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LA MUJER EN LA LITERATURA DE LOS SIGLOS XVI al XVII

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


El llamado “Siglo de Oro” tiene unos límites algo imprecisos (no todos los críticos aceptan este término ni las fechas que engloba), pero suele fecharse desde mediados del siglo XVI hasta casi finales del siglo XVII; es decir, incluiría parte del Renacimiento y parte del Barroco. El contraste entre estos dos siglos, el Renacimiento en el XVI (época de profundas transformaciones políticas, sociales y culturales) y el Barroco en el XVII (época de convulsiones, marcada por una fuerte visión pesimista de la vida) es evidente en la literatura nacida en este periodo.

Al hablar de la literatura castellana en los siglos XVI y XVII en seguida nos vienen a la mente nombres como Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León, Góngora, Quevedo y Lope de Vega; pertenecientes todos ellos a la generación de Oro de la literatura española. Sin pararnos a pensar por un momento en la figura de la mujer dentro del mundo de la escritura, de su figura no como musa inspiradora de poemas, como objeto literario (personaje), sino como fuente de creación esta.

La eclosión, en el momento actual, de una literatura escrita por mujer, ha hecho que se vuelvan los ojos hacia aquellas escritoras que fueron pioneras en su arte. Así, no son ajenos a nadie los nombres de Safo y Erina, y empiezan a conocerse los de las trobadoresas, como el de Beatriz de Día, y los de los de algunas poetas arabigoandaluzas. Entre estas poetas podemos citar nombres como:

Wallada bint al-Mustakfi (994-1091)

Hija de uno de los últimos califas que vivió en el siglo X, la princesa Wallada es una de las escritoras importantes de Al-Ándalus que habló sobre su relación secreta con el poeta Ibn Zaydún y sus palabras están llenas de fuerza. En sus poemas, además de amor, hay celos, dolor, reproche y sátira.

Lubna de Córdoba (-984)

Esta escritora española se crió entre los muros del palacio del sultán Abderramán III, en Medina Azahara. Fue una intelectual andaluza del siglo X, nacida esclava y de origen cristiano. Experta en gramática y matemáticas, escribió poesía, fue responsable de la biblioteca real de Córdoba y secretaria del califa Alhakén II. La historiografía árabe afirma que Lubna trabajó también como traductora, escribiente, experta en adquisiciones para la biblioteca real y matemática.

Las trobairitz

En la Edad Media también hubo trovadoras y escritoras importantes, las trobairitz, mujeres de clases nobles que escribieron y transmitieron sus poemas, principalmente de amor, y que se movieron en la Provenza francesa y en Cataluña. Aunque la mayoría de las obras de las que hay constancia son de escritoras francesas, algunos expertos destacan a la gallega María la Balteira, que acompañaba al ejército cantando y bailando.

Leonor López de Córdoba y Carrillo (1362/1363-1430)

Natural de Calatayud y fallecida en Córdoba, su producción literaria está basada en sus Memorias, elaboradas ante un notario público, unas de las primeras autobiografías en lengua castellana. La importancia de este documento para las escritoras españolas es en gran parte histórica, ya que fue consejera de la reina Catalina de Lancáster durante la regencia de su hijo Juan II de Castilla.

Isabel de Villena (1430-1490)

Es la escritora más importante hispánica medieval de obra conservada por su amplitud y talla intelectual. Defendió la dignidad del género femenino. Nacida en Valencia en 1430, fue una escritora y religiosa que vivió en la corte de María de Castilla. La única obra que se ha conservado de su autoría es Vita Christi, edición de Aldonça de Montsoriu, abadesa que la sustituyó en el convento de las clarisas de Valencia. Hay algunas referencias a varios tratados y una obra mística, el Speculum Animae.

A este punto, es importante señalar que en nuestra tierra, la mujer escribía desde el momento en que se pasó del empleo del latín al romance, aunque esta labor fuera mal vista y ocultada bajo seudónimo por aquellas que se atrevían a desempeñar esta labor, reservada únicamente a los hombres. Partamos de ahí. Con todo, no fue fácil. María de Zayas se dirige a los hombres que les dan “por espadas ruecas y por libros almohadillas”, que “nos negáis armas y letras”. Más allá de momentos puntuales (el Japón de Shikibu, la Grecia de Safo, la Provenza del siglo X o el Al-Andalus de las poetas árabes), la creación femenina ha seguido un camino complicado, un camino repleto de obstáculos y de lucha. En la época que va del XV al XVII podemos nombrar a cuarenta y tres “poetisas”. De Florencia Pinar hasta Sor Juana Inés de la Cruz. Algunas son muy conocidas, como la santa Teresa de Jesús, María de Zayas y Sotomayor, sor Ana de Jesús (destinataria del Cántico espiritual) y Antonia de Nevares, hermana del último amor de Lope de Vega, padre de sor Marcela de San Félix, autora de El jardín del convento. Y además del “Fénix de México”, hay una lisboeta: Violante Do Ceo; una peruana: Amarilis, y una napolitana: Luisa Manrique.

El oficio de escritora no estaba muy identificado con el papel de la mujer en la época. Sin embargo, hubo un personaje masculino que defendió en este sentido a la mujer, propugnando que las mujeres tenían que aprender a leer, eso sí, para conocer mejor los libros eclesiásticos y sagrados y, por supuesto, sin olvidar nunca sus obligaciones domésticas. Hablamos del humanista Juan Luis Vives. Poco después, Fran Luis de León también abogaría por la necesidad de que la mujer aprendiera a leer. En su obra La perfecta casada, así lo expresa, aunque no opina lo mismo con respecto a la escritura.

Beatriz Galindo «La latina» (1465-1534)

Entre las mujeres escritoras, conocida como «La latina» perteneció a la nobleza del entorno de los Reyes Católicos y conversó en latín con la reina, con quien mantuvo una intensa amistad. Influenciada por el ambiente de estudios de su ciudad natal, Salamanca, fue una mujer culta, dominadora de los textos clásicos a los 16 años. Se le atribuyen el Estudio, notas y comentarios sobre Aristóteles, junto a algunos poemas y cartas en latín.

Florencia Pinar (1470-1530)

Aunque se desconocen algunos datos biográficos de esta escritora española como su lugar de nacimiento, de Florencia Pinar se sabe que fue dama de la corte de Isabel I y primera mujer en participar en justas poéticas. Fue incluida en el Cancionero General y se le atribuyen seis canciones.

Sor María de Santo Domingo (1480/86-1524)

Si bien otras escritoras importantes de la época pertenecían a la nobleza, en el caso de Sor María de Santo Domingo o beata de Piedrahita fue hija de labriegos y campesina hasta que tomó los hábitos, estando primero en Piedrahita y después en Ávila. No llegó a escribir, pero utilizó el dictado para transmitir sus experiencias místicas a través de El Libro de la Oración y Las revelaciones.

Leonor Centellas Marquesa de Cotrone (S. XV)

Junto a Florencia del Pinar, Leonor Centellas es la otra mujer escritora en el Cancionero General. Hay constancia de que en las fiestas de coronación de los Reyes Católicos en 1475 en Valladolid sacó una invención basada en fuegos bordados en la manga de su vestido junto a unos versos que decían «Mi hazer ansí me conviene/contenta con lo que fuere».

Beatriz Bernal (1501/1504 – 1562/1586)

Después de tener muestras de literatura femenina fundamentalmente en verso y en torno a experiencias personales, la vallisoletana Beatriz Bernal publicó en 1545 la primera novela escrita por una mujer, en concreto, una novela de caballerías llamada Cristalián de España. En la primera edición figuraba como autora una «señora natural de la noble y más leal villa de Valladolid», aunque posteriormente se conocería el nombre tras la reimpresión encargada por su hija, una curiosidad más que nubló el conocimiento en su época de otra de las mujeres escritoras españolas.

Oliva Sabuco (1562-1622)

Considerada escritora española del Renacimiento, nació en Alcaraz (Albacete) y compuso la Nueva Filosofía de la naturaleza del hombre, no conocida ni alcanzada de los grandes filósofos antiguos, la cual mejora la vida y salud humana. Es un tratado sobre filosofía y salud donde, entre otros contenidos, hablaba del tratamiento para la peste. Por esta obra se ganó muchos halagos de la época e incluso Lope de Vega la llamó la «décima musa».

Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695)

Juana Inés de Asbaje Ramírez de Santillana​, ​ más conocida como sor Juana Inés de la Cruz, fue una religiosa jerónima y escritora novohispana, exponente del Siglo de Oro de la literatura en español. Considerada por muchos como la décima musa, cultivó la lírica, el auto sacramental y el teatro, así como la prosa.

Cristobalina Fernández de Alarcón (1576-1646)

Autora natural de Antequera (Málaga) que se codeó con los mejores poetas andaluces de la época e incluso se impuso en algunas justas poéticas. Fue incluida en la antología Flores de poetas ilustres junto a autores como Góngora, Quevedo o Lope de Vega. Su principal temática fue religiosa, aunque escribió una bella canción de amor de estilo petrarquista.

Ana Caro Mallén de Soto (1590-1646)

Continuamos en el Siglo de Oro con otra autora andaluza, en principio sevillana, aunque este aspecto no está totalmente claro. Se le conocen cuatro relaciones de poemas impresos, algunas décimas a personas relevantes y las obras de teatro El conde partinuplés y Valor, agravio y mujer, comedia famosa en la época. Se le considera la primera dramaturga profesional.

Ana Caro Mallén de Soto (1590-1646)

Continuamos en el Siglo de Oro con otra autora andaluza, en principio sevillana, aunque este aspecto no está totalmente claro. Se le conocen cuatro relaciones de poemas impresos, algunas décimas a personas relevantes y las obras de teatro El conde partinuplés y Valor, agravio y mujer, comedia famosa en la época. Se le considera la primera dramaturga profesional.

María Zayas y Sotomayor (1590-¿1661?)

Natural de Madrid, fue una mujer que vivió en diferentes ciudades por pertenecer a familia de militares. En literatura destacó por la escritura de novelas amorosas de ambiente cortesano, en algunos casos plagiadas por su marido. Escribió además una comedia y se acerca en ocasiones a la picaresca. Sus principales obras son Novelas amorosas y ejemplaresDesengaños y La traición en la amistad.

Santa Teresa de Jesús (1515-1582)

Fundadora de la Orden de Carmelitas Descalzos —rama de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo—, mística y escritora española. También es conocida simplemente como santa Teresa de Ávila. Su nombre secular fue Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada.

Antonia de Navares ()

En realidad de ella se sabe muy poco, solo que fue la hermana de la amante de Lope de Vega.

Sor Marcela de San Félix (1605-1687)

Hija de Lope de Vega y de la actriz Micaela de Luján, pasó a ser religiosa con 16 años bajo la denominación de Sor Marcela de San Félix. Escribió mucho más de lo que se ha conservado en cinco volúmenes y una autobiografía espiritual que fue quemada junto a cuatro volúmenes. Se conservan veintidós romances, dos seguidillas, ocho loas, una endecha, una lira, un villancico y seis obras teatrales.

Juliana Morell (1594-1653)

Fue descendiente de judíos conversos. Estamos ante una poeta con grandes conocimientos clásicos y de distintos idiomas a una edad muy joven. Defendió una tesis sobre Margarita de Austria en 1608 con 14 años y sus obras principales son traducciones de textos eclesiásticos.

Marcela del Carpio, Sor Marcela de San Félix (1605-1687)

Hija de Lope de Vega y de la actriz Micaela de Luján, pasó a ser religiosa con 16 años bajo la denominación de Sor Marcela de San Félix. Escribió mucho más de lo que se ha conservado en cinco volúmenes y una autobiografía espiritual que fue quemada junto a cuatro volúmenes. Se conservan veintidós romances, dos seguidillas, ocho loas, una endecha, una lira, un villancico y seis obras teatrales.

Violante Do Ceo (1693-?)

Violante del Cielo, nacida como Violante de Ávila da Silveira Montesinos, fue una religiosa dominica y escritora en lengua portuguesa y castellana.

Amarilis ()

Amarilis fue, al parecer, una poetisa anónima peruana de finales del siglo XVI. Se cree que nació en Huánuco. No se sabe a ciencia cierta si fue hombre o mujer, aunque se cree que fue mujer por la lectura del único poema.

Luisa de Manrique (1649-1721)

María Luisa Manrique de Lara y Gonzaga fue virreina de Nueva España de 1680 a 1686 junto con su esposo Tomás de la Cerda y Aragón, III Marqués de la Laguna de Camero Viejo.​ Ella, además, era princesa de la casa de Mantua Gonzaga-Guastalla y XI condesa de Paredes de Nava.​

La variedad formal es notable dentro de la producción literaria de estas valientes mujeres que se atrevieron a ir más allá de lo que su género permitía en aquellos siglos. Así encontramos sonetos, octavas, romances, villancicos, letrillas, madrigales, sátiras, liras, décimas… Más allá de las obras indiscutibles (la de la santa de Ávila o la magistral de sor Juana Inés de la Cruz), destacaría la “Epístola a Belardo”, de Amarilis; el soneto “Al marqués de San Felice”, de Euterpe o el primero de Leonor de la Cueva; los poemas de las extremeñas Luisa de Carvajal y Catalina Clara Ramírez de Guzmán; y el “Himno en desprecio del mundo”, de sor Hipólita de Jesús.

Para terminar, quisiera señalar que durante este periodo, podemos vislumbrar un discurso literario en el que la mujer da testimonio a través de la literatura, de su “yo” creador, y esto lo hace a través de la experiencia propia, busca unas señas de identidad para, además de estar existir, se consiga ser, comenzar a ser, fuera del yugo de la sombra masculina. Las escritoras, poetas de ahora deberíamos estar agradecidas a estas mujeres que constituyen la semilla de lo que somos, sin olvidarnos de seguir luchando por todo aquello que llegaremos a ser, pues en algunas circunstancias aún se nos “menosprecia” y no se nos da el lugar que nos corresponde.