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ALEJANDRO VICO : «LA POESÍA ES LA FUENTE DONDE DEBERÍA BEBER, TODA LA GENTE QUE ASPIRA A GOBERNAR.»

Por: Isabel Rezmo


Hay personas que realizan una labor poética, en silencio, inmensa y carente de precios o de intereses creados. Personas que van únicamente por y para la cultura. Que ayudan y ofrecen su espacio, su tiempo de manera desinteresada. Hay algunos hombres en definitiva, que salvan a la poesía de su fórmula más fría y desvirtuada.

Hoy nuestra revista se abre a una conversación pausada, tranquila, para acercarnos a una forma de entender la poesía de una manera mucho más humana, cercana.

Hoy entrevistamos a Alejandro Vico Alonso. Una entrevista diferente, amena y distendida.

Alejandro ama su pueblo, La Carolina. Ama su historia, Su pasado minero. Lo muestra agradecido.

Alejandro nació en La Carolina. De él podemos destacar que es autor de numerosas poesías y varias trilogías, relatos cortos entre ellos “Años 74”. Coautor del CD. a beneficio de la lucha contra el Alzheimer de La Carolina. Coautor de la antología poética 2017 de poetas de Sierra Morena. Miembro de la asociación Nacional de escritores españoles. Miembro de la asociación Anduxar. Miembro de la Asociación poetas de Sierra Morena.

RP: ¿Cómo se define Alejandro Vico Alonso?

AV: Como un abuelo, como una persona apacible, tratando de buscar los troqueles que me puedan permitir, ser una máquina de impartir paz, igualdad y amistad.

RP: ¿Cuándo comenzó en moverse en ti,  el interés por la cultura, poesía?

AV: Siempre,,  Tener en cuenta, que pese a lo dramático de mi vida,  he vivido en un ambiente de cultura,, trabajando y estudiando con un Maestro que fue  alumno de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, hasta  después de estar casado.

RP: ¿Qué es lo que más te aporta?  ¿Qué autores te gustan más?

AV: Me aporta una estabilidad emocional generosa, ya que me permite sacar todo lo que a lo largo de los años se han ido acumulando. Tengo muchos autores pero por ser escueto; entre los que ya no están, me encanta la sencillez de Eulogio Muñoz Navarrete, Miguel Ángel Buesa, el poeta eternamente enamorado, Antonio Machado por sus dotes de impartir y de hacer camino, Sor Juana Inés de la Cruz y Gloria Fuertes ,  pero sobre todo dos…  por su lucha y dramatismo:  Miguel Hernández y Federico García Lorca.   Y de los que aún tenemos entre nosotros, sin duda el argentino: Carlos Alberto Boaglio ,  José María Lopera, junto a mi amiga Nana Schmith.   

RP: Una pregunta difícil: ¿Qué es  para ti la poesía?

AV: Para mí la poesía es la fuente donde deberían beber, toda la gente que aspira a gobernar. La poesía, es el reflejo de lo que ocurre en nuestras vidas y por tanto, lo que deben de entender todos aquellos que gritan Libertad y nunca acuden a un Recital.

RP: Eres miembro activo de la Asociación  de `poetas de Sierra Morena, te mueves en otras asociaciones y colectivos. ¿Cuál es el motor de toda esta actividad? ¿Cuándo comenzaste?

AV: Poetas de Sierra Morena era un grupo de Facebook, actualmente ya es una Asociación cultural de la que participo en la organización de la antología poética y el concurso internacional  José María Lopera  (Olivo mítico). También participo en ACMICA (asociación cultural minera carolinense), (asociación de familiares del alzhéimer) Felipa Delgado, ASAM (asociación social de ayuda al mayor), la asociación multicultural ANDUXAR y otros colectivos con los que participo de manera puntual como la asociación Vecinal del Centenillo, Asociación de Párkinson, también soy presidente de la asociación cultural ornitológica de las nuevas poblaciones.

El motor fundamental, es tener la experiencia de la vida vivida y tratar de cumplir con el compromiso que todo ser humano debería tener como objetivo, dejar este mundo cuando me marche un poco mejor que me lo encontré cuando llegue.

Comencé muy jovencito, aunque sin ser consciente de ello, hacía de correo entre los 5 o 6 personas de izquierdas. Después en la clandestinidad tuve una actividad frenética, formando Agrupaciones Locales  y en las primeras elecciones Sindicales,  a raíz de esto trabajé de manera decidida en el Asociacionismo y Cooperativismo, junto con los Informativos de la Televisión Local, donde ya comienzo a dar a conocer algo de mi trabajo en el mundo de la poesía. Aunque de manera definitiva,,  sería con el nacimiento de ACMICA y su Concurso de Cante de las Minas, cuando decido hacerlo con mi incorporación a la Unión Nacional de Escritores Españoles.

RP: ¿Cómo ves los colectivos que te rodean, el mundo cultural de ahora?

AV: Veo los colectivos que me rodean con muchas ganas de hacer cosas.  De darle alas a la Cultura, con iniciativas que cuestan sudores y lágrimas hacer entender a los políticos, será tal vez!!  que cuando se ostenta cargo político se necesita ignorancia para tener clientelismo, decía Santa Teresa de Jesús, “Sí sabes leer y escribir, gobernaras tu vida,  si no sabes hacerlo, otros la gobernaran por ti”. Otro problema tal vez, es como digo en un poema, El puto ego de cada persona y la falta de agrupación de actividades, no terminamos de entender que un palillo de dientes solo  se rompe con toda facilidad,,  pero muchos palillos juntos…  Es casi imposible romperlos,,.  Tendemos a tratar de ser elitistas sin tener en cuenta, que el trabajo de base para generaciones venideras,  es mucho más importante,  ya que los mayores más o menos estamos formados, pero a la mayoría de la Juventud,   le suena a chino la Literatura y la Poesía.

RP: En tus actividades, siempre hay una palabra, un gesto, una voz a favor de los mineros. Linares, Guarromán, Carboneros, La Carolina ….el poblado de El Centenillo -Baños de la Encina. Una realidad patrimonial tan relevante como la vinculada con la actividad minera en Andalucía. ¿Qué queda en la zona de La Carolina de su pasado minero?

AV: Queda mucha historia,  mucha memoria en familiares para los cuales,  los mineros eran sus héroes.  Queda rabia y sentimiento,  al recordar su manera de entregarse y de mirar cada día cara a cara la muerte.  Entregaban sus vidas y eran la locomotora de la economía. Quedan mineros y amigos que están haciendo recreaciones mineras en un aula de La Carolina con ACMICA y las publicaciones del colectivo Arrayanes de Linares.

Quedan Minas Pre Romanas  que pueden ser el motor de una economía Turística, pero la miopía,,  a veces clamorosa  de los mandatarios ,, que prefieren encerrarse  en despachos y reuniones interminables,, no viendo más hayá  de una plataforma para vivir de la política. Perdiendo de vista la realidad  Social.

RP: Ahora cuando la plenitud de la vida, nos envuelve, y nos pide más tranquilidad; mirarnos más a nosotros mismos. Conocer nuestras posibilidades…¿Qué le pides a la vida? ¿A la poesía? ¿A la gente que te rodea?

AV: A la vida le pido que el aprendizaje que aún me queda, sea más sosegado que hasta ahora, y humildad,  para transmitir la experiencia acumulada.

A la poesía le pido, que el jardín donde florece entre palabras los versos, ningún/a  poeta permita que se seque, cuidándolas  con todos sus esmeros, ya que son muchas las palabras  y para cuidarlas,   muy  pocos  los Jardineros.

Y  la gente que me rodea,  le pido paciencia para aguantarme cuando se abren los infiernos del sentimiento y me sitúan fuera del contexto familiar y de amistad,  ya que es cuando,  me encierro en el lado oscuro de mis pensamientos y mi historia pasada

RP: Muchísimas gracias por acompañarnos.

AV: Gracias a todos los que hacéis la revista,  especialmente,  a Isabel Rezmo por ofrecerme con esta entrevista. Y la posibilidad,  de que lo/as  lectores  conozcan un poco más este Minero aficionado a las letras.

 

 

 

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ANGEL MARCELO | COMO EDITOR PREVALECE EN MI EL CONCEPTO DEL BUEN TRATAMIENTO DE LA LENGUA Y SUS FORMAS

Por: Isabel Rezmo


Hoy en día es evidente la cantidad de poesía que se edita, y la cantidad de “poetas” que escriben.   La línea que divide el hecho de publicar y ser buen poeta difiere muchísimo, puesto que la auto publicación ha sido el gran descubrimiento para que cualquier persona, cualquier escritor más o menos consagrado, más o menos bueno, tenga acceso a la posibilidad de ver su libro publicado.

Pero Proverso lejos de poner esta crítica ya de por si caliente, en el tejado de los demás o de crear polémica, intenta mostrar esa realidad,  y también la realidad de las nuevas editoriales: sus objetivos, sus logros y la ayuda que están ofreciendo a los poetas y escritores que tienen dificultad  a la hora de publicar; y además está ofreciendo nuevos servicios  y posibilidades al resto.

Pero si decimos que además de editores son poetas, la cosa cambia.   Es mucho más loable. ¿El poeta puede ser buen editor? La historia nos dice que es posible.

En la segunda mitad del siglo XX y en la primera década del siglo XXI, las condiciones materiales relativas a la divulgación de la poesía de vanguardia se convirtieron en objeto de interés para la crítica.  Los editores y los poetas apuestan por nuevas estrategias de proximidad y confianza. En una dinámica parecida a la que dio origen al poeta-crítico –teórico y a la vez practicante de su arte–, hoy día son numerosos los casos de poetas-editores que hacen de su práctica editorial un verdadero manifiesto poético.

Entre ellos hemos encontrado a un compañero en el camino, que hace muy pocos años abrió la puerta a otras posibilidades  poéticas y editoriales: Hablamos de la Editorial Tarqus; al frente de la misma encontramos al también poeta,  Angel Marcelo

Editor, poeta y periodista. Editor en Tarqus Editorial, un proyecto que busca fundamentalmente ayudar y promover al escritor independiente a ver su obra publicada y difundida. Como poeta y escritor ha participado  en todas las antologías de Poetas en Red ; en las antologías de Poesía en Microrelato Compostela de 2016 a 2017;  en el libro 22 Rincones de Valladolid editado por la Asociación Habla, en las antologías de Cien Poetas en Mayo de 2017, 2018 y 2019. A partir de 2019 se encarga de la VI Antología del Encuentro Internacional de Poesía “Ciudad de Úbeda”.

Actualmente coordina junto a Diego Horschovski el Ciclo de Poesía e Microrelato Compostela, por cuarto año consecutivo, y por segunda temporada el SLAM POETRY Compostela asociado al circuito nacional. En radio realiza y conduce  dos programas   de radio en la sintonía digital de Radio Campus Culturae  de Santiago de Compostela :

www.radiocampuscultura.org:

Tren de Medianoche. Viernes a las 23 h

Poéticamente incorrectos martes a las 20:30 h

RP: Buenas Tardes Ángel, ¿cómo surgió la Editorial Tarqus?

AM: Surge casi por necesidad aquí en España. En el año 2013 por temas de la crisis tuve que reinventarme y decidí volver a las fuentes: el diseño gráfico, la edición  y el periodismo. Desde el año 2009 ya venía realizando distintas antologías de los Encuentros de Poetas en Red y otras asociaciones y al quedarme desempleado con cincuenta y tantos, no dudé en profesionalizar esa  faceta que estaba llevando a cabo y que además, me gustaba.

RP: Hasta la fecha ¿cómo valoras la trayectoria que ha seguido la editorial? ¿Tus objetivos a corto/largo plazo?

AM: Oficialmente la editorial tiene tres años de vida, aunque la actividad hubiera comenzado antes. No puedo sentirme más satisfecho con la forma en que ha ido creciendo, teniendo en cuenta que es un proyecto hecho desde cero, sin créditos ni otro tipo de apoyo. Mis objetivos a corto plazo son que año tras año continúe creciendo tanto en la familia de autores como el en volumen de ediciones. En el largo plazo sueño con que llegue a ser un referente de las editoriales de autores independientes.

RP: Al hacerte editor, ¿Dónde queda el poeta? ¿El poeta se hace partícipe a la hora de editar; es decir,  prevalece en algún momento?

AM: La edición es un trabajo como cualquier otro. No es necesario ser escritor o poeta para llevarlo a cabo, aunque ayude estar en el meollo. Un editor, ya sea de una pequeña editorial como de una gran compañía necesita un alto grado de empatía y mucha intuición. Cuando empiezas a trabajar con un autor, antes o después acabará revelándote su vida, tal vez porque de algún modo quiere asociar su obra a su propia experiencia. Es por eso que un editor tiene que tener algo de la sensibilidad del psicólogo. Y cuando hablo de sensibilidad me refiero a la capacidad de captar el mensaje rápidamente. Como editor prevalece en mi el concepto del buen tratamiento de la lengua y sus formas, que en definitiva, es la materia prima de la escritura. Luego habrá trabajos que conmuevan a unos o a otros, pero eso ya sería tema para otra nota.

RP: También  te asomas  a la radio, a la fotografía. ¿Te queda algo por  descubrir?

AM: Bueno, la fotografía es una pasión desde la niñez casi y la radio un medio que siempre me llamó mucho la atención, porque no te olvides que soy de una generación que se crió con la radio. Entonces esa inquietud que siempre tuve sumada a la formación periodística, me llevó a meterme en ello en cuanto tuve una oportunidad, pero la realidad, es que lo hago solo por placer, así como otros van al cine, yo salgo a hacer fotos o me meto dos horas en un estudio. Me gusta la naturaleza y me quedan por descubrir los ochomiles del planeta, pero creo que a eso en esta no vida no llego.

RP: ¿Cómo ves el mundo editorial que te rodea?

AM: Es un mundo en plena expansión. Hay un nicho de mercado importante y la prueba es la gran cantidad de fusiones que se producen entre los grandes a nivel global. Por otra parte las nuevas tecnologías digitales han democratizado al sector (por usar un término tan de moda) y esto ha promovido el surgimiento de pequeños sellos editoriales por todas partes. Obviamente, como ocurre en todos los ámbitos, cuando se produce una burbuja, aparece mucha improvisación y “cantamañanismo”. Pero creo que es un camino que hay que transitar. Al final siempre quedan los que trabajan de un modo honesto y profesional.

RP: ¿Crees que hay demasiada saturación de autores? ¿Crees que la calidad queda un poco al margen, frente a lo comercial?

AM: Por lo que decía antes, las tecnologías digitales permiten hoy pequeñas tiradas a bajos costos. Hoy cualquiera puede escribir y editar un libro. La gente siempre escribió y celebro que así sea y que quede demostrado. La saturación surge justamente, porque cualquiera que escriba puede ver su obra publicada, ¿pero quién puede quitarle ese derecho a nadie? Ahora, no creo que esto haga que la calidad quede sometida a lo comercial, ya que antes cuando la escritura era una profesión de elite, también primaba lo comercial por sobre todo lo demás. Y nunca nos olvidemos que estamos en una sociedad de mercado: si algo se vende es porque alguien lo compra.

RP: ¿Cómo te acercaste al mundo de la poesía?

AM: Siempre fui un lector asiduo sin llegar al fanatismo. Hice mis pinitos de escritura en la adolescencia como casi todos, pero fue recién después de los veinticinco años que comencé a escribir pensando en compartir mis letras y experiencias. De ahí en más no paré, sobre todo porque me ayudó a crecer como persona.

RP: ¿Autores preferidos?

AM: Bueno hay muchos… ¡cómo nombrarlos a todos! Pero para no dejar la pregunta huérfana, te puedo citar a Cortázar, Benedetti, Pessoa o a Jack London, Simenon, Hemingway, Baricco, Auster.

RP: De los libros que llevas editados, ¿alguno que sea especial?

AM: Que pregunta difícil. Tal vez mi respuesta te parezca una pretensión de ser políticamente correcto, pero son todos especiales. Pero ¿sabes por qué ocurre? porque trabajo íntimamente con cada autor en cada libro. Ver un libro llegado de imprenta es una alegría inmensa; verlo en las manos del autor es ya un valor agregado.

RP:  Para finalizar algo que desees expresar.

AM: Ya que me das la oportunidad, me gustaría romper una lanza por la autoedición como camino válido de difusión y por los autores que lo eligen. Se tiende a asociarlo con precariedad y falta de autoestima pero no es asi. Decir “yo no pago por editar” o aconsejar, “no pagues por editar” es quitarse o quitar un derecho que tenemos todos. Si rascamos un poco hallaremos más oscuridad en el mundo editorial tradicional que en el mundo de la autoedición.

RP: Muchas gracias por asomarte a PROVERSO

AM: Gracias a PROVERSO, por esta oportunidad y contad conmigo y la familia Tarqus para todo lo que ayude a difundir cultura. Siempre.

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ANTONIO CAPILLA | «LA LITERATURA VERTEBRADORA DE LA IDENTIDAD NACIONAL Y LA PERTENENCIA A UN TODO UNIVERSAL.»

Por: Isabel Rezmo


En este mes que inicia su curso cultural y literario realiza una entrevista al poeta Antonio Capilla Loma.

Dentro del mundo de la poesía podemos encontrarnos con multitud de amigos y compañeros que dan su particular visión del mundo que le rodea. A veces esa visión no concuerda con lo que pensamos, pero nos ayuda a aprender. El aprendizaje parece estar en desuso hoy en día. Parece que sabemos de casi todo, y en la poesía supone un agravante. El significado completo de ese aprendizaje se llama: respeto, buen hacer, ilusión y humildad.

Antonio Capilla Loma reúne esas cualidades. De sus escritos emana humanidad, conciencia social, no en vano ha participado y participa en multitud de encuentros y antologías, lecturas poéticas encaminadas a defender y a denunciar los problemas a los que se enfrenta la sociedad.

Pero también cuida y desarrolla una exquisita labor en la creación poética. Su poesía es un conjunto armónico, de belleza y elegancia. Cuida la palabra y a ella se entrega.

Antonio Capilla Loma, sevillano de nacimiento y madrileño de adopción, reside en Pozuelo (Madrid). Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid y Diplomado en Magisterio, especialidad de lengua y literatura españolas. Ha sido profesor de lengua y literatura españolas durante 37 años. Es socio del Ateneo Blasco Ibáñez y de otras destacadas instituciones literarias. Además de colaborar en revistas y antologías, ha prologado varios libros y participado en recitales de poesía por España y Portugal.

Algunos de sus poemas se pueden leer en el blog del autor LA VOZ QUE NADIE APAGA, en diversas antologías poéticas como Arte fénix, NEcesarias PALabras, Antología de poesía universal, Poetas para el siglo XXI, Poetas andaluces contemporáneos, Poetas del 15 de mayo, Poesía solidaria del mundo, Encuentro Internacional de Úbeda, Pentadrama (Ciudad Juárez), Poetas sin sofá, Flores del desierto (Grito de mujer 2016, Editorial Unaria), antologías del Ateneo Blasco Ibáñez de Valencia, Antología de los Viernes Sarmiento, Antología Internacional de Poesía y Arte con diversas publicaciones dedicadas a Auschwitz, Palestina, Grito de Mujer, Ciudad Juárez, etc.

Así mismo ha publicado en revistas literarias: Azahar, Álora la bien cercada, Imán, Alambique, Escritores en Red, Encuentros y Palabras (Pentadrama), Aquarellen Literatura, Repoelas, Biblioteca de Figuras Literarias Libro IV dedicado a Ángela Figuera Aymerich, Luz cultural, etc.

Entre otras obras ha publicado: “Y el corazón al viento”, Madrid, 1991; “Viento del sur”, Huerga y Fierro Ediciones, Madrid, 2009; “El fuego en la palabra”, Huerga y Fierro Ediciones, Madrid, 2012; “El águila de fuego con las alas del tiempo”, Huerga y Fierro Ediciones, Madrid, 2013; “Lúa”, edición bilingüe en castellano y gallego, Editorial Lastura, Madrid, 2013; Lúa, 2ª edición ampliada en castellano y gallego, Editorial Lastura, Madrid, 2016; “Lúa”, (selección de poemas en árabe y castellano), Editorial Lastura, Madrid, 2016; “Piedra de la honda”, Editorial Vitruvio, Madrid, 2016.

RP: Buenas tardes Antonio un placer asomarte a Proverso. Esta pregunta seguramente te la habrán hecho en multitud de ocasiones ¿Qué es para ti la poesía?

AC: Era aún muy joven cuando murió mi hermana Pepi a la edad de 25 años, lo que supuso un duro golpe para toda la familia y en particular para mi madre que la quería con delirio. Una noche de tormenta en que oía su llanto y sus lamentos a través del tabique que separaba mi alcoba de la de mis progenitores sentí la imperiosa necesidad de plasmar los sentimientos que me embargaban, y de este modo nació mi primer poema. Así que en cierta medida creo, como decía Felix Grande, que la poesía es salvífica, que “sirve para salvarse la vida, para consolarnos” y que lo hace acercándonos a la belleza como equivalente del bien socrático que nos eleva por encima del reino animal al que no obstante pertenecemos. Así pues, el hecho de consolarnos no implica necesariamente que tengamos que evadirnos de la realidad en que vivimos, desde sus orígenes la poesía asume la necesaria catarsis que nos purifica mediante el dolor propio o ajeno cuando éstos acontecen sin que hayamos podido remediarlos. Creo conveniente dejar claro con ello que, lejos del manido lema de “el arte por el arte”, entiendo la poesía como el arte que persigue valores humanísticos y que por ende son universales.

RP: ¿Terminamos siempre por descubrir algo nuevo en ella?

AC: La originalidad ha sido concebida en el romanticismo como condición “sine qua non” de toda obra artística. Sin embargo, nada se crea “ex nihilo”. Actualmente estoy viendo “Juego de Tronos”, tanto he oído hablar de esta serie televisiva que he querido comprobar si merecía su extraordinaria fama, y la verdad es que me está gustando. Pues bien, en esta obra se retoman motivos históricos, literarios y artísticos en general que son harto conocidos y desvelados por quienes tienen suficiente acervo cultural y mente crítica. Sin embargo, dichos motivos se presentan en otro contexto, de suerte que se cambian los personajes, la cronología, los lugares, etc. De esta manera la trama resulta efectivamente original. Intento decir por lo tanto que aunque los temas sean recurrentes (el amor, la muerte y la vida en palabras de Miguel Hernández), siempre deberíamos encontrar algo nuevo en toda obra poética.

RP: ¿Cómo llegaste a la poesía? ¿Qué autores te han marcado más?

AC: Supongo que a todos nos hicieron aprender algún poema cuando éramos niños. En mi caso recuerdo algunos que no olvidaré jamás, o al menos eso es lo que deseo si la salud me lo permite. José de Espronceda con “La canción del pirata” y Rubén Darío con “A Margarita Debayle” pueden ser dos referentes de esta experiencia infantil. Pero mi encuentro ciertamente notable con la poesía se debe a mi padre que me regaló las obras completas de Federico García Lorca cuando yo era tan sólo un chaval de 12 años y aún vivía el dictador. El libro pertene a la Colección Aguilar y he de decir que sus tapas en piel están desgastadas por el uso, más el de mi padre que el mío propio, aunque es verdad que las leí con fruición y marcaron mi amor a la auténtica poesía. En cuanto a mi primera experiencia creativa, mi primer poema como ya he dicho está dedicado a mi madre. ¿Qué autores me han marcado más? Sin lugar a dudas: León Felipe, Miguel Hernández, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Gustavo Adolfo Bécquer, los poetas de la generación del 27; y, naturalmente, todas las figuras señeras de la poesía española como Jorge Manrique, Garcilaso, Quevedo, Lope de Vega, Calderón, San Juan de la Cruz, etc. Soy consciente de que me dejo en el tintero a otros poetas no españoles de la talla de un Rubén Darío o un Walt Whitman pero no quiero ser excesivamente prolijo.

RP: Si tuvieras que definirte con un verso, ¿Cuál sería?

AC: Cito a Rabindranath Tagore:

¡No dejes que pasen las horas en la sombra!
¡Enciende la lámpara del amor con tu vida!

Y pido perdón ahora por citarme a mí mismo con estos versos de HACIA LA LUZ, obra inédita que espero que pronto también la vea:

Qué sublime locura
hasta llegar al ser en su grandeza
como un rayo de luz
que se adentra en la sombra.

RP: El pasado 20 de agosto participaste en la I Justa Poetica Villel de Mesa, en un momento del acto de clausura expresaste: “el poeta es un creador que puede sentir el latido del cosmos…” Mirando la vida, la sociedad que nos rodea, ¿La emoción es el primer eslabón en la creación poética? ¿Es el único?

AC: La lírica es emoción hecha belleza. No hay lírica sin emoción. Ahora bien, el sentimiento expresado prosaicamente no forma parte de la expresión poética. La poesía requiere un dominio del idioma que conduce a la expresión artística; la cual, en palabras de Fernando Lázaro Carreter, ha de estar dotada de “literariedad” que es una manera especial de comunicar. Porque en definitiva el poema es comunicación verbal aunque a veces resulte críptico. Es decir, no vale cualquier forma de expresión sino que el decir poético somete a la lengua a una tensión y a un ritmo que no es usual en el habla cotidiana, para ello tiene a su alcance las llamadas figuras literarias que todo poeta conoce y utiliza. En este quehacer cualquier tema puede ser sujeto y objeto de la lírica, pero efectivamente no me cabe la menor duda de que aquellos que tocan la “sensibilidad del corazón” son los más recurrentes, aunque también es completamente cierto que la emoción resulta en múltiples ocasiones de la pura expresión formal hecha arte sin que el contenido vaya ligado a sentimiento personal alguno.

RP: Has trabajado como profesor de lengua y literatura ¿Cómo ves el presente de la literatura en la escuela y en la sociedad actual?

AC: Como profesor de literatura pude comprobar el gusto de los estudiantes por esta asignatura cuando se imparte como algo estimulante y útil para su enriquecimiento personal. El diálogo con las obras sobresalientes de la historia y como herramienta para desarrollar una mente crítica y constructiva es algo apasionante que el alumno puede y debe experimentar, la misión del profesor es la de facilitárselo poniéndolo a su alcance. Fijaos, creo probable que dentro y fuera de España haya quien al ser preguntado por don Miguel de Cervantes no sepa quién fue, pero me cuesta mucho más creer que no sepa nada sobre don Quijote y Sancho Panza. La literatura forma parte de la vida hasta el punto de que en el habla cotidiana se utilizan frases acuñadas en obras literarias y palabras que han sido inventadas por escritores, toda nuestra experiencia vital está impregnada de literatura. Así que ha sido, es y será siempre un pilar fundamental para la formación de la ciudadanía, por lo que no hay país que no incluya en sus planes de estudio la literatura como vertebradora de la identidad nacional y la pertenencia a un todo universal.

RP: En tu creación también tiene un papel destacado la denuncia social. ¿La poesía es un arma revolucionaria? ¿Puede cambiar y mover conciencias?

AC: Es verdad que hay poetas que prefieren encerrarse en su “torre de cristal” para crear obras realmente bellas, pero la poesía también puede y debe contribuir a mover conciencias. Gabriel Celaya decía que “la poesía es un arma cargada de futuro”. Pero para cambiar la realidad es necesario además la conjunción de infinidad de fuerzas y recursos humanos. Como nos dice Paulo Freire: “Nadie libera a nadie, nadie se libera solo, los hombres se liberan en comunión mediatizados por el mundo”; o lo que es lo mismo, mediante el quehacer solidario de la inmensa mayoría de la sociedad es como se puede cambiar la misma. Así, pues, no cabe duda de que la poesía coadyuva a la sensibilización del ser humano en su aproximación a la belleza y contribuye por sí misma a que este aborrezca la fealdad de la injusticia. No obstante, en mi opinión, el poeta hace muy bien cuando se compromete activamente con el tiempo histórico que le toca vivir y lo refleja en su obra, esta es sin duda alguna la opción elegida por mí..

RP: ¿El poeta tiene la “obligación”/ “el deber” de convertirse en un ejemplo por encima de los otros. Es su verdadero compromiso?

AC: Al menos debería ser el principio y la consecuencia de su obra cuando esta se entiende como compromiso con los valores que representa. Sin embargo, se trata más bien de un “desideratum” que no se cumple casi nunca en su totalidad. No obstante, voy a decir algo que quizás no se haya dicho antes: Jesuscristo es para mí el poeta más puro que ha habido en toda la historia de la humanidad. Pero, como sabemos, su compromiso le costó un suplicio horroroso hasta morir en la cruz, y no creo que deba pedirse tanto a ningún ser humano. Sin embargo, ha habido quienes, salvando la distancia y en cierta medida, han seguido su ejemplo: estoy pensando, por ejemplo, en García Lorca, Miguel Hernández y Víctor Jara. Pero hay más casos dignos de mención que seguramente conocéis.

RP: ¿Algún proyecto a corto plazo?

AC: Tengo un libro inédito en proceso de edición. Así que, en cuanto se publique, me gustaría presentarlo en todos los sitios a los que sea invitado para ello. Y, naturalmente, siempre que pueda pienso seguir acudiendo a recitales y demás eventos poéticos.

RP: Para despedirnos, ¿algo que quieras resaltar?

AC: Bueno, añadir simplemente que la poesía ha sido siempre la cenicienta para el público en general. Sin embargo, es la raíz que alimenta el quehacer literario. Ojalá que todo el mundo busque su zapatito de cristal, como lo hizo el príncipe con Cenicienta, y que, al igual que él, tenga la dicha de encontrarlo para casarse con ella.

RP: Gracias por asomarte a nuestra casa que es la tuya.

AC: Gracias a Proverso por su compromiso con la poesía y por haber tenido la gentileza de invitarme. Espero que los lectores sean benevolentes y acojan mis palabras con el mismo cariño con que se han pronunciado.

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ANDREA PEZZINI | EL ARTE DE LA GESTIÓN CULTURAL

Por: Isabel Rezmo


La cultura se ha convertido en un bien común, un bien necesario para potenciar y fortalecer  las raíces y las costumbres de los pueblos y ciudades. No siempre recibe el apoyo de quienes  gobiernan en las ciudades. Hace falta también la figura de un buen gestor, que coordine y optimice los recursos que ayuden a desarrollar una actividad cultural plena e intensa, capaz de descubrir, de potenciar y diversificar las diferentes posibilidades.

Hoy en PROVERSO vamos a abrir a nuestros lectores la figura del gestor cultural, que uniendo espectáculo, cultura, historia y literatura en ocasiones, permite la realización de proyectos y actividades con tales fines.

Hablamos de Andrea Pezzini, gestor de la Sinagoga del Agua en Úbeda (Jaén) y responsable de la empresa de turismo Artificis. Ha visto crecer las posibilidades culturales de Úbeda y Baeza en estos 15 años de declaración del Patrimonio de la Humanidad. Hoy en día es muy difícil que alguien no conozca, la gestión, la lucha y la intensa actividad que desarrolla.

R.P: Buenas tardes Andrea, un placer asomarte a Proverso  ¿Crees que la figura del gestor cultural, se ha revalorizado? ¿Crees que  sigue siendo vital su papel?

A.P: Buenas tardes, el placer es mío.  Sin duda es una figura necesaria para idear, organizar, facilitar y coordinar toda clase de actividades vinculadas a la cultura y en mi caso muy unida al turismo. No solo creo que siga siendo vital, sino que también se ha valorizado en el seno de varios organismos públicos así como en el ámbito de la iniciativa privada.

R.P: En los últimos 15 años que ha coincidido con tu actividad en la ciudad ¿Qué crees que ha cambiado en Úbeda y en Baeza?

A.P: En primer lugar matizaría que empecé mi actividad con la empresa Artificis en 1994, por tanto son ya 25 años, por lo que podemos considerarnos una empresa pionera en gestión turístico-cultural en un espacio relativamente pequeño y poco conocido, como son las ciudades de Úbeda y Baeza. Naturalmente han cambiado muchas cosas. La primera y fundamental ha sido la revitalización del centro histórico monumental de ambas ciudades desembocando en la declaración de ambas como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco. La otra más que un cambio ha sido la capacidad de mantener, fomentar, mejorar e incrementar el número de actividades culturales de todo tipo que se desarrollan a lo largo de todo el año. Y para ello también es necesaria la inquietud ciudadana, la iniciativa empresarial y la colaboración institucional.

R.P:¿A qué retos te has enfrentado en estos años?

A.P: Poner en valor espacios y actividades empezando desde cero que ahora están siendo el motivo por el que recibimos visitantes de todo el mundo. Contribuir a posicionar las ciudades de Úbeda y Baeza en el panorama nacional e internacional del turismo cultural ha sido y sigue siendo lo más apasionante. Tal vez, en los últimos años, el reto más apasionante (por tratar de una temática algo olvidada y desconocida) ha sido la gestión de la Sinagoga del Agua. Se trata de un nuevo espacio referente para la historia y la cultura en nuestra ciudad donde, además de abrirse diariamente para ser visitada, ofrecemos actividades culturales  como conciertos, teatro, presentaciones literarias y, naturalmente, la apertura del Encuentro Internacional de Poesía “Ciudad de Úbeda”. Pero sin duda el reto más difícil es el mantener una plantilla estable y permanente de trabajadores durante todo el año y durante tantos años.

R.P: ¿Qué hizo que aterrizaras en España y luego en Úbeda, y lograra que te quedaras en ella?

A.P: Nací y crecí en Italia y tras vivir varios años en Londres y Paris, llegué a Sevilla a principio de los ’90 para quedarme a vivir durante un par de años, con el casi único pretexto de aprender español. Tenía un espíritu muy libre y bohemio, sin ataduras ni compromisos pero fue un encuentro fortuito de aquellos años, el que me hizo descubrir Úbeda y enamorarme de ella. Finalmente me vine a Úbeda a principio de 1994, para seguir un curso de Gestión en Turismo y Patrimonio y posteriormente crear, con mi socio Nono, la empresa Artificis. Al mismo tiempo he formado mi familia y tengo 4 hijos, todos ellos nacidos en Úbeda

R.P: ¿Cómo ves la actividad cultural y turística en la actualidad? ¿Qué cosas crees que hay que mejorar?

A.P: Creo que, no obstante las lagunas y necesidades que todos los sectores reclaman, estamos en un momento muy interesante. Sobre todo por las cambios tan rápidos que provocan las tendencias y formas de comunicación a través de las redes sociales. En general, el binomio cultura-turismo, genera un gran interés y es motivador. Hay cada vez más gente de todo el mundo dispuesta a viajar miles de kilómetros y gastar mucho tiempo y dinero en asistir y participar en diferentes actividades culturales. Por ejemplo en festivales, exposiciones, etc… Desde luego mejoraría la atención al medio ambiente y la sostenibilidad de los destinos. No todo vale en pos del turismo y del desarrollo económico.

R.P: Aparte  de tu gestión, ¿qué te gusta más del mundo cultural, de la literatura y cómo  encaja en tu día a día?

A.P: Pues, soy un consumidor ávido de música desde muy joven. De casi todo género. No tengo muchos prejuicios al respecto aunque, si tuviera que “mojarme” diría que en el fondo tengo un “alma rockera”. En relación a la literatura, debo admitir que no consigo leer todo los libros que me gustaría. Tengo en mi casa una cantidad interminable de libros pendientes de ser abiertos y disfrutados. Mi día a día en estos años como empresario y padre de familia numerosa no me lo ha puesto fácil. No obstante, sigo leyendo muchísimo, aunque sea con fines profesionales e in- formativos. Y poco a poco me estoy acercando también al mundo de la poesía. El encuentro internacional de Poesía “Ciudad de Úbeda” y sobre todo la gestión del Museo de San Juan de la Cruz en Úbeda, pues me lo ha puesto fácil.   

R.P: El aumento de otros colectivos culturales y asociativos es positivo o crees que hay una excesiva actividad que lejos de enriquecer entorpece lo que ya se está desarrollando en Úbeda?

A.P: Aunque a veces parezca excesivo, el fenómeno de Úbeda como ciudad cultural es extraordinario y creo que caben aún más asociaciones e iniciativas. Eso, a veces, genera que en ciertos momentos determinados haya simultaneidad de actividades que pueden interesar al mismo tipo de público: ¡¡Bendito problema!!  El problema reside en la coordinación de todo lo que se organiza. Desde hace tiempo se está pidiendo al área de cultura y turismo del Ayuntamiento de Úbeda, así como a la de deportes y comercio (unido a tráfico y seguridad) que haya una mejor organización y coordinación de todas estas actividades, para así evitar esa simultaneidad con objetivo además de optimizar los recursos humanos y económicos destinados a tal fin. Me consta que el Ayuntamiento está más que al corriente y trabajando para su mejor eficacia como también me consta que a veces hay colectivos que organizan todo de una forma muy improvisada, sin planificación ni antelación alguna que sin embargo pretende obtener la misma atención que otros. Y eso es lo que a veces entorpece algunas otras actividades.

R.P: ¿La competitividad entre un sector u otro como lo percibes?

A.P: Como en todos los sectores, en cuanto algunos pioneros “abren caminos” y se ven oportunidades de negocio y desarrollo, pues hay otros tantos que se aprovechan del trabajo y el esfuerzo que otros han realizado. A estas alturas, no me sorprende nada. Y la percepción es que, en algunos ámbitos, vamos hacia un exceso de ofertas similares que temo vayan confundiendo a visitantes y consumidores. Obviamente puede convertirse en un problema si no sabemos tratarlo con prudencia y sentido común. La competitividad cuando es sana, creativa, honesta y limpia es buena y estimulante. Si me apuras… creo que es necesaria. Yo, creo que he aprendido a convivir con esa posibilidad, circunstancia y realidad, tratando de adelantarme a los tiempos y necesidades de quienes nos visitan.

R.P: España en el sector turístico es una de las grandes potencias en el sector, sin embargo, crees que hay un equilibrio real entre lo que se oferta al turista con lo que busca realmente? ¿No hay un excesivo bombardeo de ofertas o de servicios que en nada tiene que ver con la calidad que busca el turista sobre todo, cuando hablamos de turismo interior?

A.P: En un mundo tan globalizado, también un destino turístico poderoso, sólido y consolidado como España puede sufrir unos altibajos importantes. Las situaciones geopolíticas causan cambios repentinos, los desastres ambientales marcan grandes diferencias, el desequilibrio económico y demográfico de los países Asiáticos y Orientales marcará el futuro turístico a corto plazo…. En este sentido, sobre todo el turismo de interior de España tiene muchísimo camino por recorrer y muchísimos recursos que “explotar”. Todo ello me permite decir que la calidad del turista y lo que busca está y estará más centrado en la experiencia emocional que en el nivel de gasto que este pueda producir.

R.P: ¿Qué retos te planteas para el futuro?

A.P: Buena pregunta en estos momentos tan inciertos. Pues, seguir empeñando y comprometido con la tierra que tan generosamente me ha acogido y permitido emprender y desarrollar una empresa en el sector del turismo y la cultura. Nadie lo hubiera imaginado hace tan solo unos años. Me gustaría ver crecer a Úbeda y Baeza de una manera sostenible y modélica gracias al turismo y la cultura sin olvidar a la población autóctona (sobre todo del centro histórico) y sus necesidades más básicas. Me gustaría que la provincia de Jaén no se quedara vacía de jóvenes formados y preparados y para ellos es necesaria una notable mejora de las comunicaciones, una diversificación económica y mucha valentía empresarial. Me gustaría ver el cambio del mundo del olivar hacia una mayor sensibilidad medioambiental y un reconocimiento mundial de los valores saludables del AOVE y por tanto una firme apuesta por su calidad. Esos son mi principales retos, aunque parezcan muy genéricos, en realidad son muy personales. He dedicado y pienso seguir dedicando mucho tiempo y energía y en todas aquellas organizaciones y asociaciones donde, sin ánimo de lucro, puedo aportar mi experiencia y trabajo para el futuro de esta tierra, que también es mía.

R.P: Ha sido un placer hablar contigo, y acercarte a PROVERSO  y presentar el trabajo que desarrollas a favor de la cultura.

A.P: El placer es mío y espero poder seguir contribuyendo a que PROVERSO haga realidad sus inquietudes culturales.

 

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FLAVIA FALQUÉZ| «LA POESÍA ES UNA FORMA DE NOMBRAR EL MUNDO Y APROPIARSE DE ÉL»

Por: Isabel Rezmo


 

PROVERSO tiene el placer de conversar con la poeta  colombiana Flavia Fálquez. Recientemente ha regresado después de visitar su tierra de origen en Colombia, después de un largo tiempo de ausencia.  Flavia tiene doble nacionalidad española y colombiana. Inmenso es su amor por Lorca, y vive establecida en Granada, ciudad que la enamoró y por eso decidió  quedarse.

Flavia nació́ y creció en Barranquilla (Colombia). Es licenciada en Filosofía y Letras, con especialización en literatura; su tesis de grado, García Lorca y el sortilegio del duende, mereció la distinción Summa Cum Laude de la Universidad de los Andes de Bogotá, ciudad en la que vivió durante más de veinte años.

En 1978, su poemario Hojas de nostalgia obtuvo el primer lugar en el concurso de poesía de la Universidad Javeriana de Bogotá y fue publicado al año siguiente. En 1994, su libro Coplas a Leonor obtuvo el segundo lugar en la VII versión del Premio Nacional de Poesía Carlos Castro Saavedra de la ciudad de Medellín, publicado con un prólogo de Meira Delmar por el PEN Club de Bogotá en 1995.

En 1996 realizó un curso sobre escritura de guiones para cine y televisión en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños (Cuba) y en 1997, ya en España, hizo estudios de doctorado en Historia Medieval en la Universidad de Granada, así como un posgrado en Técnicas Audiovisuales. En junio de 2012 terminó un master en Fotografía en la Escuela de Fotografía, Interpretación y Cine, Filmosofía de Granada.

Es miembro de la Academia Norteamericana de Literatura Moderna (Capitulo Reino de España) y ha participado en diversos encuentros poéticos en España y Colombia, entre los que se encuentran: el V, VI y VII Encuentro de Mujeres Poetas de Roldanillo ( Valle del Cauca‐Colombia ), el VI Festival “Grito de Mujer” de Granada, el III , IV Y V Encuentro Internacional de Poesía “Ciudad de Úbeda”, el I Encuentro Nacional de Poesía “En un lugar de La Mancha”, el Festival Internacional de Poesía de Madrid, 2016 , y el IV Encuentro Internacional de Poesía “Ciudad de Aprilia” en Italia. Su poema “Montaje” fue finalista en el XXV Concurso de Poesía “Ciudad de Arnedo” (La Rioja) y también ha sido finalista, sucesivamente, en los concursos “Versos en el Aire V”, Erotismo Poético II y “Luz de luna II” de Diversidad Literaria. Su obra se ha publicado en numerosas antologías de poesía españolas e iberoamericanas.

En febrero de 2017, MRV Editor independiente publicó su tercer libro de poemas: “Para nombrar la madrugada”.

R.P: Buenas Tardes Flavia un placer asomarte a las páginas de PROVERSO. ¿Cómo te encuentras después de un viaje tan largo y esperado en el tiempo a tu tierra de origen, Colombia?

F.F: Primero, quiero darle las gracias a Proverso por brindarme esta calurosa bienvenida. En cuanto al viaje, debo confesaros que todavía me encuentro un poco en tierra de nadie. He regresado al que es mi hogar desde hace 21 años, pero de alguna manera mi inconsciente aún sigue allí. Y es que nadie regresa indemne de un viaje a los orígenes. Yo tomé la decisión de volver a Colombia impulsivamente y solo movida por las ganas de estar un largo tiempo con mi madre. Para ello, en lo único que pensé fue en que mis médicos (soy trasplantada y tomo inmunosupresores) me dieran el visto bueno, más que por mí, por mi madre y  para que pudiese estar un poco tranquila le transmití lo que los médicos decían: que con las medidas necesarias, no había ningún problema con el trópico y sus legendarias virosis. Me lancé a la aventura sin tener en cuenta que todo viaje tiene algo de iniciático, más aún cuando éste implica volver a la tierra de tu infancia y juventud, y por ello no pensé en lo que me esperaba, en las lecciones que aprendería y en lo intensas que serían las vivencias.

Yo me vine de Colombia en octubre de 1997 saturada y cansada de mi vida allí. Ese hecho y el sentir la emoción de  que por fin conocería España y llegaría a Granada tras los pasos de Lorca, no me dejaron ser consciente de todo lo que dejaba atrás. Luego vinieron las muertes de muchos seres queridos, las pérdidas que ya son incontables y poco a poco me fui distanciando de mi tierra. Mi lazo permanente, mi ancla fue y ha sido siempre mi madre. Por ella, no me desligué por completo  de esas ciudades, de ese mundo en el que transcurrió gran parte de mi vida.

Tomé el avión hacia Cartagena de Indias llena de incertidumbre y de mucho miedo. No sabía qué me iba a encontrar después de tantos años,  ni si soportaría la ausencia de mis seres queridos. Hoy que lo veo con la distancia que da el tiempo transcurrido, me doy cuenta de que en realidad me estaba embarcando en un viaje hacia mí misma.

R.P:   Supongo, que  este viaje te ha supuesto reencontrarte  a ti misma en muchos aspectos. ¿Es así?

F.F: Claro, pero fue un proceso largo que me llevó casi todo el viaje. Menos mal que fui por dos meses y medio, porque si hubiera viajado sólo por un mes, no habría podido lograr sentir  la conexión con mi tierra. Cuando llegué, la primera sensación fue de extrañeza y me sentí muy identificada con un personaje de la última novela del escritor cubano, Leonardo Padura, que dice más o menos así: la sensación de extrañeza termina por imponerse a la de pertenencia. Y eso fue lo que me ocurrió en los primeros días, todo había cambiado tanto (ni se imaginan aquí en Europa, la velocidad a la que cambian las ciudades sudamericanas) que no lo reconocía y muchas veces me sentí desubicada porque no lograba sentirme de allí, no lograba encontrar en mi alguna sensación de pertenencia. Y así pasé el primer mes, como una turista cualquiera recorriendo, conociendo y a veces reconociendo los lugares en los cuales transcurrió mi infancia y juventud.

Luego comenzó a pasar algo que yo nunca esperé: por casa de mi madre empezaron a desfilar, venidos de Barranquilla, primos, tíos, amigos de toda la vida, compañeras de colegio. Y aquel viaje que yo imaginé un poco triste y solo, por la ausencia de todos los  que hemos perdido en nuestra familia en los últimos años, se convirtió en una muestra de amor y cariño de una fuerza increíble. Una fuerza centrípeta que me fue envolviendo y empezó a preparar mi viaje hacia Barranquilla, mi ciudad.

Barranquilla era mi  verdadera asignatura pendiente. Allí no sólo nací sino que viví todos mis años de colegio. Es la ciudad donde estuvo mi hogar, la casa de mis abuelos maternos en donde crecí y empecé a soñar el mundo. Yo soy hija del primer matrimonio de mi mamá y al ella volverse a casar, La Curia (siempre la Iglesia) me impidió ir a vivir con ella en Cartagena De Indias. Así que Cartagena se convirtió para mí en la ciudad de las vacaciones y Barranquilla fue siempre mi hogar hasta que me fui a Bogotá a estudiar en la universidad.

Yo tenía cierto resquemor en volver, porque creí que me pesarían mucho las ausencias y el saber que ya no tenía ninguna casa a la que llegar. Por eso empecé a hacer pequeños viajes de ida y vuelta (Cartagena y Barranquilla están a hora y media en coche). Al comienzo, desconocí por completo  la ciudad, había crecido tanto que por momentos sentí que estaba visitando una ciudad nueva. Después, decidí ir por cuatro días y entonces pude recorrerla toda de la mano de la mejor de las guías, una amiga de siempre (y compañera de colegio) desde que ambas teníamos 4 años. Y es que una ciudad, y más Barranquilla, es también su gente, su luz, su olor, sus sabores y así, poco a poco, rodeada de una gran familia que me sorprendió con su presencia constante, y de amigos que no me dejaron entristecerme por lo perdido, comencé a reconectar con la ciudad que fue mía.

Quizás el momento cumbre de mi regreso a Barranquilla fue la presentación de “Para nombrar la madrugada”  en el Centro Cultural Cayena de la Universidad del Norte, el más importante centro educativo de la ciudad. Fue tal la acogida de la gente ( hubo que abrir las puertas del recinto porque no cabía el público), el cariño que me demostraron, la receptividad que tuvo mi poesía que sentí que por fin había vuelto, que era una más entre todos. Me volví a sentir nuevamente barranquillera.

Después, volví a Cartagena De Indias, aún sin ser consciente de que todo había dado la vuelta.  Un mes y medio después ya la sensación de pertenencia había vencido a la de extrañeza, pero eso no lo sabría hasta que llegó el día en que tuve que regresar a España.

He de decir que durante esos dos meses y medio viví también una relación muy intensa con mi madre. No nos separamos nunca durante ese tiempo y yo me dediqué a mirar detalladamente su vida, como diría el escritor aragonés, Manuel Vilas en su novela “Ordesa”. De eso tampoco se despide uno fácilmente, hay una cierta sensación atávica de desprendimiento, de salida del útero nuevamente. Sin darme cuenta me acostumbré a estar con mis hermanos, a las rutinas de mi madre, a su compañía, a sus lecciones de vida  y hoy ya cuento los días para que pronto pueda venir a España para continuar regodeándome con ese aprendizaje. Me siento por ello muy afortunada, porque no todo el mundo que tiene vivo a su padre o a su madre, o a los dos, es consciente de lo importante que es detenerse a contemplar sus vidas. Es una experiencia enriquecedora.

Así que aquí estoy de nuevo en Granada, en la ciudad que elegí para que construir mi hogar rodeada de mis obsesiones: Lorca y la Alhambra.  Vengo de un viaje profundo y enriquecedor de reencuentro conmigo misma y de reconciliación con mi tierra. Me acompaña la alegría de sentirme reconocida y querida por muchísima gente,   el saber que la familia que me acompaña es mucho más grande de lo que pensaba y que mis amigos siguen siendo los mismos incondicionales de la infancia y juventud.

R.P: ¿Qué es la poesía para Flavia Fálquez?

F.F: Para mí la poesía es una forma de nombrar el mundo y al mismo tiempo de apropiarte de él, el poeta tiene la posibilidad de fijar determinados instantes y salvarlos del inclemente paso del tiempo y por ello del olvido. Los poetas, como todas las personas tocadas por el arte, tenemos la posibilidad de ver más allá del común de las personas, vemos lo que es invisible a otros ojos y lo rescatamos por medio de la palabra. La mejor definición la da Lorca cuando dice: (Soy)…” un pulso herido que sonda las cosas del otro lado”.

R.P: ¿Es necesario que el poeta conjugue la  palabra en un ideario, en algo personal y único?

F.F: No lo creo, pienso que la poesía como todo arte, debe ejercerse desde la libertad. El poeta debe decir aquello que le toca el corazón, pero sin perseguir un fin determinado. El poema habla por sí sólo y dirá lo que tenga que decir.

R.P: Lorca es por antonomasia tu poeta de cabecera,  tu guía y tus pasos.

F.F: Federico es para mí mucho más que un poeta de cabecera. Primero, fue un amor loco en mis años de estudiante universitaria y después, con el tiempo, se ha convertido en un compañero, un alter ego, cuyas palabras y las emociones que transmite, me han acompañado en los momentos más importantes de mi vida. Como dice el dramaturgo, Lluís Pascual en un bello libro que ha escrito sobre su relación con García Lorca: “Esto iba a ser, mi hermano…mi gemelo…un espejo al que poder mirarme, un reflejo en forma de refugio…y cuyos pensamientos y emociones se parecían a los míos, o más bien los míos encontraban su libre expresión en la manera como él los contaba”.

Tras sus pasos me vine a Granada, de su mano la conocí y aquí sigo alerta a todo lo que pase con él. Es un tema que no dejo descansar y al que sigo estudiando después de más de 30 años.

R.P: ¿Otros poetas  que hayan influido en ti?

F.F: Muchos. Lorca ha marcado mi vida, pero curiosamente no es el poeta que más ha influido en mi poesía y en mi manera de decir las cosas. La lista podría ser infinita, pero voy a tratar de ceñirme a esos que no pueden faltar en la biblioteca de mi habitación. Empezaré por Cernuda, cuyos poemas me han influido mucho, Salinas, Borges, Cavafis, el colombiano Darío Jaramillo, José Hierro, Ángel González, Cristina Peri Rosi, Dulce Maria Loynaz, José Emilio Pacheco y muchos más. Me quedo corta.

R.P: Tu último libro libro  editado es “Para nombrar la Madrugada “con la editorial MRV.¿Que ha supuesto para ti ¿¿Tienes nuevos proyectos literarios a la vista?

F.F: Ese era un libro que estaba por publicar desde hacía mucho tiempo. Estaba terminado y listo desde hacía algunos años, pero no se habían dado las circunstancias para publicarlo. Así que verlo en negro sobre blanco supuso una gran satisfacción y la sensación de que al fin había pagado una deuda con una época importante de mi vida y con todas aquellas personas que lo inspiraron. Tengo otros proyectos esperando, otros dos libros que pienso que terminaran publicados en uno solo y otro que es el que estoy escribiendo en estos momentos y que para mí  tiene otro tono, tal vez el de la madurez o el de la voz de una sobreviviente.

R.P:  ¿El poeta se reconoce en sus letras? Hay quien dice que al escribir muere algo de nosotros, para luego renacer en el siguiente verso.

F.F: Personalmente me reconozco en todo lo que escribo. Mis poemas son como pequeñas fotografías que con palabras han logrado detener el tiempo y atrapar un instante. Tal vez sea por deformación profesional, pero siento que mis fotografías y los poemas que escribo logran lo mismo: fijar un instante. Detrás de cada poema y cada fotografía hay una historia que puedo recrear cada vez que los leo o miro. Es más, puedo hacer el ejercicio mental para saber  qué circunstancias estaba viviendo, qué estaba haciendo o que estaba sintiendo cuando los creé.

R.P: Tú te has amamantado de la cultura en ambos lados del charco, ¿qué semejanzas, diferencias percibes? ¿Es más lo que nos une ?

F.F: Bueno, nos une una gran herencia literaria, la del castellano. Todo estudiante de colegio o universidad en cualquier país de Suramérica estudia a los grandes clásicos que la literatura castellana. Las diferencias vienen después y están marcadas por la forma de decir o describir un mundo, que a su vez está influido por sus circunstancias sociológicas, por su historia y geografía. Incluso en la propia Colombia se dan diferencias entre una región y otra. No es lo mismo la explosión de colores, palabras y decir del Caribe que la que se da en la meseta donde se encuentra Bogotá a 2700 metros de altura sobre el nivel del mar. Supongo que, parafraseando a Ortega y Gasset, todo artista, todo poeta, a uno u otro lado del “charco”, es él y su circunstancia.

R.P: Para finalizar algo que desees resaltar para los lectores de PROVERSO.

F.F: Sólo que lean mucho y no se detengan nunca. Es la manera más grata de  divertirse, de viajar, crecer o aprender. Y siempre que recomiendo esto se me viene a la mente una frase del escritor francés Gustave Flaubert que aprendí en mi etapa de estudiante y  la cual adopté desde entonces: “el único modo de soportar la existencia es aturdirse en la literatura como en una orgía perpetua»

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ANTONIO TELLO | EL DOBLE COMPROMISO DE LA POESÍA

Por: Isabel Rezmo

Imágenes: Jorge Raúl Tello


Proverso tiene el honor de presentar a sus lectores una entrevista concedida por el escritor y poeta  argentino Antonio Tello.

En la noche yerma,  su último poema.

“El día en que el pueblo reventó de angustia” (1973)  supuso el inicio de su  vida literaria pero también la persecución por los diferentes gobiernos peronistas y militares. Su compromiso social y humano le lleva también a otros enfrentamientos y por ello se exilia en París, y luego llega a Barcelona donde se instala.

La torre de la canción, poética de la ciudad”- Radio Universidad de Río Cuarto, FM 97.7, que es declarado de Interés Cultural. En 2014 es nombrado  Coordinador del Área de Literatura de la Casa de la Cultura provincial. EN 2015, la Agencia Córdoba Cultura del Gobierno provincial le concede el Premio Reconocimiento al Mérito Artístico, en el capítulo de Letras, por el conjunto de su obra y por sus aportes a la cultura, en particular a la poesía, tanto nacional como provincial.

R.P: Buenas tardes Antonio, es un enorme placer tenerte en esta casa, con nuestros lectores.

Tu vida ha sido un constante compromiso con la literatura: tanto en novela, literatura infantil y juvenil, teatro, poesía… ¿Te queda algo por descubrir u ofrecer  en la literatura y en la poesía?

A.T: Siempre tenemos algo por conocer. De hecho la literatura es una de las vías que el ser humano tiene para indagar acerca del mundo y de la condición humana. El hecho de haber practicado casi todos los géneros narrativos hasta la poesía, pasando por el ensayo, la dramaturgia e incluso el periodismo, ha sido para mí una forma de aproximarme al conocimiento, saber por qué el ser humano es, como escribió Kazantzakis, “un fulgor entre dos abismos”, es decir, una chispa entre los misterios del origen y de la muerte, que la religión disimula con la idea de la divinidad, pero que aun así no logra aliviar la angustia existencial en la conciencia del hombre. La literatura como las demás expresiones del arte es un modo de hallar sentido a nuestra existencia en el cosmos. En otras palabras, mi escritura no puede ofrecer sino esa desesperada búsqueda de una respuesta a sabiendas de que nunca fue ni será dada.

R.P: No solamente has tenido un compromiso literario, sino social y humano. En la sociedad actual  ¿crees que es posible caminar en ese compromiso? ¿Crees que realmente el poeta hoy en día tiene un compromiso real con la sociedad en la que vive?

A.T: No creo que haya un compromiso literario, otro social y otro humano. El compromiso, si entendemos éste como una forma de responsabilidad civil, es uno. El individuo, en tanto ser inteligente y consciente de su existencia, sabe que su estar y su bienestar en el mundo depende del otro y que para protegerse ha de contribuir a la protección y felicidad de los demás. Por eso pienso que el poeta tiene una doble responsabilidad. La primera con la poesía y la segunda con la sociedad. Esta doble responsabilidad siempre ha generado confusión entre los artistas, especialmente entre los artistas de izquierda que se abanderaron en el compromiso con el pueblo y produjeron un arte para él sin caer en la cuenta de que de este modo traicionaban su condición poética. No se escribe para el pueblo como tampoco se escribe para el lector, se escribe para conocer la verdad y aunque ésta no se muestre en plenitud hemos de revelar lo entrevisto sin concesiones ideológicas, políticas, económicas o religiosas; hemos de ser fieles y leales a nuestro cometido artístico si queremos conocer lo que la realidad oculta en las sombras, como diría Lévinas. Es en este punto que se activa la responsabilidad civil, porque el artista, en tanto ciudadano, ha de colaborar activamente en la instrucción de la ciudadanía para que ésta pueda acceder al conocimiento que le enseñan las claves para comprender el mundo. Por esto pienso que no es cierto que las elites hayan secuestrado el arte, porque esto significa cargar al artista genuino con una traición que no ha cometido. Lo que han secuestrado las elites dominantes no es el arte, sino la educación.

R.P: Tu vida literaria y periodística se ha desarrollado en Barcelona, ¿qué ha significado para ti todas tus vivencias, toda tu trayectoria en Barcelona?

A.T: Es verdad, casi toda mi obra y mi actividad periodística e intelectual se ha desarrollado en España y, principalmente, en Barcelona, de donde no me he ido del todo, porque tal cosa es imposible. Cuando leí siendo estudiante los elogios que de ella hace Cervantes en el Quijote pensé que era una exageración para contraponerla a la Castilla oscurantista de la Contrarreforma, pero tuve la suerte de comprobar que eran ciertos. Su entorno, su dinamismo y la buena vecindad me ayudaron a forjar mi carácter y a sobrevivir. Por otro lado, no hay que olvidar que, aunque algunos nacionalistas digan tonterías sobre los castellano parlantes, Barcelona es la capital mundial de la edición del libro en lengua castellana y gran parte de su PIB procede de la industria editorial. Esto sin duda creó una serie de condiciones muy favorables para quien, como yo, tenía la escritura por vocación. Primero en el periodismo y después en el mundo editorial, en el que practiqué todos los oficios pertinentes, desde corrector orto tipográfico hasta editor incluyendo la escritura de innumerables libros que, aunque de encargo, me ayudaron a crecer profesionalmente y aprovechar sus recursos para mi propia escritura. Esta experiencia significó para mí tomar conciencia de que el escritor, más allá de su vocación o talento, no era un elegido sino un trabajador y que, como tal, pertenecía a la clase trabajadora, cuyos derechos debía contribuir a mejorar.

R.P: Volver a Argentina, ¿supuso para ti un reconocimiento y una manera de devolverte algo que te arrebataron injustamente?

A.T: En una de las primeras veces que, acabada la dictadura, regresé a Argentina me preguntaron en una entrevista qué pretendía y si estaba dispuesto a perdonar a quienes me habían arrebatado tantas cosas. Lo que respondí entonces lo sigo pensando ahora. No es mi intención pasar factura y tampoco puedo arrogarme autoridad moral para dispensar perdones, porque son miles y miles las personas damnificadas, las víctimas de la maldad. Si  bien en mi alma no hay lugar para el rencor o el resentimiento, el perdón es un acto de curación para la víctima que ella sólo puede otorgar cuando su espíritu está preparado. En cuanto a si busco algún reconocimiento para mi obra creo que éste se producirá, si lo merece, cuando la conozcan y en eso estamos.

R.P: ¿En cada una de tus facetas: periodismo, ensayo, novela, etc.  se percibe  el poeta que llevas, o por el contrario ellas te han conducido a una visión más poética  de la vida y de tu producción?

A.T: Como ya dije, el periodismo, el ensayo, la narrativa, la poesía, etc. siempre han sido para mí distintos caminos de aproximación al conocimiento, pero ellos no me han conducido a la visión poética porque ella me pertenece a mí. En este sentido, siempre he trabajado sobre la idea de conseguir una escritura poética para trascender la realidad más evidente. Una escritura convencional no puede hacerlo, porque carece de los recursos retóricos que se precisan para alcanzar esos registros que, como ya dije, ocultan las sombras. Desde mis primerísimos escritos está en mi disposición lograr esa escritura poética, que no es exclusivamente la que empleamos para escribir poemas sino para escribir poesía en su sentido más profundo. De hecho esta es la razón por la que destruí todos los poemas escritos antes de 1980. En mi entender eran poemas sin poesía y mi exigencia de rigor no me permitía publicar algo que no respondía a mi idea de lo poético. Por esta misma razón también destruí toda la narrativa escrita antes de 1968, año en que empecé a imaginar lo que luego sería mi universo literario y que perfilé por primera vez a través de los cuentos de “El día en que el pueblo reventó de angustia”, publicado en 1973 y reeditado en una edición príncipe en 2014, al cumplir cuarenta años, por UniRío Editora, la editorial de la Universidad Nacional de Río Cuarto.  Prácticamente todo lo que he escrito desde entonces ya está contenido aquí.

Antonio Tello con Francisco Umbral Rafael Alberti el día en que éste regresó a España, el 27 de abril de 1977.

R.P: Las nuevas tecnologías han supuesto una revolución a la hora de hacer poesía, y en la aparición de nuevos “poetas” y la manera de moverse las editoriales  ¿Crees que son contraproducentes, crees que es positivo?

A.T: No estoy seguro de que las nuevas tecnologías hayan revolucionado el modo de hacer poesía. Pensemos que la poesía surge de un acto de creación profundo y genuino que tiende a descubrir todo lo que concierne a nuestra naturaleza humana y al mundo que nos rodea; este acto de creación es por tanto un acto de resistencia frente a la ignorancia y también un acto limitado porque no podemos abarcar la totalidad. Quiero decir que nada externo puede cambiar su esencia y hacemos poesía del mismo modo como lo hacían nuestros antepasados. Otra cosa es que vayamos evolucionando en nuestros modos de expresarnos a medida que conocemos el lenguaje, pero aparte de esto hacemos poesía igual con nuestros dedos, con pluma, máquina u ordenador.  Ahora bien, lo que han hecho las nuevas tecnologías y su aplicación en las redes sociales es crear la fantasía de que la poesía es democrática y de que cualquiera puede acceder a ella.  Lo que han generado las nuevas tecnologías es una hiperinflación de poetas, es decir, de personas que se creen poetas y escriben versos, pero que no son necesariamente poetas. La poesía no es democrática. La poesía es selectiva porque su compromiso ético con la verdad y el conocimiento es extremadamente exigente.

R.P: Acaba de salir en España, México, Argentina y otros países latinoamericanos  tu último poema –En la noche yerma– publicado por Vaso Roto Editorial.  Este libro será presentado en Argentina en el marco del VIII Congreso Internacional de la Lengua española en marzo. ¿Qué vamos a encontrar en él?

A.T: Como ya se anuncia en el título, este poema, como en La tierra baldía de T.S.Eliot, trata de la decadencia de nuestra civilización y, consecuentemente, de la degradación de la lengua. Pero esa es toda la coincidencia.  Eliot, poeta inteligente y sensible a cuanto sucede a su alrededor y en su tiempo, observa y describe con claridad el derrumbe desde su torre social con el catalejos de su educación y su cultura eurocéntricas y anglosajonas sin que el polvo de los escombros ensucien sus ropas ni manchen sus zapatos. En cambio, el poeta de En la noche yerma vive la degradación de la civilización en carne propia y se arriesga no sólo a describirla sino a usar su propia lengua agónica en medio de un entorno hostil. Sobre la tierra baldía cubierta por los escombros de la guerra y los desechos humanos que Eliot vislumbraba ha caído la noche y la violencia campea encarnada en las sombras. Nadie escapa al horror.

el exiliado sabrá que  tampoco él escapará

al sino de los dioses y habrá de alzar la

quijada del asno contra los cazadores que

cortaron la lengua a los perros e hicieron

de sus sembrados cotos privados de batalla

 

R.P:   Hacer poesía es algo más que pasión y sentimiento, ¿Dónde se enmarca la poesía de Antonio Tello?

A.T: Mucha de la poesía que se hace actualmente es epidérmica porque está centrada en lo emocional antes que en el pensamiento y la imaginación. Los poetas actuales parecen estar más preocupados en emocionar para ganarse una parroquia de fieles y compartir con ella las circunstancias cotidianas que en explorar y conocer. Mi poesía en cierto modo desdeña la sentimentalidad romántica, pero no la pasión. La pasión es una de las formas de la voluntad y del deseo de superación, es, para decirlo siguiendo a Schopenhauer, el motor que mueve el mundo. Me he propuesto, aunque no sé si lo he conseguido, que mi poesía sea un eslabón más de la tradición poética. Conservo la oralidad y la musicalidad porque creo que también los sucesos y tribulaciones que embargan el espíritu son narrables del mismo modo como las noticias de los pueblos o las hazañas de sus héroes lo eran para aedas y juglares.

R.P: Hay un poema publicado en el blog de Claudia Ainchil, un poema tuyo “Odiseo” que empieza:

“Escribo.

Anudo palabras para conjurar el olvido.”

¿Qué te reporta la palabra?

A.T: Sí, ese poema pertenece a Sílabas de arena y expresa lo que es mi poética. La palabra es el sustento de nuestras vidas, porque ella no sólo define y significa el mundo que vivimos, sino que sienta las bases de la justicia y la convivencia entre los seres humanos. Si no fuera por la palabra el olvido se adueñaría de nuestras vidas y reinaría la impunidad, pero mantener esa idea significa conocer y “atravesar el laberinto de voces que brillan y mudan de sentido”

R.P: En el análisis de tu obra afirman que te sustentas en  la tradición literaria castellana en particular y anglosajona en general: Cervantes, Borges, Kafka, Camus o  Faulkner.  Tú has desarrollado congresos y conferencias  sobre la lengua y la literatura. En la actualidad  no se ve una base literaria en   lo clásico, muchos poetas tienen otros referentes más actuales o incluso un sustento más limitado, ¿es necesario volver a lo clásico? ¿Es necesario conocer o estudiar  a quienes nos han precedido con anterioridad, conocer la lengua, para ser buen escritor o poeta?

A.T:  Hace un momento dije que pretendía que mi poesía, mi obra en general, fuese un eslabón de la tradición. Creo que no se puede escribir en serio si no se conoce desde donde escribimos y si no se conoce la lengua. No se trata de que volvamos a los clásicos, sino de que nunca los dejemos para saber en todo momento hasta donde han llegado y avanzar ¿Podría haber escrito, por ejemplo De cómo llegó la nieve –mi primera novela- si no hubiese conocido el Mío Cid o El Quijote o En la noche yerma sin saber de T.S.Eliot, la Biblia o el Popol Vuh?

R.P: Para terminar, deseamos que tu nuevo proyecto literario sea un éxito,  y agradecerte de nuevo  el que nos hayas concedido esta entrevista. ¿Algún consejo, alguna sugerencia que quieras aportar a los lectores de PROVERSO?

A.T: Para dar consejos se necesita ser maestro y no sé si éste se vería con autoridad de darlos.

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CARMEN MARTAGÓN ENRIQUE | RESPIRAR POESÍA

Por: Isabel Rezmo


Abrimos las puertas a una escritora que hace del relato y de la poesía su convicción.  Una fuerza arrolladora que surge de las entrañas y de una forma de ver la vida y de vivirla coherente, absoluta.

Ya decía Borges , «la poesía no son los libros en la biblioteca, la poesía es el encuentro del lector con el libro, la lectura del libro, el descubrimiento del libro…. otro momento trascendental es la concepción de la obra, el autor descubre su propia obra…»

Carmen Martagón (Huelva, 1968) Hace de la poesía y de la narrativa un encuentro.  Un encuentro con el lector, y hace de su obra un encuentro consigo misma. Porque ella crece y se hace en sus propias letras.   Una mujer visceral que  en la literatura, en su poesía  refleja, esa necesidad de recordarnos que debemos ser mejores, que debemos curar nuestras heridas, pero no olvidar. El olvido es el cáncer de la conciencia. Nos envenena poniéndonos delante una cortina de humo difícil de quitar. Así lo refleja con su familia, con su vida y en su forma de entender la literatura.

Licenciada en Psicología por la Universidad de Sevilla. Ha trabajado en Recursos Humanos desde 1.992. Mediadora Comunitaria y dedicada a tareas de elaboración-gestión de proyectos sociales y culturales.

VApasionada de la lectura y la escritura desde pequeña, participa con cuentos, relatos, poemas y cartas en diversas revistas y publicaciones relacionadas con la cultura. Desde 2005 ha venido publicando en varias antologías: Mujeres en la Historia 3 y Casa de Fieras de M.A.R. Editor, Encuentro Internacional de Poesía de Úbeda, El mundo en Cincuenta Palabras, Poetas de Huelva por la Paz, Huelva es verso, un Año de Palabras o Bailemos palabras.

Ganadora del I Concurso de relatos cortos “Cortoletraje” de Pábilo Editorial, con su obra: Entretelas de papel. 2.017.

Segundo Premio en el I Concurso de Relatos Cortos de Intermón Oxfam Huelva “Refúgiate en la Solidaridad”, con su obra: Esperanza. 2.017.

Segundo premio en el XX Certamen de Relatos “Ulises” de El Viso del Alcor, con su obra: El maletín de Esperanza. 2018

En marzo de 2017 publicó su primer libro de relatos “Equipajes sin Nombre” de Apuleyo Editores.

En la actualidad, está en el proceso de creación de una novela y un poemario.

Hablaremos con ella de esos equipajes, de esos nombres que nos acompañan a lo largo de nuestra vida.  Equipajes que no tienen nombre porque son de todos, de cada uno de nosotros. Rebuscamos en el fondo de nuestra memoria como si se tratara de una búsqueda inoportuna, o desesperada. Viajes al fondo de nuestro corazón, de nuestra memoria. Ropa de usar o de tirar, de incomodidad, de trasiego, de rutina, del hoy del ahora, elementos que diversifican la lectura.

R.P: Buenas tardes Carmen.  ¿La vida es perder una y otra vez el equipaje? ¿De qué llenamos esos equipajes?

C.M: En la vida se pierde parte del equipaje y se acumula equipaje. Acumulamos vivencias, bajan y suben personas al trayecto de nuestro vivir. Leía hoy una frase que decía: El tren pasa cada día por nuestra vida, yo creo que vamos subidos en ese tren hasta el final del trayecto. El equipaje son las vivencias, las buenas, las menos buenas y las malas. Las cargamos como una maleta repleta de lo que vamos encontrando en el camino.

R.P: El significado que tiene la literatura para ti.

C.M: Para mí una forma del vivir diario. No hay una sola parte de mi vida que no esté unida a un libro, a un autor. De pequeña, en el colegio, recuerdo que me apasionaba escuchar al profesor de literatura hablar de las autoras como Emilia Pardo Bazán, Ana María Matute o Gloria Fuertes. Pensaba que, de mayor, quería ser como ellas. Me las imaginaba tras la máquina de escribir, tecleando sin parar o sobre el papel con una bonita caligrafía, escribiendo horas y horas.

R: En tu narrativa como en la poesía, se aprecia la intensidad suficiente para turbar al lector, romper sus expectativas. ¿Refleja tu verdadera personalidad?</OP

C.M: Yo creo que al escribir somos un poco nosotras. No sé si en lo que escribo soy un poco yo o muy yo. Es cierto que quienes me conocen dicen que, al principio de conocerme, soy seria. Creo que en el día a día, cuando se me conoce se rompe ese esquema. Me gusta sorprender, como me gusta conocer a los demás poco a poco, e irme sorprendiendo con lo que voy encontrando en las personas. No soy de monotonías.

R.P: ¿Cómo empezó en ti el deseo de escribir?

C.M: Creo que lo tuve toda la vida. Pero lo saqué a la luz en esa vorágine que cambió mi vida por completo. Una vez leí a alguien aquello de: “escribo para no morirme” y creo que hace siete años me ocurrió lo mismo. Tenía que seguir adelante y escribir me mantuvo en este mundo.

R.P: ¿Escritor o poeta que más te haya influido?

C.M: Don Antonio Machado, sin duda. Tengo un pequeño libro: poesías completas, que recopila gran parte de su poesía, leído y releído desde pequeña. Pero tengo debilidad por Federico García Lorca.

R.P: Dominas la narrativa y la poesía ¿Cuál de los dos géneros te ves más cómoda?

C.M: En la narrativa, especialmente en el relato. En poesía hago mis versos, pero me causa mucho respeto la poesía. Creo que es muy difícil plasmar sentimientos de forma breve, sin explicar, sin extenderse y llegar a la otra persona, para que se erice la piel, para provocar un suspiro, una lágrima, un recuerdo. Eso me parece un absoluto milagro de las palabras.

R.P: Has participado en numerosas antologías y encuentros, tertulias.  ¿Cómo valoras tu paso en estos años? ¿Cómo ves el mundo poético que te rodea?

C.M: Hablar de encuentros, para mí, es hablar de Úbeda. He participado desde el primer encuentro Internacional de Poesía de Úbeda y, para mí es el encuentro perfecto con la poesía. Las personas, el entorno, la calidad y la calidez que hacéis posible desde la organización. Todo eso me hace querer regresar. En ese encuentro descubres personas que se quedan en tu vida, magníficos escritores y magníficas escritoras, gente cercana y accesible que disfruta la poesía, que la siente y la entrega sin más…

Habitualmente me rodeo de gente que escribe, que se convierten en amigos y amigas o que ya lo eran. Trato de huir, ya me conoces, de quienes hacen de la poesía una competición de atril o escenario. Hay gente que escribe maravillosamente y que lo ofrece al lector sin pretensión. Por supuesto, los premios y reconocimientos nos gustan y apetecen, pero se trata de una competición que no pretende pisar, hacer sombra o dañar a la otra persona.

R.P: ¿Escribir es una rebelión personal?

C.M: Sí. Yo soy rebelde, no sé si porque el mundo me ha hecho así o porque va en mis genes. Soy poco conformista con las injusticias. La gente que escribe tiene que sacar del interior todo aquello que guarda y que lucha por salir. Yo no creo que tengamos un yo poético o escritor y un yo personal. Eso que ponemos en los versos, en los relatos, en las novelas somos nosotros o una parte de nosotros.

R.P: ¿Cómo te definirás en un verso?

C.M:  Ufff. Complicado me lo pones. Más que un verso, se me viene a la cabeza una frase de Maya Angelou que dice: “Lo hiciste lo mejor que sabías. Ahora que sabes más, lo harás mejor”.

Si me pides un verso, me encanta ese de Antonio Gala que dice: “Eres la única rosa en la que caben todas las primaveras” De su poema “Nadie mojaba el aire”. Con ese verso hice uno de mis primeros poemas, hace siete u ocho años, cuando me recompuso el cuerpo la escritura.

R.P:  Para despedirte que te gustaría destacar.

C.M: Daros las gracias por permitirme asomar a Proverso, por el cariño con el que siempre me tratáis a mí y a mis letras. Animar a la gente a leer poesía, a empaparse de versos. Animar a leer, en general. Quienes escribimos, sin alguien al otro lado, no somos más que un puñado de letras…

R.P: Muchas gracias por tu tiempo y asomarte a esta casa.

C.M: A ti por tu tiempo y tu cariño. A Proverso por la oportunidad para con las letras.

(Imágenes: Rocío Escudero)

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JULIO ROMERO DE TORRES | EL PINTOR DE LA SENSUALIDAD

EL ATRIL

Por: Isabel Rezmo


“Si a mí me hubiesen dado a escoger entre la gran personalidad de Leonardo Da Vinci –por el que siento una admiración tal que lo reputo como el primer pintor de la historia–, o la de Juan Breva, no habría vacilado. Yo hubiera sido Juan Breva, es decir, el mejor cantaor que ha habido…”.

Con esta frase  de Julio Romero de Torres, abrimos este mes nuestra sección  El Atril, para presentar uno de los pintores españoles más relevantes de la primera mitad del siglo XX.

Este pintor, exponente emblemático de la identidad cordobesa de principios del siglo XX, probó suerte en el cante cuando rondaba 20 años, antes de decantarse definitivamente por los pinceles. La frase en la que Romero de Torres compara su devoción por Da Vinci y Juan Breva está sacada de una entrevista con motivo de su presencia como miembro jurado del Concurso de Cante Hondo del Teatro Pavón en 1925 y termina con un amargo reconocimiento “…yo también traté de cantar (…) pero ¿para qué repetirlo? (…) Fracasé”

Su formación corrió a cargo de su padre, el pintor romántico Rafael Romero Barros, que llegó a ser uno de los pilares de la cultura cordobesa de su momento, siendo fundador y director de la Escuela de Bellas Artes y del Museo cordobés. Varios miembros de su familia fueron también artistas. Entre otros reconocimientos, cuenta con una calle dedicada, así como un monumento en los jardines de la Agricultura y un museo, en la que fuera su casa natal, donada junto a sus posesiones y cuadros por sus herederos a la ciudad de Córdoba.

Supo pintar como nadie a la mujer andaluza. Son mujeres fuertes, morenas de piel, de pelo oscuro, con miradas penetrantes e incluso desafiando a la época en la cual vivían. Y no solo son mujeres sensuales, seductoras, fuertes y valientes sino que son reflejo de una época, con sus modos de vida, su lucha diaria, sus batallas, alegrías y sinsabores.

Expresó  su gran pasión por el flamenco y la copla,  seña de identidad de su querida tierra. Además fue un gran retratista,   coqueteó con el género del cartel publicitario (corriente muy de moda por esa época y procedente de Francia);  temas religiosos o  el bodegón.

Fue utilizado por el régimen de Franco aunque sobre esto  Mercedes Valverde, estudiosa de la obra del cordobés, puntualiza lo siguiente en el catálogo de la exposición Miradas en Sepia, celebrada en el 2006 en el Círculo de la Amistad de Córdoba:

 Tuvo amigos íntimos como Los hermanos Machado, Valle Inclán o Gómez de la Serna y fue amigo muy querido de una andaluza republicana y feminista a la que retrató en plena madurez, Carmen de Burgos, pareja durante veinte años de Gómez de la Serna, en una relación muy atrevida en aquella época pues ella era bastante mayor que él. Tanto Carmen como Ramón eran fervientes defensores de la pintura de Julio. Otra mujer feminista, rompedora en aquellos tiempos, fue la socialista Margarita Nelken, a quien retrató también y que formó parte de la lista de amigos de aquel “folklórico pintor de la mujer morena”.

Lo cierto es que cuando le llegó el éxito en la etapa final de su vida, y adquirió fama internacional, sus cuadros se convirtieron en iconos en algunos países. Muchas mujeres quisieron ser retratadas por “el pintor que mejor pintaba a las mujeres” como Josephine Baker, gran diva americana del teatro de variedades, Adela Carbone de Arcos, y su hermana Mery; actrices italianas, Pastora Imperio, a la que hizo al menos cuatro retratos, Tórtola Valencia, gran diva española del Music Hall internacional, Concha Piquer, La bella Otero, famosa bailarina española que triunfara en EEUU, apodada “la Madonna”. Anita Delgado, Princesa de Kapurthala, y un largo etcétera entre el que se encontraban aristócratas y “decentes” mujeres de los círculos burgueses.

BIOGRAFÍA

Hijo del también pintor y conocido Rafael Romero y Barros, director del Museo Provincial de Bellas Artes de Córdoba, comenzó su aprendizaje a las órdenes de su padre en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Córdoba a la temprana edad de 10 años. Gracias a su afán por aprender, vivió intensamente la vida cultural cordobesa de finales del siglo XIX y conoció ya desde muy joven todos los movimientos artísticos dominantes de esa época. En 1890 realiza lo que sería su primera obra conocida La huerta de los Morales

Julio Romero de Torres participó con intensidad en todos los acontecimientos artísticos de Córdoba y España. Ya en el año 1895 participó en la Nacional en Madrid, donde recibió una mención honorífica. También participó en las ediciones de 1899 y 1904, donde fue premiado con la tercera medalla. En esta época inició su experiencia docente en la Escuela de Bellas Artes de Córdoba.

En 1906, el Jurado de la Nacional rechazó su cuadro Vividoras del Amor, lo que provocó que el Salón de Rechazados fuera más visitado que las salas de la Exposición Nacional. Ese mismo año marchó a Madrid, para documentarse y satisfacer su inquietud renovadora. Después realizó viajes por toda Italia, Francia, Inglaterra y los Países Bajos.

En 1907 concurrió ya con los pintores más renombrados de la época a la exposición de los llamados independientes en el Círculo de Bellas Artes. Poco después obtuvo por fin su primera medalla en la Nacional del año 1908 con su cuadro Musa gitana. También recibió el primer premio en la Exposición de Barcelona de 1911 con el Retablo de amor, y dos años después en la Internacional de Munich del año 1913. En la Exposición Nacional de 1912, cuando Romero de Torres aspiraba a la medalla de honor, su obra no fue reconocida, lo que provocó que sus admiradores le entregaran una medalla de oro cincelada por el escultor Julio Antonio. Cuando sus cuadros tampoco fueron premiados en la Exposición de 1915 con la medalla de honor decidió retirarse definitivamente de las Exposiciones Nacionales.

En 1916 se convirtió en catedrático de Ropaje en la Escuela de Bellas Artes de Madrid, instalándose definitivamente en la capital. A partir de aquí, su obra comenzó a representar el pabellón español en diversos certámenes internacionales, convocados en París]], Londres, etc. Sin embargo, el gran momento de éxito se produjo en Buenos Aires, el año 1922. En agosto de ese mismo año Julio Romero de Torres había viajado a la República Argentina acompañado de su hermano Enrique, y en los últimos días de este mismo mes se inauguró la exposición, que fue presentada en el catálogo por un espléndido texto de Ramón Valle-Inclán. La muestra constituyó un éxito sin precedentes.

Fue miembro de la Real Academia de Córdoba y de la de Bellas Artes de San Fernando. También exhibió su obra en la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929, y en múltiples exposiciones individuales en nuestro país y en el extranjero. El 18 de diciembre de 1922 el Ayuntamiento de Córdoba lo nombró Hijo Predilecto de la ciudad.

A principios de 1930, Julio Romero de Torres, agotado por el exceso de trabajo y afectado de una dolencia hepática, volvió a su Córdoba natal para tratar de recuperarse. Pintando en su estudio de la Plaza del Potro, realizó entre los meses de enero y febrero la que sería su obra final y más célebremente conocida, La chiquita piconera.

«La Chiquita Piconera»

El 10 de mayo de 1930 moría Julio Romero de Torres en su casa de la Plaza del Potro en Córdoba, hecho que conmocionó a toda la ciudad. Las manifestaciones de duelo general que produjo su muerte, en las que participaron en masa desde las clases trabajadoras más humildes hasta la aristocracia cordobesa, dejaron patente la inmensa popularidad de que gozaba el pintor cordobés.  Su  féretro fue llevado a hombros hasta la Mezquita-Catedral para el funeral y de allí a la Plaza de Capuchinos para despedirse de la Virgen de los Dolores, donde un violinista interpretó la «Reverie» de Robert Schuman, como oración fúnebre.

Casado con Francisca Pellicer y López,-hermana del escritor, poeta y dramaturgo Julio Pellicer-, tuvo tres hijos Rafael Romero de Torres Pellicer, Amalia y María.

OBRA Y TÉCNICA

El grueso de su obra se encuentra en Córdoba en el Museo Julio Romero de Torres, donde se puede admirar el amplio repertorio de cuadros que fueron donados por su familia, por coleccionistas privados o comprados por el Ayuntamiento. Entre las obras más destacadas de este maestro figuran Amor místico y amor profano, El Poema de Córdoba, Marta y María, La saeta, Cante hondo, La consagración de la copla, Carmen, y por supuesto, La chiquita piconera.

Las características principales de su obra pueden resumirse en simbolismo, precisión de forma y dibujo, luz suave en ropajes y carnes, extraña luz de escenarios, Poética artificiosidad de escenarios, Dominio de la morbidez , Capacidad enorme para representar la figura humana, Paisajes que refuerzan el simbolismo, Paisajes donde la realidad se convierte en alegoría , Paisajes listos para ser degustados por el alma «sin detenerse en la superficie coriácea de las cosas y Paisajes desmaterializados para su última vivencia con el espectador.

Tres etapas podemos apreciar en la obra de este pintor modernista. Una inicial, que acabaría en 1908. Una central que terminaría en 1916. Y una final, que acabaría con su muerte en 1930.

Primera etapa (1900-1908)

Generación del 98: En 1903, Julio Romero viaja con su hermano Enrique por Marruecos. Pinta La monta y Calle de Tánger, entre otras obras, con un aire de temática africana. Al año siguiente viaja por Francia y los Países Bajos. A su regreso permanece en Madrid. Frecuenta el Café de Levante, que ya visitó con motivo de su fundación el año anterior, en compañía de Valle-Inclán. Conoce a los hermanos Machado, Pío Baroja, Pérez de Ayala, Alejandro Sawa, Antonio de Hoyos o Emilio Carrere. Coincide con colegas y amigos como Zuloaga, Solana, Rusiñol, su paisano Mateo Inurria, Anglada Camarasa o Rodríguez Acosta. Su amistad con el grupo de escritores modernistas, especialmente con Ramón María del Valle-Inclán y Manuel Machado, va a influir en su manera de hacer pintura.

Retablo del Amor

Modernismo (1908-1915): En 1908, Romero viaja por Italia, Francia y Reino Unido. Estudia el Renacimiento y conoce a fondo los primitivos italianos. Tras el viaje, el contenido de su obra y el tratamiento de su pincelada cambió radicalmente. Con influencias como las de Tiziano en su obra Amor sagrado y amor profano, Julio Romero inicia una nueva etapa, un ciclo de pinturas en el que la mujer se convierte en heroína. Deja atrás sus obras costumbristas o de preocupación social y se adentra en su etapa modernista. Significativa también  en este periodo su obra Retablo del Amor.

Etapa de madurez (1916-1930): En 1915, Romero de Torres se instala en Madrid. Vivirá en la Carrera de San Jerónimo, número 15, junto al Congreso de los Diputados. Su estudio lo monta en la calle Pelayo, en un piso que le facilita el doctor Floristán Aguilar, dentista personal del rey Alfonso XIII. Ese año expone, en sección especial fuera de concurso, 15 obras en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Frecuenta el Café Pombo y firma el manifiesto aliadófilo junto a Gregorio Marañón, Menéndez Pidal, Ortega, Machado, Valle, Galdós, Casas, Zuloaga, Unamuno, Azaña. Su obra Carmen es adquirida por el diestro Juan Belmonte. Romero ilustra Los intereses creados de Benavente.

Desde 1916 y hasta el final de sus días, fue profesor de “Dibujo Antiguo y Ropaje” en la llamada Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado, instalada en el mismo edificio de la Real Academia de San Fernando. Julio Romero se relaciona con la Revista España, dirigida primero por Ortega y más tarde por Araquistáin y Azaña. También asiste a las tertulias de la Maison Dorée, en la que se dan cita las grandes figuras del «modernismo» español. La familia Oriol le encarga la decoración de la capilla de su finca de El Plantío, en las cercanías de Madrid. Allí pinta un mural sobre el tema de la Eucaristía.

Obras de esta etapa: Retrato de la señorita_Julia_Pachelo , La muerte de Santa Inés  o Cante Hondo:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DIBUJANTE Y RETRATISTA

El cordobés fue un auténtico maestro en esta técnica, un dibujante de trazo firme, seguro y expresivo. Obras como “Nuestra Señora de Andalucía”, que inaugura su etapa de madurez, o “Musa gitana”, que le valió en 1908 la primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Junto al gusto por el decorativismo y el contenido simbólico, en esta primera época se aprecian ya elementos que serán básicos en el lenguaje maduro de Romero de Torres, como la maestría del dibujo y la precisión formal.

Como retratista Cerca de un millar de obras; unos 500 retratos identificados, de los que más de 400 pertenecen a actrices, aristócratas, bailarinas, cantantes, literatas y un larguísimo etcétera que aleja a Julio Romero de Torres de los tópicos que se han repetido e impuesto a lo largo de los años y que (des)dibujan su imagen como la del «pintor de la mujer cordobesa».

Romero de Torres fue mucho más que eso; fue el cronista de toda una época, desde 1915 hasta 1930. Plasmó en sus lienzos todos los estamentos sociales como retratista, porque no olvidemos que eso es lo que fue: la mayoría de sus obras eran encargos oficiales y fue tan prolífico que llegó a simultanear cuatro y hasta cinco trabajos. Era un obrero de los pinceles.

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MARIANO FORTUNY | LA SENSIBILIDAD, LA RECREACIÓN Y LA FANTASÍA

EL ATRIL

Por: Isabel Rezmo


Mariano Fortuny es un pintor de detalles, un observador de los matices de la vida, de lo insignificante, pero que mueve el día a día. Fue un pintor, acuarelista y grabador, considerado junto a Eduardo Rosales uno de los pintores españoles más importantes del siglo xix después de Goya. Con una nueva visión de la pintura, con un estilo que no encaja en ninguno de los movimientos del siglo XIX.

Pasó de ser un niño huérfano en Reus, su ciudad natal, que vive con su abuelo, un carpintero con inquietudes artísticas, y que lo lleva a Barcelona para que estudie; un hombre hecho a sí mismo, y esto era el ideal burgués del siglo XIX: alguien que exhibe su capacidad de trabajo, que sabe que tiene un don y lo explota, que sabe venderse.

La vida del pintor español fue un viaje continuo. Una fuga constante de todo lo que oliese a rutina. No quería sombras, no quería realidad. Quería fantasía y exotismo al alcance de la mano, beber de culturas extrañas más allá de su presente y encontrar el pasado auténtico en las cercanas. Fue un pintor burgués que enamoró a la burguesía, sin retratarla.

Referente de los jóvenes pintores españoles de su tiempo, para todos los que reconocían en Fortuny un modelo de éxito. Porque el mercado se rindió al pequeño mundo vibrante del pintor catalán, que salió de Reus para no volver jamás al pueblo

Es un artista sensible al ojo, que corrige la realidad con un homenaje descarado a la pintura, donde la materia y la pincelada no queda disimulada, ni disminuida. La hace notar, se hace notar. Se recrea en la moda y en los pequeños detalles, los colores estallan entre ellos, muy contrastados hasta hacer desaparecer la línea. Es un gran dibujante. La acuarela es su esencia, el óleo su disfraz. El pintor exportaba belleza. El acicate era lo exótico.

Una vida marcada por el inconformismo

Mariano Fortuny no llegó al invierno de 1874. Su vida acabó el 21 de noviembre de 1874, a las seis de la tarde. Tenía 36 años y los síntomas de la muerte repentina sólo se habían manifestado unos días antes. Su último cumpleaños lo había celebrado en París, ciudad a la que había llegado tras una estancia en Londres. De la capital francesa partió a Roma, donde le esperaba su esposa Cecilia de Madrazo y su hijo Mariano, que tenía tres años. La familia Fortuny-Madrazo se desplazó enseguida a Nápoles para pasar el verano. El pintor alquiló una casa en Portici, a los pies del Vesubio. Allí estuvo hasta los primeros días de su último noviembre, cuando regresó a Roma a dejar que el aburrimiento aplastara su creatividad.

Nació en Reus (Tarragona) el 11 de julio de 1838. Desde pequeño mostró gran afición por el dibujo y la pintura. Su primera formación oficial la recibe en la Escuela de Bellas Artes de La Lonja. Acudirá también al estudio de Lorenzale, que será el maestro que más influye en el joven artista. Siendo aún niño, Fortuny también trabajó con el platero y orfebre miniaturista Antoni Bassa, quien influirá en la minuciosidad que caracterizará en el futuro su pintura.

Conseguirá una pensión de la Diputación de Barcelona para trasladarse a Roma y ampliar allí sus estudios, y a cambio, tendrá que enviar algunos trabajos que muestren sus progresos.

En octubre de 1859, cuando estalla la guerra entre España y Marruecos, la Diputación de Barcelona le encarga pintar las obras que conmemoren los hechos más importantes de la campaña de España en Marruecos. El 12 de febrero de 1860, llegará a ese país para tomar apuntes de los acontecimientos más importantes. África supone un nuevo aire para Fortuny, los ambientes, las luces, los colores y los personajes le cautivan. Se liberará de convencionalismos y academicismos y se sentirá atraído intensamente por lo oriental.

Recoge numerosas escenas costumbristas, que marcaron posteriormente su estilo, caracterizado por el preciosismo y la luminosidad. La obra más famosa es La batalla de Tetuán, una pintura histórica de grandes dimensiones y llena de dinamismo.

Todo ese trabajo gráfico culminó con el extenso mural de las tropas españolas en el campo de batalla. Fortuny se incorporó al batallón del general Prim -también de Reus. Como cronista gráfico, vivió en carne propia la guerra y sobre todo las tierras de Marruecos que tanto le influirían en la evolución de su obra y la percepción de la luz.  Esa pincelada rápida y precisa se llenó de una atmósfera mágica, Marruecos dotó al pintor catalán de magia y leyenda su pintura. De su primera época pictórica anclada en Barcelona y su estilo, destilado en Italia -influenciado por la pintura realista y los últimos coletazos del Romanticismo en Europa- evolucionó a una madurez definitiva en las tierras del Norte de África.

La gran influencia que del exotismo árabe construyó un estilo y unas formas que marcaron su virtuosismo de una libertad exuberante y colorida. Gran dibujante, maestro del óleo y la acuarela, impregnó a sus imágenes de un imaginario viajero y orientalista. Sus temáticas y trazos lo ubicaron en el romanticismo fabulista, considerándolo como un romántico tardío, al contrario de su contemporáneo Eduardo Rosales más ubicado en el realismo.

Las pinturas que posteriormente llevó a cabo de escenas costumbristas españolas, sobre todo de Granada, transportan al espectador a un imaginario casi de fantasía, una extraña mezcla de sueño y realidad.

Las fuentes de Mariano Fortuny, su escuela, venían de Goya, en Rivera, en Van Dyck o Diego Velázquez, maestros que inspiraron la maestría del joven pintor, fueron evolucionando hacia un trazo personal, y fue Marruecos el que confirió ese nuevo elemento, sobre todo la luz del artista y su ensoñación.

Al firmarse la paz entre España y Marruecos, Fortuny vuelve a Barcelona pasando por Madrid, donde conocerá a Federico de Madrazo y a su hija Cecilia, su futura esposa.

De nuevo, se traslada a Roma, donde permaneció gran parte de su carrera artística, y comenzó a especializarse en obras de género realizadas en ricos colores. Son cuadros llamados de «casacón» o gabinete que el pintor Meissonier puso de moda en Francia, y con los que Fortuny arrasará el mercado europeo. Tratan asuntos intranscendentes, realizados con un estilo minucioso y detallista que se preocupa por la luz, el dibujo y el color. En la elección del tema y en las indumentarias incorpora elementos del siglo XVIII, es frecuente por ejemplo, el uso de pelucas y vestidos dieciochescos.

Las obras más representativas de este estilo son La vicaría y El coleccionista de estampas.

La vicaría es un cuadro pintado  en 1870, obra cumbre de la llamada pintura preciosista dentro del estilo del realismo, que alcanzó gran éxito en toda Europa como expresión de un realismo burgués exento del carácter de crítica . Se encuentra en el Museo Nacional de Arte de Cataluña de Barcelona.

Se representa la firma de un contrato matrimonial en las oficinas eclesiásticas. El artista pone gran atención en los detalles de los trajes, la decoración de la sala y el ambiente. Aparecen miembros de diferentes grupos sociales para poder ilustrar el vestuario y contrastes. Como figurantes, posaron para Fortuny varios amigos, entre los que se cita al pintor vasco Eduardo Zamacois y Zabala, quien posa vestido de torero. `Para ambientar la escena con propiedad, el artista llegó a solicitar a su suegro que le remitiera algunas obras de Leandro Fernández de Moratín, que trató ese argumento en comedias como El sí de las niñas (h. 1801), pero le pidió sobre todo los castizos sainetes de Ramón de la Cruz, en los que parece inspirarse.. El caudal de dibujos preparatorios para el cuadro es muy amplio y refleja la minuciosidad con la que Fortuny elaboró esta pintura, a la que se entregó con una dedicación de la que son testimonio las cartas familiares que dan cuenta de sus progresos y los dibujos en los que Ricardo -testigo directo de su trabajo- lo retrata descansando de la extenuante tarea de ejecución del nuevo cuadro.

Los primeros biógrafos del maestro han insistido en asociar las ideas iniciales en torno a la elaboración del cuadro con la experiencia del pintor al acudir a la vicaría de la parroquia de San Sebastián de Madrid para organizar su propia boda con Cecilia de Madrazo en 1867. Con él alcanzó su mayor reconocimiento, y buena parte de la crítica la consideraría su obra maestra, al menos durante un siglo. Representa la formalización del matrimonio de un hombre acomodado con una jovencita que se ve así socialmente favorecida.

El coleccionista de estampas.

Cuando Fortuny estaba en Roma se lanzó a la ejecución de estos cuadros con los que obtendrá increíble fama y fortuna, siendo esta imagen que contemplamos una de las más significativas. En un recargado interior – recogiendo el pintor como vivía la sociedad burguesa de los siglos XVIII y XIX – un coleccionista contempla las estampas que le muestra un marchante mientras al fondo otro hombre espera con un cartapacio en la mano. La estancia se encuentra en semipenumbra, iluminada por un potente foco de luz procedente de la izquierda, creando una acertada sensación espacial, recordando incluso a Las Meninas de Velázquez, uno de los maestros más admirados por Fortuny. Pero lo más significativo es la minuciosa ejecución con la que aporta todo tipo de detalles y calidades de los objetos como se aprecia en el arcón, las medias de seda, el brasero, los objetos de cristal, el tapiz, la alfombra o las expresiones de las figuras, compaginando un toque suelto de pincel que no renuncia a los detalles con un acertado y firme dibujo. De esta manera crea uno de los estilos más interesantes del siglo XIX español y europeo, llenando de vida estos trabajos. El lienzo fue comprado por Walter Fol por 2.500 francos, siendo llevado a París donde fue contemplado por el marchante Goupil, que pidió infructuosamente a su propietario que se lo vendiera. Goupil solicitará una nueva versión a Fortuny, hoy en el moscovita Museo Pushkin.

Durante los últimos años de su vida, caerá en una depresión debido a que para satisfacer a sus clientes y a sus marchantes, tiene que seguir realizando obras dentro de ese estilo preciosista del que ya está muy cansado y que le resta mucha libertad creativa. Quiere innovar, cambiar su temática y su forma de trabajar, pero el nivel de vida alcanzado le impide romper con este estilo que tanto éxito le trae.

En esta  última época, cuadros como la Fantasía sobre Fausto, o en la Odalisca, vuelven a ubicar al pintor en un extraño espacio de frontera entre la realidad y el sueño, el realismo y el romanticismo. En Fortuny podemos contemplar la inercia de los románticos europeos, como Delacroux, Caspar David Friederich, Turner o Antoine Jean-Gros. En la Plaza de Toros o en escenas más costumbristas de su obra podemos contemplar la inercia del realismo, más cercano a su época, como los cuadros de los franceses Millet, o Courbet.

Fallecerá en Roma el 21 de noviembre de 1874, Debido a una hemorragia estomacal causada por una úlcera.

A pesar de su muerte a los treinta y seis años, su estilo y el virtuosismo técnico de su obra lo definen como un gran pintor que marcó a toda una generación de pintores europeos. Atento a los detalles y juegos de luces, plasmaba con asombrosa precisión mediante un toque de pincel aparentemente libre y espontáneo. Pero el éxito comercial y las exigencias de su marchante Goupil refrenaron una evolución que él deseaba, y que pudo revolucionar la pintura española de haber seguido vivo. Apuntan hacia esta nueva línea sus últimas obras como Desnudo en la playa de Portici o Los hijos del pintor en un salón japonés (ambas en el Museo del Prado).

Su corazón fue enterrado en Reus, su localidad natal, en la prioral de San Pedro. Dio su nombre al teatro principal de la ciudad (el Teatro Fortuny, aún existente), una plaza (la plaza del pintor Fortuny, más conocida como plaza del Condesito, personaje protagonista de una de las más populares acuarelas del maestro) y más tarde a una avenida.

Su hijo Mariano Fortuny y Madrazo fue un notable pintor, escenógrafo y diseñador.

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TOMÁS SÁNCHEZ RUBIO, LOURDES PÁEZ | LAS GOTAS NECESARIAS

Por: Isabel Rezmo


La entrevista de este mes tiene como protagonistas a dos seres especiales, que el amor y la literatura ha unido, ensamblando sus palabras y sobre todo coincidiendo ambos en una manera semejante de sentir la vida y de vivir los sentimientos. La literatura tiene la capacidad de acercar y de hacerte sentir afín a seres que aman lo que hacen y que disfrutan comunicándolo.

Acaban de publicar su primera obra a cuatro manos, o más bien a dos voces, Cien mil gotas de lluvia, un libro de relatos.

Tomás Sánchez Rubio, colaborador de esta casa, y Lourdes Páez son los autores y hemos querido hablar con ellos y presentarlos a nuestros lectores de PROVERSO.

Tomás Sánchez Rubio nace en Sevilla el 13 de diciembre de 1964. Es Licenciado en Filología Clásica, Licenciado en Geografía e Historia y Licenciado en Ciencias Políticas. Ejerce como Profesor de Lengua castellana y Literatura en un instituto de Sevilla.

Es miembro de la Asociación Colegial de Escritores, de la institución literaria Noches del Baratillo y del Grupo Poético Busilis Escritores.

Tiene publicados los poemarios Vivir sin tregua (2001), Árboles de esperanza (2015) y Llegó el ayer (2017); así como el libro de microcuentos Retazos (2016). Colabora habitualmente en revistas literarias, como Proverso o Hebra.

Ha ganado diversos premios. Entre los últimos, se cuentan el Primer Premio en el II Certamen de Poesía “López de Ayala”, de Guadalcanal (2017); así como el Primer Premio en el XXII Certamen de Poesía “José María de los Santos”, de El Viso del Alcor (2018).

Lourdes Páez Morales nace en Sevilla el 7 de marzo de 1977, es Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla. Desde 2002 ha desempeñado distintos puestos técnicos en museos −el Museo Arqueológico de Córdoba, el Museo de Almería− y en los servicios centrales de la Consejería de Cultura. Actualmente trabaja en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, donde desarrolla dos pasiones: investigar y comunicar a través de las RRSS. Por su trabajo, escribe sobre Arte en catálogos, revistas, congresos y RRSS. Colaboradora habitual de la revista literaria Hebra. Miembro de la institución literaria Noches del Baratillo. Ha sido finalista en el I Certamen Literario Ediciones Negras, con su relato de terror La piscina.

RP: Buenas tardes. Es un placer que os asoméis a PROVERSO como coautores de vuestro primer libro conjunto, Cien mil gotas de lluvia. ¿Cómo nace la idea de escribirlo?

TS: Hace tiempo que deseábamos realizar algo juntos. A mí se me apetecía volver al relato; por otro lado, Lourdes es una persona de gran imaginación y muy detallista en la escritura. Debía dar a conocer esa faceta suya narrativa. Ha sido una experiencia muy satisfactoria y también divertida. Junto a dieciocho relatos de ella, y diecinueve míos, hay cuatro firmados por ambos, hechos realmente “a dos voces”.

LP: Para mí ha sido un reto. La propuesta de Tomás de escribir un libro de microrrelatos juntos me parecía osada. Yo estoy acostumbrada a escribir sobre arte, pero no me planteaba escribir una obra así. Tomás, autor de un precioso libro llamado Retazos, también de pequeños relatos, conocía un pequeño anecdotario familiar que llevo escribiendo desde hace más de una década, con pequeñas historias, y pensó que no me iba mal este género. Tras un pequeño rodaje publicando microcuentos en una revista digital, decidimos sentarnos a darle forma a este Cien mil gotas de lluvia.

RP: Tomás, vienes compaginando la poesía y el relato, ¿En cuál de los dos te mueves con mayor facilidad? Para Lourdes es su primera inclusión en la publicación de un libro ¿Qué sensaciones te deja la experiencia?

TS: Cuando comencé a escribir, a edad muy temprana, lo que intentaba escribir eran historias, cuentos sobre todo de terror -con desigual fortuna…-, pues se trataba de mi género favorito. Leía mucho y era muy imaginativo. A raíz del conocimiento de los textos de Gonzalo de Berceo, Espronceda, Bécquer, Salinas, y sobre todo Blas de Otero, entré en la poesía. Ahora vuelvo al relato; sin embargo, donde más cómodo me siento es en la poesía: me da libertad, me siento más yo mismo.

LP: Como ya he comentado anteriormente, escribo profesionalmente desde hace casi dos décadas en catálogos de exposiciones y revistas especializadas en arte, así que no he sentido ese vértigo especial que pueda advertir quien ve por primera vez su nombre impreso en papel… No obstante, he de decir que Cien mil gotas de lluvia es un proyecto muy personal. Tiene un cariz totalmente distinto. En él, particularmente, me he podido desprender del corsé que requiere el mundo académico para ser completamente yo. Narro historias en la mayor parte de los casos con mucho trasfondo de vivencias propias, y esa libertad me hace sentir muy cómoda.

RP: ¿Creéis que el relato supone una mirada mucho más objetiva que la propia poesía, o tiene también su punto emocional? ¿Hasta qué punto ambas pueden ir unidas?

TS: Efectivamente, pienso que el relato permite revestirte de otros ropajes, ponerte en la piel de otras personas, contar con mayor objetividad la realidad de tu entorno. La poesía, en cambio, supone mostrar tu ser más íntimo, tus emociones, sentimientos, evocaciones… algo que para mí es una necesidad vital.

LP: El relato no tiene necesariamente que ser más objetivo que la poesía. De hecho, la narrativa permite crear todos los mundos que abarque la imaginación. Personalmente pienso que la objetividad depende más del autor que del propio género literario.

RP: ¿Cómo veis la actualidad literaria en general y la poesía en particular?

TS: Existe una gran explosión de creatividad en nuestra sociedad; las redes sociales han contribuido a que personas que de otro modo no hubieran llegado al mundo literario, puedan expresar ese mundo interior, esa visión propia de las cosas, y compartir sus escritos con otras de igual sensibilidad. Sin embargo, a veces pienso que no todo lo que se publica necesariamente es literatura. Quizás el tiempo se encargue de discernir.

LP: La actualidad literaria es riquísima. Al igual que el momento en que vivimos, creo que no hay corrientes ni estilos definidos… Al igual que considero que ocurre en el ámbito artístico. La velocidad a la que circula la información y la disponibilidad inmediata de recursos ilimitados a través de internet facilita a cualquier persona de cualquier parte admirar o seguir el estilo de alguien actual o de hace siglos. No creo que vayan a existir más “generaciones” tal y como se daban hasta mediados del siglo XX, en tanto que autores con un sensibilidad poética semejante. Hoy cada cual quiere tener su estilo propio, y sus fuentes son incontables.

RP: ¿Demasiados poetas? ¿Demasiados escritores?

TS: Es posible, pero todos sabemos que escribir es un ejercicio terapéutico en muchos casos, y siempre saludable, desde luego; en esta sociedad en que nos desenvolvemos, el hablar de nosotros mismos con los demás a través de la escritura se ha convertido a veces en una necesidad; no obstante, pienso que hay que lograr expresar las ideas con claridad, con ingenio al mismo tiempo; la riqueza en las imágenes, el vocabulario, la corrección son necesarias en el lenguaje realmente literario.

RP: Lourdes, por tu trabajo vienes del mundo del arte ¿cómo influye en tu día a día? ¿Crees que en la actualidad estamos perdiendo la oportunidad de “mirar” o “leer” a través de sus ojos?

LP: El arte me cambió la mirada, ya que desarrolló mi capacidad para disfrutar de lo bello de la vida. La poesía, que tan bien tú y Tomás cultiváis, tiene mucho de eso, de búsqueda de la belleza… pero con otro medio: la palabra. Esta sociedad es muy insensible, desgraciadamente, a la poesía, y lo es al arte. Hay mucha impostura en el consumo de ambas… Ojalá los libros de poesía estuvieran en lo más alto de la lista de ventas… Y ojalá del arte no se consumieran solo los blockbusters; pero eso sería una utopía.

RP: ¿Qué escritores han influido más en vuestra forma de entender la literatura?

TS: Indudablemente, en poesía, la firmeza y la “vida” de Blas de Otero; las imágenes de Salinas… Son muchos los autores que me influyeron, pero entre los contemporáneos, me quedo con estos dos.

LP: En narrativa me gustan los realistas y su derivación naturalista. En este sentido he de destacar a Émile Zola, por su Germinal. No he leído nada que supere la manera de narrar el olor a grisú y la desesperación del pueblo.

RP: Volvamos a Cien mil gotas de lluvia. ¿A qué se va a enfrentar el lector?

TS/LP: A un conjunto de relatos que tocan temas muy variados, entre los que destacan asuntos derivados de esta sociedad en la que vivimos, como la soledad, la pérdida de la memoria o el maltrato. Por otra parte, son continuas las referencias a los recuerdos de la niñez.

RP: ¿Tenéis pensado nuevos proyectos a corto/largo plazo?

TS/LP: Sí, pero aún sería prematuro hablar de ellos.

RP: Para finalizar, ¿ hay algo que queráis destacar o sugerir a los lectores de PROVERSO?

TS/LP: Creemos que se van a divertir unas veces, otras a emocionar con nuestras historias. Son la vida misma.

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