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GUSTAV KLIMT | MÁS ALLÁ DE “El BESO”

Por: Isabel Rezmo


Se cumplen cien años de la muerte de Gustav Klimt. Uno de los mayores exponentes del simbolismo y su obra “El beso” es una de las piezas más icónicas de la historia del arte. A pesar de que “El beso” es su obra más conocida, Klimt tuvo una prolífica carrera en la que recurrió al desnudo femenino como fuente de inspiración.

Pocos conocen su rostro, su imagen ha sido siempre representada a través de su arte. Aquellos que han escrito sobre él afirman que la tarea de relatar la vida de este artista es terriblemente complicada, por la carencia de documentos. Algunos argumentarán que la falta de información sobre Klimt no tiene importancia: su arte habla por él.

No era aficionado a las palabras. Raramente hablaba de su obra, nunca describía sus intenciones artísticas, no llevaba un diario y escribió pocas cartas. Prefería comunicarse con la gente por teléfono.

Como esta descripción existen muchas otras que intentan darle forma al pensamiento del artista pero, además de su obra pictórica, Klimt escribió un pequeño texto que se titula “Comentario sobre un autorretrato inexistente”, donde habla de lo “poco interesado” que está en sí mismo:

“Estoy convencido de que no soy una persona particularmente interesante. Soy un pintor que pinta día tras día desde la mañana hasta la noche (…) Quien quiera saber algo de mí debe observar atentamente mis cuadros y tratar de ver en ellos lo que soy y lo que quiero hacer”.

Se entregó a su trabajo, despreocupado por las opiniones que los demás tuvieran sobre su obra y más aún sobre su persona: “Temprano todas las mañanas desayunaba en el Café Tívoli en Schönbrunn (Austria), desde donde tomaba un carruaje hasta su estudio. Allí trabajaba en compañía de muchos gatos y varias modelos (…) Nunca se tomó un descanso para almorzar”. Así describe Whitford en su libro, un día en el rutina de Klimt

Fue un artista incomprendido, polémico. En mayo de 1945, algunas de sus pinturas fueron destruidas por las SS. Los nazis calificaron sus obras al igual que la producción de otros «artistas prohibidos», de «escandalosas», «pornográficas» y contrarias al régimen, por lo que debían desaparecer.

Proveso se asoma a la mirada de Gustav Klimt, más allá del beso, más allá de la mirada de un artista cuya poesía se escribe dentro de los márgenes del lienzo.

BIOGRAFÍA

Nació en la época dorada del Imperio austrohúngaro (la edad de oro de la seguridad burguesa), que cuidaba ante todo a sus artistas. Hijo de un grabador, Gustav Klimt nació el 14 de julio de 1862, en Baumgarten, cerca de Viena.

En 1876 ingresó en las clases de pintura del profesor Julius Viktor Berger en la escuela de artes y artesanías. Su formación terminó en 1883 y fundó en el mismo año el «Künstlercompagnie» (una compañía de artistas) que comprendía, además de él, su hermano Ernst Klimt y Franz Matsch. En 1886, a Burgtheater, el estilo de Gustav Klimt comienza a diferenciarse del de su hermano y Matsch, y del academicismo. En 1888 recibió la Medalla de Oro de la Orden de Mérito de manos del Emperador Francisco José I de Austria por su trabajo en los murales del Burgtheater de Viena y viajó a Cracovia, Trieste, Venecia y Munich.

Nunca se casó, pero tuvo bastantes hijos (al menos 14). Las mujeres (preferiblemente pelirrojas) eran musas, amantes y catalizadores del simbolismo de Klimt desde damas de la alta sociedad a prostitutas: símbolos de la vida y de la muerte; amenazantes y seductoras al mismo tiempo (las conocidas como femmes fatales).

En este sentido su obra se calificó de «pornográfica» por su lenguaje abiertamente sexual. Por esa época, por cierto, andaba el Dr. Freud por Viena. En su vida privada vestía con sandalias y túnica.

Algunos años después de la muerte de su padre y de su hermano en 1892, Gustav Klimt fundó en 1897 con Joseph Maria Olbrich y Josef Hoffmann el «Wiener Secession» (Secesión de Viena), de la que fue el líder y presentó su primera exposición un año más tarde. Sin embargo, el grupo de Klimt se retiró de la Wiener Secession en 1905. Un año más tarde, creó la Federación Austriaca de los artistas, de la que fue presidente. Realizó entonces viajes a Bruselas, Londres y Florencia. En 1907 presentó sus primeros dibujos eróticos.

En 1915 murió su madre, Anna. Tres años más tarde, tras haber pasado un infarto, una neumonía, y la llamada gripe española, Klimt falleció a causa de un derrame, unos meses antes del colapso del Imperio Austrohúngaro, siendo enterrado en el cementerio vienés de Hietzing, el 6 de febrero de 1918 a los 55 años, dejando un legado sólido en su sello.

ETAPA DORADA Y ÉXITO DE CRÍTICA

Antes de cumplir los 30, Klimt era ya uno de los artistas más prestigiosos de Viena pero a finales de siglo entra en la Secesión (el modernismo vienés) muy interesada en todas las disciplinas creativas europeas y muy hostil con el arte académico oficial. Por ello perdería cierta seguridad económica. Unió las diversas corrientes del Judentstil e hizo la síntesis entre lo figurativo y lo ornamental en un estilo hecho de colores lisos que suscitaban en el espectador un efecto sensual y llamativo.

Su pintura es extremadamente ornamental: abunda el oro propio del arte bizantino (era hijo de un grabador de oro), los motivos geométricos y la sensualidad con un exquisito equilibrio entre líneas curvas y rectas. Las obras más notables realizadas en esta etapa fueron sin embargo el Retrato de Adele Bloch-Bauer I (1907) y El beso (1907-1908).

Paralelamente, Klimt realizó retratos de diversas damas de la alta sociedad vienesa, normalmente envueltas en pieles. Atraídos por su gran fama, algunos clientes que acudían a su casa solían descubrir que Klimt podía permitirse ser muy selectivo antes de aceptar un encargo.

Una vez admitido un encargo, el artista iniciaba su particular método de trabajo, tras largas meditaciones y aún más prolongadas sesiones de posado de modelos. La naturaleza abiertamente erótica de sus obras solía verse «suavizada» por un enfoque alegórico, o simbólico, que la hacía de algún modo más admisible para la pacata opinión pública de la burguesía vienesa. Klimt nunca destacó por su carácter teórico. No escribió apenas nada sobre su visión artística o sus métodos. Del mismo modo, nunca llevó un diario, y su correspondencia se limita a algunas postales enviadas a Emilie Flöge. Esta diseñadora de modas y empresaria era musa y compañera de Klimt 12 años mayor que él, vivieron juntos durante dos décadas aunque nunca se casaron.

Los temas principales que inspiraron sus cuadros son: sexualidad, amor y muerte. El valor de las obras queda patente al ver los precios que han alcanzado en el mercado, por ejemplo, el retrato de Adele Bloch-Bauer pintado en 1907, fue adquirido por 135 millones de dólares por el Museo neoyorquino Neue Galerie en 2006.

Provocador y lleno de turbadora energía, su Nuda Veritas (Verdad desnuda), suponía un paso adelante en su estética personal, pero también constituía una declaración de principios, casi un desafío, dirigido principalmente a los críticos de su obra más conservadores: El crudo desnudo frontal de una mujer, sosteniendo un alegórico “espejo de la verdad”, iba coronado con una conocida sentencia de Schiller:

“Si no puedes agradar a todos con tus méritos y tu arte, agrada a pocos. Agradar a muchos es malo.”

Intelectualmente cercano a un ideario claramente romántico, practicó el desnudo femenino como tema más recurrente, así sus fuentes de inspiración fueron la sexualidad femenina recorriendo el ciclo de la vida en todas sus etapas: procreación, gestación, infancia, juventud y vejez, salud y hermosura, enfermedad y muerte.

Fue un pintor enérgico y arrebatado, su propia familia comentaba sorprendida sobre su dedicación:

“Cada noche venía a casa, tomaba la cena en silencio y se iba a la cama… Cuando había descansado, retomaba con tal ímpetu el trabajo que a menudo pensábamos que las llamas de su genialidad lo consumirían vivo…”.

En 1894 recibió el encargo de crear tres pinturas para decorar el techo del Aula Magna de la Universidad de Viena, que estuvieron inacabadas hasta el fin de siglo, estas tres obras “Filosofía”, “Medicina” y “Jurisprudencia”; fueron muy criticadas por ser tremendamente radicales y por su enfoque y representación, que algunos consideraron tildaron de “pornográfica”, en ellas adaptaba la forma clásica de la alegoría y su simbolismo convencional, dándole forma con su propio lenguaje plástico, explícitamente sexual y de matices provocativos. El clamor fue general, protestaron políticos, pero también personalidades relacionadas con el mundo del arte y la moral pública. La universidad decidió finalmente no colocar las obras de Klimt, y éste no volvería a admitir encargos a partir de entonces. Por desgracia las tres obras fueron destruidas por las SS durante su retirada, en mayo de 1945.

Sus fuentes de inspiración fueron la sexualidad femenina recorriendo el ciclo de la vida en todas sus etapas: procreación, gestación, infancia, juventud y vejez, salud y hermosura, enfermedad y muerte.

Estilísticamente, los paisajes realizados en aquella temporada se caracterizan por el mismo refinado diseño ornamental y por un enfático uso de motivos compositivos. El espacio pictórico aparece como aplanado de un modo tan rotundo que algunos críticos han señalado la posibilidad de que los pintase sirviéndose de algún tipo de catalejo, siendo tan personales como sus figuras y retratos.

Sus mayores trabajos incluyen pinturas, murales, bocetos y otros objetos de arte, muchos de los cuales se encuentras en distintos museos vieneses.

Toda su obra está dotada de una intensa energía sensual, que se refleja claramente en sus numerosos apuntes y esbozos a lápiz, de alguna forma herederos de la tradición de dibujos eróticos de Rodin e Ingres.

Pronto se convirtió en un personaje muy influyente en la alta sociedad vienesa, relacionándose de un modo u otro con los más notables círculos intelectuales del momento, en un momento en la que Viena estaba dejando de ser la capital mundial del arte.

Su etapa dorada, estuvo determinada por un progresivo acercamiento de la crítica y un gran éxito comercial. A muchas de sus pinturas de este período ya incorporó el pan de oro, aunque éste era un elemento que ya había utilizado desde 1898, en “Pallas Athene” y su primera versión de “Judith”, de 1901.

Tras regresar de un viaje a Italia, participó en la decoración del suntuoso palacio Stoclet, hogar de un opulento magnate belga. Este edificio se convertiría en la síntesis del Art Nouveau centroeuropeo.

Su aportación -representada por “El Cumplimiento” y “La Expectación”, significaron el sumun de su energía creativa, y “posiblemente el último paso de mi desarrollo de la ornamentación”.

Un número considerable de sus obras fue confiscado por la dictadura nazi, al avance de las tropas enemigas, y al ver que sus obras se convertirían en botín de guerra, decidió quemar el castillo donde éstas permanecían confiscadas.

En 1911, gracias a “La vida y la muerte“, Klimt fue galardonado con el primer premio de la Exposición Universal de Roma.

“EL BESO” SU OBRA MÁS FAMOSA

La pose de los amantes representados en El Beso refleja las formas naturales favoritas del movimiento Art Nouveau de Viena (Viena Jugendstil). Sin embargo las formas simples con diseños llamativos de los mantos de la pareja muestran el impacto del movimiento Arts and Crafts, mientras que el uso de espirales se remonta al arte de la Edad de Bronce.

La obra del pintor se centró principalmente en las mujeres, por lo que la inclusión de un hombre (aunque fuera uno cuyo rostro está oculto) era inusual para Klimt. La modesta vestimenta de los protagonistas también marca este cuadro como una de las creaciones más conservadores del pintor.

Algunos historiadores del arte han teorizado que los amantes no son otros que el pintor austríaco y su pareja de mucho tiempo, la diseñadora de moda Emilie Flöge, a la que había representado previamente en un retrato.

Otros han postulado que la encantadora señora de El Beso en realidad era la dama de la alta sociedad Adele Bloch-Bauer, que había posado para un retrato del «Periodo Dorado» ese mismo año. Otros han sugerido el pelo rojo es un indicio de que es «Red Hilda», la modelo que Klimt empleó para Danae, Lady with Hat and Feather Boa, y Goldfish.

La popularidad de la pintura estimuló innumerables reproducciones en carteles, postales y recuerdos varios. Pero estos recuerdos normalmente truncan los lados derecho e izquierdo de la pintura para crear un rectángulo más estándar de visualización.

El uso de Klimt del dorado recuerda al tipo de arte religioso que se encuentra en las iglesias. Utilizar de pan de oro para celebrar los placeres terrenales y la sensualidad de la sexualidad fue considerado por algunos como blasfemo.

En 2003, Austria emitió una moneda conmemorativa de 100 euros que tenía un grabado de El Beso por un lado y un retrato de Klimt trabajando en su estudio en el otro.

El periodista Adrian Brijbassi escribió:

«El beso de Gustav Klimt supera las expectativas hace lo que se supone que una gran obra de arte debe hacer: Mantener tu mirada, hacer que admires sus cualidades estéticas al tratar de discernir lo que está más allá de sus aspectos superficiales».

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