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‘EQUIPAJE SIN LASTRE’, LA POESÍA DE FRANCISCO J. CASTAÑÓN

Por: Antonio Chazarra Montiel


El mexicano Doménico Cieri nos ha dejado algunas magníficas reflexiones entre las que no me resisto a rescatar una: “la poesía no tiene tiempo, el que la lee la rescata, la hace presente y luego la regresa a su eternidad”. 

Hay muchas formas de hacer poesía. La de Francisco Castañón es escribir a borbotones y luego realizar una labor de pulir y encajar cada una de las palabras, hasta conseguir el efecto deseado.

A mediados del pasado 2019 se publicó el libro Equipaje sin lastre, una antología de los diferentes poemarios del autor: A cuenta del Albur, Fuenfría, Las horas indultadas e Identidad y varios poemas inéditos, donde puede apreciarse la evolución de su poesía así como lo que constituye los puntos neurálgicos y las preocupaciones vitales del poeta.  

En la poesía de Castañón están perfectamente conjugadas tradición y originalidad, referencias a la actualidad, identificación con la naturaleza, recorridos por la Sierra del Guadarrama o por esos lugares y ciudades que llegan a constituir para el poeta toda una referencia. Además, está presente lo onírico y esos giros y saltos insospechados que hace que una palabra se cruce y entrelace con otra, produciendo efectos ricos y sorprendentes.

Ya lo decía Federico García Lorca “poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio”. La poesía es, desde luego, misterio y hay que saber cómo el propio Federico dijo, en más de una ocasión, encontrar el duende.

En este sentido, quisiera comentar que hay una poesía que llega al corazón a través de la inteligencia, pasando por el oído atento. No ocurre con todos los creadores pero hay algunos que tienen la fortuna de que sus palabras resultan sobrecogedoras, desconcertantes, sublimes y estremecedoras cuando son recitadas en voz alta.

En alguna ocasión hemos tenido la oportunidad de escuchar la voz poética de Castañón a través de la música del cantautor José María Alfaya. Es el caso, por ejemplo, del poema Máscaras que bien puede servir para ilustrar la capacidad de conmover que tiene su poesía.    

Javier Velasco Oliaga, autor del prólogo a Equipaje sin lastre, pone con maestría, negro sobre blanco, los principales rasgos que la poesía de Francisco J. Castañón tiene y, quizás, el más representativo de todos sea penetrar como un bisturí en el alma humana.

Comenta Velasco como varios poemas del libro A cuenta del Albur aparecieron antes que en libro, en diversas revistas literarias, durante la década de los ochenta. Por su parte, Fuenfría es un poemario vinculado, por estrechos lazos, a la Sierra del Guadarrama. En tanto que Las horas indultadas donde, a mi modesto juicio, hay resonancias lorquianas de Poeta en Nueva York,  pone de manifiesto lo dura y terrible que puede ser la lucha por la vida en nuestras insolidarias e inhóspitas ciudades. Algo que podemos observar también en el libro Identidad,  donde el autor desnuda su yo más íntimo.

El gusto y el interés por la poesía, nos llevan aquí también a explorar y conocer mejor los resortes que sirven a Francisco J. Castañón para poner en pie su a veces cálido y a veces desasosegante universo poético.

Sólo me es posible hacer unas cuantas calas en algunos poemas de Equipaje sin lastre para apreciar el rigor, los aciertos y esa indefinible esencia que desprende la poesía verdadera.

En el poema Soledad del alba podemos encontrar versos como éstos:

 Sentir el sonido de la sangre en los labios.
Con el pulso arrasado de recuerdos
fuerzo ahora una sonrisa inútil y borrosa,
y cierro las nostalgias con las luces primeras.

Y es que, como señaló Fernando Pessoa “Ser poeta no es una ambición mía, es mi manera de estar solo”  

¡Qué importante es tener una poética! Por supuesto, se puede ahondar, establecer correlaciones e ir descifrando el enigma a lo largo de las páginas de los sucesivos poemarios. Sin embargo, en el poema titulado  Poesía adrede  del libro  Las horas indultadas, se encuentra lo que para mí es toda una declaración de intenciones y una introspección en torno a la pregunta ¿qué es para mí la poesía?

  La poesía que entre horas traigo a cuento
es una trova sin jactancias,
un recurso desprendido y temerario,
para explorar como inéditos caminos
esos lugares por otros recorridos;
para entender, con el alma a ras de la franqueza,
los antiquísimos lenguajes que espolean
las pasiones que manifiestas nos abordan;
para abrazar la luz ligada a esas estrellas
que nos hacen blanco de sus muecas
y, sin embargo, nos sostienen
en contra de implacables declinaciones.

Hemos comentado con anterioridad que los poemas de Francisco J. Castañón tienen una dimensión nueva y potente cuando son recitados, que quizás le venga del ritmo interno de las palabras o del excelente uso que sabe hacer de los encabalgamientos.

Abramos otro de sus libros, Fuenfría, en el que hayamos un afán de comunión con la naturaleza y un ansia de disfrute en soledad rememorando a Fray Luis de León, lejos del mundanal ruido, de resonancias epicúreas, donde el alma se solaza en lo que podríamos calificar, sin exageración, de una emoción telúrica.

 Y así se va anudando mi desasosiego embotellado
con la agitación indomable de esos transeúntes
que adelantan a los vehículos ahogados,
cuando voy descarrilando sobre ese asfalto
que toca con su costra encarnizada
las fibras de mi hermético esqueleto empaquetado
con ansiolíticos reparadores.

Y es que la vida en las grandes urbes acaba por convertirse en la antesala del infierno. La poesía de Castañón es mucho más y más profunda de lo que parece. No es una poesía impresionista, pero aquí y allá abundan imágenes y figuras que parecen extraídas de ese movimiento poético.

No es una poesía existencialista, pero sus poemas rezuman un pesimismo existencial apenas contrapesado por ese seguir esperando contra toda esperanza que caracteriza a los luchadores.

Así en el poema Horizonte  de A cuenta del Albur podemos leer:

 […] 
llegadas desde esas soledades
que se oponen a la hegemonía
de los espacios infinitos
y mueren lentamente
en el desorden de mi sangre.

Francisco J. Castañón tiene una voz poética propia. Remite, sin duda, a otros creadores entre los que destaca la gigantesca figura de Vicente Aleixandre. Puede rastrearse sus influencias y las fuentes en las que ha bebido pero, como todos los creadores con nervio, las interioriza y las convierte en algo personal.

En su poesía también están presentes las referencias mitológicas y filosóficas que contribuyen a darle un tono, un aliento y una profundidad que convierte cada poema en una vivencia existencial, en un recuerdo histórico, en una comunión con la naturaleza o en una identificación con el sufriente.

Por eso, en uno de los poemas de Fuenfría  declara solemnemente:

  Paso la voz y la esperanza,
aunque lo demás pertenece
a las itinerantes y perpetuas
tinieblas de los hombres. 

Francisco J. Castañón guarda en su corazón y en su pluma el conocimiento, el recuerdo y la firmeza de los pensadores estoicos. Lo que le hace afrontar lo que la vida tiene de dolor con un ánimo imperturbable y, lo que es más, con la conciencia de que la vida es camino y en ese itinerario, por el que cada uno discurrimos, hemos de aguantar a pie firme el malestar y los sinsabores. Observen si no la angustia y la tristeza que desprenden estos versos del poema Andén vacío perteneciente a Las horas indultadas.

 Entre esas horas que a bocajarro me lapidan,
se instaló, como augurio enmarañado,
el afilado latir de un firmamento pasajero,
para presidir los minutos de demora
que fui reuniendo en aquel andén deshabitado.

Estas reflexiones van tocando a su fin. No sería elegante ni apropiado privar al lector de que hiciera sus propios descubrimientos y extrajera de estos poemas todo lo que tienen de solidario, amargo, esperanzado, terrible y dolorosamente existencial.

Ahora bien, no quisiera dejar de menciona el poema Adivinanza de Las horas indultadas, donde se dan las claves para que el lector apueste por uno de cinco objetos con un alcance hermenéutico y que no son otra cosa que dolorosas deducciones, las cuales han marcado la existencia del poeta y metafóricamente siguen influyendo, como una ley inexorable o como simple alegoría.

 […]
donde me hacen compañía
una muñeca rellena de lana y entelequias,
un peripatético gallo muy altísono
de alfarería portuguesa,
un versado tucán cubano
de madera de balsa, pico circunspecto
y forjador de horóscopos,
y un mono de trapo cínico e indolente.

La poesía de Castañón, recogida ampliamente en libros como Identidad o Equipaje sin lastre está repleta de sorpresas para quien con buen paladar se aventure a degustar los manjares que contiene.

¿Qué es ese equipaje sin lastre del que nos habla el poeta en sus versos?… ese ir ligero de equipaje como nos diría Antonio Machado, ¿la capacidad de remontar el vuelo dejando atrás lo inútil, lo cicatero, lo que nos hace egoístas e insolidarios? o… en definitiva, un equipaje sin lastre es una metáfora de aquello a lo que no debemos renunciar en la vida, lo que pertenece más al ser que al tener… y lo que da sentido a nuestro deambular por esa convención epistemológica que es el tiempo, que como granos de arena va marcando nuestro inexorable final.

En cualquier caso, la obra poética construida hasta ahora por Francisco J. Castañón nos proporciona munición… y si no nos queremos poner belicosos, materia prima poética.

Equipaje sin lastre
Francisco J. Castañón
Ed. SEEHU (Madrid, 2019)


BIOGRAFÍA ANTONIO CHAZARRA MONTIEL

Lorca, Murcia 24 de octubre de 1949. Licenciado en Filosofía por la UAM y filólogo. Profesor Emérito de Historia de la Filosofía, ensayista y conferenciante. Ha impartido cursos y participado en seminarios en diferentes universidades.

Coordina y dirige los ciclos “Benito Pérez Galdós en la España actual”, en la Fundación Progreso y Cultura (2017/2020)

Presidente de la Sección de Filosofía del Ateneo de Madrid, Miembro de la comisión para la conmemoración del Centenario de la Muerte de Benito Pérez Galdós.

Ha colaborado y colabora en las Revistas de cultura y pensamiento: Ágora, Ámbito dialectico, Paideia, Temas de Hoy, y en las revistas digitales Entreletras y El Obrero.

Recientemente, ha coordinado la publicación del libro “Laicismo y Democracia” que recoge las conferencias pronunciadas de septiembre y diciembre en San Lorenzo de El Escorial (colectivo Rousseau) y en la Fundación Progreso y Cultura de UGT.

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FRANCISCO DELGADO-IRIBARREN CRUZ | ESTE JUEGO ES INFINITO

Aquel sillón de cuadros

Por: Inma J. Ferrero

Bajo el título “Este juego es infinito” el autor, Francisco Delgado-Iribarren Cruz, nos presenta esta obra asequible para todos los públicos, ya que expresa de manera clara el simbolismo propio del lenguaje poético.

El paseo discurre a lo largo de sesenta y cuatro sonetos escritos con exquisitos versos repletos de metáforas que nos revelan la primera de ellas presente ya en su sugerente título: la estrecha conexión entre el juego del ajedrez y la vida. “El ajedrez es sombra de la vida, / pero en la vida no cabe el empate: / la vida siempre acaba en jaque mate” (C3 Carlsen vs. Caruana pág. 46)  Y es que en el ajedrez podemos encontrar muchas “coincidencias” (y curiosidades) esotéricas y simbólicas con referencia a la vida en su máxima expresión.

La temática es de corte muy íntimo, hallamos la soledad, el dolor, el desamparo, la miseria humana, la felicidad, el amor, etc. pero, sobre todo, los versos que priman son los del descubrimiento y vivencia cotidiana, la que se alimenta de la Ilusión, la que necesita echar de menos, la que no está atado a los convencionalismos sociales, la que se reserva para la mirada del poeta, la que hace disfrutar de la vida de forma plena “Entre sangre, sudor, lágrimas, fuego, / discurren los minutos de este juego, (la vida)/ hecho para sufrir y para amar” (D2 La guerra pág. 39). Así podemos señalar que en su significado más básico, el ajedrez es una representación de la arquetípica batalla entre el bien y el mal. Si trasladamos este juego al quehacer diario, cada acción es como una jugada. En líneas generales, si el ser humano realiza buenas acciones (buenas jugadas), le irá bien; si realiza malas acciones (malas jugadas), le irá mal. Es una manera de enseñar la Ley del “Karma”.  “La violencia es su máximo exponente, / la partida en su gran encrucijada, porque sin ellas nada será igual” (E5 Choque de damas pág. 64)

De este modo, el autor nos invita a reflexionar indicándonos que, si tomamos la poesía como modo de habitar el mundo, el juego del ajedrez deviene eterno, sus jugadas darán paso todos los días a un nuevo despertar, sin importar la estación del año en la que nos encontremos porque es vida que se alimenta del instante, fuera de los límites del tiempo, y sólo ella nos da la oportunidad de conocer todo puro que en ella habita “¡Hacedor de impensables sacrificios! / ¡Cruel pirómano y gánster del tablero! / ¡Brujo, malabarista, gran trilero! / ¡Adalid de virtudes y de vicios! (D3 A Mihail Tal pág. 47)”. El autor nos muestra a lo largo de todo el poemario que la finalidad del ajedrez no es solamente lúdica, sino también didáctica, pues a través de este juego se transmiten muchas enseñanzas para el vivir. En mi opinión, definiría esta obra como un despliegue detallado de la vivencia de aquello que forma parte de la naturaleza humana, sin olvidar ningún matiz contenido en esta. A través de cada poema, de cada jugada el ajedrez enseña planificación, concentración, análisis; nos muestra que la victoria es consecuencia del esfuerzo y los aciertos propios y, por tanto, la derrota es consecuencia de los errores propios. Nos instruye sobre táctica, estrategia y lógica.  No es un juego de azar, es un juego racional que nos enseña a tomar decisiones y nos ayuda a desarrollar confianza, paciencia y disciplina.

Es una obra que recomiendo como imprescindible para aquellos que aman la poesía, que son exigentes en sus lecturas, que buscan sentir emociones a través de los libros, pues nos encontramos con un tipo de escritura contemporánea que conserva en sí misma el lenguaje metafórico de los poemas clásicos y que es capaz de transportarnos al interior de la esencia humana a través de la mirada del poeta y del juego del ajedrez. ¡BUENA LECTURA!


Este Juego es infinito
Francisco Delgado-Iribarren Cruz
Editorial: Poesía eres tú
Prólogo: David Coll

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MARINA IZQUIERDO| LA MITAD SILENCIADA

El Anaquel

Los libros liberan más que nutren y quiero ser testigo de esta liberación.

Por: Matteo Barbato


Marina Izquierdo
La mitad silenciada
Primera edición: septiembre, 2016
Segunda edición: enero, 2017
Prólogo a la segunda edición: María Sangüesa
Núm. de páginas: 70
Dimensiones: 15×21 cm.
ISBN: 978-84-945630-7-2

Para Marina Izquierdo las palabras fueron el fundamento de toda una vida, el fruto de un trabajo y de una manera de vivir. Marina Izquierdo fue educadora, periodista, profesora, madre y poeta: ahora es ejemplo y referente femenino.

En este poemario (finalista en el III Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador y en los Premios de la Crítica Literaria Valenciana) la autora pone de relieve la necesidad de luchar para dar voz al silencio que desde siempre oscurece la figura de la mujer. Mujeres silenciadas en la literatura, en la pintura, en la ciencia, en el deporte, en las calles…

La mitad silenciada es un acto de reivindicación, una sucesión de espacios sensibles y silencios, de gritos y recuerdos; es un viaje consciente, emocional y práctico, hacia un nuevo modelo de mujer. Según la autora “todo lo que no se nombra no existe” y este libro, con su lenguaje inclusivo, es una denuncia de las injusticias cometidas contra las mujeres por cuestiones de género. Sus versos abarcan la otra mitad: la mitad de una sociedad invisible, muda, perjudicada. Ser mujer es ser madre valiente, amante sensible, tierna soñadora, luchadora comprometida. Marina Izquierdo abarca temas como la prostitución, la invisibilidad, la desigualdad, la violencia… Su voz logra entrar en una historia escrita por los hombres, en el olvido de unas mujeres-referentes silenciadas a pesar de su talento. Sus poemas recuerdan para ser (“recordar sabiéndote otra”) luchan para permanecer, se reencuentran con el lector en este universo, también femenino.

A pesar de su prematuro fallecimiento, Marina Izquierdo es hoy un referente contra la incultura, la discriminación y la ignorancia.

POESÍA


  Siempre hay una esquina
 
Siempre hay una esquina,
no importa el país
ni el hemisferio,
donde la fragilidad de acero se desnuda.
Donde el débil se hace hierro
donde el hierro pierde forja.
Donde el fuerte se desarma
donde ya nada ni nadie importa.
 
Siempre hay una esquina,
no importa la ciudad
ni el continente,
con el sexo abierto y los sueños
vendidos al mejor postor.
Donde dar y pedir, donde soñar y llorar.
Donde vender el alma al desalmado.
Donde humillar al humillado.
 
Siempre hay una esquina
no importa la calle
ni el puerto o el centro,
que evitas y frecuentas,
que ignoras y traicionas,
que miras sin saberte espejo
con la mano tendida arrugada de ayer.
 
Siempre hay una esquina
que nos duele, que no vemos
invisibles, tú y yo, él y ella.
Indoloros, él y ella, tú y yo.
Apuntalados todos en el cable de hormigón
sobre alcantarillas de esperanza.
 
   
La mitad silenciada
 
 Hoy te busqué en mis lomos de cuero
y te hallé ausente y desnuda.
Enterrada boca abajo.
Amortajada en un hábito de rabia plena,
esa que se macera en el regusto de la resignación.
 
Escondida y silenciada.
Hueca en cuerpo e intuida en los márgenes
por arqueólogas modernas.
 
Hoy te busqué entre colores y formas,
acariciando las paredes con los ojos rojos
de cifrar firmas sin nombre de mujer.
Imaginándote más allá del lienzo
con los pinceles desde el dintel
sin espejo en el que repetirte.
Fundida en negro con los pigmentos ocultos
en el doble fondo de otra vida.
 
Hoy te busqué entre fórmulas y probetas,
más allá de la bata blanca cuya pulcritud
anuncias entre manos y senos frotados.
Con la mirada perdida entre el logro
y el traspié provocado a través del cristal,
caleidoscopio de sueños,
de tu vocación inquebrantable
en la invisibilidad más absoluta.
 
Hoy te busqué entre páginas y primicias,
anhelando que ganaras la carrera del noticiario.
Que abrieras media hora de talentos con pene
para que las niñas supieran que tener vulva
no es pecado. Que el esfuerzo esférico tiene premio,
o debería tenerlo, sin la visible redondez de los genitales.
 
Hoy te busqué en las mochilas de mis hijas,
en la tercera del periódico,
entre las tertulias de corbatas.
En la cerámica de las calles,
en el cian de las plazas.
Entre las líneas de mi voto obligado.
 
Hoy te busqué entre márgenes y cornisas.
Paspartús y cortapisas.
En sucesos, en contactos.
En anuncios, en revistas.
En las aguas del lavadero.
En las cenizas del medievo.
En el suburbio de los laureles.
En el epicentro del agravio.
En la periferia expatriada.
En la ciudadanía que
fingen plena.
 
Hoy te busqué en las afueras del mundo,
en la humanidad cercenada.
En esa todavía su mitad silenciada.

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FRANCO BATTIATO Y LA BUSCA DEL CENTRO DE GRAVEDAD PERMANENTE…

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Sentada frente a la puerta de madera de todas las mañanas, recitaba el azul que las últimas lluvias habían olvidado en las ventanas. Sentía entonces que todo se evaporaba a su alrededor: la luz, los sonidos, los recuerdos… La vida entera, hasta llegar al abismo.

Franco Battiato nació el 23 de marzo de 1945 en Sicilia, Italia. La gran capacidad creativa de Franco Battiato ha sido, y sigue siendo en la actualidad, objeto de diversas retrospectivas. Por ello me parece necesario resaltar que nos encontramos ante una de las personalidades más eclécticas y originales de cuantas han aparecido en el panorama cultural italiano de las últimas décadas. Este cantautor, músico y director de cine, ha pasado por múltiples estilos musicales: los inicios románticos, el rock progresivo en la década de los setenta, el pop filosófico, la música culta  o la música étnica. Ha hecho también incursiones en el mundo de la dirección cinematográfica.

Desde principios de la década de los años 1970, participa activamente en las corrientes europeas de investigación y experimentación musical. Sus primeras grabaciones aparecen en el sello experimental Bla Bla, permanece en él desde 1971 a 1975, con ellos graba: Fetus (1971), Pollution (1972), Sulle corde di Aries (1973), Clic (1974), M.elle le “Gladiator” (1975). Más tarde llega al sello discográfico Ricordi, quien lanza Feedback en el año 1975, un doble álbum retrospectivo de su producción en el sello Bla Bla, más tarde aparecen: Battiato (1976), Juke Box (1977) y Egipto antes de las arenas ( 1978). Con esta última pieza para piano, Battiato ganó el Premio Karlheinz Stockhausen en 1978.

En 1979 lanza L’Era del Cinghiale Bianco, su primer trabajo con la discográfica Emi Italia. A este primero le siguen Patriots (1980) y, en 1981, La voce del Padrone, que ocupa el primer puesto en el ranking italiano durante un año vendiendo más de un millón de copias. A partir de este Battiato se convierte en un «tema» de estudio para intelectuales y una fuente de inspiración para muchos músicos. Los siguientes álbumes son: L’arca di Noè(1982), Orizzonti perduti (1983) primera obra tras su explosión comercial. Importante señalar en este álbum la intervención de Giusto Pio al violín, también que en este disco prima la electrónica, Mondi lontanissimi (1985), Echoes of sufi dances (1985). En 1985 funda la editorial L’Ottava, en colaboración con Longanesi, y en 1989, el sello homónimo dedicado a la música «fronteriza» entre la composición culta, la canción y la música étnica, publicando seis títulos entre los años 1988 y 1989. Desde 1984 Franco Battiato comienza a trabajar en  la ópera “Génesis”, estrenada en el Teatro Regio di Parma el 26 de abril de 1987, recibiendo por ella un gran acogida y éxito. Mientras tanto en el sello discográfico Emi salen: Nomadas (1987, Emi España) que llegó en España al disco de platino. La versión en italiano de la canción no se publicaría hasta el año siguiente. Y su componente espiritual, aunque a Battiato no le falte, proviene de los años que pasó como monje benedictino el autor de la misma, Juri Camisasca, Fisiognomica (1988) y, en 1989, el doble álbum en vivo Giubbe rosse.

En 1990 Battiato compone la banda sonora de la película Benvenuto Cellini – Una vita scellerata. En 1991 Battiato lanza el álbum Come un cammello in una grondaia  trabajo con el que el artista de Catania abría los noventa. En el cual dedica una cara a composiciones propias y la otra a varios lieder con la firma de Wagner, Bramhs o Beethoven. Este lamento crítico sobre el estado de la política italiana brillaba entre las suyas con la canción Povera Patria, que rápidamente se convirtió en un símbolo de compromiso civil. Come un Cammello in una grondaia, fue reconocido como el mejor disco del año 1991 premio de la prensa especializada promovido por la revista Musica e Dischi. Durante este periodo también trabaja en su segunda ópera, Gilgamesh, representada con gran éxito por primera vez en el Teatro dell’Opera di Roma el 5 de junio de 1992. Durante este año prosigue con su Tour  Come un Cammello in una grondaia, acompañado por la orchestra I Virtuosi Italiani. El 4 de diciembre de 1992 da un concierto en Bagdad acompañado por la orchestra I Virtuosi Italiani y la Orquesta Sinfónica Nacional Iraquí. En octubre de 1993 aparece el álbum Caffé de la Paix, que nuevamente consigue la mejor crítica del año en la revista Musica e Dischi. En el mismo período se estrena la misa arcaica, composición para solistas, coro y orquesta.

En septiembre del 94, bajo el patronazgo de la Región de Sicilia, y con motivo del octavo centenario del nacimiento de Federico II, se representa en la Catedral de Palermo la ópera Il Cavaliere dell intelletto.

En 1995 aparece Unprotected, álbum en vivo grabado durante la tourneè del mismo año que concluyó en el Líbano el 7 de agosto en el Festival de Beiteddine y en 1995, continuando con la Emi, L’ ombrello e la macchina da cucire. El libreto del Cavaliere dell’intelletto y los textos de L’ ombrello e la macchina da cucire son del filósofo Manlio Sgalambro.

En 1996, aparacece Shadow, Light, con la discográfica EMI un álbum que contiene Messa Arcaica y brani mistici. En otoño de ese mismo año, con la casa discográfica Polygram, Franco Battiato lanza L’imboscata con canciones como La Cura con la cual se le otorga al cantautor el premio a la mejor canción del año.

En el año 1997 Battiato regresa con una larga y muy aclamada gira. En 1998 sale Gommalacca, el filósofo Manlio Sgalambro ya formaba parte como letrista del método creativo del músico, en este álbum se incluye el single Shock in my Town.  El disco combina beats con agresividad rock y arranca aludiendo al deterioro urbano de adicciones y deshumanización. En el tema, que incluye un mensaje para escucha al revés, lo mismo se mencionan conceptos tántricos que a The Velvet Underground. Con la canción Shock in my Town Battiato participa como invitado de honor en el Festival de Sanremo. Fleurs, aparece el 22 de octubre de 1999, álbum en el que Franco  Battiato versionó a grandes cantautores de finales del siglo 19 y principios y mitad del 20, en un disco intimista y clásico. Muchas de estas canciones forman parte de su repertorio actual, desde La canzone del amore perduto de Fabrizio D´andre, Ruby Tuesday de The Rolling Stones, Aria Di Neve de Sergio Endrigo, o La chanson des vieux amants de Jacques Brel, también aparecen en este álbum dos piezas propias inéditas Este álbum prosigue el discurso musical iniciado con L’imboscata, pero esta vez enriqueciéndolo aún más con sonidos duros y angulares. Este álbum recibe la placa al Mejor Intérprete en la edición 2000 del Premio Tenco.

En 2000 publica Campi magnetici, en 2001 sale Ferro battuto, al que le siguen Hierro Forjado (2001 en español), Fleurs 3 (álbum de versiones) (2002), Last Summer Dance (2003, en directo), Dieci stratagemmi (2004),  superados los 60, aparece Il vuoto (2007) en disco Battiato se hizo acompañar de la banda femenina de rock alternativo MAB. El cuarteto sardo le acompañó también en su gira por España, Fleurs 2 (2008) (3X Platinum) y en 2010, Inneres Auge (Il tutto e’ più della somma delle sue parti).

Después siguió con la ópera Telesio (2011), Apriti sesamo(2012), la adaptación al italiano del ‘Frankestein’ de Antony and the Johnsons ya aparecía en una de las colecciones de Battiato de temas ajenos, Fleurs 2. Luego grabarían juntos un disco en vivo en la Arena de Verona con canciones de ambos e invitadas como Alice, repitiéndose el dueto con el que ella y Battiato compitieron en 1984 en Eurovisión: ‘I treni di Tozeur’. Joe Patti’s experimental group (2014) y Le nostre anime (2015) uno de los inéditos de la antología más completa del genio siciliano. En él aparece el cantautor de vena reposada y melancólica para relatar el reencuentro de dos viejos amantes.

LA POESÍA DE SUS LETRAS


Pobre Patria

Mi pobre Patria, aplastada por abusos del poder
de gente infame que no conoce el pudor,
se creen los dueños todo poderosos
y piensan que todo les pertenece.

Los gobernantes, cuantos perfectos e inútiles bufones
en esta tierra que el dolor ha devastado
pero es que no sentís nada de pena
ante esos cuerpos tendidos sin vida?

No cambiará, no cambiará
no cambiará, quizá cambiará.

Y cómo excusarlos, las hienas en estadios y aquellas
de la prensa chapoteando en el fango como cerdos.
Yo me avergüenzo un poco y me hace daño
ver a los hombre como animales.

No cambiará, no cambiará
no cambiará, quizá cambiará.

Esperamos que el mundo vuelva a cosas más normales,
que pueda contemplar con calma el cielo
que nunca más se hable de dictaduras,
porque quizás tendremos que ir tirando
mientras la primavera tarda aun en llegar.

SU MÚSICA


Franco Battiato- Energia e Meccanica(1972)

‘Centro di gravità permanente’ (1981)

‘Bandiera Bianca’ (1981)

‘La stagione dell’amore’ (1983)

‘Nómadas’ (1987)

‘Povera patria’ (1991)

‘Shock in my town’ (1998)

‘Il vuoto’ (2007)

‘Del suo veloce volo’ (2013)

‘Le nostre anime’ (2015)

DISCOGRAFÍA


Prima o poi / E più ti amo (1965, single)
L’amore è partito / È la fine (1965, single)
La torre / Le reazioni (1967, single)
Triste come me / Il mondo va cosí (1967, single)
È l’amore / Fumo di una sigaretta (1968, single)
Sembrava una serata come tante (1969, single)
La Convenzione/Paranoia (1971)
Fetus (1971)
Pollution (1972)
Sulle corde di Aries (1973)
Clic (1974)
M.lle le Gladiator (1975)
Feed Back (1975)
Battiato (1976) Juke Box (1977)
L’Egitto prima delle sabbie (1978)
L’era del cinghiale bianco (1979)
Patriots (1980)
La voce del Padrone (1981)
L’arca di Noè (1982)
Orizzonti perduti (Horizontes perdidos) (1983)
Mondi Lontanissimi (1985)
Echoes of Sufi Dances (1985, en inglés)
Ecos de Danzas Sufí (1985, en español)
Nómadas (1987, en español)
Fisiognomica (1988)
Giubbe Rosse (1989, en directo)
Come un cammello in una grondaia (1991)
Caffè de la Paix (1993)
Unprotected (1994, en directo)
L’ombrello e la macchina da cucire (1995)
Battiato studio collection (1996, recopilación)
L’imboscata (1996)
Shadow Light (1996)
Battiato Live Collection (1997, en directo)
Gommalacca (1998)
Fleurs (álbum de versiones) (1999)
Campi magnetici (2000)
Ferro battuto (2001)
Hierro Forjado (2001 en español)
Fleurs 3 (álbum de versiones) (2002)
Last Summer Dance (2003, en directo)
Dieci stratagemmi (2004)
Il vuoto (2007)
Fleurs 2 (2008) (3X Platinum)
Inneres Auge (Il tutto e’ più della somma delle sue parti) (2010)
Telesio (2011)
Aprieti Sesamo (2012)
Joe Patti’s experimental group (2014)
Le nostre anime (2015)
Torneremo ancora (2019)

BIBLIOGRAFÍA


Wikipedia

Biografie on-line

Todo música

Youtube

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FERNANDO PESSOA: «EL LIBRO DEL DESASOSIEGO»

Aquel sillón de cuadros

Por: Inma J. Ferrero

Escribe Fernando Pessoa en este libro, “Sueñe lo que sueñe, siempre me quedo donde estoy” este libro condenado a ser eterno ya que mantiene plena y perfecta su vigencia, y el pasar del tiempo no hace sino darle a las voces que de él fluyen el perfume de la actualidad más palpable, y que sin lugar a dudas sus lectores confirmarán a lo largo de los años venideros.

“El libro del desasosiego” es el maravilloso diario íntimo de un ayudante de contable en la ciudad de Lisboa en los años 30 “Escribo estas líneas, realmente mal anotadas, no para decir esto, ni para decir cualquier cosa, sino para ocupar en algo mi desatención.”. Atribuido por su autor a Bernardo Soares, «personalidad literaria de Fernando Pessoa» del cual dijo «soy yo menos el raciocinio y la afectividad”.

En él, su protagonista plasma sus divagaciones y ensueños, sus reflexiones estéticas, filosóficas y literarias, contraponiéndolos a lo gris de su vida cotidiana “La conciencia de la inconsciencia de la vida es el más antiguo impuesto que recae sobre la inteligencia.”. Esta obra se mantuvo inédita hasta el año 1982, y se puede decir que el Libro del desasosiego es probablemente la principal obra en prosa de Fernando Pessoa, fue escrita durante la mayor parte de la vida del escritor portugués: desde 1912, aproximadamente, hasta el mismo año de su muerte. Ha sido elogiado por la crítica como una de las obras más bellas del siglo XX, y en él se entrelazan el ensayo, el poema en prosa e incluso lo narrativo y descriptivo.

Una de las principales aportaciones de Fernando Pessoa a la literatura es la adopción de la filosofía como medio de comunicación a través de la cual se produce la sanación de aquellas personas cuya inteligencia convierte las horas en alientos solitarios. La soledad me desoía; la compañía me oprime. La presencia de otra persona me descamina los pensamientos; sueño su presencia con una distracción especial, que toda mi atención analítica no consigue definir.”  Esto hace que el lector se sienta atrapado y aludido en cada línea de la obra.

Podemos decir de este libro que es extenso e intenso. Que ha sido construido de sueños y de realidades concretas. “No sé de un placer mayor, en toda mi vida, que el de poder dormir. El apagamiento integral de la vida y del alma, el alejamiento completo de todo cuanto es seres y gente, el no tener pasado ni futuro.” Entre sus páginas parece que todo el ser humano tiene lugar, tiene cabida, ya que el poeta puede leer todo aquello que permanece dentro del alma. Al paso de su lectura, sea cual sea el paisaje que trazan las palabras cabe preguntarse si alguien, algún lector, podría llegar a plantearse: que en esas páginas se haya bordado el camino de su vida. ”Quien vive como yo no muere: se acaba, se marchita, se desvegeta. El sitio donde estuvo sigue sin él estar allí, la calle por donde caminaba sigue sin que él sea visto en ella, la casa que habitaba es habitada por no él.” A excepción, tal vez, en los textos de índole descriptiva, pero aún en estos; por la forma que tiene el autor de describir, de contemplar el lienzo de los minutos, es difícil escapar al embrujo que se siente como hipotético como co-protagonista de lo escrito. Podremos señalar de este modo que se trata de un libro elaborado esencialmente de pasajes, de fragmentos, si bien la conclusión es que se trata de un libro perfectamente unitario. Para comprender, me destruí. Comprender es olvidarse de amar. No conozco nada más al mismo tiempo falso y significativo que aquel dicho de Leonardo da Vinci de que no se puede amar u odiar una cosa sino después de haberla comprendido.

Puedo concluir, después de leer el libro, diciendo que el destino del hombre está unido al ámbito de la soledad interior. Que la libertad adelgaza como una sombra quedando en la mera silueta de la nada, que los sueños son reflejos de un anhelo que está por descubrir, que lo cotidiano aletarga el aliento de nuestras vidas. Y solo me cabe reconocer, al fin, que nada y todo son  una misma cosa a sabiendas de cuanto el tiempo ha de venir a significar para nosotros.


Libro del desasosiego
Fernando Pessoa
Alianza Editorial
Madrid, 2016
ISBN: 978-84-9104-213-6

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“EL EMPERADOR EN SANTA ELENA”, DE JAVIER DE LA ROSA. EL SUEÑO DE EUROPA.

Por: José María Herranz Contreras

EL EMPERADOR EN SANTA ELENA, de Javier de la Rosa.
Los libros del Mississippi. Colección Narrativa, nº 3.
Madrid, 2020.
Ilustraciones de Charo Alonso Panero.
ISBN: 978-84-120741-4-7

Sorprende esta biografía de los últimos días de Napoleón I en su reclusión por los ingleses en la isla de Santa Elena, tanto por su forma como por su fondo. Escrita por Javier de la Rosa (el poeta, narrador y dramaturgo tinerfeño, no el empresario implicado en la estafa de las torres KIO), esta peculiar novela corta se suma a la amplia lista de publicaciones en poesía y prosa de uno de los mejores escritores españoles propuesto en 2015 para el premio nobel de literatura.

La figura de Napoleón I es fascinante por muchos motivos; De la Rosa se centra en los siguientes aspectos en esta intimista narración: sus amores con las mujeres que tuvo a su lado, su papel como libertador de Francia y su pueblo,  su sueño de una Europa unida y libre, y la culpa que lo atormentó por sus crímenes de guerra hasta el fin de sus días.

Es precisamente la forma un tanto deslavazada y caótica sintácticamente, al modo de la prosa poética a veces o de un largo poema en prosa narrativo, y con una estudiada ausencia de signos de puntuación, el gran hallazgo de esta novela que consigue con su torrente de imágenes y recuerdos que el lector quede atrapado desde su inicio en el maremágnum  de las emociones y sentimientos del que fuera uno de los principales personajes históricos que luchó por unificar el territorio europeo bajo los ideales de la igualdad, la libertad y la fraternidad, bajo el imperio de Francia, cuna de la revolución ilustrada y de los derechos humanos tal y como hoy los conocemos.

Si en el mito de Europa es Zeus quien la rapta tomando la forma de un manso toro blanco y la lleva a Creta para poseerla, en este sueño imperial de Napoleón I, Europa es la extensión de su patria, Francia, a la que tanto amó como a las mujeres que acompañaron su vida, Europa pues, a la que desea unir y liberar en la figura de su pueblo con los ideales revolucionarios y humanistas. Pero como los sueños de la razón engendran la locura, es la guerra y su cohorte de muertes y asesinatos la que persigue al personaje en su exilio en la isla de Santa Elena mientras los recuerdos se agolpan  y emergen desordenadamente, entre el presente y el pasado, evocando su infancia en Córcega, su madre; una niña compañera de sus primeros juegos infantiles que ya le predestinaban a su papel de emperador; María WaleWska, esposa del conde Walewsky al que él mismo mató en duelo, y que fue después su amante; Desiré, la joven y pobre marsellesa; Laura Permond, mujer libre y de carácter, a la que casó con su lugarteniente y amigo Junot, y con la que amó profundamente; Josefina, su esposa, la emperatriz, consciente de su importante papel en el Estado, y con la que mantuvo una intensa relación ambivalente; y el largo viaje en barco, una vez arrestado, hasta llegar al lugar de su reclusión, donde la infinitud del mar y la evocación de su destierro le hacen añorar su pasado y presentir su fin, como el de tantos grandes personajes, temidos y respetados, pero absolutamente solos consigo mismos y con su destino.

Ya desde el principio del libro destaca a su paso por Egipto el descubrimiento casual de la piedra rosetta, y su abrazo a los Misterios antiguos, la esfinge y la gran pirámide en la pernoctó y que sin duda le iluminaron en aquella campaña de la que volvió transformado interiormente, aun siendo derrotado militarmente. Como todos los grandes personajes históricos señalados por el destino y los dioses para cumplir una tarea ineludible, la imagen del águila poderosa (Horús, el hijo de Ra, el Sol naciente) va acompañando al protagonista en el devenir de sus recuerdos primero durante el largo viaje en barco hacia la isla, después durante su estancia en Santa Elena, y luego finalmente hasta el momento mismo de su muerte. El águila poderosa que le recuerda que el destino de los hombres grandes que han reinado con poder y gloria –y por tanto con guerra y sangre para conseguir sus objetivos-  es ofrecer su alma en sacrificio a ese Sol naciente que le reclama el óbolo de su vida.

El amor inflamó el alma de este hombre grande y único, tanto en la figura de las mujeres especiales que amó, bien en secreto bien públicamente, expuesto a las vilezas del populacho, y en la figura de una Francia grande primero y una Europa libre después para expandir su ideal de paz, igualdad y justicia para ese pueblo miserable, ignorante y empobrecido por siglos de opresión aristocrática. Europa y las mujeres, su belleza y el amor que le inspiraron son el reverso de su magna obra; el reverso fue la guerra, la muerte y la destrucción del campo de batalla,  el pago ineludible del poder para la consecución de sus fines militares.

Es precisamente la tortura de esos crímenes la que atosiga sus recuerdos en su exilio en Santa Elena, bajo el dominio inglés, donde fue desterrado tras la pérdida de Waterloo. Tósigo emocional que se va mezclando con el auténtico veneno que sospecha le están administrando. Todos los grandes imperios son sueños de los dioses, realizados por grandes personajes como Napoleón I, Alejandro Magno y tantos otros, que aspiraron a tan grandes fines y que una vez conseguidos el mismo destino apartó violentamente o borró de la historia.

“Puede el águila impedir su vuelo… Caería derrotada al suelo, el imperio leído abierto a mis reflexiones, no se puede ser menos victorioso cuando el hombre se muere en sí mismo en vida y se retira de la lucha, el hombre y el animal se expresan con el zarpazo y el amor, la nobleza acaba en algunos seres. Más allá de la vida tal vez otra vida, pensada no creada, escriturada, versificada de boca a boca y no alcanzada en vida. No sé cuándo se cierran las puertas y se abren otras o no habrá ninguna.”

Y finalmente, el 5 de mayo de 1821, Napoleón I entregó su alma al águila en la casa de Longwood, Santa Elena.

Este fascinante libro se completa con las delicadas ilustraciones de Charo Alonso Panero (prima del gran Leopoldo María, poeta novísimo de los 70, fallecido en 2014), que aportan el trazo humano y sensible al personaje. “El emperador en Santa Elena”, en suma, nos recuerda que aunque el sueño de la razón produce monstruos, el camino merece la pena en el caso de aquellos personajes que hicieron de la noble plasmación de su sueño un ideal que ha soportado los embates del tiempo y que ha servido para que tantos y tantos pueblos de su amada Europa hayan alcanzado, de alguna forma, dichos ideales, aun con todas las imperfecciones existentes. Descanse en paz, Emperador, más allá de este mundo, más allá de Santa Elena.

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MARIA TERESA INFANTE: «…NON È SOLO IL POETA A SVELARSI MA ANCHE IL LETTORE DEVE ESSERE DISPOSTO A METTERSI A NUDO ALTRIMENTI NON SI INSTAURA IL DIALOGO, DIVENTA UNO STERILE MONOLOGO.»

Il blog in tasca

A cura di: Inma J. Ferrero


Oggi abbiamo tra di noi, sulla rivista Proverso, un magnifica poetessa e organizzatrice culturale. Una persona piena di poesia, luce e gentilezza e molte altre cose. Volevi concederci questa intervista e ti sono molto grato.

Sebbene questa intervista approfondirà sia la sua traiettoria poetica che organizzativa, questa autrice ha un curriculum letterario parla da solo, Maria Teresa Infante.

Maria Teresa Infante vive e lavora a San Severo.

Vice Presidente dell’associazione culturale l’Oceano nell’anima. Fondatrice e presidente del Premio Internazionale di Poesia «Ciò che Caino non sa» a tema imposto, contro la violenza di genere e verso i minori.

Collaboratrice e direttrice artistica del Premio Accademico Internazionale di Letteratura Contemporanea Lucius Annaeus Seneca.

Collaboratrice del mensile “Corriere di San Severo” e del “Corrierepl.it”. Redattrice della rubrica letteraria Oceano News. Responsabile editoriale di Oceano Edizioni.

Ha recensito oltre 30 sillogi poetiche, romanzi storici e di fantasia, occupandosi anche della presentazione dei volumi. Ha recensito artisti e presentato Collettive e mostre personali

Il 25 novembre 2016 Amnesty International imprime due versi tratti da »Agnese» (poesia sullo stupro da parte del branco, inserita nella silloge »C’è sempre una ragione») sul »MURO» a Busto Arsizio.

Nel mese di novembre 2019 riceve il “Premio alla cultura” De Finibus Terrae al Premio M. Caputo e M. Domenica Caroli, con il patrocinio del Comune di Lecce e Gallipoli e della biblioteca Tommaso Fiore Gnoni di Tuglie. Il riconoscimento ottenuto è soprattutto in virtù dell’opera svolta negli anni per sensibilizzare contro la violenza donne tramite l’operato di «Ciò che Caino non sa».

Il 18 dicembre 2019 presso l’Antico teatro Apollo di Lecce riceve l’Alto Riconoscimento per l’attività svolta «Premio internazionale di letteratura e poesia – Cesira Doria Ferrari” (International literature and poetry award) ad opera dell’Accademia “Italia in Arte nel Mondo” – Art and Human Rights.

Nel 2020 diviene Co-Fondatrice di WikiPoesia.

Premi (elenco parziale, primi posti)

Anno 2015

Anno 2016

Anno 2018

Anno 2019

Premi della Critica

Anno 2019

Poesie pubblicate su WikiPoesia

Pubblicazioni

  • Quando parlerai di me, 2012, ed. Rei
  • C’è sempre una ragione, 2014, ed. La Lettera scarlatta
  • Il Viaggio, 2016, Oceano Edizioni
  • Itinere, 2016, ed. Sentieri Meridiani
  • Oblaci i tišina (Nuvole e silenzio) 2017, Oceano Edizioni, distribuita in Serbia.
  • Il richiamo, 2017, Oceano Edizioni, vincitore VIII Premio Letterario Lupo.
  • Rosso sangue, 2018, Oceano Edizioni
  • Collisione d’interni, Il convivio editore 2019

Curatele:

– Ciò che Caino non sa, trilogia poetica e letteraria per sensibilizzare contro la violenza di genere, dai sottotitoli:

  • La tela di Penelope Vol. I, 2014
  • Odi et amo Vol. II, 2015
  • Amore e Psiche Vol. III, 2016

– Alexandrae, Oceano Edizioni, 2017

– Ciò che Caino non sa – Le mani dei bambini, Oceano Edizioni[3], 2018

– Terre d’Italia – Poesie e dintorni di Capitanata, Oceano Edizioni, 2019

Rubriche letterarie

Maria Teresa Infante è tradotta in Serbia nel 2013 e 2015 in varie rubriche letterarie tra cui l’antologia Majdan ed è tra gli autori di La Svolta (Prekretnica), edizione bilingue di autori serbi e italiani, presentate in Serbia a Kostolac e altre città con l’associazione nazionale dei poeti serbi.

Antologie con propri contributi

  • Umana, troppo umana, a cura di Alessandro Fo e Fabrizio Cavallaro, 2016
  • Mi còrazon y Tu còrazon, progetto solidale per aiutare minori in difficoltà, a cura di Lorena Marcelli, 2017
  • L’amore al tempo dell’integrazione, promossa da Euterpe, progetto solidale in sostegno dello I.O.M. 2016
  • Dieci in Poesia, a cura dello scrittore-giornalista Mauro Romano, 2016
  • Adriatico, progetto benefico associazione culturale “Euterpe” di Vignaroli, Spurio, Trivak, 2017
  • Le maree della vita, progetto benefico gruppo diffusione cultura e arte, a cura di Kostka, Luraschi, Bocca, 2017
  • Paesaggi liberi a cura di Pasquale De Falco, contro la violenza sulle donne, 2018
  • Racconti pugliesi AA.VV. historika edizioni, 2018
  • Poesia: Musica ed emozione, a cura dell’Accademia dei Poeti e del Circolo Culturale Masolino da Panicale, 2018
  • Voci da dentro, Oceano Edizioni 2019

R.P: Quando hai iniziato a scrivere e cosa ti ha spinto a farlo?

M.T.I: Non esiste un momento preciso perché forse non c’è mai stato un inizio; ogni cosa vive dentro te da sempre, inscindibile dal tuo essere. Si scrive ma ci si nasconde, per pudore, imbarazzo o perché non si ha ancora chiara la percezione di sé stessi.

Un inizio forse possiamo tracciarlo quando ho cominciato a condividere i miei scritti pubblicamente e in questo i social mi sono venuti incontro; era più o meno il 2009,  è stato un atto di coraggio in cui ho abbattuto il muro dei condizionamenti esterni, decisa ad essere solo me stessa.

R.P: Secondo te, oggi quanto è importante leggere e scrivere poesia?

M.T.I: Leggere è importante a prescindere e lo è sempre stato, in ogni epoca o contesto storico ma con la poesia andiamo oltre la semplice lettura, dando vita a un dialogo sentimentale, viscerale in cui non è solo il poeta a svelarsi ma anche il lettore deve essere disposto a mettersi a nudo altrimenti non si instaura il dialogo, diventa uno sterile monologo. Per questo il poeta deve essere un ottimo comunicatore d’interni, divenire il tramite tra il suo sentire-naturale e quello universale,  per farsi comprendere, e il lettore deve essere disposto all’accoglienza, divenendo così un tutt’uno. La poesia rende migliori, è un’arte nobile quando è retta da onestà intellettuale, quando ti appartiene e la vivi prima di scriverla.

R.P: Hai già scritto diversi libri di poesie, qual è l’argomento che ti ispira di più? Parlaci della tua poesia.

M.T.I: Ho pubblicato 7 libri di poesie, di cui uno tradotto e distribuito in Serbia nel 2017, senza contare la raccolta di poesie per bambini, oltre a un romanzo e varie antologie AA.VV.

Mi sono espressa molto contro la violenza di genere, vista la continua escalation dei femmicidi a cui assistiamo quotidianamente e anche in difesa dei diritti dei bambini, non solo in poesia ma anche con riflessioni a stampo giornalistico. É di pochi giorni fa un articolo per denunciare abusi e soprusi sui minori: https://mariateresainfante.com/2020/06/04/fasce-con-elettrodi-diritti-dimenticati-per-i-bambini/

Ma gli stati d’animo si alternano;  c’è il periodo intimistico e quello in cui il sociale prende il sopravvento. In ogni modo interviene sempre l’emozione del momento, ciò che sento sulla mia stessa pelle. Le mie poesie sono estemporanee, scritte di getto, nell’arco di una manciata di minuti. Sono la sintesi, la tesina di una  “logica sentimentale” codificata in versi.

R.P: Essere poeti vuol dire cercare un’immagine legata al sentimento o vedere il lato nascosto della realtà?

M.T.I: Credo sia entrambe le cose e tante altre ancora, c’è un universo intero in ogni verso, difficile da decriptare o incasellare. Modalità, azione e intenti sono strettamente legati alla sensibilità e alle intime necessità del poeta.

R.P: A tuo avviso come vedono il mondo i poeti e gli scrittori e che mondo sarebbe senza di loro?

M.T.I: Dovremmo chiederlo ai poeti. Una cosa è scrivere poesie, altra è essere “poeta”. Il poeta è colui che non si fa dimenticare, che lascia traccia, una scia dietro di sé. Noi ci definiamo poeti solo in relazione alla passione che ci anima e per circoscrivere l’ambito letterario nel quale interagiamo quindi non è semplice rispondere.

Certo è che, oggi più che mai, abbiamo bisogno di poeti e di poesia per fermarci e ritrovarci nella corsa spasmodica in cui l’era del digitale sembra appiattire le emozioni, deumanizzandoci. Il lirismo riesce a riportarci al sentimento, alla sosta, diventa il tramite per risvegliare la spiritualità sopita e scoprire così che poesia è in ogni forma e materializzazione del creato.

R.P: Cosa occorrerebbe fare per appassionare alla poesia?

M.T.I: Solo cercare di diffonderla. Non si può imporre un qualcosa che non rientri nei bisogni altrui ma possiamo fare in modo che l’uomo ne senta il bisogno e le si si avvicini. Non ho la ricetta né esistono manuali che ci indichino il metodo.

Il filosofo Galimberti afferma, provocatoriamente, che il docente per tenere alto l’interesse degli alunni debba essere “erotico”, cioè trasmettere passione per lo studio. Ecco, credo che il poeta alla stessa maniera debba risultare coinvolgente, passionale, capace di trasmettere, per mezzo della parola, una carica erotica letteraria in maniera che le sue emozioni diventino le stesse del lettore.

R.P: Hai anche organizzato diversi eventi poetici e varie antologie, a cui partecipano numerosi autori: come lavori con altri autori? Qual è la tua formula?

M.T.I: Ho organizzato molti reading poetici a vari livelli e in diverse città della penisola; sono la direttrice artistica del Premio Accademico di Letteratura Internazionale “L. A. Seneca” e da quest’anno anche del Premio Poetico contro la violenza di genere e verso i minori “Ciò che Caino non sa” ed ho quindi delle grosse responsabilità organizzative ma il lavoro è equamente diviso con il presidente della mia associazione Massimo Massa e il supporto del comitato interno. Lo stesso può dirsi per le cinque Antologie “Ciò che Caino non sa” a tema imposto in cui, solo nella trilogia hanno aderito oltre 200 autori e certo non è stato semplice portare a termine un progetto editoriale durato tre anni, ma il risultato ci ha ripagato degli sforzi. La mia formula è semplice, sono molto collaborativa e non competitiva, amo gli “assembramenti” e gli assemblamenti artistici. E soprattutto dormo quasi sempre quattro ore a notte. La notte mi ispira.

R.P: Dove è possibile acquistare i tuoi libri?

M.T.I: I miei libri sono reperibili sugli appositi siti on line; mi riferisco agli ultimi due, – gli altri ormai sono introvabili se non richiedendoli direttamente a me –  tra cui vorrei citare l’ultima silloge poetica “Collisione d’interni”, Il Convivio Editore (2019) che ho molto a cuore. Inoltre sono disponibili nelle librerie della mia provincia, compresa la Mondadori (FG) e nel barese.

R.P: Progetti per il futuro e sogni nel cassetto?

M.T.I: Progetti tanti, spero solo riesca a materializzarli. Terrò ancora al palo per un paio di anni le mie poesie inedite per pubblicare, fra qualche mese, il mio secondo romanzo “L’Arma”.

Preferisco progettare, perché si può in parte dirigere il nostro operato; i sogni invece sono ingovernabili e li ho lasciati andare.

R.P: Per chiudere l’intervista, Cosa consigli ad un giovane che vuole iniziare a scrivere?

M.T.I: Mi verrebbe da dire di vivere il proprio tempo e l’età con i piedi saldamente ancorati al suolo, di non forzare mai la mano perché ogni accadimento conosce il luogo e il tempo per il suo avvento ma… MA è anche vero che se si hanno delle predisposizioni bisogna lavorarci sopra e studiare, impegnarsi. Come l’atleta che si allena al chiuso di una palestra in attesa del campionato (deformazione professionale, da ex pallavolista). Scrivere è essenzialmente una propensione innata ma va coltivata e curata giorno per giorno; lo studio, le letture sono indispensabili per spaziare con le conoscenze e sviluppare il pensiero critico. Scrivere è meraviglioso, è aprire una finestra nel vuoto, dove nulla è,  e dipingerne paesaggi e panorami senza fine, con la propria creatività.

R.P: È stato davvero emozionante,  Maria Teresa, parlare con te delle tue poesie e di tutto il tuo lavoro nel mondo della letteratura. Noi tutti ti auguriamo di continuare a trovare sollievo e gratificazione nella scrittura. Grazie di cuore.

M.T.I: Sono io a ringraziarti per la tua attenzione e l’impegno che generosamente profondi in campo letterario. Un caro saluto a te e agli amici che ci leggeranno con l’augurio di una ritrovata serenità e normalità quotidiana dopo l’emergenza sanitaria che noi tutti abbiamo vissuto.

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SANDRA ESCUDERO: «ESCRIBO TODO EL TIEMPO PORQUE SI NO LO HICIERA ME SATURARÍA DE TANTA VIDA, EXPLOTARÍA. ESCRIBO, EN DEFINITIVA, PORQUE VIVO»

Por: Isabel Rezmo


La versatilidad es la cualidad de hacer cosas distintas. Se dice que alguien es una persona versátil cuando tiene intereses y capacidades muy diferentes entre sí. Capacidad de algo o alguien para adaptarse rápida y fácilmente a diferentes funciones. Implica la pluralidad de intereses, la iniciativa, la curiosidad, el vitalismo, en resumen, y se entiende como una característica valiosa.
Una persona versátil puede responder a diferentes desafíos y adaptarse a todo tipo de contextos. En el campo de la literatura, esta versatilidad tiene mayor alcance cuando nos encontramos con autores que se encuentran a sus anchas tanto en el género de la novela como en la poesía. Se adaptan, se desarrollan cómodamente en ambos campos, haciendo más loable su trabajo y su creatividad.
Esta semana os traemos a Proverso precisamente alguien cuya versatilidad en novela y en la poesía es evidente. Constituye en su trabajo un desafío permanente de la memoria, intuición, la sensibilidad, el certero conocimiento, la imaginación. Cualidades necesarias para acometer un trabajo serio y riguroso.
Sandra Escudero se mueve entre la novela, la poesía y la literatura infantil, y vamos a presentarla a nuestros lectores más cerca y en profundidad. Ella misma nos cuenta sus pasos en el mundo de la literatura y la cultura.

Nací en Sevilla el 2 de Abril de 1977, en plena Semana Santa sevillana. En 1988, a los once años de edad, me trasladé junto a mi familia a Madrid, residiendo un año en la capital para acabar asentándonos en Alcobendas, un pueblo al norte, municipio donde terminé mis estudios licenciándome en Económicas por la U.A.M. A los 15 años me adentré de lleno en un género tan complejo como es la poesía, con mi primer poema dedicado a mi tierra natal, “Sevilla”, poema resultado de un ejercicio de primero de BUP en clase de literatura, desde entonces la poesía me ha acompañado siempre. Actualmente cuento con cuatro libros en este registro, siendo, “No hay más
verdad que la que se siente”, el primero en publicarse y con el que pude asistir a la feria del libro de Madrid en 2015.
Los siguientes poemarios en ver la luz son; “Desde el principio” donde se recogen los primeros poemas que escribo y con el que recaudamos dinero para contribuir en la investigación contra el cáncer.
Con “Revuelta” la palabra cobra fuerza y valentía para gritarle al mundo las injusticias que el propio mundo crea, le cuenta al oído la necesidad de que le escuchen. Revuelta es un poemario social reivindicativo donde todo tiene cabida.

Y “Vive” el último poemario publicado justo en Marzo del 2020 que aún no se ha podido presentar. Vive es un canto a la vida, al momento, al presente. Es un ahora que acaricia cada segundo de la existencia humana.
Teniendo la poesía una importancia suma en mi vida no podía dejar de lado el mundo de la literatura infantil, así que en 2016 publico mi primer poemario para niños desde a 7 años con ilustraciones y poemas propios, “Aprendiendo entre rimas”, a los que le siguen “Rimando Contigo” de la misma colección, “La Peca de la Tierra” donde aprendemos lo importante que es cuidar nuestro planeta y “Donde crece el arcoíris”
donde la ilusión, la magia y la amistad cobran vida de la mano de Hada y Duende.

La novela es otro de los géneros literarios que he tocado siendo la primera publicación en Junio del 2014, “Entre alas de barro”, novela histórica con “Luz en el exilio” y novela negra con la trilogía “Arte Invertido” estando publicados los dos primeros volúmenes “La Subasta “ y “Cuenta hasta tres”.
Como la vida hay que comérsela y saborearla, ser curiosa y absorber, aprender y reinventarse, crear de todas las formas posibles que haya, este año en 2020 me he aventurado a escribir una obra completa de teatro que ya está finalizada y que espero, algún día, se represente en el gran escenario de un teatro. Un sueño que, ¿por qué no?
Se podría hacer realidad.

La familia, el amor, la verdad, la pureza, la realidad, el respeto, el honor, el cariño, la igualdad y la libertad son primordiales para que la vida fluya. Contribuye a ello. Los sueños no se deben abandonar jamás, aunque a veces nos resulte difícil soñar. Desistir puede ser una idea, pero no una realidad, siempre se puede un poco más.

RP: Buenas tardes Sandra, ¿Cómo te definirías como escritora?
SE: Buenas tardes a todos y encantadísima de poder compartir con todos vosotros un trocito de mi vida o un pedacito de mí.
Esa pregunta es difícil de contestar, ya que a menudo las personas se ven o definen a sí mismas de una manera imprecisa e incompleta que no corresponde al cien por cien con lo real, porque el resto del mundo tendrá miles de perspectivas diferentes acerca de esa misma persona. Pero entraríamos en un debate infinito e interesante sobre las diferentes aristas que tienen las miradas, la tuya propia y la de los demás.
Lo que sí puedo decir es cómo me veo yo y cómo veo yo la forma que tengo de expresarme mediante la palabra, y me encantaría que las personas que nos están leyendo pudieran opinar sobre mis libros, lo que transmito en ellos, cómo reflejo nuestro mundo a través de los versos, o de una historia que pudo o no ocurrir. Incluso me encantaría saber cómo me ven los lectores para siempre aprender y crecer de sus opiniones.
Pero ahí va: Soy una persona que escribe a corazón abierto, mezclo las durezas del alma con las durezas que la vida nos planta delante de nuestro camino. Escribo sobre lo que hay, lo que vivimos y lo que nos gustaría vivir, escribo sobre ti, sobre mí, sobre la existencia, sobre las guerras que llevamos colgadas en nuestras espaldas, sobre los que las vivieron, escribo historia, nuestra historia, las lágrimas derramadas en las transiciones cíclicas de la existencia humana. Escribo.

Escribo todo el tiempo porque si no lo hiciera me saturaría de tanta vida, explotaría. Escribo, en definitiva, porque vivo. No sé si te he respondido, espero que sí.

RP: ¿Qué significa para ti la literatura?
SE: La literatura en particular y la cultura en general para mí es la chispa de la vida. Hay un dicho que dice “La curiosidad mató al gato” pero yo siempre he creído que eso lo debió decir alguien que quisiera que ese gato no indagara, es decir, manipulación pura y dura, asustar al gato.
¿Qué es la vida sin curiosidad? Es nuestro deber instruirnos, formarnos, conocer el pasado, el presente y por qué no preguntarnos acerca de lo futuro. Es nuestro deber mantener de generación en generación la verdad de la vida que nos ha traído hasta este punto. Lo que otros hicieron, escribieron y pelearon para tener hoy nosotros esto que tenemos.
La historia es memoria, la literatura es memoria creativa y la cultura es la cumbre de la sabiduría que nos da la libertad mental que necesitamos para ser libres de alma y poder ser independientes como personas.
La literatura, es como una amiga que te agarra la mano y te acompaña en tu camino. Imprescindible.

RP: ¿En qué momento te decidiste a escribir?
SE: Pues a esta pregunta siempre respondo lo mismo porque realmente desde que tengo uso de razón estoy escribiendo, siempre he escrito, poesía antes que prosa.
Publicar me costó más trabajo, ya que no escribo para lucrarme sino para poder entender el mundo. Hay un poemita muy breve que publiqué en “Revuelta” que lo explica, se titula «Menos mal» y dice así:

<<…Menos mal que tengo tinta
para vaciarme el alma…>>

En esos dos versos creo que lo digo todo.

RP: ¿En qué campo te mueves más cómodamente?
SE: No podría dejar de escribir poesía. Creo que la poesía forma parte de mí.
RP: ¿Cómo vives los talleres para niños? ¿Qué te impulsa escribir para ellos?
SE: Los talleres los vivo con mucha ilusión y algo de nerviosismo porque los niños son los grandes conocedores de la verdad, son transparentes. Un niño siempre te mirará fijamente y te dirá lo que piensa y siente sin filtros. Por lo que es un aprendizaje constante para mí trabajar con ellos.
Es muy divertido preparar los talleres y las presentaciones infantiles porque sale, más si cabe, la niña que llevo dentro y la creatividad aflora llenando de magia esa hora o ese espacio donde estoy con ellos.
Me impulsó a escribir poesía infantil, aparte de que echaba de menos ese género en las publicaciones para niños, mi madre. Recuerdo un viaje en coche desde Madrid a Sevilla, donde íbamos mi padre y mi pareja en la parte delantera del coche y mi madre y yo detrás. Y cómo un juego comenzamos a hacer rimas intercalando versos, mi madre decía un verso y yo lo seguía y salieron poemas divertidísimos, con ritmo y cargados de vida. Nos hartamos de reír y pensé que todos los niños del mundo tenían que conocer la poesía.
Los poemas infantiles, al igual que los poemas para adultos, son eso, poemas, poesía. El ofrecerle al niño la posibilidad de ver la vida desde un punto de vista diferente, dotarle de una sensibilidad especial para comprender las cosas, ofrecerle la oportunidad de crear y contar lo que ve desde una visión más profunda y que el niño o la niña, pueda pensar y entender por sí mismo desarrollando una capacidad crítica con su entorno, una capacidad asociativa, ya que la imagen juega un papel importante en la poesía infantil, metáforas cargadas de aprendizaje.
El pensar que quizá se estaba privando a los más pequeños de poesía me impulsó a publicar para ellos.
RP: Escribes para niños, se suele decir que los niños son más exigentes que los adultos ¿Cuál es tu impresión?
SE: No es que sean más exigentes es que no te mienten, y eso, a algunos adultos les aterra. Intento ser siempre pulcra en la escritura, pulcra en la gramática y ortografía siempre tanto para niños como adultos. Los niños te piden sin pedir, por supuesto, que les des lo que ellos nos dan, verdad, alegría, cantidad, calidad y curiosidad.

RP: ¿Crees que con la cantidad de autores que hay en la actualidad, la poesía está colapsada?
SE: Creo que hay mucho verso fácil. La poesía en sí debe tener pureza. No debemos menospreciarla. También es verdad que quien quiere estudiar y aprender poesía de verdad investiga y experimenta con los ilustres que a lo
largo de los años le han dado forma a la poesía, estudia a los contemporáneos y no se queda en los típicos versos de carpeta de instituto que todos hemos escrito, no en un libro sino en eso, una carpeta de instituto.
Aunque es el lector quien debe cultivar su mente y decidir qué lee, ya que hoy en día las editoriales, no todas claro está, tienen menos filtro cultural y más filtro comercial.

RP: ¿Podemos encontrar alguna semejanza en la novela con respecto a la poesía?
SE: Sí. De hecho, muchas de las personas que han leído mis novelas me han preguntado que si escribo poesía. Eso me gusta. Es la sensibilidad con la que se escribe.
RP: ¿Qué obra propia te ha marcado más?
SE: Como te comentaba antes escribo a corazón abierto por lo que cada obra es especial para mí, pero si tengo que decidirme por alguna sería Revuelta, por la potencia social y el carácter reivindicativo que la caracteriza y por la manera de presentarla, ya que uní, música con la expresividad corporal de cuatro buenísimos actores para expresar lo que mis palabras contenían. Salió algo espectacular. Precioso.

RP: ¿Cómo has sentido lo que está ocurriendo con el COVD-19? ¿En estos meses te ha afectado en tu propia producción o actividad personal?
SE: Lo que ha ocurrido y está ocurriendo con este virus que nos ha llegado de pronto es algo horrible. Lo he vivido con mucha impotencia porque me hubiese gustado ayudar más de lo que lo he hecho. En la medida de lo posible he intentado aportar cosas a la sociedad que tanto está sufriendo, he escrito cartas para los enfermos que estaban aislados en los hospitales e incluso mandado poemas, he escrito cartas también para los profesionales sanitarios que tanto han dado, y siguen dando, dentro de una estructura sanitaria pública demacrada por los recortes que los gobiernos pasados han hecho y que nos han llevado a tener una sanidad pública deficitaria.
He salido como todos a las ventanas a aplaudir, hemos colaborado con bolsas de comida para los que se han quedado sin poder ingresar ni siquiera lo suficiente para poder comer y alimentar a sus familias. He llorado desde el sofá viendo cómo se llenaba el Palacio de hielo de Madrid y también he llorado con las familias que no se han podido despedir.
He llorado, esta vez de alegría, cuando alguien salía de la UCI y era vitoreado por enfermeros agotados y cansados, exhaustos, pero con la fuerza necesaria para mantenerse en pie para nosotros, para continuar cuidándonos.Quizá seamos todos un poco más solidarios y responsables, y demos importancia a lo que la tiene y no a tanta superficialidad que estaba y está asfixiándonos.En cuanto a literatura he leído mucho y escrito mucho, tanto que ha nacido mi primera obra completa de teatro.
Hemos hecho talleres para los peques y presentaciones vía Facebook e Instagram, entrevistas on-line y entrevistas de radio por teléfono. Así que bueno no hay que parar, aunque estemos en casa.

RP ¿Proyectos a corto plazo?
SE: Los proyectos a corto son: primero presentar las obras que teníamos previstas para este año y no han podido presentarse como el segundo volumen “Cuenta hasta tres” de la trilogía “Arte Invertido”, el poemario “Vive” que se iba a haber presentado en forma de espectáculo en el teatro Cervantes de Alcalá de Henares, y los cuentos infantiles “La peca de la tierra” con el que nos aventuraremos en teatro musical infantil y “Donde crece el arcoíris” un cuento precioso que será presentado con títeres.
Me encantaría llevar el espectáculo que hicimos con Revuelta a todas las comunidades autónomas y que no se quede solo aquí en Madrid.
Y ya, por último, y sé que esto sería un sueño hecho realidad, pero que haríamos sin soñar y perseguir esos sueños, representar en un gran escenario, la obra de teatro “VENTANAS” que he escrito en estos meses de cuarentena.
RP: Gracias Sandra por acercarte a nosotros.
SE: Gracias a vosotros por querer compartir conmigo un espacio en Proverso. Gracias siempre a los que sabéis escuchar.

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EL LIBRO DE LOS GORRIONES DE BÉCQUER

Por: Pilar Alcalá García


El 17 de diciembre de 1859 Gustavo Adolfo Bécquer publicó su primera rima, se trataba de la que hoy conocemos como rima 29/XIII, con el título “Imitación de Byron” y la firma “G. A. Bécquer”. Fue en el periódico satírico El Nene, en la sección lírica “Arrullos”. Sabemos que Bécquer escribió la mayoría de las Rimas entre 1858 y 1862. ¿Por qué no se publicaron hasta 1871, después de su muerte? ¿Qué sucedió desde que Bécquer las escribió hasta entonces? Como casi todo en la vida de Gustavo, también la creación y publicación de las Rimas, tiene su dosis de misterio y están llenas de vicisitudes. Parece ser que entre 1867 y 1868 Bécquer reunió sus poemas y se los entregó al ministro Luis González Bravo que había decidido prologarlas y publicarlas, pero esto nunca sucedió. El 18 de septiembre de 1868 estalla el movimiento revolucionario llamado “La Gloriosa” que destronará a Isabel II y provocará la caída de González Bravo. Durante el saqueo de la casa del ministro se perdió el manuscrito de Bécquer. Siendo los hermanos Bécquer afines a la reina, perdieron sus empleos y se exiliaron a Toledo, donde residieron más de un año en una casa de la calle San Ildefonso. Y será en esta casa donde Gustavo reescribirá de memoria las Rimas que se habían perdido. El segundo manuscrito de las Rimas, escrito en Toledo, es el que se conoce como Libro de los gorriones.

Las primeras noticias que tenemos del Libro de los gorriones son gracias a Ramón Rodríguez Correa, que escribió el prólogo a las Obras Completas de Bécquer, donde dice: “Antes de morir, sospechó que a la tumba bajaría con él, inerte y sin vida, el magnífico legado de sus imaginaciones y fantasías, y entonces se propuso reunirlo en un libro. La muerte anduvo más de prisa, y sólo pudo escribir la Introducción Sinfónica con que van encabezados sus escritos, las Rimas y el fragmento inacabado titulado La mujer de piedra”. No se sabe con detalle qué pasó con el manuscrito. No se sabe cómo llegó a las manos de una tal Consuelo B. de Ortiz quien el 6 de mayo de 1896 se dirige por carta a Manuel Tamayo y Baus, director de la Biblioteca Nacional, y le ofrece la venta del Libro de los gorriones en una carta que decía así: “Aun en menos precio prefería que los autógrafos que le remito quedaran en la Biblioteca. Tengo al mismo tiempo la plena seguridad de que V. mejor que nadie sabrá apreciarlos y me mandará la cantidad mayor de que pueda disponer para este objeto”. El manuscrito de Bécquer fue comprado por la Biblioteca Nacional por 25 pesetas. De manera que este es el único autógrafo que se conoce del conjunto de las Rimas. Y el soporte de este manuscrito es un cuaderno comercial de 31 cm x 22 cm y 600 páginas. Y allí se quedó, perdido en la Biblioteca Nacional, hasta que en 1914 llega a España Franz Schneider, un estudiante alemán que viaja a Sevilla y a Madrid con intención de realizar su Tesis Doctoral sobre Bécquer. Mientras investigaba en la “Sección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional” llegó a sus manos “por una feliz casualidad”, según él mismo confiesa, el Libro de los gorriones.

El Libro de los gorriones es desde entonces el Manuscrito 13.216 de la Biblioteca Nacional, con la signatura Mss/13216, un libro comercial, encuadernado en tela, que le regaló a Gustavo un amigo en el café Suizo. Gustavo empezó el Libro de los gorriones el 17 de junio de 1868, es decir, antes de que estallara la revolución en la que se perderían sus Rimas y sin saber qué fin le daría a ese cuaderno al que tituló “Libro de los gorriones. Colección de proyectos, argumentos, ideas y planes de cosas diferentes que se concluirán o no según sople el viento”. En las primeras páginas escribe la Introducción Sinfónica, especie de prólogo de las Rimas, que hacía presagiar los proyectos que nunca se hicieron realidad. La “Introducción Sinfónica” fue escrita en fechas muy próximas a su muerte. En esta especie de prólogo Bécquer se lamenta de la dificultad de doblegar al lenguaje para poder expresar todo lo que bulle en su cabeza; es imposible salvar el abismo entre la idea y la forma, sino depurando el estilo. En este texto se llega a la culminación del proceso creador que tanto angustiaba a Bécquer. También aparece el texto incompleto “La mujer de piedra” en el que hay un precioso recuerdo a Julia Cabrera, su novia sevillana: “…como nunca pude darme razón, cuando muchacho, de por qué para ir a cualquier punto de la ciudad donde nací era preciso pasar antes por la casa de mi novia”. (Se refería a la calle Triperas, actual Velázquez, donde vivía Julia Cabrera). Tras una pausa, Bécquer continúa copiando las “Poesías que recuerdo del libro perdido” (el que se perdió durante el saqueo de la casa de González Bravo en la revolución de 1868). Muy poco después de la Septembrina o Gloriosa, firma como Gustavo Adolfo Bécquer, y reescribe las Rimas a partir de la página 535 del cuaderno. Deja bastantes páginas en blanco y usa la última parte del Libro de los gorriones para recomponer su poemario perdido. Lo curioso es que los poemas que copia coinciden exactamente con el final del cuaderno. En la página 533 añadió un dibujo del patio de la casa toledana en la que vivía, hecho por él mismo, y lo pegó con oblea. En las páginas anteriores, entre la 529 y la 531, escribió un Índice de las rimas, señalando el orden y el número de versos de cada composición. ¿Por qué? porque quiso saber cuántas rimas había escrito y el número de versos que sumaban. Montesinos hizo esta suma y las rimas del Libro de los gorriones suman 1.403 versos. ¿Por qué deja más de 500 páginas en blanco entre La mujer de piedra y las Rimas? Nunca lo sabremos.

Se ha hablado mucho del orden de las rimas en el Libro de los gorriones. Veamos por qué las Rimas tienen dos numeraciones, una arábiga y otra romana. La arábiga corresponde al orden en el que Gustavo escribió sus poemas en el Libro de los gorriones, la romana es la que dieron los amigos de Bécquer a las rimas cuando las publicaron en 1871. Parece que las ordenaron reagrupándolas por tema: creación poética, amor, desamor y muerte. Sin embargo, dice Montesinos que no hay tal orden, que los versos van regresando a la memoria de Bécquer y los fue escribiendo según los iba recordando. Por eso el primer poema que recuerda es una rima de estado intermedio, porque tiene forma de rima pero está aconsonantada, ya sabemos que la poesía de Bécquer se caracteriza por la asonancia. Se trata de la actual rima XLVIII. Las rimas en el manuscrito no están numeradas, en el lugar del número Gustavo dibuja tres asteriscos formando un triángulo y el final del poema lo marca con una breve raya.

Pero volvamos al Índice porque hay tres señales que nunca fueron advertidas por los becquerianistas, hasta que lo hizo Rafael Montesinos: se trata de una raya y dos cruces. La raya corresponde precisamente a la rima que comienza así: “Yo sé un himno gigante y extraño”, que es la que inicia el poemario según el orden tradicional y cuyo sentido introductorio no escapó a Bécquer. Si el orden del Libro de los gorriones hubiese sido el lógico, el poeta la hubiera colocado en su justo sitio, pero las rimas pasaron al manuscrito según iban a acudiendo a su recuerdo. No obstante, hizo una señal en el índice, para recordar el puesto de esta rima. Y con esa intención sería escrita en su día. Las palabras “y estas páginas son de ese himno” aluden muy claramente a todo el libro de las Rimas.

Las otras dos señales, las dos pequeñas cruces, están colocadas en las rimas “Fingiendo realidades”, (48/LXXVIII) y “Una mujer me ha envenenado el alma”, (55), rimas que los amigos no incluyeron en la primera edición de 1871. Se han dado distintas explicaciones sobre los motivos de Bécquer para eliminar la primera de las rimas señaladas, que en realidad es una seguidilla. Cree Montesinos que la rima fue eliminada por lo insólito del metro en medio del poemario, y por su convicción de que esa seguidilla carece de aire popular porque el pueblo no canta al ave Fénix renaciendo de sus cenizas. Otra de las cruces se encuentra frente a la conocidísima rima “Una mujer me ha envenenado el alma”, previamente tachada por Gustavo con dos gruesos trazos en forma de cruz de San Andrés. Quizás Bécquer lo hizo avergonzado de su tremenda confesión. Una mujer le había envenenado el alma, lo cual no es más que una imagen poética, referida con casi total seguridad a Julia Espín; pero otra mujer le había envenenado el cuerpo. Aquí aparece esa enfermedad que luego descubrirán sus biógrafos: la sífilis. El poema no será recogido en las sucesivas reediciones de las Obras. Si nos preguntamos por qué esta rima no se publicó en las Obras de Bécquer la respuesta sería que, muy probablemente, se quiso ocultar la referencia autobiográfica a la sífilis y a un pacto para no hacer referencias a Julia Espín, casada con Benigno Quiroga, ministro de la Gobernación.

Nos queda apuntar otra cosa interesante del Libro de los gorriones y es la rima rechazada. Se trata de una rima que los amigos de Bécquer decidieron quitar del conjunto de las Rimas, la que comienza “Dices que tienes corazón”. La rima no está tachada por Gustavo, no tiene señal en el índice, donde figura con el número 44. Existen varias teorías sobre los motivos que tuvieron los amigos de Bécquer para rechazarla. Según Montesinos esta rima estaba muy cerca de la poesía de Heine, autor que aludía asiduamente al corazón de la amada ridiculizándolo cruelmente, lo mismo que hace Bécquer en esta rima despectiva y prosaica. Curioso resulta también que en el Libro de los gorriones no aparezca la rima que dedicó a su mujer, la titulada “A Casta”. ¿No la recordó o no quiso reescribirla? Fue publicada por Ramón Rodríguez Correa en 1885, fuera del contexto de las Rimas, en la 4ª edición de las Obras Completas de Bécquer. La verdad es que se trata de una de las peores rimas y no aporta nada. Y aquí aprovechamos para decir que hay otras siete rimas que no aparecen en el Libro de los gorriones. Es decir, en el manuscrito Bécquer reescribió setenta y nueve rimas pero la mayoría de ediciones actuales constan de ochenta y seis, ya que fueron encontradas o incorporadas con posterioridad.

Y para terminar vamos a detenernos unos instantes en la última rima que escribió Gustavo en el Libro de los gorriones, la 79/XII, porque esta rima no fue recordada, sino que fue escrita en Toledo para Alejandra, la chica de clase humilde venida de un pueblo toledano, que se encargaba de las tareas domésticas en casa de los Bécquer. Sabemos por las memorias de Julia Bécquer, hija de Valeriano, que Alejandra tenía los ojos verdes y sabemos que fue el último amor de Gustavo.

La gran importancia de este manuscrito es que a partir del hallazgo de Schneider se pudieron contrastar el original y la edición póstuma de los amigos de Bécquer. Hasta 1914 se aceptó el orden que impusieron los amigos de Bécquer, pero cuando Schneider descubrió el manuscrito del Libro de los gorriones comenzaron a surgir las preguntas sobre el orden de las Rimas y, sobre todo, surgió la controversia sobre la autoría de las correcciones que en él aparecen. Gustavo usa tres tipos de letras, su caligrafía era muy voluble. En el Libro de los gorriones aparecen tres trabajos de Bécquer escritos desde junio de 1868 hasta noviembre de 1870, es decir, un lapso de tiempo de dos años y medio, y en este tiempo Gustavo ha utilizado tres tipos de letra que son opuestos entre sí. Montesinos y otros afamados becquerianistas aceptan las correcciones como obra del propio Bécquer. Schneider y Pageard sugieren la idea de que las correcciones del manuscrito pertenecen a Augusto Ferrán y Narciso Campillo.

Podríamos preguntarnos por qué Bécquer habiendo sido director de periódicos y habiendo tenido cierta fama como periodista no aprovechó esta circunstancia para publicar sus rimas en vida. No olvidemos que sólo publicó dieciséis. La respuesta nos la da Pilar Palomo cuando dice que “Bécquer era un perfeccionista, se pasó toda la vida corrigiendo poemas”. Por eso podemos concluir con estas palabras de Luis Caparrós: “El libro mayor de la lírica española decimonónica se quedó en estado de borrador. Un borrador en limpio, esto es, en un estado superior de maduración”.

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¿QUÉ MUNDO VENDRÁ?

Por: Antonio Tello


Es tal el impacto causado por la pandemia que azota al mundo, que muchos se apresuran a pronosticar el fin del capitalismo y hasta una nueva civilización. Sin embargo, como la historia lo indica, cuando la crisis sanitaria pase y la gente salga a la calle lo más probable es bajen las expectativas y, una vez más, la revolución quede pendiente.

La conmoción causada por la pandemia del coronavirus en el imaginario social ha llevado a no pocos politólogos y filósofos a declarar la muerte del capitalismo y que el mundo ya no será el mismo una vez que la crisis haya pasado y todo vuelva a la rutina habitual, Pero ¿hay razones objetivas para creer que el sistema económico que ha sometido y somete al mundo y alienado a la sociedad se derrumbará?

El impacto político, social, económico y emocional causado por la pandemia del Covid- 19 es de tal calibre, que muchos especulan con que, una vez superada, el mundo ya no será el mismo. Por primera vez en la historia, la totalidad de la humanidad siente la presencia de la muerte no a través de la violencia explícita de la guerra sino a través de una acechanza en la transparencia del día. No son pocos los pensadores que se han apresurado a pronosticar que las dramáticas vivencias ocasionadas por la pandemia condenarán el capitalismo a su fin y que, sobre sus ruinas, nacerá un nuevo orden mundial cimentado en los valores y las virtudes –amor al prójimo, solidaridad, generosidad, equidad, justicia, etc.- de una “ética ciudadana”. Incluso, personajes como el ex secretario de Estado de EE.UU., Henry Kissinger, temiendo que eso pase llama al Gobierno de su país a tomar medidas para conjurar las amenazas del coronavirus y “prepararse para una nueva época” salvaguardando “los principios del orden mundial liberal” (Wall Street Journal, 3/4/2020) Pero ¿es realmente tan profunda la conmoción como para que esto suceda? ¿No será más la expresión de un deseo, de una necesidad o de un temor antes que una posibilidad real de cambios tan drásticos?
En “Historia del siglo XX” (Salvat-La Nación, 1996), siguiendo al historiador inglés Eric Hobsbawn, presumí con cierta inocencia que las caídas de la URSS y del muro de Berlín favorecerían un nuevo orden internacional basado en un desarrollo más equilibrado entre los países, pues de lo contrario la civilización misma estaba en peligro y no creía que las elites mundiales fueran tan insensatas como para abocar al mundo a su destrucción. Sin embargo, las políticas que se sucedieron fueron insensatas. Ya por entonces, desde el golpe de Estado de Pinochet en Chile, en 1973, el monetarismo había comenzado su recorrido y EE.UU. y Gran Bretaña, encabezados por Ronald Reagan Margaret Thatcher, imponían a Occidente sus políticas nacionalistas sustentadas en el neoliberalismo, las cuales torcerían cualquier intento de un orden internacional más humano. “No existe sociedad, sino individuos”, declaraba por esos días la Thatcher expresando la esencia del pensamiento liberal. En este punto cabe preguntarse cómo las ortodoxias de libre mercado puro, tan desacreditadas después del fracaso que derivó en la Gran Depresión de los años 30, habían vuelto a implementarse con tanto vigor en las décadas de los 80 y 90, en un contexto mundial depresivo.

Como era de esperar, los postulados económicos neoliberales aplicados por el FMI, el Banco Mundial y otros organismos controlados por el alto capitalismo, volvieron a fracasar y los países pobres lo fueron aún más. Estallaron las crisis por la deuda internacional (México, Polonia, los países africanos) y se sucedieron los colapsos económicos de los llamados países emergentes de Asia (los “tigres asiáticos”) y Latinoamérica. La ola neoliberal también golpeó a Argentina acelerando en los noventa del siglo XX el desmantelamiento del Estado iniciado por la Dictadura cívico-militar hasta su colapso en 2001 y, tras catorce años de frágil recuperación, situando nuevamente al país al borde de la quiebra económica y del abismo social.
La persistencia hegemónica del capital especulativo sobre el productivo y la anorexia de los Estados, convertidos en meros feudos de las grandes corporaciones, fueron dos de los principios activos de la previsible recesión económica de 2008, a raíz de la cual se alzaron muchas voces, entre ellas las de los presidentes de Francia, Nicolás Sarkozy y, en 2017, Emmanuel Macron, quienes reclamaron la necesidad de “refundar el capitalismo” y “darle un rostro humano”. Pero, los ideólogos del capitalismo neoliberal no pensaban lo mismo, puesto que para ellos, los individuos, las empresas y los países todos, salvo los bancos, podían quebrar, porque la economía de libre mercado se autorregula y, como la naturaleza, se regenera y brota con más vigor.
No sucedió así en un primer momento porque el Estado no acudió al rescate de los bancos intoxicados por activos fraudulentos y en quiebra. El Tesoro y la Reserva Federal de EE.UU. dejaron caer a Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión del país y, consecuentemente, el pánico se apoderó de Wall Street y el mundo creyó que el sistema estallaría. Pero, nueve días después de la caída de Lehman Brothers, el 24 de septiembre de 2008, George W. Busch, entonces presidente de EE.UU. advertía a sus colaboradores más inmediatos: “Si no se afloja el dinero, todo podría irse al infierno”. Y no se fueron porque enormes cantidades de dinero público se emplearon -vía nacionalización o control de la Fed (Federal Reserve System), que opera como banco central del país-, para salvar finalmente, según la premisa neoliberal, a algunos grandes bancos mientras dejaba que otros quebraran. A la administración Busch y a los ideólogos del neoliberalismo se les debieron de revolver las tripas al tener que recurrir al Estado para evitar el colapso de la economía occidental, pero, como dijo el exsecretario del Tesoro de EE.UU., Tim Geithner, según la cita de Claudi Pérez en “Recesión a lo grande: crónica de los diez años de crisis que cambiaron el mundo” (El País, 9/9/2018), “Las crisis no acaban sin los Gobiernos asumiendo los riesgos que los inversores privados no quieren, sacando la catástrofe de encima de la mesa […] la única solución, en esos casos, es que el sector público asuma riesgos”. Así, mientras muchos esperaban que, como sucedió durante el crash de 1929, los banqueros e inversores causantes y víctimas del desastre saltaran al vacío en Wall Street, lo que ocurrió esos días fue que los ejecutivos de los grandes bancos, responsables de fraudulentas gestiones, marchaban a sus casas con millonarias indemnizaciones en sus bolsillos. El único que se suicidaba en 2012 era Dimitris Christoulas, un pensionista griego a quien la crisis de su país había llevado a la desesperación.

La ley del más fuerte, principio esencial del darwinismo social propio del liberalismo, se imponía en la toma de decisiones de los gobiernos. El Estado anteponía el rescate de la banca y de los grandes inversores sin contraprestaciones y a fondo perdido, a la atención de las necesidades de millones de trabajadores que perdían sus trabajos y sus casas, las cuales, como sucedía en España, volvían a propiedad de los bancos sin que ello supusiera la liquidación de la deuda, y veían cómo sus empleos se precarizaban o sus sueldos caían al límite de la subsistencia. También quedaban en el camino los pequeños ahorristas y pequeñas y medianas empresas. ¿Por qué los Estados no ayudaban a las personas? Tal vez, porque las perversas políticas liberales, favorables a la salud de los “mercados” y, por lo tanto, contrarias al interés y al bienestar ciudadanos, simplemente se han naturalizado en el pensamiento y en la conducta de una clase política cooptada por el poder económico.

Pero, este darwinismo social no es nuevo en la historia y las consecuencias de las quiebras no las asumen casi nunca quienes las han provocado. En el siglo XVII, en tiempos precapitalistas, debido a la presión especulativa de los mercaderes holandeses, el bulbo de tulipán llegó a valer tanto como una casa; en el siglo siguiente, la burbuja especulativa estalló en Gran Bretaña cuando la South Sea Company (Compañía de los Mares del Sur), que, a raíz de los términos del Tratado de Utrecht (1713) se había hecho con el monopolio del comercio británico con las colonias españolas, quebró provocando el llamado crash de 1720, que dejó en la ruina a miles de ahorristas e inversores; a mediados del siglo XIX, también en Gran Bretaña, la railway mania (manía del ferrocarril) generó un vértigo especulativo que colapsó en 1846 y dejó en vía muerta a numerosas compañías ferroviarias y a sus trabajadores.

La crisis recesiva argentina de 1890 también tuvo en la railway mania uno de sus principales factores desencadenantes. Durante la presidencia de Miguel Juárez Celman se emprendió una política expansiva centrada en el trazado y construcción de líneas férreas que, como escribí en “Breve historia de Argentina: claves de una impotencia” (Sílex, Madrid, 2006), “atrajeron un enorme caudal de inversiones extranjeras e incentivaron la actividad de los especuladores cordobeses, quienes, valiéndose de informaciones privilegiadas, compraban tierras que poco después se revalorizaban con el paso del ferrocarril. La política inflacionista que el gobierno nacional llevó a cabo, no obstante contar con importantes reservas en oro, igualmente favoreció a los especuladores permitiéndoles cobrar en oro y saldar sus deudas con papel moneda depreciado. Al mismo tiempo, para proteger a los inversores extranjeros de los efectos de la inflación, el gobierno concedió a estos unas garantías de beneficios mínimos avalados en oro”. Un mecanismo que, con mayor sofisticación y recursos, también utilizarían la Dictadura (1976-1983) y los gobiernos menemista (1989-1993) y macrista (2015-2019). Ninguno de los actores del saqueo asumió responsabilidades políticas ni penales mientras miles de ciudadanos debían pagar efectivamente las consecuencias de estas gestiones contrarias al buen gobierno. Así como ninguno de estos episodios alteró profundamente la dinámica de las políticas económicas, tampoco las sucesivas epidemias de fiebre amarilla que diezmaron Buenos Aires, sobre todo la de 1871 que dejó unos catorce mil muertos, originaron cambios políticos o éticos perceptibles en la sociedad.

Si bien las devastadoras epidemias europeas de los siglos XIV y XV liquidaron el feudalismo y dieron al ser humano la conciencia de su soberanía y de su centralidad en el mundo ¿cabe inferir ahora, a finales de la segunda década del siglo XXI, que la pandemia que azota al planeta afectará tan gravemente al sistema capitalista como para provocar su caída? Es muy dudoso de que tal cosa suceda, al menos en un corto o mediano plazo. De igual modo que a la Iglesia católica se le reconoce una extraordinaria capacidad de adaptación para sobrevivir a los profundos y diversos cambios políticos, ideológicos, económicos, sociales e incluso cismas internos que se han producido a lo largo de más de dos mil años de historia, también al capitalismo cabría atribuirle la misma capacidad camaleónica para resistir a grandes revoluciones y regenerarse tras sus propios colapsos.
Si, como dice el filósofo español Emilio Lledó, “la experiencia es la esencia del conocimiento”, es dable pensar que la experiencia de la pandemia combinada con el agotamiento doctrinal del liberalismo, hará que este capitalismo, hoy bloqueado por la codicia desmedida de sus agentes, desencadene ciertas transformaciones en todos los órdenes de la actividad humana aunque, probablemente, será en la dirección de la cínica paradoja que, en “El gatopardo”, de Giovanni Tomasi di Lampedusa, expresa Tancredi al príncipe Salina: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.

Pocos días después de la caída de Lehman Brothers en 2008, un timorato Nicolás Sarkozy, entonces presidente de Francia, fue uno de los primeros en reclamar estas transformaciones del capitalismo. “La autorregulación para resolver todos los problemas se acabó, le laissez-faire c’est fini. Hay que refundar el capitalismo…”. Esto es gatopardismo. Cambiar para que nada cambie. Por ello, antes que pensar en un dudoso fin del capitalismo o en su refundación es, quizás, más razonable pensar en el camino que seguirán las sociedades después del agotamiento del sistema y de una amenaza tan invisible como devastadora. Es una ingenuidad creer que, a pesar de una experiencia tan traumática como la pandemia que se vive en los albores del siglo XXI, los seres humanos serán más buenos y mejores de lo que han sido a lo largo de la historia después de ella. Por otra parte, la historia muestra asimismo que las epidemias también han dado lugar a estados represivos y favorecido tentaciones autoritarias, especialmente si dichas epidemias se han producido combinadas con una depresión económica. Vaya como ejemplo la epidemia que asoló a España en 1918 y que costó la vida a una 250.000 personas. En momentos en que el país sufría escasez de alimentos e inflación monetaria a causa de la Primera Guerra Mundial, un escaso desarrollo económico y cierta ineptitud institucional para gestionar la situación, la epidemia de “gripe española” contribuyó al descrédito de la clase política liberal y alentó el autoritarismo de los sectores más reaccionarios dando paso en 1923 a la dictadura de Primo de Rivera.
Lo referido enseña que la experiencia de la pandemia por sí misma no rescatará a la humanidad de la oscuridad ni hará a los individuos más buenos. Tal vez haya quienes aprendan de la experiencia y sean mejores y ayuden a transmitir a la comunidad la importancia de una ética ciudadana y de una conciencia del bien común. Pero esto es la expresión de una esperanza y no una certeza sociológica.
El bien común y el bien particular constituyen la encrucijada con la cual se topará la sociedad que salga de la crisis del Covid-19 y los individuos deberán optar entre seguir el camino por el que se es con los otros o por los senderos trazados por los nacionalismos excluyentes, el centralismo político-administrativo, los fundamentalismos religiosos, las limitaciones de los derechos fundamentales, la prevalencia de la economía sobre la política y los particularismos identitarios que fragmentan la sociedad, sean éstos de clase, ideológicos, políticos, económicos o sexuales.

Lo que la pandemia ha puesto al desnudo al manifestar la universalidad de la muerte es, por un lado, la vulnerabilidad de una tiranía económica, cuyo soporte doctrinal es la creencia falaz de que el éxito y la felicidad de los pueblos o de las empresas dependen del esfuerzo individual, la ambición y la codicia de los más fuertes, y, por el otro, la necesidad de un Estado, cuya prioridad y sentido sean velar por el bienestar y la felicidad de la ciudadanía entendida como una comunidad libre de individuos libres.
La singularidad y la magnitud de la experiencia han puesto de manifiesto la deriva violenta y depredadora de un el orden económico y social autoritario que rige y conduce al mundo y a la civilización a su destrucción. La globalización, cuyo proceso se aceleró tras el derrumbe del bloque comunista, ha desembocado finalmente en la construcción de un mercado planetario donde los negocios prevalecen sobre los sentimientos de fraternidad y solidaridad entre los países, y entre los pueblos y sus habitantes, los cuales emergen como fragmentos de una comunidad, pero no como una comunidad humana en su totalidad. La globalización ha generado una entidad planetaria de naturaleza mercantil que no sólo no ha alentado la conciencia del bien común, la comprensión, la tolerancia y el diálogo entre los pueblos sino que en su beneficio ha generado y promovido políticas armamentísticas, descrédito de las democracias, aumento de las desigualdades e injusticias, deterioro de la biosfera terrestre, y ha utilizado los particularismos identitarios de las minorías –étnicos, religiosos, sexuales, etc.-, los nacionalismos excluyentes y los autoritarismos demagógicos, que en estas circunstancias bien podrían tentar fórmulas para limitar los derechos y las libertades de los ciudadanos invocando la seguridad sanitaria.
Uno de los espectáculos más dramáticos de la insolidaridad político mercantil al que el mundo asiste durante la crisis sanitaria causada por el Covid-19 es el de la Unión Europea. Este comportamiento egoísta de algunos países miembros y la gestión particularizada de la crisis sanitaria que han llevado a cabo todos ellos están en la raíz mercantil liberal de la UE. Recuérdese que esta tuvo su origen en los años 50 cuando se creó la Comunidad Económica del Carbón y el Acero, la que antes de finalizar la década, Tratados de Roma mediante, se transformó en Comunidad Económica Europea y Comunidad Europea de Energía Atónica hasta que finalmente, en 1992, tras un largo y complejo proceso, alcanzó el rango de Unión político-administrativa. De modo que esta nueva entidad era consecuencia de un espacio de libre comercio fundado por banqueros y tecnócratas por el que circularon libremente los capitales y las mercancías antes que sus ciudadanos, cuya conciencia espiritual y política unitaria se ha visto relegada por las razones económicas y financieras. Razones por las cuales, los ideólogos del neoliberalismo claman contra el necesario confinamiento de la población y la parálisis económica que trae consigo.
Este ejemplo darwiniano también tiene su correlato en la vida cotidiana de todos los países del mundo en los cuales la angustia y la mezquindad dan lugar a la búsqueda de chivos expiatorios, con frecuencia identificados con el extranjero o el migrante, o a la caza de infractores e incluso al señalamiento de aquellos que, por su profesión, están expuestos al contagio. Sin embargo, la experiencia también enseña que los seres humanos están relacionados profundamente y que se necesitan para sobrevivir.

Dudo de que la crisis sanitaria liquide al capitalismo, pero a partir de la toma de conciencia del otro quizás sea posible re encauzar la vida y el destino de los seres humanos. El esfuerzo de la ciudadanía consciente de la necesidad de recobrar el sentido humano de los actos individuales, tal vez pueda desempeñar un papel, si no decisivo al menos importante, para fortalecer el sistema democrático, salvaguardar las libertades, desarrollar el Estado de derecho y la confianza en las instituciones; mostrar a los gobernantes que los presupuestos de sanidad están por encima de los presupuestos militares si realmente se quiere defender a los ciudadanos; que la educación, la ciencia y la cultura no pueden gestionarse con parámetros mercantiles sino de servicio público, y que la economía ha de estar siempre supeditada a la política, ya que conviene recordar que la palabra procede del griego “oikonomia”, que significa dirección o buena administración de la casa.
Quizás si los individuos ganaran serenidad y tiempo para la reflexión y nutrieran una inteligencia crítica, y la ciudadanía lograra recuperar una ética humanística, en la que valores como fraternidad y solidaridad fuesen pilares de la convivencia social; en la que el progreso se identificara con la condición humana y la felicidad y bienestar de los pueblos, probablemente el mundo que viene será mejor. De no ser así, las sombras que gobiernan el mundo mantendrán su imperio y nada habrá cambiado.

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