que no había antes, que lo hará (y me hará) mejor. Siento que se añade cada día algo más a mi experiencia de hombre y de músico, esto me da felicidad y me genera una sentido de gratitud.

R.P: ¿Eres tan tranquilo o te puedes poner muy nervioso antes de un concierto?

D.C: Sencillamente, creo que el factor que determina los nervios es principalmente el nivel de preparación; las dos cosas son inversamente proporcionales y lo sabe cualquier pianista. La tensión antes de un concierto, tan necesaria como la concentración, es condición común a todos los que suben a un escenario. Yo no soy excepción, aunque racionalmente aprendo cada vez más a relativizar y a canalizar la energía en algo positivo. Digo siempre que hay que pensar que el piano es algo que nos permite realizar belleza, y no un juez que otorga puniciones. Es una cuestión de perspectiva, y puedo decir que hoy disfruto mucho de lo que hago en un escenario. Creo también que para un pianista otro gran factor de tensión sea la memoria. Un numero creciente de artistas elige hoy (en dadas circunstancias y con repertorio que lo permita) tocar con partitura, y esto libera de cierta presión y permite disfrutar en otros sentidos. Se beneficia la actuación, gana en autenticidad.

Por otro lado, es cierto también que en algunos casos la partitura es mas un obstáculo que una ayuda, y que la complicidad y la inmersión en una obra alejan necesariamente de las paginas escritas, cuando el discurso musical esté interiorizado. Es todo muy personal, y depende de muchos factores.

“…he seguido mi curiosidad y necesidad de expresarme en varios lenguajes, porque me siento como en casa en muchos lugares.”

R.P: ¿Te interesa el piano contemporáneo, la música contemporánea?

D.C: Me interesa todo lo que me llama la atención y que me invita a profundizar para entender mejor y disfrutar más, a pesar de estar escrito en 2019 o en el Romanticismo. Me siento cada día mas ignorante, por la enorme cantidad de música a las que quisiera dedicar atención. Es una frustración placentera saber que la vida no será suficiente, porque así estoy seguro que no me voy a aburrir.

R.P: Llevas ya bastante tiempo en España. ¿Consideras que es imprescindible salir de este país para poder destacar?

D.C: Esto es lo que creemos también en Italia, y probablemente en muchos otros países, pero no siempre con toda la razón. Creo que es más necesario salir de ciertas ideas estereotipadas y listas para consumir sobre como hacer y vivir música. Si es cierto que las instituciones tienen culpa por no defender y promover suficientemente la cultura y la música, también tenemos que entender que las exigencias cambian, así como la comunicación y el lenguaje, y tenemos responsabilidades individuales. La falta de programación a largo plazo, que tenga como objetivo una sociedad más consciente y culta (en el sentido mas amplio), no tiene que ocultar la necesidad de una acción artística individual. Hay que intentar detectar lo que falta a este (u otro) país y destacar por ofrecerlo.

R.P: En la actualidad, ¿hacia dónde ha evolucionado la interpretación pianística? ¿Qué diferencias observas entre los pianistas de ahora y los de hace un siglo?

D.C: Es curioso observar como un siglo (el XX) que creíamos ser riguroso y severo (por una difusión musical más capilar, por la difusión masiva de la grabación, por las escuelas internacionales de creciente nivel, por el fenómeno de los concursos, etc.) en respuesta a un ‘800 considerado casi aproximativo y excesivamente libertario, esté revelando sus limites y muchos, sólidos axiomas interpretativos se estén poniendo en duda. La consciencia de esto, provocada por una nueva curiosidad y nuevas perspectivas de estudio, quizás es la característica más evidente de la nueva generación, que tiene unos medios inviables y solo necesita tiempo y espacio para desarrollar su voz. Creo que escucharemos algo sorprendente en un futuro próximo, como resultado del momento de transición que estamos viviendo.

R.P: ¿Qué les recomendarías usted a los jóvenes pianistas que intentan abrirse paso?

D.C: Lo más obvio: no dejar de soñar y creer en sus posibilidades, metiendo en cuenta también fracasos y desilusión pero siempre con sinceridad y honestidad intelectual. Con uno mismo, antes de todo, porque es así que nos hacemos una idea mas clara de quienes somos y adonde vamos. Reconsiderar la palabra “éxito”, tener el coraje de seguir creyendo y trabajando en una idea a pesar del numero de likes y seguidores. Dedicar y no regalar el tiempo, también, es algo que deberíamos intentar. Sin dejar nunca de preguntarse “que quiero realmente?”, aunque la respuesta cambie y nos deje confundidos. Dudar y preguntarse es aprender, es avanzar, no es una alarma de peligro si no su opuesto. Creo que vale para todo, tanto en lo musical y profesional, como en las relaciones humanas.

R.P: Me gustaría cerrar esta entrevista dándote las ¡Gracias! Por habernos atendido ha sido todo un placer.

D.C: Un placer para mi, gracias!

post image

ANDREA PEZZINI | EL ARTE DE LA GESTIÓN CULTURAL

Por: Isabel Rezmo


 

La cultura se ha convertido en un bien común, un bien necesario para potenciar y fortalecer  las raíces y las costumbres de los pueblos y ciudades. No siempre recibe el apoyo de quienes  gobiernan en las ciudades. Hace falta también la figura de un buen gestor, que coordine y optimice los recursos que ayuden a desarrollar una actividad cultural plena e intensa, capaz de descubrir, de potenciar y diversificar las diferentes posibilidades.

Hoy en PROVERSO vamos a abrir a nuestros lectores la figura del gestor cultural, que uniendo espectáculo, cultura, historia y literatura en ocasiones, permite la realización de proyectos y actividades con tales fines.

Hablamos de Andrea Pezzini, gestor de la Sinagoga del Agua en Úbeda (Jaén) y responsable de la empresa de turismo Artificis. Ha visto crecer las posibilidades culturales de Úbeda y Baeza en estos 15 años de declaración del Patrimonio de la Humanidad. Hoy en día es muy difícil que alguien no conozca, la gestión, la lucha y la intensa actividad que desarrolla.

R.P: Buenas tardes Andrea, un placer asomarte a Proverso  ¿Crees que la figura del gestor cultural, se ha revalorizado? ¿Crees que  sigue siendo vital su papel?

A.P: Buenas tardes, el placer es mío.  Sin duda es una figura necesaria para idear, organizar, facilitar y coordinar toda clase de actividades vinculadas a la cultura y en mi caso muy unida al turismo. No solo creo que siga siendo vital, sino que también se ha valorizado en el seno de varios organismos públicos así como en el ámbito de la iniciativa privada.

R.P: En los últimos 15 años que ha coincidido con tu actividad en la ciudad ¿Qué crees que ha cambiado en Úbeda y en Baeza?

A.P: En primer lugar matizaría que empecé mi actividad con la empresa Artificis en 1994, por tanto son ya 25 años, por lo que podemos considerarnos una empresa pionera en gestión turístico-cultural en un espacio relativamente pequeño y poco conocido, como son las ciudades de Úbeda y Baeza. Naturalmente han cambiado muchas cosas. La primera y fundamental ha sido la revitalización del centro histórico monumental de ambas ciudades desembocando en la declaración de ambas como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco. La otra más que un cambio ha sido la capacidad de mantener, fomentar, mejorar e incrementar el número de actividades culturales de todo tipo que se desarrollan a lo largo de todo el año. Y para ello también es necesaria la inquietud ciudadana, la iniciativa empresarial y la colaboración institucional.

R.P:¿A qué retos te has enfrentado en estos años?

A.P: Poner en valor espacios y actividades empezando desde cero que ahora están siendo el motivo por el que recibimos visitantes de todo el mundo. Contribuir a posicionar las ciudades de Úbeda y Baeza en el panorama nacional e internacional del turismo cultural ha sido y sigue siendo lo más apasionante. Tal vez, en los últimos años, el reto más apasionante (por tratar de una temática algo olvidada y desconocida) ha sido la gestión de la Sinagoga del Agua. Se trata de un nuevo espacio referente para la historia y la cultura en nuestra ciudad donde, además de abrirse diariamente para ser visitada, ofrecemos actividades culturales  como conciertos, teatro, presentaciones literarias y, naturalmente, la apertura del Encuentro Internacional de Poesía “Ciudad de Úbeda”. Pero sin duda el reto más difícil es el mantener una plantilla estable y permanente de trabajadores durante todo el año y durante tantos años.

R.P: ¿Qué hizo que aterrizaras en España y luego en Úbeda, y lograra que te quedaras en ella?

A.P: Nací y crecí en Italia y tras vivir varios años en Londres y Paris, llegué a Sevilla a principio de los ’90 para quedarme a vivir durante un par de años, con el casi único pretexto de aprender español. Tenía un espíritu muy libre y bohemio, sin ataduras ni compromisos pero fue un encuentro fortuito de aquellos años, el que me hizo descubrir Úbeda y enamorarme de ella. Finalmente me vine a Úbeda a principio de 1994, para seguir un curso de Gestión en Turismo y Patrimonio y posteriormente crear, con mi socio Nono, la empresa Artificis. Al mismo tiempo he formado mi familia y tengo 4 hijos, todos ellos nacidos en Úbeda

R.P: ¿Cómo ves la actividad cultural y turística en la actualidad? ¿Qué cosas crees que hay que mejorar?

A.P: Creo que, no obstante las lagunas y necesidades que todos los sectores reclaman, estamos en un momento muy interesante. Sobre todo por las cambios tan rápidos que provocan las tendencias y formas de comunicación a través de las redes sociales. En general, el binomio cultura-turismo, genera un gran interés y es motivador. Hay cada vez más gente de todo el mundo dispuesta a viajar miles de kilómetros y gastar mucho tiempo y dinero en asistir y participar en diferentes actividades culturales. Por ejemplo en festivales, exposiciones, etc… Desde luego mejoraría la atención al medio ambiente y la sostenibilidad de los destinos. No todo vale en pos del turismo y del desarrollo económico.

R.P: Aparte  de tu gestión, ¿qué te gusta más del mundo cultural, de la literatura y cómo  encaja en tu día a día?

A.P: Pues, soy un consumidor ávido de música desde muy joven. De casi todo género. No tengo muchos prejuicios al respecto aunque, si tuviera que “mojarme” diría que en el fondo tengo un “alma rockera”. En relación a la literatura, debo admitir que no consigo leer todo los libros que me gustaría. Tengo en mi casa una cantidad interminable de libros pendientes de ser abiertos y disfrutados. Mi día a día en estos años como empresario y padre de familia numerosa no me lo ha puesto fácil. No obstante, sigo leyendo muchísimo, aunque sea con fines profesionales e in- formativos. Y poco a poco me estoy acercando también al mundo de la poesía. El encuentro internacional de Poesía “Ciudad de Úbeda” y sobre todo la gestión del Museo de San Juan de la Cruz en Úbeda, pues me lo ha puesto fácil.   

R.P: El aumento de otros colectivos culturales y asociativos es positivo o crees que hay una excesiva actividad que lejos de enriquecer entorpece lo que ya se está desarrollando en Úbeda?

A.P: Aunque a veces parezca excesivo, el fenómeno de Úbeda como ciudad cultural es extraordinario y creo que caben aún más asociaciones e iniciativas. Eso, a veces, genera que en ciertos momentos determinados haya simultaneidad de actividades que pueden interesar al mismo tipo de público: ¡¡Bendito problema!!  El problema reside en la coordinación de todo lo que se organiza. Desde hace tiempo se está pidiendo al área de cultura y turismo del Ayuntamiento de Úbeda, así como a la de deportes y comercio (unido a tráfico y seguridad) que haya una mejor organización y coordinación de todas estas actividades, para así evitar esa simultaneidad con objetivo además de optimizar los recursos humanos y económicos destinados a tal fin. Me consta que el Ayuntamiento está más que al corriente y trabajando para su mejor eficacia como también me consta que a veces hay colectivos que organizan todo de una forma muy improvisada, sin planificación ni antelación alguna que sin embargo pretende obtener la misma atención que otros. Y eso es lo que a veces entorpece algunas otras actividades.

R.P: ¿La competitividad entre un sector u otro como lo percibes?

A.P: Como en todos los sectores, en cuanto algunos pioneros “abren caminos” y se ven oportunidades de negocio y desarrollo, pues hay otros tantos que se aprovechan del trabajo y el esfuerzo que otros han realizado. A estas alturas, no me sorprende nada. Y la percepción es que, en algunos ámbitos, vamos hacia un exceso de ofertas similares que temo vayan confundiendo a visitantes y consumidores. Obviamente puede convertirse en un problema si no sabemos tratarlo con prudencia y sentido común. La competitividad cuando es sana, creativa, honesta y limpia es buena y estimulante. Si me apuras… creo que es necesaria. Yo, creo que he aprendido a convivir con esa posibilidad, circunstancia y realidad, tratando de adelantarme a los tiempos y necesidades de quienes nos visitan.

R.P: España en el sector turístico es una de las grandes potencias en el sector, sin embargo, crees que hay un equilibrio real entre lo que se oferta al turista con lo que busca realmente? ¿No hay un excesivo bombardeo de ofertas o de servicios que en nada tiene que ver con la calidad que busca el turista sobre todo, cuando hablamos de turismo interior?

A.P: En un mundo tan globalizado, también un destino turístico poderoso, sólido y consolidado como España puede sufrir unos altibajos importantes. Las situaciones geopolíticas causan cambios repentinos, los desastres ambientales marcan grandes diferencias, el desequilibrio económico y demográfico de los países Asiáticos y Orientales marcará el futuro turístico a corto plazo…. En este sentido, sobre todo el turismo de interior de España tiene muchísimo camino por recorrer y muchísimos recursos que “explotar”. Todo ello me permite decir que la calidad del turista y lo que busca está y estará más centrado en la experiencia emocional que en el nivel de gasto que este pueda producir.

R.P: ¿Qué retos te planteas para el futuro?

A.P: Buena pregunta en estos momentos tan inciertos. Pues, seguir empeñando y comprometido con la tierra que tan generosamente me ha acogido y permitido emprender y desarrollar una empresa en el sector del turismo y la cultura. Nadie lo hubiera imaginado hace tan solo unos años. Me gustaría ver crecer a Úbeda y Baeza de una manera sostenible y modélica gracias al turismo y la cultura sin olvidar a la población autóctona (sobre todo del centro histórico) y sus necesidades más básicas. Me gustaría que la provincia de Jaén no se quedara vacía de jóvenes formados y preparados y para ellos es necesaria una notable mejora de las comunicaciones, una diversificación económica y mucha valentía empresarial. Me gustaría ver el cambio del mundo del olivar hacia una mayor sensibilidad medioambiental y un reconocimiento mundial de los valores saludables del AOVE y por tanto una firme apuesta por su calidad. Esos son mi principales retos, aunque parezcan muy genéricos, en realidad son muy personales. He dedicado y pienso seguir dedicando mucho tiempo y energía y en todas aquellas organizaciones y asociaciones donde, sin ánimo de lucro, puedo aportar mi experiencia y trabajo para el futuro de esta tierra, que también es mía.

R.P: Ha sido un placer hablar contigo, y acercarte a PROVERSO  y presentar el trabajo que desarrollas a favor de la cultura.

A.P: El placer es mío y espero poder seguir contribuyendo a que PROVERSO haga realidad sus inquietudes culturales.

 

post image

MARIO PRISUELOS | EL PIANO CONTEMPORÁNEO

Por: Inma J. Ferrero

Este mes la revista PROVERSO, ha tenido la gran ocasión de entrevistar al pianista madrileño Mario Prisuelos, el cual ha atendido a nuestras preguntas con una alta dosis de amabilidad.

Mario Prisuelos nace en la localidad de Villaviciosa de Odón (Madrid), realiza sus estudios en el Real Conservatorio de Música de Madrid. Desarrolla su formación posteriormente con el pianista Humberto Quagliata finalizando en Viena bajo la dirección de Leonid Brumberg. Recibe a su vez los consejos de pianistas como Phillip Dyson, Andrzej Jasinski y Alicia de Larrocha. Debuta a nivel internacional en el Festival de Piano de Feuchtwangen dentro del aclamado Musikzauber Franken en Alemania, donde la crítica elogia su “gran talento y fuerte poder de comunicación”. Desde entonces comienza una intensa actividad concertística ya sea en recital, como solista de orquesta o en grupos de cámara, con debuts en salas de Viena, Milán, París, Londres, Florencia, Río de Janeiro, Nueva York, Miami, etc… Es invitado habitual en importantes festivales de toda Europa. Ha realizado grabaciones discográficas y de radio con el sello Verso, Sonoris, RTVE y Hrvatski Croatian Radio entre otras.

Es fundamental su firme compromiso con la música de su tiempo estrenando e interpretando en salas de Europa y América obras de compositores españoles, muchas de ellas dedicadas a él. Considerado uno de los más relevantes pianistas de su generación, recientemente ha realizado un extensa gira por Estados Unidos que le ha llevado a debutar en el Carnegie Hall de Nueva York, así como conciertos entre otros en el Auditorio Nacional de Madrid, el Ircam-Centro Pompidou de Paris, Teatro Solís de Montevideo, Teatro Nacional de Lima o el Zagreb Music Academy.  Es requerido frecuentemente para dictar masterclasses en diferentes centros docentes y universidades de Europa y América (Universidad de Princenton, Universidad William Patterson, Universidad Internacional de Florida, Universidad de Costa Rica, Conservatorio de Tel Aviv, etc.). Participa en el Berliner Klassik Sommer de Berlín junto a la Berliner Camerata, bajo la batuta de Johannes Schläfli, conciertos en Italia, Bulgaria, Francia y USA y como solista junto al Ensemble Meitar en Tel Aviv bajo la dirección de Fabian Panisello.

Su ciudad natal Villaviciosa de Odón le concede en 2016 el título de Hijo Predilecto. Entre sus últimas grabaciones figura el Cd “Adalid: el piano romántico”, su primer trabajo para el sello Universal, así como su último cd “Tomás Marco: piano Works” monográfico con música para piano del compositor Tomás Marco para el sello Ibs Classical. Próximos compromisos le llevarán a salas de Italia, Inglaterra, Francia, Perú, Brasil, Uruguay, Estados Unidos, Portugal y Polonia. Recientemente ha estrenado el Concierto para piano nº 2 del compositor José Mª Goicoechea junto a la Orquesta Sinfónica de Navarra y el director Josep Caballé Domenech.

R.P: ¿Por qué el piano y no otro instrumento? ¿Crees que el instrumento es una extensión del músico?

M.P: Desde pequeño me llamó la atención el piano por encima de otros instrumentos. Era sólo un instrumento, pero a mí me parecía que eran muchos instrumentos a la vez. Siento que es una prolongación de mí, no sólo físicamente si no espiritualmente, con él conecta una zona interior que sólo a través de el piano consigo satisfacer.

R.P: ¿Cuánto tiempo inviertes en el estudio de la técnica?

M.P: Intento comenzar mis sesiones de trabajo en el piano siempre con algún tipo de trabajo técnico, bien general o enfocado a alguna obra.

R.P: ¿Cómo afrontas el estudio de las piezas para un concierto?

M.P: Si es nueva la obra, primero intento tener una visión de la arquitectura de la obra, estilo, carácter, fases por las que pasa, temas, posibles dificultades, material sonoro…después desarrollo un trabajo más artesano en el piano que se irá desarrollando junto con el sentido puramente musical que siento que quiero expresar. Es una búsqueda constante para intentar encontrar mi propia esencia en la música del compositor.

R.P: ¿Cuáles son tus compositores favoritos?

M.P: Hay muchos compositores que admiro, me cuesta mucho seleccionar unos pocos. Bach, Tomás Luis de Victoria, Stravinski, Mozart, Beethoven, Shostakovich, Miles Davis…

R.P: ¿Qué opinión tienes de la enseñanza musical en España?

M.P: Creo que hay mucho que mejorar. Me da mucha lástima ver maravillosos profesores compañeros en los conservatorios, estupendos profesionales pero que se ven engullidos por un sistema que no funciona, encorsetado,

R.P: ¿Hay más personas que dominan el instrumento, pero tal vez son menos verdaderos intérpretes?

M.P: Hay muchos buenos músicos, se toca el instrumento mejor que nunca. A la vez creo hay también muy buenos intérpretes aunque bastantes menos. Si subimos un escalón más, son muy poquitos los tocados con la varita mágica de la genialidad…

R.P: ¿Cuál es tu impresión sobre la música en España?

M.P: A pesar del deficiente sistema educativo y del poco apoyo en muchos casos de las instituciones a la música, latente sobre todo en el nimio apoyo a la música de nueva creación, hay una cantidad de intérpretes y compositores con una calidad maravillosa que además están en muchos casos desarrollando una estupenda carrera internacional. Creo que podemos sentirnos orgullosos de nuestros músicos.

R.P: ¿Crees que la música clásica en este momento es importante? y si es así, ¿por qué es cosa de minorías?

M.P: La música clásica, como las artes, creo que son más necesarias que nunca. En una época en la que prima el puro entretenimiento tenemos que hacer un ejercicio como seres humanos para intentar encontrar en las artes algo más allá de nuestros puros instintos y que nos haga dar un significado a nuestra propia existencia; buscar en la música el camino de la sublimación es un ejercicio necesario para intentar crecer como personas. Esto conlleva un esfuerzo y una disciplina que esta sociedad tiene anestesiados y que efectivamente no todo el mundo está dispuesto a desarrollar. Vivimos en la época de la inmediatez, de la satisfacción instantánea. Aún así es muy esperanzador ver tanta gente llenando salas de concierto y que necesita encontrarse con la música clásica.

R.P: ¿Qué recital recuerdas con mayor emoción?

M.P: Llevo buen recuerdo de la mayoría de mis recitales, entiendo el recital como un acto casi místico independientemente del lugar y el momento. Tengo un recuerdo especial del Carnegie Hall de Nueva York. Estar en un lugar tan emblemático como éste donde han tocado los más enormes músicos de todo la historia fue una experiencia inolvidable.

R.P: ¿Cuáles son tus proyectos futuros?

M.P: Actualmente estoy trabajando en mi próximo disco que saldrá próximamente. Y preparando próximos conciertos en España, Italia, Polonia y Estados Unidos. También trabajo en el estrenos de música de compositores actuales.

post image

MAURIZIO COLASANTI | LA ESENCIA DE LA MÚSICA

Por: Inma J. Ferrero


La revista PROVERSO ha tenido el gran placer de realizar una entrevista el director italiano Maurizio Colasanti, el cual ha tenido la ambilidad de responder a nuestras preguntas.

P.R: ¿Con cuántos años empezó a estudiar música?

M.C: Empecé a estudiar música a la edad de cinco años con la banda de mi pueblo. Tuve la suerte de conocer a un músico de gran talento que insistió a mi familia para que hiciese la carrera en el conservatorio y así poder conviritirme en un profesional de la música.

“…mi preferido es Sergiu Chelibidache, bien por su profundidad metodológica bien por el rigor gnoseológico.“

P.R: ¿Cuáles son tus directores favoritos de orquesta? ¿Y cuáles han sido tus modelos a seguir?

M.C: Depende de lo que entiendes por director de orquestra. En mi opinión hay muchas especies de directores: uno sabe bien preparar una orquesta, otro es muy agradable verle en el pódium, otro sabe hacer política, y hay quien sabe hacer de banquero. Bueno, en serio, entre todos, mi preferido es Sergiu Chelibidache, bien por su profundidad metodológica bien por el rigor gnoseológico. Digamos que en él tomó forma aquella figura que se necesitaba en la música, es decir, aquella que finalmente ha superado la práctica considerándola como una cuestión teórica o tangible, abriendo a la posibilidad de concebirel sonido como un fenómeno humano que va más allá de la relación entre elsonido mismoy la música. Chelibidache habla de all’Erlebt, la experiencia como condición indispensable, como referencia a la filosofía de Husserl, es decir a un enfoque que define, más allá del gesto y de la teoría, el motivo y la manera en que se manifiesta la realidad, que en este caso es la música.

P.R: ¿Algunos de tus maestros ha dejado su marca en ti? ¿Cual?

M.C: Todo el mundo. No podemos pensar en vivir sin que las relaciones, fortuitas o menos, no dejen huellas en nuestras vidas; lo mismo pasa con de nuestros maestros. Cada uno de ellos ha dejado una marca indeleble, algunos han dejado cicatrices, pero todos me han ayudado a hacer de mí lo que soy ahora. Creo firmemente que todas nuestras acciones tendrán una reacción que puede hacer cambiar la forma de ver el mundo a quienes sufren sus influencias. Incluso esta entrevista lo hará, marcará, en manera leve o profunda, a algunos de sus lectores que, al reflexionar sobre lo que estoy diciendo adoptarán diferentes determinaciones de las que adoptarían si no hubieran leído esta nuestra charla.

R.P: Cuando empiezas a trabajar con una nueva orquesta, y considerando que cada músico tiene diferentes capacidades, ¿cómo desarrollas tu trabajo?

M.C: Las orquestas son un organismo complejo compuesto de muchas piezas que deben trabajar para conseguir un único objetivo. Al igual que todos los organismos, cada elemento tiene diferentes características y diferentes capacidades. Es importante que cada uno contribuya al resultado final dando lo mejor de sí mismo y tratando de identificarse con el resto del grupo.

R.P: Dirigir una orquesta es un gran desafío, ¿cuáles son los más importantes que hay que superar?

M.C: El verdadero desafío es vivir cada día teniendo el valor de seguir con tus propias ideas. En cuanto a los retos musicales, he tenido varios en mi carrera, pero el más difícil siempre es el que aún está por venir. Cada vez que se sube en el podio desafías algo, de la misma manera en la que desafías algo todas las mañanas cuando te levantas de la cama y empiezas un nuevo día.

PR: ¿Cómo te enfrentas el estudio de las partituras?

M.C:: Una sola palabra: disciplina. Disciplina en el enfoque metodológico y respeto hacia los que han escrito nota a nota la partitura.

P.R: ¿Cuáles son tus compositores favoritos? ¿Por qué? ¿Qué pieza de música te gusta dirigir?

M.C: En fin, se puede decir que la música es una gran paradoja, una paradoja consciente de una conciencia que es la de Unheimliche, el perturbador del que habló Freud. “El perturbador es aquel miedo que tenemos a lo que ya conocemos, a lo que nos resulta familiar”. Creo que deberíamos definir nuestros autores favoritos como familiares, ya que son parte de nosotros como la intuición y no hay necesidad alguna de justificar ciertas ideas porque, en el fondo, es como si fueran nuestras. Con referencia a la pregunta acerca de mi director favorito, tengo que decir que considerada mi visión de la música como una abstracción, como un epifenómeno en curso hay una cierta cercanía con todos aquellos compositores que concibieron la música como algo incondicionado. La ausencia de límites de la concepción musical, me hace sentir cerca de artistas como: Bach, Rossini, Wagner, Verdi, Cherubini compositor de ópera, Mahler, Bruckner, Sibelius, Debussy, Varese, Lutoslavsky.

“Creo que deberíamos definir nuestros autores favoritos como familiares, ya que son parte de nosotros…“

P.R: ¿Qué opinas de la música contemporánea? ¿Crees que tiene la misma recepción por parte del público?

M.C: Debería escribir un tomo para contestar a tu pregunta. La música contemporánea se ha fragmentado en muchas corrientes estéticas donde se encuentra la afiliación teorética como un bastión de los postulados. Finalmente hay que decir que el de la música clásica culta es ahora un mundo que renuncia a la acción, un mundo esperando a su Godot, en el que el consuelo es su profesión, un mundo que del pasado hace su futuro. La música contemporánea, más allá del nivel de satisfacción hacia ciertos autores y más allá de las soluciones estéticas que los mismos adoptan, es el único medio a través del cual podemos seguir hablando de música tal y como la conocemos ahora. Hay una transformación epocal de las dinámicasestéticas y de la función de la música. Continuar a planear obras como si estuviéramos en el 1800 es dramáticamente retro y amenaza con declarar la desaparición de un mundo que no acepta el futuro.

P.R: Has viajado por todo el mundo. ¿De qué orquesta o teatro guardas mejor memoria?

M.C: Tengo mucho cariño por todos los teatros y las orquestasque he dirigido. Cada uno de ellos me ha dejado un recuerdo que llevo conmigo como una bonita experiencia artística y humana. Siempre las orquestas que me invitan a dirigir por vez primera, me vuelven a llamar para trabajar con ellas en otras ocasiones. Haría un flaco favor a alguien si eligiera una orquesta en particular, les amo a todas.

P.R: ¿Qué consejo le daría a los jóvenes músicos que están destinados a la carrera de director de orquesta?

M.C: Digo a todos mis estudiantes que el talento no es suficiente. Se necesita mucho estudio, valor y un toque de locura. Si para determinar las elecciones necesitamos pasión y amor por nuestro trabajo, estamos encaminados bien.

post image

ANTONIO TELLO | EL DOBLE COMPROMISO DE LA POESÍA

Por: Isabel Rezmo

Imágenes: Jorge Raúl Tello


Proverso tiene el honor de presentar a sus lectores una entrevista concedida por el escritor y poeta  argentino Antonio Tello.

En la noche yerma,  su último poema.

“El día en que el pueblo reventó de angustia” (1973)  supuso el inicio de su  vida literaria pero también la persecución por los diferentes gobiernos peronistas y militares. Su compromiso social y humano le lleva también a otros enfrentamientos y por ello se exilia en París, y luego llega a Barcelona donde se instala.

La torre de la canción, poética de la ciudad”- Radio Universidad de Río Cuarto, FM 97.7, que es declarado de Interés Cultural. En 2014 es nombrado  Coordinador del Área de Literatura de la Casa de la Cultura provincial. EN 2015, la Agencia Córdoba Cultura del Gobierno provincial le concede el Premio Reconocimiento al Mérito Artístico, en el capítulo de Letras, por el conjunto de su obra y por sus aportes a la cultura, en particular a la poesía, tanto nacional como provincial.

R.P: Buenas tardes Antonio, es un enorme placer tenerte en esta casa, con nuestros lectores.

Tu vida ha sido un constante compromiso con la literatura: tanto en novela, literatura infantil y juvenil, teatro, poesía… ¿Te queda algo por descubrir u ofrecer  en la literatura y en la poesía?

A.T: Siempre tenemos algo por conocer. De hecho la literatura es una de las vías que el ser humano tiene para indagar acerca del mundo y de la condición humana. El hecho de haber practicado casi todos los géneros narrativos hasta la poesía, pasando por el ensayo, la dramaturgia e incluso el periodismo, ha sido para mí una forma de aproximarme al conocimiento, saber por qué el ser humano es, como escribió Kazantzakis, “un fulgor entre dos abismos”, es decir, una chispa entre los misterios del origen y de la muerte, que la religión disimula con la idea de la divinidad, pero que aun así no logra aliviar la angustia existencial en la conciencia del hombre. La literatura como las demás expresiones del arte es un modo de hallar sentido a nuestra existencia en el cosmos. En otras palabras, mi escritura no puede ofrecer sino esa desesperada búsqueda de una respuesta a sabiendas de que nunca fue ni será dada.

R.P: No solamente has tenido un compromiso literario, sino social y humano. En la sociedad actual  ¿crees que es posible caminar en ese compromiso? ¿Crees que realmente el poeta hoy en día tiene un compromiso real con la sociedad en la que vive?

A.T: No creo que haya un compromiso literario, otro social y otro humano. El compromiso, si entendemos éste como una forma de responsabilidad civil, es uno. El individuo, en tanto ser inteligente y consciente de su existencia, sabe que su estar y su bienestar en el mundo depende del otro y que para protegerse ha de contribuir a la protección y felicidad de los demás. Por eso pienso que el poeta tiene una doble responsabilidad. La primera con la poesía y la segunda con la sociedad. Esta doble responsabilidad siempre ha generado confusión entre los artistas, especialmente entre los artistas de izquierda que se abanderaron en el compromiso con el pueblo y produjeron un arte para él sin caer en la cuenta de que de este modo traicionaban su condición poética. No se escribe para el pueblo como tampoco se escribe para el lector, se escribe para conocer la verdad y aunque ésta no se muestre en plenitud hemos de revelar lo entrevisto sin concesiones ideológicas, políticas, económicas o religiosas; hemos de ser fieles y leales a nuestro cometido artístico si queremos conocer lo que la realidad oculta en las sombras, como diría Lévinas. Es en este punto que se activa la responsabilidad civil, porque el artista, en tanto ciudadano, ha de colaborar activamente en la instrucción de la ciudadanía para que ésta pueda acceder al conocimiento que le enseñan las claves para comprender el mundo. Por esto pienso que no es cierto que las elites hayan secuestrado el arte, porque esto significa cargar al artista genuino con una traición que no ha cometido. Lo que han secuestrado las elites dominantes no es el arte, sino la educación.

R.P: Tu vida literaria y periodística se ha desarrollado en Barcelona, ¿qué ha significado para ti todas tus vivencias, toda tu trayectoria en Barcelona?

A.T: Es verdad, casi toda mi obra y mi actividad periodística e intelectual se ha desarrollado en España y, principalmente, en Barcelona, de donde no me he ido del todo, porque tal cosa es imposible. Cuando leí siendo estudiante los elogios que de ella hace Cervantes en el Quijote pensé que era una exageración para contraponerla a la Castilla oscurantista de la Contrarreforma, pero tuve la suerte de comprobar que eran ciertos. Su entorno, su dinamismo y la buena vecindad me ayudaron a forjar mi carácter y a sobrevivir. Por otro lado, no hay que olvidar que, aunque algunos nacionalistas digan tonterías sobre los castellano parlantes, Barcelona es la capital mundial de la edición del libro en lengua castellana y gran parte de su PIB procede de la industria editorial. Esto sin duda creó una serie de condiciones muy favorables para quien, como yo, tenía la escritura por vocación. Primero en el periodismo y después en el mundo editorial, en el que practiqué todos los oficios pertinentes, desde corrector orto tipográfico hasta editor incluyendo la escritura de innumerables libros que, aunque de encargo, me ayudaron a crecer profesionalmente y aprovechar sus recursos para mi propia escritura. Esta experiencia significó para mí tomar conciencia de que el escritor, más allá de su vocación o talento, no era un elegido sino un trabajador y que, como tal, pertenecía a la clase trabajadora, cuyos derechos debía contribuir a mejorar.

R.P: Volver a Argentina, ¿supuso para ti un reconocimiento y una manera de devolverte algo que te arrebataron injustamente?

A.T: En una de las primeras veces que, acabada la dictadura, regresé a Argentina me preguntaron en una entrevista qué pretendía y si estaba dispuesto a perdonar a quienes me habían arrebatado tantas cosas. Lo que respondí entonces lo sigo pensando ahora. No es mi intención pasar factura y tampoco puedo arrogarme autoridad moral para dispensar perdones, porque son miles y miles las personas damnificadas, las víctimas de la maldad. Si  bien en mi alma no hay lugar para el rencor o el resentimiento, el perdón es un acto de curación para la víctima que ella sólo puede otorgar cuando su espíritu está preparado. En cuanto a si busco algún reconocimiento para mi obra creo que éste se producirá, si lo merece, cuando la conozcan y en eso estamos.

R.P: ¿En cada una de tus facetas: periodismo, ensayo, novela, etc.  se percibe  el poeta que llevas, o por el contrario ellas te han conducido a una visión más poética  de la vida y de tu producción?

A.T: Como ya dije, el periodismo, el ensayo, la narrativa, la poesía, etc. siempre han sido para mí distintos caminos de aproximación al conocimiento, pero ellos no me han conducido a la visión poética porque ella me pertenece a mí. En este sentido, siempre he trabajado sobre la idea de conseguir una escritura poética para trascender la realidad más evidente. Una escritura convencional no puede hacerlo, porque carece de los recursos retóricos que se precisan para alcanzar esos registros que, como ya dije, ocultan las sombras. Desde mis primerísimos escritos está en mi disposición lograr esa escritura poética, que no es exclusivamente la que empleamos para escribir poemas sino para escribir poesía en su sentido más profundo. De hecho esta es la razón por la que destruí todos los poemas escritos antes de 1980. En mi entender eran poemas sin poesía y mi exigencia de rigor no me permitía publicar algo que no respondía a mi idea de lo poético. Por esta misma razón también destruí toda la narrativa escrita antes de 1968, año en que empecé a imaginar lo que luego sería mi universo literario y que perfilé por primera vez a través de los cuentos de “El día en que el pueblo reventó de angustia”, publicado en 1973 y reeditado en una edición príncipe en 2014, al cumplir cuarenta años, por UniRío Editora, la editorial de la Universidad Nacional de Río Cuarto.  Prácticamente todo lo que he escrito desde entonces ya está contenido aquí.

Antonio Tello con Francisco Umbral Rafael Alberti el día en que éste regresó a España, el 27 de abril de 1977.

R.P: Las nuevas tecnologías han supuesto una revolución a la hora de hacer poesía, y en la aparición de nuevos “poetas” y la manera de moverse las editoriales  ¿Crees que son contraproducentes, crees que es positivo?

A.T: No estoy seguro de que las nuevas tecnologías hayan revolucionado el modo de hacer poesía. Pensemos que la poesía surge de un acto de creación profundo y genuino que tiende a descubrir todo lo que concierne a nuestra naturaleza humana y al mundo que nos rodea; este acto de creación es por tanto un acto de resistencia frente a la ignorancia y también un acto limitado porque no podemos abarcar la totalidad. Quiero decir que nada externo puede cambiar su esencia y hacemos poesía del mismo modo como lo hacían nuestros antepasados. Otra cosa es que vayamos evolucionando en nuestros modos de expresarnos a medida que conocemos el lenguaje, pero aparte de esto hacemos poesía igual con nuestros dedos, con pluma, máquina u ordenador.  Ahora bien, lo que han hecho las nuevas tecnologías y su aplicación en las redes sociales es crear la fantasía de que la poesía es democrática y de que cualquiera puede acceder a ella.  Lo que han generado las nuevas tecnologías es una hiperinflación de poetas, es decir, de personas que se creen poetas y escriben versos, pero que no son necesariamente poetas. La poesía no es democrática. La poesía es selectiva porque su compromiso ético con la verdad y el conocimiento es extremadamente exigente.

R.P: Acaba de salir en España, México, Argentina y otros países latinoamericanos  tu último poema –En la noche yerma– publicado por Vaso Roto Editorial.  Este libro será presentado en Argentina en el marco del VIII Congreso Internacional de la Lengua española en marzo. ¿Qué vamos a encontrar en él?

A.T: Como ya se anuncia en el título, este poema, como en La tierra baldía de T.S.Eliot, trata de la decadencia de nuestra civilización y, consecuentemente, de la degradación de la lengua. Pero esa es toda la coincidencia.  Eliot, poeta inteligente y sensible a cuanto sucede a su alrededor y en su tiempo, observa y describe con claridad el derrumbe desde su torre social con el catalejos de su educación y su cultura eurocéntricas y anglosajonas sin que el polvo de los escombros ensucien sus ropas ni manchen sus zapatos. En cambio, el poeta de En la noche yerma vive la degradación de la civilización en carne propia y se arriesga no sólo a describirla sino a usar su propia lengua agónica en medio de un entorno hostil. Sobre la tierra baldía cubierta por los escombros de la guerra y los desechos humanos que Eliot vislumbraba ha caído la noche y la violencia campea encarnada en las sombras. Nadie escapa al horror.

el exiliado sabrá que  tampoco él escapará

al sino de los dioses y habrá de alzar la

quijada del asno contra los cazadores que

cortaron la lengua a los perros e hicieron

de sus sembrados cotos privados de batalla

 

R.P:   Hacer poesía es algo más que pasión y sentimiento, ¿Dónde se enmarca la poesía de Antonio Tello?

A.T: Mucha de la poesía que se hace actualmente es epidérmica porque está centrada en lo emocional antes que en el pensamiento y la imaginación. Los poetas actuales parecen estar más preocupados en emocionar para ganarse una parroquia de fieles y compartir con ella las circunstancias cotidianas que en explorar y conocer. Mi poesía en cierto modo desdeña la sentimentalidad romántica, pero no la pasión. La pasión es una de las formas de la voluntad y del deseo de superación, es, para decirlo siguiendo a Schopenhauer, el motor que mueve el mundo. Me he propuesto, aunque no sé si lo he conseguido, que mi poesía sea un eslabón más de la tradición poética. Conservo la oralidad y la musicalidad porque creo que también los sucesos y tribulaciones que embargan el espíritu son narrables del mismo modo como las noticias de los pueblos o las hazañas de sus héroes lo eran para aedas y juglares.

R.P: Hay un poema publicado en el blog de Claudia Ainchil, un poema tuyo “Odiseo” que empieza:

“Escribo.

Anudo palabras para conjurar el olvido.”

¿Qué te reporta la palabra?

A.T: Sí, ese poema pertenece a Sílabas de arena y expresa lo que es mi poética. La palabra es el sustento de nuestras vidas, porque ella no sólo define y significa el mundo que vivimos, sino que sienta las bases de la justicia y la convivencia entre los seres humanos. Si no fuera por la palabra el olvido se adueñaría de nuestras vidas y reinaría la impunidad, pero mantener esa idea significa conocer y “atravesar el laberinto de voces que brillan y mudan de sentido”

R.P: En el análisis de tu obra afirman que te sustentas en  la tradición literaria castellana en particular y anglosajona en general: Cervantes, Borges, Kafka, Camus o  Faulkner.  Tú has desarrollado congresos y conferencias  sobre la lengua y la literatura. En la actualidad  no se ve una base literaria en   lo clásico, muchos poetas tienen otros referentes más actuales o incluso un sustento más limitado, ¿es necesario volver a lo clásico? ¿Es necesario conocer o estudiar  a quienes nos han precedido con anterioridad, conocer la lengua, para ser buen escritor o poeta?

A.T:  Hace un momento dije que pretendía que mi poesía, mi obra en general, fuese un eslabón de la tradición. Creo que no se puede escribir en serio si no se conoce desde donde escribimos y si no se conoce la lengua. No se trata de que volvamos a los clásicos, sino de que nunca los dejemos para saber en todo momento hasta donde han llegado y avanzar ¿Podría haber escrito, por ejemplo De cómo llegó la nieve –mi primera novela- si no hubiese conocido el Mío Cid o El Quijote o En la noche yerma sin saber de T.S.Eliot, la Biblia o el Popol Vuh?

R.P: Para terminar, deseamos que tu nuevo proyecto literario sea un éxito,  y agradecerte de nuevo  el que nos hayas concedido esta entrevista. ¿Algún consejo, alguna sugerencia que quieras aportar a los lectores de PROVERSO?

A.T: Para dar consejos se necesita ser maestro y no sé si éste se vería con autoridad de darlos.

post image

FERNANDO AGUILÁ | LA MÚSICA HECHA VERSO

Por: Inma J. Ferrero


La revista PROVERSO ha tenido el gran placer de realizar una entrevista el director del “Parnaso español” Fernando Aguilá, el cual ha tenido la ambilidad de responder a nuestras preguntas.

Fernando Aguilá, fundador y director de EL PARNASO ESPAÑOL, está especializado en la interpretación del repertorio de los siglos XVII y XVIII. Fruto de este interés ha sido su labor como director de los grupos Il Modo Frigio y Camerata Antiqua, y su investigación sobre la práctica del bajo continuo sobre instrumentos de tecla en España, materializada en su trabajo Las Reglas Generales de Acompañar de José de Torres (ca.1670-1738), estudio y edición crítica de la edición de 1736 del emblemático tratado del gran compositor español.

Director y organista de formación, como intérprete se ha comprometido con la difusión del repertorio del barroco hispánico, colaborando habitualmente con diversos grupos especializados y habiendo ofrecido numerosos conciertos como solista. Compagina además una intensa actividad en el ámbito de la música coral con el estudio y la interpretación del repertorio histórico para tecla y la dirección vocal e instrumental. Como compositor ha obtenido varios premios (Premio Ángel Barrios de Composición, Premio Lacetània de Composición Coral o Premio de Composición Coral de la Federació de Cors de la Comunitat Valenciana, entre otros), y varias de sus obras han sido grabadas y retransmitidas por RNE y publicadas por diversas editoriales (EMEC, Piles). Recientemente ha obtenido el Premio Juan Bautista Comes de Composición Coral.

R.P: ¿Podrías darme una definición de la música barroca según tus palabras?

F.A: La música barroca es el elogio de la retórica. La práctica musical del periodo que hemos denominado “barroco” se relaciona de forma maravillosa con el resto de las manifestaciones artísticas de su época: la pintura, la escultura, la arquitectura, la literatura… Y en todas ellas, el gusto por el detalle es la norma, por lo que visualmente entiendo esta música, sobre todo a partir del primer tercio del siglo XVIII, como una artesanal filigrana, ya que la ornamentación es también una parte intrínseca de su lenguaje. Sin olvidar precisamente que la retórica, esencial en la literatura barroca, constituye en este periodo el basamento de su arte musical.

“la música barroca es el elogio de la retórica…”

R.P: ¿cuáles son la música y los periodos históricos que prefieres?

F.A: ¡Difícil elección! Como compositor e intérprete, el siglo XX es para mí un periodo realmente fascinante. Si existiera la posibilidad de viajar por el tiempo, no dudaría en visitar el París de principios de siglo, que sería maravilloso por todo lo que significó para los compositores de esa generación. Y claro está, el siglo XVIII español. Aunque nunca he ocultado mi fascinación por la polifonía renacentista, de la que en España podemos y debemos sentirnos realmente orgullosos, encuentro en el siglo XVIII un interesante punto de inflexión en la Historia que lo hace realmente interesante para todos aquellos a los que nos gusta bucear por ella. Concretamente en lo musical, el XVIII en España ha sido un siglo muy maltratado por los historiadores y los musicólogos hasta hace muy poco tiempo, llegando hasta nosotros de manera tan distorsionada que hacía poco o incluso nada apetecible su investigación. Afortunadamente, este panorama empezó a cambiar hace ya varias décadas, y hoy se nos presenta como lo que realmente fue: uno de los periodos más interesantes y fructíferos de la historia de la música española.

R.P: ¿Prefieres los instrumentos antiguos o actuales?

F.A: Hoy tenemos la posibilidad de interpretar la música del pasado con instrumentos históricos originales o bien con reconstrucciones de esos instrumentos, que es lo que la mayoría de los músicos historicistas hacen si no pueden disponer de los originales. Para mí, volver a la antigua práctica instrumental es esencial para entender la música de épocas pasadas, puesto que los compositores concibieron su música pensando en aquellos instrumentos, incluidas las limitaciones técnicas que con el paso del tiempo se fueron limando hasta llegar a nuestros perfeccionados instrumentos actuales. El estudio de tantos siglos de práctica musical tan diversa se acumula en el intérprete actual como una pátina de polvo que conviene limpiar a conciencia si queremos acercarnos a esa música sin prejuicios.

Hay otra elección, respetable sin duda, aunque no la comparta, que es la de interpretar la llamada “música antigua” en instrumentos modernos. Pero para mí es algo alejado de la esencia de esa música. Recuerdo que no hace mucho, una conocida editorial reeditó un cuaderno con obras de Cabezón en cuyo título rezaba el epígrafe “para piano”. ¡De lo anacrónico que resultó hasta me pareció poético! No obstante, la búsqueda del sonido original no dejará nunca de ser una quimera. Y no porque no nos hayan llegado instrumentos perfectamente conservados, que así ha sido, sino porque nuestros oídos ya no son los mismos que los que escucharon nacer aquellas obras.

R.P: ¿cómo interpretas las partituras de esta música? ¿Qué criterios crees que debe defender el intérprete actual de la música barroca?

F.A: La interpretación de la música del pasado ha de fundamentarse en un trabajo serio y riguroso, pero sin renunciar jamás a la fantasía. El estudio de las fuentes y el conocimiento exhaustivo de la práctica musical de la época no deben estar reñidos jamás con la imaginación musical, puesto que tanto para intérpretes y musicólogos la práctica científica y la artística están condenadas a entenderse. Y digo esto porque antes era bastante común que cada cual mantuviera su terreno a salvo de intrusiones. Así nos encontrábamos musicólogos con un paupérrimo conocimiento de la armonía y un letargo en su intuición musical de tal magnitud que eran incapaces, por ejemplo, de reconstruir un fragmento musical con la mínima coherencia o de corregir errores flagrantes en la copia de un bajo continuo, al igual que intérpretes con un conocimiento elemental y casi ridículo de la música que tenían entre manos. Por fortuna esto ha cambiado, y salvo muy contadas excepciones, tanto los musicólogos como los intérpretes (que lo habitual es que ya trabajen de manera conjunta) están respaldados por una sólida formación interdisciplinar que garantiza un resultado como mínimo satisfactorio en ambos terrenos, y que obviamente resultan indisolubles, puesto que la práctica musical “históricamente informada” (como gusta llamarla en el ámbito académico) es impensable sin el estudio de sus fuentes históricas, al igual que resultaría absurdo investigar y rescatar nueva música para que ésta acabara en un cajón. Y es ahí donde recae nuestra responsabilidad como intérpretes: darle forma a una música que, en muchos casos, es una mera consecución de pistas que sólo deja entrever lo mucho que se oculta entre sus notas. Conviene recordar que el intérprete actual de estas obras se enfrenta a una gran dificultad que se añade a todas las propias de su profesión: se ha perdido mucha información por el camino. Los músicos del siglo XVII, por poner un ejemplo, estaban acostumbrados a una serie de prácticas en la ornamentación, la articulación o el aire, que no era necesario plasmar por escrito, puesto que todos las conocían y practicaban. Y no sólo exigían conocimiento y destreza, sino también imaginación. Afortunadamente hoy disponemos de numerosas fuentes y documentos para reconstruir esta práctica.

“Pienso que todo crítico, ya sea musical, literario o crítico de arte, debe poseer dos cualidades indispensables: conocimiento y ecuanimidad…”

R.P: ¿Qué piensas de los críticos de la música barroca?

F.A: Desconfío de los críticos “especializados”, pues son aquellos en los que he observado un mayor uso de clichés en sus críticas. Pienso que todo crítico, ya sea musical, literario o crítico de arte, debe poseer dos cualidades indispensables: conocimiento y ecuanimidad. Puede resultar una obviedad, sin duda, pero la carencia de una de estas cualidades (o de ambas) puede convertir el difícil ejercicio de la crítica en un juego muy peligroso, como por desgracia hemos visto y seguiremos viendo en demasiadas ocasiones. El concierto, el cuadro o la novela son sólo la punta de un iceberg de horas, días e incluso años de trabajo y sacrificio que merecen el más profundo de los respetos. El mismo respeto, por supuesto, que merece la crítica musical ejercida con rigor y profesionalidad. A un crítico le exigiremos coherencia, por supuesto. Pero precisamente con esa misma coherencia deberemos afrontar una crítica que, buena o menos, siempre será beneficiosa.

R.P: ¿crees que está aumentando la demanda para este tipo de música?

F.A: Afortunadamente es un hecho. Hay un interés creciente, tanto por los músicos como por el público. Cada vez más conservatorios ofrecen especialidades de instrumentos antiguos, así como de canto histórico, y su demanda es asombrosa. No hace muchos años era casi obligatorio salir de España para formarse en la práctica histórica, y hoy se ha convertido en sólo una elección más. También el público, cada vez más formado e informado sobre el repertorio, se mantiene ávido de nuevas propuestas que enriquezcan su disfrute. Y es ahí donde la recuperación del patrimonio musical encuentra su razón de ser: músicos preparados para enfrentarse a él y un público entregado para su disfrute. Por ello, y a pesar del escaso apoyo institucional de propuestas como la nuestra, el panorama actual es muy alentador. E insisto, a pesar de las instituciones que deberían velar por ello.

R.P: ¿Cuáles son tus influencias en referencia a otros grupos u orquestas que tocan el mismo estilo?

F.A: La influencia que han ejercido los grupos más veteranos en los músicos más jóvenes es incuestionable. Una figura imprescindible en nuestro país ha sido la del maestro Emilio Moreno, que desde su doble faceta como docente e intérprete ha iluminado el camino de varias generaciones de músicos. El gran Jordi Savall, por supuesto, merece mención aparte. En nuestro caso, El Parnaso Español intenta continuar el trabajo que ya iniciaron en su día pioneros como el maestro Eduardo López Banzo, que desde Al Ayre Español ha llevado a cabo una espectacular labor de recuperación de autores de nuestro barroco tan importantes como Durón, Torres, Nebra, De la Puente o Iribarren, pues nuestro grupo nació con el objetivo prioritario de la recuperación del patrimonio musical español e iberoamericano. Aunque a cada conjunto le corresponde su propia personalidad, es muy beneficiosa la comunicación y la buena relación que existe hoy entre los colegas, enriqueciéndonos entre todos de las diferentes propuestas y aportaciones que cada cual realiza desde sus grupos. De esta forma, sólo en España ya nos encontramos con un deslumbrante panorama de orquestas y conjuntos importantísimo y cada vez más numeroso: la Orquesta Barroca de Sevilla, El Concierto Español, La Real Cámara, La Madrileña, La Danserye, La Galanía, Los Músicos de su Alteza, La Tempestad, Accademia del Piacere, Forma Antiqua, Los Afectos Diversos…, que unidos a grupos más jóvenes pero excelentes como Dolce Rima, Concerto 1700, L’ Apothéose, Lodi Musicali o Íliber Ensemble prometen un futuro alentador.

R.P: ¿cuáles son tus proyectos futuros?

F.A: Nuestro próximo CD estará dedicado a José de Torres, que merecía sin duda un monográfico de sus cantadas sacras, que son bellísimas. Es un precioso proyecto al que estamos dando ya los últimos retoques. En cuanto a nuevos programas, me hacen especial ilusión dos proyectos que estrenaremos este año. Uno será el estreno conjunto del Miserere de Antonio Literes y el Te Deum de José de Torres, dos obras espectaculares que haremos en colaboración con el Coro Tomás Luis de Victoria de Granada, la excelente formación vocal que dirige Pablo García Miran da, y que este año cumple su vigésimo aniversario. El otro proyecto, no menos fascinante, será la recuperación de la magnífica Ópera a 4 de Francisco Hernández Illana, una interesantísima obra que estrenaremos en mayo en el Festival de Música Antigua de Granada. Hernández Illana es uno de esos compositores injustamente olvidados que merecen urgentemente que se les restituya su lugar en la historia de la música española. Aprovecho para mencionar a los responsables de las transcripciones de estas obras: Raúl Angulo y Antoni Pons, dos excelentes musicólogos con los que colaboramos estrechamente. Ambos, responsables del proyecto Ars Hispana, realizan una titánica labor de investigación sin la cual no sería posible nuestro trabajo. Aprovecho desde aquí, una vez más, para agradecerles su encomiable esfuerzo por la recuperación de nuestro patrimonio musical.

R.P: algo que quieras decir para motivar a más público a escuchar y a descubrir este tipo de música que está renaciendo en las últimas décadas.

F.A: Que no sólo disfruten, sino que se arriesguen a conocer aquellos autores completamente desconocidos, pues en ellos descubrirán una música dispuesta a hacerles disfrutar del más fascinante viaje en el tiempo. Hoy tenemos en España un barroco más vivo que nunca. ¡Y grandes músicos deseando mostrarlo!


Para más información:

Web:

www.elparnasoespanol.com

Redes sociales:

www.facebook.com/elparnasoespanol

www.twitter.com/ParnasoEspanol

Canal de Youtube:

El Parnaso Español

post image

CARMEN MARTAGÓN ENRIQUE | RESPIRAR POESÍA

Por: Isabel Rezmo


Abrimos las puertas a una escritora que hace del relato y de la poesía su convicción.  Una fuerza arrolladora que surge de las entrañas y de una forma de ver la vida y de vivirla coherente, absoluta.

Ya decía Borges , “la poesía no son los libros en la biblioteca, la poesía es el encuentro del lector con el libro, la lectura del libro, el descubrimiento del libro…. otro momento trascendental es la concepción de la obra, el autor descubre su propia obra…”

Carmen Martagón (Huelva, 1968) Hace de la poesía y de la narrativa un encuentro.  Un encuentro con el lector, y hace de su obra un encuentro consigo misma. Porque ella crece y se hace en sus propias letras.   Una mujer visceral que  en la literatura, en su poesía  refleja, esa necesidad de recordarnos que debemos ser mejores, que debemos curar nuestras heridas, pero no olvidar. El olvido es el cáncer de la conciencia. Nos envenena poniéndonos delante una cortina de humo difícil de quitar. Así lo refleja con su familia, con su vida y en su forma de entender la literatura.

Licenciada en Psicología por la Universidad de Sevilla. Ha trabajado en Recursos Humanos desde 1.992. Mediadora Comunitaria y dedicada a tareas de elaboración-gestión de proyectos sociales y culturales.

VApasionada de la lectura y la escritura desde pequeña, participa con cuentos, relatos, poemas y cartas en diversas revistas y publicaciones relacionadas con la cultura. Desde 2005 ha venido publicando en varias antologías: Mujeres en la Historia 3 y Casa de Fieras de M.A.R. Editor, Encuentro Internacional de Poesía de Úbeda, El mundo en Cincuenta Palabras, Poetas de Huelva por la Paz, Huelva es verso, un Año de Palabras o Bailemos palabras.

Ganadora del I Concurso de relatos cortos “Cortoletraje” de Pábilo Editorial, con su obra: Entretelas de papel. 2.017.

Segundo Premio en el I Concurso de Relatos Cortos de Intermón Oxfam Huelva “Refúgiate en la Solidaridad”, con su obra: Esperanza. 2.017.

Segundo premio en el XX Certamen de Relatos “Ulises” de El Viso del Alcor, con su obra: El maletín de Esperanza. 2018

En marzo de 2017 publicó su primer libro de relatos “Equipajes sin Nombre” de Apuleyo Editores.

En la actualidad, está en el proceso de creación de una novela y un poemario.

Hablaremos con ella de esos equipajes, de esos nombres que nos acompañan a lo largo de nuestra vida.  Equipajes que no tienen nombre porque son de todos, de cada uno de nosotros. Rebuscamos en el fondo de nuestra memoria como si se tratara de una búsqueda inoportuna, o desesperada. Viajes al fondo de nuestro corazón, de nuestra memoria. Ropa de usar o de tirar, de incomodidad, de trasiego, de rutina, del hoy del ahora, elementos que diversifican la lectura.

R.P: Buenas tardes Carmen.  ¿La vida es perder una y otra vez el equipaje? ¿De qué llenamos esos equipajes?

C.M: En la vida se pierde parte del equipaje y se acumula equipaje. Acumulamos vivencias, bajan y suben personas al trayecto de nuestro vivir. Leía hoy una frase que decía: El tren pasa cada día por nuestra vida, yo creo que vamos subidos en ese tren hasta el final del trayecto. El equipaje son las vivencias, las buenas, las menos buenas y las malas. Las cargamos como una maleta repleta de lo que vamos encontrando en el camino.

R.P: El significado que tiene la literatura para ti.

C.M: Para mí una forma del vivir diario. No hay una sola parte de mi vida que no esté unida a un libro, a un autor. De pequeña, en el colegio, recuerdo que me apasionaba escuchar al profesor de literatura hablar de las autoras como Emilia Pardo Bazán, Ana María Matute o Gloria Fuertes. Pensaba que, de mayor, quería ser como ellas. Me las imaginaba tras la máquina de escribir, tecleando sin parar o sobre el papel con una bonita caligrafía, escribiendo horas y horas.

R: En tu narrativa como en la poesía, se aprecia la intensidad suficiente para turbar al lector, romper sus expectativas. ¿Refleja tu verdadera personalidad?</OP

C.M: Yo creo que al escribir somos un poco nosotras. No sé si en lo que escribo soy un poco yo o muy yo. Es cierto que quienes me conocen dicen que, al principio de conocerme, soy seria. Creo que en el día a día, cuando se me conoce se rompe ese esquema. Me gusta sorprender, como me gusta conocer a los demás poco a poco, e irme sorprendiendo con lo que voy encontrando en las personas. No soy de monotonías.

R.P: ¿Cómo empezó en ti el deseo de escribir?

C.M: Creo que lo tuve toda la vida. Pero lo saqué a la luz en esa vorágine que cambió mi vida por completo. Una vez leí a alguien aquello de: “escribo para no morirme” y creo que hace siete años me ocurrió lo mismo. Tenía que seguir adelante y escribir me mantuvo en este mundo.

R.P: ¿Escritor o poeta que más te haya influido?

C.M: Don Antonio Machado, sin duda. Tengo un pequeño libro: poesías completas, que recopila gran parte de su poesía, leído y releído desde pequeña. Pero tengo debilidad por Federico García Lorca.

R.P: Dominas la narrativa y la poesía ¿Cuál de los dos géneros te ves más cómoda?

C.M: En la narrativa, especialmente en el relato. En poesía hago mis versos, pero me causa mucho respeto la poesía. Creo que es muy difícil plasmar sentimientos de forma breve, sin explicar, sin extenderse y llegar a la otra persona, para que se erice la piel, para provocar un suspiro, una lágrima, un recuerdo. Eso me parece un absoluto milagro de las palabras.

R.P: Has participado en numerosas antologías y encuentros, tertulias.  ¿Cómo valoras tu paso en estos años? ¿Cómo ves el mundo poético que te rodea?

C.M: Hablar de encuentros, para mí, es hablar de Úbeda. He participado desde el primer encuentro Internacional de Poesía de Úbeda y, para mí es el encuentro perfecto con la poesía. Las personas, el entorno, la calidad y la calidez que hacéis posible desde la organización. Todo eso me hace querer regresar. En ese encuentro descubres personas que se quedan en tu vida, magníficos escritores y magníficas escritoras, gente cercana y accesible que disfruta la poesía, que la siente y la entrega sin más…

Habitualmente me rodeo de gente que escribe, que se convierten en amigos y amigas o que ya lo eran. Trato de huir, ya me conoces, de quienes hacen de la poesía una competición de atril o escenario. Hay gente que escribe maravillosamente y que lo ofrece al lector sin pretensión. Por supuesto, los premios y reconocimientos nos gustan y apetecen, pero se trata de una competición que no pretende pisar, hacer sombra o dañar a la otra persona.

R.P: ¿Escribir es una rebelión personal?

C.M: Sí. Yo soy rebelde, no sé si porque el mundo me ha hecho así o porque va en mis genes. Soy poco conformista con las injusticias. La gente que escribe tiene que sacar del interior todo aquello que guarda y que lucha por salir. Yo no creo que tengamos un yo poético o escritor y un yo personal. Eso que ponemos en los versos, en los relatos, en las novelas somos nosotros o una parte de nosotros.

R.P: ¿Cómo te definirás en un verso?

C.M:  Ufff. Complicado me lo pones. Más que un verso, se me viene a la cabeza una frase de Maya Angelou que dice: “Lo hiciste lo mejor que sabías. Ahora que sabes más, lo harás mejor”.

Si me pides un verso, me encanta ese de Antonio Gala que dice: “Eres la única rosa en la que caben todas las primaveras” De su poema “Nadie mojaba el aire”. Con ese verso hice uno de mis primeros poemas, hace siete u ocho años, cuando me recompuso el cuerpo la escritura.

R.P:  Para despedirte que te gustaría destacar.

C.M: Daros las gracias por permitirme asomar a Proverso, por el cariño con el que siempre me tratáis a mí y a mis letras. Animar a la gente a leer poesía, a empaparse de versos. Animar a leer, en general. Quienes escribimos, sin alguien al otro lado, no somos más que un puñado de letras…

R.P: Muchas gracias por tu tiempo y asomarte a esta casa.

C.M: A ti por tu tiempo y tu cariño. A Proverso por la oportunidad para con las letras.

(Imágenes: Rocío Escudero)

post image

TOMÁS SÁNCHEZ RUBIO, LOURDES PÁEZ | LAS GOTAS NECESARIAS

Por: Isabel Rezmo


La entrevista de este mes tiene como protagonistas a dos seres especiales, que el amor y la literatura ha unido, ensamblando sus palabras y sobre todo coincidiendo ambos en una manera semejante de sentir la vida y de vivir los sentimientos. La literatura tiene la capacidad de acercar y de hacerte sentir afín a seres que aman lo que hacen y que disfrutan comunicándolo.

Acaban de publicar su primera obra a cuatro manos, o más bien a dos voces, Cien mil gotas de lluvia, un libro de relatos.

Tomás Sánchez Rubio, colaborador de esta casa, y Lourdes Páez son los autores y hemos querido hablar con ellos y presentarlos a nuestros lectores de PROVERSO.

Tomás Sánchez Rubio nace en Sevilla el 13 de diciembre de 1964. Es Licenciado en Filología Clásica, Licenciado en Geografía e Historia y Licenciado en Ciencias Políticas. Ejerce como Profesor de Lengua castellana y Literatura en un instituto de Sevilla.

Es miembro de la Asociación Colegial de Escritores, de la institución literaria Noches del Baratillo y del Grupo Poético Busilis Escritores.

Tiene publicados los poemarios Vivir sin tregua (2001), Árboles de esperanza (2015) y Llegó el ayer (2017); así como el libro de microcuentos Retazos (2016). Colabora habitualmente en revistas literarias, como Proverso o Hebra.

Ha ganado diversos premios. Entre los últimos, se cuentan el Primer Premio en el II Certamen de Poesía “López de Ayala”, de Guadalcanal (2017); así como el Primer Premio en el XXII Certamen de Poesía “José María de los Santos”, de El Viso del Alcor (2018).

Lourdes Páez Morales nace en Sevilla el 7 de marzo de 1977, es Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla. Desde 2002 ha desempeñado distintos puestos técnicos en museos −el Museo Arqueológico de Córdoba, el Museo de Almería− y en los servicios centrales de la Consejería de Cultura. Actualmente trabaja en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, donde desarrolla dos pasiones: investigar y comunicar a través de las RRSS. Por su trabajo, escribe sobre Arte en catálogos, revistas, congresos y RRSS. Colaboradora habitual de la revista literaria Hebra. Miembro de la institución literaria Noches del Baratillo. Ha sido finalista en el I Certamen Literario Ediciones Negras, con su relato de terror La piscina.

RP: Buenas tardes. Es un placer que os asoméis a PROVERSO como coautores de vuestro primer libro conjunto, Cien mil gotas de lluvia. ¿Cómo nace la idea de escribirlo?

TS: Hace tiempo que deseábamos realizar algo juntos. A mí se me apetecía volver al relato; por otro lado, Lourdes es una persona de gran imaginación y muy detallista en la escritura. Debía dar a conocer esa faceta suya narrativa. Ha sido una experiencia muy satisfactoria y también divertida. Junto a dieciocho relatos de ella, y diecinueve míos, hay cuatro firmados por ambos, hechos realmente “a dos voces”.

LP: Para mí ha sido un reto. La propuesta de Tomás de escribir un libro de microrrelatos juntos me parecía osada. Yo estoy acostumbrada a escribir sobre arte, pero no me planteaba escribir una obra así. Tomás, autor de un precioso libro llamado Retazos, también de pequeños relatos, conocía un pequeño anecdotario familiar que llevo escribiendo desde hace más de una década, con pequeñas historias, y pensó que no me iba mal este género. Tras un pequeño rodaje publicando microcuentos en una revista digital, decidimos sentarnos a darle forma a este Cien mil gotas de lluvia.

RP: Tomás, vienes compaginando la poesía y el relato, ¿En cuál de los dos te mueves con mayor facilidad? Para Lourdes es su primera inclusión en la publicación de un libro ¿Qué sensaciones te deja la experiencia?

TS: Cuando comencé a escribir, a edad muy temprana, lo que intentaba escribir eran historias, cuentos sobre todo de terror -con desigual fortuna…-, pues se trataba de mi género favorito. Leía mucho y era muy imaginativo. A raíz del conocimiento de los textos de Gonzalo de Berceo, Espronceda, Bécquer, Salinas, y sobre todo Blas de Otero, entré en la poesía. Ahora vuelvo al relato; sin embargo, donde más cómodo me siento es en la poesía: me da libertad, me siento más yo mismo.

LP: Como ya he comentado anteriormente, escribo profesionalmente desde hace casi dos décadas en catálogos de exposiciones y revistas especializadas en arte, así que no he sentido ese vértigo especial que pueda advertir quien ve por primera vez su nombre impreso en papel… No obstante, he de decir que Cien mil gotas de lluvia es un proyecto muy personal. Tiene un cariz totalmente distinto. En él, particularmente, me he podido desprender del corsé que requiere el mundo académico para ser completamente yo. Narro historias en la mayor parte de los casos con mucho trasfondo de vivencias propias, y esa libertad me hace sentir muy cómoda.

RP: ¿Creéis que el relato supone una mirada mucho más objetiva que la propia poesía, o tiene también su punto emocional? ¿Hasta qué punto ambas pueden ir unidas?

TS: Efectivamente, pienso que el relato permite revestirte de otros ropajes, ponerte en la piel de otras personas, contar con mayor objetividad la realidad de tu entorno. La poesía, en cambio, supone mostrar tu ser más íntimo, tus emociones, sentimientos, evocaciones… algo que para mí es una necesidad vital.

LP: El relato no tiene necesariamente que ser más objetivo que la poesía. De hecho, la narrativa permite crear todos los mundos que abarque la imaginación. Personalmente pienso que la objetividad depende más del autor que del propio género literario.

RP: ¿Cómo veis la actualidad literaria en general y la poesía en particular?

TS: Existe una gran explosión de creatividad en nuestra sociedad; las redes sociales han contribuido a que personas que de otro modo no hubieran llegado al mundo literario, puedan expresar ese mundo interior, esa visión propia de las cosas, y compartir sus escritos con otras de igual sensibilidad. Sin embargo, a veces pienso que no todo lo que se publica necesariamente es literatura. Quizás el tiempo se encargue de discernir.

LP: La actualidad literaria es riquísima. Al igual que el momento en que vivimos, creo que no hay corrientes ni estilos definidos… Al igual que considero que ocurre en el ámbito artístico. La velocidad a la que circula la información y la disponibilidad inmediata de recursos ilimitados a través de internet facilita a cualquier persona de cualquier parte admirar o seguir el estilo de alguien actual o de hace siglos. No creo que vayan a existir más “generaciones” tal y como se daban hasta mediados del siglo XX, en tanto que autores con un sensibilidad poética semejante. Hoy cada cual quiere tener su estilo propio, y sus fuentes son incontables.

RP: ¿Demasiados poetas? ¿Demasiados escritores?

TS: Es posible, pero todos sabemos que escribir es un ejercicio terapéutico en muchos casos, y siempre saludable, desde luego; en esta sociedad en que nos desenvolvemos, el hablar de nosotros mismos con los demás a través de la escritura se ha convertido a veces en una necesidad; no obstante, pienso que hay que lograr expresar las ideas con claridad, con ingenio al mismo tiempo; la riqueza en las imágenes, el vocabulario, la corrección son necesarias en el lenguaje realmente literario.

RP: Lourdes, por tu trabajo vienes del mundo del arte ¿cómo influye en tu día a día? ¿Crees que en la actualidad estamos perdiendo la oportunidad de “mirar” o “leer” a través de sus ojos?

LP: El arte me cambió la mirada, ya que desarrolló mi capacidad para disfrutar de lo bello de la vida. La poesía, que tan bien tú y Tomás cultiváis, tiene mucho de eso, de búsqueda de la belleza… pero con otro medio: la palabra. Esta sociedad es muy insensible, desgraciadamente, a la poesía, y lo es al arte. Hay mucha impostura en el consumo de ambas… Ojalá los libros de poesía estuvieran en lo más alto de la lista de ventas… Y ojalá del arte no se consumieran solo los blockbusters; pero eso sería una utopía.

RP: ¿Qué escritores han influido más en vuestra forma de entender la literatura?

TS: Indudablemente, en poesía, la firmeza y la “vida” de Blas de Otero; las imágenes de Salinas… Son muchos los autores que me influyeron, pero entre los contemporáneos, me quedo con estos dos.

LP: En narrativa me gustan los realistas y su derivación naturalista. En este sentido he de destacar a Émile Zola, por su Germinal. No he leído nada que supere la manera de narrar el olor a grisú y la desesperación del pueblo.

RP: Volvamos a Cien mil gotas de lluvia. ¿A qué se va a enfrentar el lector?

TS/LP: A un conjunto de relatos que tocan temas muy variados, entre los que destacan asuntos derivados de esta sociedad en la que vivimos, como la soledad, la pérdida de la memoria o el maltrato. Por otra parte, son continuas las referencias a los recuerdos de la niñez.

RP: ¿Tenéis pensado nuevos proyectos a corto/largo plazo?

TS/LP: Sí, pero aún sería prematuro hablar de ellos.

RP: Para finalizar, ¿ hay algo que queráis destacar o sugerir a los lectores de PROVERSO?

TS/LP: Creemos que se van a divertir unas veces, otras a emocionar con nuestras historias. Son la vida misma.

post image

MARIO GIOVANNI VALTER CALISI | LA POESIA DEL SUONO

Da: Inma J. Ferrero


La rivista PROVERSO, ha il piacere di intervistare il pianista, compositore, direttore d’orchestra Mario Giovanni Valter Calisi, nel mese di novembre.

Mario Giovanni Valter Calisi, nato ad Aosta nel 1959, è pianista, compositore, direttore d’orchestra, ricercatore scientifico (fondatore della Biosonologia Sistemica Computazionale®) nonché didatta.

Allievo amatissimo di Carlo Vidusso e di Aldo Ciccolini, dai quali ha appreso l’arte d’infondere sicurezza e musicalità agli alunni, altresì stimato dal celebre Arturo Benedetti Michelangeli del quale è detentore di un “gran coda” che gli venne appositamente costruito, Calisi si prodiga da sempre nel tendere una mano amica a tutti i giovani musicisti di talento aiutandoli con autorevolezza a inserirsi in un circuito concertistico mondiale, in ossequio a quegli ideali d’Arte che il M° Ciccolini stesso gli affidò quale unico custode della propria eredità artistica ed etica.

Colpito alla fine degli anni ’90 da una particolarissima forma di neuromiotonia altamente invalidante, ha rifiutato da subito l’uso di tutori e artifici meccanici per non volersi tramutare in un “caso”, ovvero in oggetto di pietismo e sfruttamento da parte dei media. Donata la sedia a rotelle a un convalescenziario, lottando con le unghie e coi denti s’è imposto una rigorosissima disciplina che, nonostante l’estenuante dolore fisico e le tante privazioni con le quali ancor oggi deve convivere, gli ha permesso di riprendere appieno tutte le sue attività musicali e scientifiche. “Solo l’arte ci può ripagare d’ogni sofferenza” ama ripetersi il Maestro! Vincitore assoluto del concorso nazionale per il ruolo di Direttore Artistico e Didattico della storica “ISTITUZIONE MUSICATEATRO” di Moncalieri (TO), in brevissimo tempo le ha saputo infondere nuova forza e vigore tali da renderla una svettante realtà sulla sommità dell’istruzione musicale in Europa. Titolare di cattedra al Conservatorio Statale di Musica I.S.S.M. “G. VERDI” di Milano, nonostante l’oneroso impegno dedicato alla formazione continua instancabilmente ad occuparsi di molteplici attività a latere che possano donare un futuro meno ordinario alle giovani promesse, e quindi: è ideatore e promotore di importanti rassegne musicali e culturali tra le quali “AOSTA CLASSICA VIVA” e la Stagione Concertistica “ENVIE DE MUSIQUE” di Friburgo (CH); docente preparatore e direttore della “Verdi World Music Pop Symphony Orchestra” del Conservatorio di Milano; fondatore dell’Orchestra Sinfonica “I SOLISTI EUROPEI” dove tuttora mantiene una collaborazione costante. Impegnato attivamente nella promozione culturale e nella analisi e compilazione dei programmi del Fondo Sociale Europeo, è altresì Direttore del Laboratorio di ricerca e composizione musicale psicosensoriale dell’Istituto IRP-AIAC di Ginevra (CH).

“…Interpretare è studio e coerenza del e al testo scritto…”

R.P: Perché hai scelto proprio il pianoforte, e non un altro strumento?

M.G.V.C: Il pianoforte era già presente in casa dei miei genitori. Mio padre si dilettava a suonarlo. Ricordo che sin da piccino ero affascinato dai suoni della musica e il pianoforte mi suscitava il senso della completezza. Ovviamente amavo e amo ogni strumento musicale che genera suono. La magia del suono mi ha da sempre affascinato.

R.P: Cosa ti interessa della musica?

M.G.V.C: La musica è linguaggio quindi comunicazione sottile e arguta che si estende ed espande oltre le parole.

R.P: Che differenza c’è per te tra il suonare e l’interpretare?

M.G.V.C: Suonare è gioco e piacevole edonismo. Interpretare è studio e coerenza del e al testo scritto senza nulla lasciare al caso. L’interprete è colui che è assolutamente fedele al testo vergato dal compositore.

“…il pianoforte mi suscitava il senso della completezza.”

R.P: Come prepari la lista delle opere per un concerto?

M.G.V.C: Premetto che è fondamentale possedere un grande repertorio. I programmi, spesso commissionati dalle agenzie o dalle società da concerto, non sempre offrono la possibilità di auto programmarsi.

Personalmente amo i programmi storico-itineranti e poliedrici volti al fare ascoltare musiche di epoche differenti: un vero viaggio nell’Universo sonoro-musicale dell’Uomo attraverso i secoli.

R.P: Come studi e cosa approfondisci in una composizione?

M.G.V.C: L’approccio storico-analitico-compositivo è essenziale per lo studio di una composizione. Come dicevo precedentemente la musica è linguaggio quindi il compositore si avvale dei suoni per esprimere il suo mondo interiore. Ovviamente gli stimoli esterni della quotidianità conducono il compositore nel porre accenti derivati dal mondo esterno. Ogni nota scritta sul pentagramma è vita o meglio “vita reale” dell’Uomo compositore

R.P: Dedichi molto tempo allo studio, della tecnica?

M.G.V.C: La radice di “tecnica” è “téchne”, la parola che in greco antico significa arte, racchiude in sé un significato più vasto e più complesso del termine moderno “arte”, che richiama più precisamente al concetto filosofico di edonismo. Partendo da questo principio dedico il mio studio al fine di raggiungere l’obiettivo essenziale: Musica = Arte; Arte = Musica.

R.P: Ci sono compositori verso cui senti un’affinità maggiore?

M.G.V.C: Amo tutta la Musica in quanto “Versus” di nobile intellighèntzia quindi non trovo affinità ma solo fascino assoluto.

R.P: Da dove bisogna partire per avvicinarsi alla musica di oggi?

M.G.V.C: Penso che la detta “Musica d’Oggi” debba essere ascoltata con molta attenzione attraverso un costante avvicinamento educativo-uditivo. Solo in questo modo, a mio modesto avviso, si può entrare in relazione con i nuovi linguaggi sonori.

R.P: Qual è la tua visione sulla relazione tra l’interprete e il pubblico?

M.G.V.C: Relazione e condivisione sono parole chiavi quando interprete e pubblico diventano un tutt’uno.

R.P: Sei d’accordo sul metodo attuale per l’insegnamento della musica?

M.G.V.C: Ritengo che ogni approccio e metodologia didattica siano efficaci nel trasmettere la conoscenza purchè alimentati dal desiderio di apprendere e insegnare con profondo senso di responsabilità, umiltà e condivisione.

“…la detta “Musica d’Oggi” debba essere ascoltata con molta attenzione attraverso un costante avvicinamento educativo-uditivo…”

R.P: Secondo il tuo punto di vista, cosa diresti ai giovani che iniziano ad apprendere la musica?

M.G.V.C: Innanzitutto ringrazio i giovani che spontaneamente si avvicinano alla musica; loro sono i futuri depositari di quest’Arte meravigliosa.

Direi loro semplicemente di non arrendersi mai di fronte alle difficoltà bensì di essere coraggiosi e fieri di poter apprenderla e condividerla in quanto la Musica è in ognuno di noi.

 

 

post image

JUAN DURÁN | EL DISCURSO SONORO

Por: Inma J. Ferrero


La revista PROVERSO ha tenido el placer de entrevistar al compositor Juan Durán, autor de obras de música de cámara, vocal, sinfónica e escénica, además de arranxos e orquestaciones de música galega. Ha sido Premio da Cultura Gallega en 2013 y Premio Reina Sofía de Composición en 2018.

R.P: ¿Cómo empezaste con la música, existe alguna tradición en tu familia?

J.D: La música está en mí desde siempre. Mis padres se conocieron en un teatro en Vigo haciendo zarzuela. Mis hermanos son todos músicos. Nunca supe hacer otra cosa.

R.P: ¿Qué hizo que te decantaras por el piano como instrumento y más tarde por la composición?

J.D: Inicialmente quería ser cantante como mi padre. Durante la espera para la muda de voz, en la adolescencia, empecé mis estudios reglados de piano, armonía, etc. Ahí encontré una vía de expresión para mis emociones que me satisfizo más que el canto lírico.

“Enfrentarse hoy a una obra nueva, nacida en pleno siglo XXI, es tanto para el compositor como para el público una incógnita respecto de su resultado sonoro.”

R.P: ¿Qué concepción tienes de la relación entre el músico y el instrumento?

J.D: Para el compositor el instrumento es sólo un medio, una herramienta que ayuda en el proceso de creación. Mi relación con el piano es de esa índole. No obstante, a veces tengo desarrollado cierta actividad como pianista acompañando mi música vocal.

R.P: ¿Sientes una gran responsabilidad a la hora de escribir una obra nueva?

J.D: Sin duda. Siempre me pregunto qué puede aportar mi música en un tiempo donde todas las estéticas compositivias parecen agotadas. En 1951, Arthur Honegger en su libro Je Suis Compositeur, anunciaba el fin de un tipo de música que todavía algunos seguimos practicando. Escribo por necesidad vital, sólo para comunicarme con el mundo que me rodea. Y trato de ser fiel a mí mismo, a lo que quiero decir.

R.P: ¿Crees que para la comunicación en una obra musical es necesario que haya elementos que sea fácilmente distinguibles, como una melodía o un patrón que se repita?

J.D: Mi formación es académica, sólida tras el paso muchos años por el conservatorio y, en consecuencia, mis herramientas son las de la tradición. En ese sentido, nunca he abandonado los referentes que consideramos imprescindibles para expresar nuestro discurso sonoro: ritmo, melodía, armonía, color… El público necesita referencias, asideros donde poder anclarse durante la escucha de la obra. De otro modo, se siente perdido a lo largo de una abstracción sonora que muchas veces resulta demasiado exigente.

R.P: Muchos compositores actuales escriben música para músicos, ¿Es quizás una música comparativamente mucho más complicada que la que escribían Mozart o Beethoven en su época?

J.D: Por supuesto que hoy es mucho más difícil que en la época del clasicismo. Mozart o Beethoven no tenían que cuestionarse el lenguaje en el que se expresaban. Hoy el compositor tiene ante sí, y especialmente detrás de él, todo un mundo de estilos tan interesantes como disímiles entre ellos. Enfrentarse hoy a una obra nueva, nacida en pleno siglo XXI, es tanto para el compositor como para el público una incógnita respecto de su resultado sonoro. La vanguardia, tal y como se entendía hace medio siglo, ha desaparecido. Todavía la inmensa mayoría del público no ha asimilado obras que nacieron hace cincuenta años. Tengo una visión muy pesimista sobre este asunto, aunque no por ello voy a dejar de hacer mi propia música.

“Las políticas culturales deberían estudiar estrategias que permitieran la regeneración de los futuros consumidores de música.”

R.P: En tu opinión ¿Crees que existe un desapego de la sociedad con la música de hoy día?

J.D: Absolutamente. Tanto es así que un intelectual que está “a la última” en literatura y que asiste con interés a exposiciones plásticas innovadoras, una persona “culta” en suma, demuestra una ignorancia casi absoluta por las manifestaciones musicales en el ámbito de la llamada música clásica o culta. Es más que probable que esté leyendo a Kundera, visitando una retrospectiva de Tapies, asistiendo a un estreno de Polanski y sin embargo sus gustos musicales se orienten a una música de consumo. Algo falla, indudablemente.

R.P: ¿Crees que actualmente la música clásica tiene influencia en España? ¿Qué podría mejorar en nuestro país con respecto a ella?

J.D: Sólo nos queda pensar en la educación de nuestros jóvenes como la única medida que pueda hacer que esto mejore. Hay que buscar nuevos públicos. Las políticas culturales deberían estudiar estrategias que permitieran la regeneración de los futuros consumidores de música. No hay más que ver la edad media de nuestro público. Cuando voy a un museo a contemplar lo que se hacía hace quinientos años veo jóvenes interesados. Eso no ocurre cuando voy a un concierto donde se interpreta música del siglo XIX. Piense que un alumno que termina el bachillerato es capaz de hacer un comentario de texto sobre un poema de Machado o sobre un cuadro de Velázquez. ¿Por qué no puede hacerlo sobre una composición de Manuel de Falla.

R.P: ¿Qué piensas del actual programa de estudios de música en España?

J.D: Pienso que en los últimos cuarenta años, desde que yo era un estudiante a hoy en día, se ha avanzado muchísimo. Nada tiene que ver lo que era un conservatorio de entonces con toda la oferta educativa que existe actualmente. Sin embargo, creo que en la enseñanza general (ESO y BAC) debemos ser más exigentes con la formación musical.

R.P: ¿Qué le dirías a los jóvenes que se acercan a la música clásica por primera vez?

J.D: Les diría que no tengan miedo. Que acercarse a una obra sinfónica nueva de media hora de duración es siempre difícil para todos pues exige de una gran concentración, pero que a cambio, cada vez que la escuchen una y otra vez se irán familiarizando con ella hasta llegar a gustarla y desearla nuevamente. No se trata de “entender”, se trata de disfrutar. Eso sí: es importante ir poco a poco y no tirarse de cabeza a la Tercera de Mahler. Yo recomendaría empezar por Star wars de John Williams, de ahí seguir por Los Planetas de Holst y terminar con la Obertura 1812 de Tchaikovsky. Sin saberlo, habrán recorrido un siglo de música de un modo que puedan asimilar. Después ya llegaríamos a Beethoven con más facilidad.

This site is protected by wp-copyrightpro.com

error: Content is protected !!