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ALDA MERINI | VIVIR AL BORDE DE LA SOMBRA

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Me pregunto que esconde la sombra en su perfil más triste, si yo soy la responsable última del llanto o si tal vez me empujan las palabras que gobiernan mi abecedario caído en desuso.

Me tambaleo entre la conciencia de mi ser herido y la sutil sonrisa escondida en el margen zurdo de mi costado. Soy yo, soy así, que nadie intente juzgarme.

Y en una noche de extrañeza leí tus versos Alda, a partir de ese instante comprendí que la soledad debía ser vivida con fortaleza, sin miedo. Porque toda vivencia es fuente, es fruto y hemos nacido para saborearla con la intensidad de toda una vida concentrada en un instante.

Alda Merini nace en Milán el 21 de marzo de 1931. Poeta y narradora es autora de una breve pero intensa obra poética, en la que ahonda con lúcido patetismo en la ausencia del amor como causa de todas las neurosis y en el tema de la locura. Su obra poética ha adquirido un reconocimiento tardío que la sitúa entre las mejores poetas del siglo XX. Ha obtenido las distinciones más prestigiosas de su país, y ha sido candidata para el nobel de Literatura.

Desde su juventud más temprana se ve inclinada hacia la creación poética, a la edad de diecinueve años (1950) figura ya entre los creadores incluidos por Giacinto Spagnoletti en su reconocida Antologia della poesia italiana. 1909-1949. Pero su libertad respecto a las corrientes literarias imperantes en la lírica italiana del momento y sus problemas de salud mental, hicieron que la poeta fuera apartada pronto de las preferencias de la crítica y de los lectores. Alda Merini siempre fue ajena a los dictados de la moda literaria de su tiempo y dedicó sus versos al amor (sobre todo a los efectos devastadores de la ausencia de la pasión amorosa), llegando de este modo una voz poética única e intima que sobre sale sobre las demás voces poéticas de su tiempo.

En el año 1953 irrumpe en la escena literaria italiana con la publicación de “La presenza di Orfeo”, opera prima de gran calidad a la que se sumaron en 1955 “Paura di Dio” y “Nozze romane” Alda Merini se consolida a partir de aquí como una de las más prometedoras voces poéticas del momento en la poesía italiana. En 1961 ve la luz su poemario “Tu sei Pietro”, y es en este momento dónde cae en un profundo silencio creativo que se acentúa por sus largas convalecencias en diferentes sanatorios mentales. A comienzo de la década de los ochenta, vuelve a reaparecer sorprendiendo gratamente a los críticos y lectores con el poemario “Destinati a morire” (1980), aparece ahora como una voz literaria profunda y atormentada pero enriquecida por su propia experiencia trágica derivada de su lucha con los demonios de la demencia.

Pronto añadió a su obra títulos como “La Tierra Santa” (1983), “La Terra Santa e altre poesie” (1984), En este último se pueden leer poemas tan profundos e inquietantes como “L’ucello di fuoco”.

Entre su obra poética se encuentran “Fogli Bianchi” (1987), “Testamento” (1988), “Vuoto d’amore” (1991), “La presenza di Orfeo” (1993), antología que recoge sus colecciones de versos anteriores a su largo período de silencio y “Ballate no pagate” (1995). Ha publicado, asimismo, numerosos poemas en revistas literarias, en los que la locura sigue presentándose como el eje temático central de su creación, cuando no como su auténtica fuente de inspiración, conocimiento e interpretación del mundo.

Al igual que su poesía en sus textos poético es reveladora la avasalladora presencia de la insania y sus efectos. En su obra titulada “L’altra veritá. Diario di una diversa” (1986) palpar con mayor nitidez esta característica esencial de su obra, en ella la poeta milanesa, narra su dramático deambular de sanatorio en sanatorio, el horror y el dolor que siente ante la contemplación de los demás enfermos, su rechazo firme ante la psiquiatría moderna. Otras obras en prosa son: “Delirio amoroso” (1989) ), “Il tormento delle figure” (1990), “Le parole di Alda Merini” (1991), “La piazza della porta accanto” (1995) y “La vita facile” (1996).

En 2000 aparece “Superba è la notte” conjunto de poemas escritos entre 1996 y 1999. Al no ser posible ordenarlos cronológicamente debido a que ninguno de ellos tiene fecha de escritura, los editores decidieron publicarlos por afinidad temática y estilística.

La obra de Merini deriva a partir de estos años hacia una profunda religiosidad de carácter místico, alentada por su trato con Arnoldo Mosca Mondadori, quien editó los versos que pertenecen al poemario “L’anima innamorata” (2000) le siguen otros libros con este carácter, “Corpo d’amore” (2004), “Poema della croce” (2005) y “Francesco, canto di una creatura” (2007).

En 2002 se publica “Folle, folle, folle d’amore per te” y “Magnificat, un incontro con Maria” (2002) libro acompañado de las ilustraciones de Ugo Nespolo, “La carne degli Angeli” (2002). Este mismo año recibe Orden al Mérito de la República Italiana con categoría de comendadora.

En el año 2003 publica “Più bella della poesía è stata la mia vita” y “Clínica dell’abbandono”, este último con introducción de Ambrogio Borsani y un texto de Vincenzo Mollica.

En febrero de 2004 Alda Merini ingresa en el Hospital San Paolo de Milán. Su precaria situación económica hace que los amigos de la poeta hagan una petición pública de ayuda y reciben apoyo de toda Italia. A finales de 2005 publica “Nel cerchio di un pensiero” y “Le briglie d’oro” que recoge su obra poética comprendida entre 1984 – 2004. En 2006 escribe la novela “La nera novella”. En 2007 junto al escritor Sabatino Scia escribe “Alda e io: Favole”, con el que ganan el premio Elsa Morante Ragazzi. Fue nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Mesina en octubre de 2007.

Alda Merini muere el 1 de noviembre de 2009 en su ciudad natal Milán, en el hospital de San Pablo debido a un cáncer.


POEMAS:

Un amigo

¿Qué es un amigo?
Una masa de carne
adentro con un hilo de alma
que te mira con miles de ojos
y te sientes perseguido.
No es amor solamente,
es uno que ha comprendido
que el verdadero enemigo del hombre es la vida
y la quiere estrangular,
y te mata también a ti,
por confusión de amor.

Huida de loba

A quien me pregunta
cuántos amores he tenido
le respondo que mire
en los bosques para ver
en cuántas trampas ha quedado
mi pelo.

Ahora que veis a Dios

Si tú callas
más allá del mar
si tú conoces
el ala del Ángel
si tú dejas la madre tierra
que te ha devastado tanto
ahora puedes decir
que está la tierra del pobre
la tierra del poeta
toda ensangrentada por la soledad
y ahora que ves a Dios
reconoces en ti mismo
la flor de su lengua.

El beso

Qué flor me nace sobre la boca
apenas me miras
y temes ser despedazado.
Inundaciones imprevistas
son tus ojos ardientes
pero la flor no quiere morir
se queda allí sin carne
a esperar la muerte.

El rostro

Vieras el rostro de mi alma
cuando te veo y tiemblo
y se vuelve hoja de escucha.
Vieras el dedo de mi corazón
que te indica caminos desconocidos.
Vieras mi amor
que es tierno hijo
que crece sin padre.


BIBLIOGRAFÍA:

ZENDA
Wikipedia

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TRE POESIE DI NICOLA FOTI

Di Nicola Foti


MATTINA SENZA FRETTA

Mattina senza fretta
Restiamo
Nell’immota lentezza
Soppesiamo il silenzio
Fuori, la corsa vana
Dentro, il nostro
Minuscolo universo
Che si scioglie in piacere
Di corpi che si uniscono
E s’impastano
Di umori densi
Fuori, sprazzi d’azzurro
Dentro, scie di dolcezza
Che sgorgano da orgasmi
Improvvisati
Se in questo v’è bellezza
È lo stupore di panni
Gettati alla rinfusa
Ai nostri piedi
Quando il tempo è fuggito
E la vita di fuori
Ti risucchia
Ma gli attimi d’eterno
Sono linfa preziosa
Dopo di noi, l’eclissi
Ritorneremo
Figure in movimento
Di un incomprensibile dovere
Ora giacciamo
Anime nude
Liquida gioia
Chiazze d’estasi

QUANDO RITORNERÒ

Quando ritornerò
Ad essere pensiero
Esile stato d’animo
Un soffio impercettibile
Sarò con te
Forse lo avvertirai
Come un batter di ciglia
Un poco più di nulla
Dove si curva il mare
E il cielo rosso annega
La quiete delle onde
Cela correnti aspre
L’eterno incontro e scontro
Sotto il pelo dell’acqua
Nasconderà energia
Che fu in me
Quando l’onda si scaglia
E sonora si frange
Tra gli spruzzi iridei
Sarà forza ed orgasmo
E frizzerà la schiuma
E si ritirerà
Ritrascinandosi indietro
Bagnati sentimenti
Come piccoli ciottoli
Come sottil dolore
In fondo a gioia pura
Perché niente rimane
Se non questo pensiero
E il brivido improvviso
Che ti sveltisce il battito
Sarà la mia presenza
Polvere mia dispersa
Tra cielo e il blu profondo
Ritornerò elemento
Particella di mondo
Il verso
La parola
Il tepore
Un caldo raggio
D’infinito amore
Per te

SE I TUOI OCCHI PARLASSERO

Se i tuoi occhi parlassero
Basterebbe un tuo sguardo
A parlarmi d’amore
Ad uccidermi di silenzi
Se le tue mani vedessero
Felici perderebbero la luce
Cieche, strette
Nei nostri abbracci
Se la tua bocca ascoltasse
S’inebrierebbe della musica
Languida, sferzante melodia
Dei nostri insaziabili baci
Ma se il mio cuore toccasse il tuo cuore
E in lui entrasse
Sarebbe esplosione di vita
Tempesta d’amore urente
Quando la pelle si fa sottile
E brucia di desiderio
Sogno o realtà è lo stesso
Ti aspetto
Come dura pietra
Da tormenti corrosa
Nutrimento e rifugio darà
Al fiore più bello e superbo


Biografia dell’autore: 

Nicola Foti, nato e vissuto a Roma, compie studi classici al liceo Orazio, si laurea in Medicina in Radiodiagnostica e Scienza delle Immagini all’Università Cattolica. Da oltre ventisette anni lavora in ospetale al posto di dirigente medico radiologo, gran parte dei quali all’ospetale di Orvieto.

Spirito libero, eclettico, attratto da qualsiasi attività ed espressione artistica, viaggiatore appassionato… ed altro ancora.

Con Intermedia Edizioni ha già pubblicato nel corrente anno 2018, la silloge poetica “Vivere di Sbieco” e “La Penombra dell’anima”

A partire dal 2018 comincia ad essere una presenza assidua all’incontro poetico del caffè Gijón di Madrid.

Nel 2018 ha partecipato ad alcuni recitals, i principali dei  quali a Roma e a Madrid. Nell’anno corrente, a Roma, a Madrid e a Firenze.

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CLAUDIA PICCINNO | LA INTIMIDAD SOCIAL

BIOGRAFÍA: 

Claudia Piccinno: Docente nella scuola primaria in provincia di Bologna, già referente sul territorio per i progetti di educazione alla lettura. Autrice di varie sillogi poetiche tradotte in inglese, serbo, turco, francese.

Claudia Piccinno: profesora de la escuela primaria en la Provincia de Boloña, es involucrada en muchos proyectos para la educación a la lectura. Es autora de muchos poemarios y algunos de ellos están traducidos al inglés, al serbo-croata, al turco, al francés y al español

 

POESÍA: 

LA HIPÓTESIS DE TI

Ningún teorema habría refutado
la hipótesis de ti que yo había amado.
Sin embargo, las iniciales de tu nombre
ciertamente no fueron un buen presagio.
El clima era más fuerte que cualquier posibilidad.
Nada podría amar contra las estadísticas de visibilidad.

Restos de aquellos días un vertedero de promesas,
colección de palabras diferenciadas,
vacío para perder sin reembolso.
En línea para el incinerador reconozco
las iniciales de tu nombre
Yo quería voltear las letras,
cambiar la perspectiva,
hacer el anagrama supermático
antes de abandonar cada ilusión
que te atreverías,
>héroe contra toda lógica,
axioma indiscutible
>para cualquier teorema.

Claudia Piccinno
Traduzione a cura di Antonio Leal

L’IPOTESI DI TE

Nessun teorema  avrebbe confutato
l’ipotesi di te che avevo amato.
Eppure le iniziali del tuo nome
non erano certo un buon auspicio.
Il tempo fu più forte di ogni probabilità.
Nulla poté l’amore contro la statistica dell’apparire.

Resta di quei giorni una discarica di promesse,
differenziata raccolta di parole,
vuoti a perdere senza rimborso.
In fila per l’inceneritore riconosco
le iniziali del tuo nome.
Avrei voluto capovolgere le lettere,
cambiare prospettiva,
fare l’anagramma scaramantico
prima di abbandonare ogni illusione
che tu saresti stato temerario,
eroe contro ogni logica,
assioma inconfutabile
per qualsiasi teorema.

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ELEGÍA ABIERTA, EN FORMA DE CANTATA NAVIDEÑA (1998 a 2015)

ELEGÍA ABIERTA, EN FORMA DE CANTATA NAVIDEÑA
(1998 a 2015)

Para coro internacional de voces blancas y solo de bajo afroamericano

Por: Javier del Prado Biezma. (Poeta entre profesor y crítico).


El Niño Jesús AYLÁN, muerto en una playa de Turquía, cuando huía de la guerra con su madre y hermanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                        1

1998. Venezuela. El terremoto

Cincuenta mil personas enterradas,
bajo lodos, desidias y furores,
comiendo muerte, allá, donde las flores
eran ayer corolas fecundadas.

Madres buscando a un Hijo, arracimadas
como enjambres nocturnos de dolores;
hombres que han enterrado sus amores
por el derrubio atroz de las vaguadas…

¡Pero mañana nace la esperanza,
con la venida al mundo, entre pañales,
de un Dios, hecho confite navideño!

Y Venezuela, envuelta en albañales,
la danza de la muerte, en corro, danza,
en el vórtice augusto de Tu sueño.

Coro

¡Hosanna al Padre Dios, allá en la altura,
y al que quiso en la tierra ser El Hijo,
ofreciéndole al hombre su cobijo
de paciencia, de amor y de amargura!

                    2

2099. Chechenia. La guerra

Hoy nos llegan de Grozni los graznidos
del cuervo, hermano audaz de la metralla
rusa, mientras la nieve tapa y calla
los susurros sin voz de los heridos.

En Moscú, el nuevo Zar, entre jipidos,
lava, con elecciones, su batalla,
mientras, por el dolor de Mikenskaya
van mil doscientos muertos ateridos.

Y aunque mañana, desgarrando el velo
de la esperanza, bajará del cielo,
el Amor hecho carne entre pastores,

Chechenia, amortajada de inocencia,
por la meseta helada de Tu ausencia,
se morirá, ahíta de estertores.

Coro

¡Hosanna al Padre Dios, allá en la altura,
y al que quiso, en la tierra, ser El Hijo,
ofreciéndole al hombre su cobijo
de paciencia, de amor y de cordura!

                            3

2000. Turquía. De la guerra al terremoto

Aún no se han callado los aviones
yanquis, por los alcores de Pristina,
regalándole un muerto a cada esquina,
como prueba infinita de sus dones…

y ya se quiebran los agudos sones
que rajaron, del valle a la colina,
Turquía cuya cúpula turquina
fuera cielo de añejas ilusiones.

Todo es muerte que el hombre, con su rabia,
engendra – y Dios consiente, en su indolencia:
muertes, como vendimias infinitas.

Y corre en Tus lagares nuestra savia,
mientras baja Jesús, con su inocencia,
del palacio de luz en el que habitas.

Coro

¡Hosanna al Padre Dios, allá en la altura,
y al que quiso, en la tierra, ser El Hijo,
ofreciéndole al hombre su cobijo
de paciencia, de amor y de ternura!

                    4

2002. Afganistán. La peste.

Hoy baja hasta Kabul el galgo afgano,
llega herido de muerte, son sus ojos
como estrellas caídas, dos abrojos
en la palma aterida de una mano.

Baja de Tora Gora… En el llano
no hay luces navideñas, sólo rojos
jirones de hambre y muerte: los despojos
del que Cristo nos diera como hermano.

Este Cristo que nace entre pañales
para decirle al mundo, con su verso,
“mientras arda el Amor, hay esperanza…”

La esperanza… la arrastran nuestros males
como una cloaca de rencor que avanza
cubriendo de carroña el universo.

Coro

¡Hosanna al Padre Dios, allá en la altura,
y al que quiso, en la tierra, ser El Hijo,
ofreciéndole al hombre su cobijo
de paciencia, de amor y de ternura!

                           5

2003. Argentina. Los niños hambrientos.

Argentina, que un día fuera un río
de manjares, en plata culterana,
hoy se esconde en el antro en el que grana
la muerte de sus niños – vientre frío

y seco, boca yerma, ojo vacío
clamando en el silencio: cerbatana
que arroja rencorosa, aunque vana,
su blasfemia de amor contra el hastío

del que nace Jesús entre despojos:
brota del corralito, como un pino
con guirnaldas y gritos de colores:

¡Navidad, Navidad…! y nuestros ojos
en la magia de los televisores
asumen, en la Noche, el desatino.

Coro

¡Hosanna al Padre Dios, allá en la altura,
y al que quiso, en la tierra, ser El Hijo:
ofreciéndole al hombre su cobijo
de paciencia y de amor en desventura!

                         6

Irak, 2004,5… de nuevo la Guerra

Entre bromas de rancho (sin rancheras)
sobre Bagdad (ladrón) caen en tromba
bombas, por las llanuras y las lombas
donde Abraham te robó las primaveras

de una inocencia simple y sin quimeras.
Ahora, hijo de Dios, tensas y combas
tu ser hacia el Azul, entre las bombas
que caen sobre Ur, tersas, certeras,

y dudas de tu afán de ser vocero
del Amor, como Cristo en los Olivos
dudó ser Dios, sudando sangre y llama.

¡Vuelve, Jesús a ser blanco cordero,
fingiendo que en las pajas de tu cama
eres vida de Amor entre los vivos!

Coro

¡Hosanna al Padre Dios, allá en la altura,
y al que quiso, en la tierra, ser El Hijo:
ofreciéndole al hombre su cobijo
de paciencia, de amor y de ternura!

                        7

2007. Pateras, siempre pateras

Ya llegan las pateras… con su carga
de noches derrumbadas por las manos
de los que son, en fe, nuestros hermanos,
ocultando su orgullo tras la sarga

de cerda estricta que le ofrece, amarga,
nuestra justicia (o caridad). Villanos
somos todos en el silencio, y vanos
los esfuerzos del brazo que se alarga

para tender la mano: nuestras leyes
imponen la distancia y el rechazo
del niño que, sin cuna, solo acuna

un miedo que lo estruja en su regazo
¡Belén, siempre Belén! y el Rey de reyes
nos llega en una noche inoportuna.

Coro

¡Hosanna al Padre Dios, allá en la altura,
y al que quiso, en la tierra, ser El Hijo:
ofreciéndole al hombre su cobijo
de paciencia y de amor en desventura!

                          8

1908. De nuevo Afganistán

De Irak a Afganistán: hoy, hay razones
para seguir matando – un concierto
firmado entre Naciones. ¡Gran acierto
para llenar de paz los corazones

de los que, unidas, tiene sus raciones
de bienestar aseguradas! Muertos,
de cruz o luna, alfombran los desiertos
con rojas y olorosas floraciones.

Si no es el coche-bomba, es la redada
la que siembra la flor de la metralla…
y Europa no se entera, encanallada,

de que es su fe en la Vida la que estalla
frente al Belén falaz de su morada;
y esperando la Paz, calcula y calla

Coro

¡Hosanna al Padre Dios, allá en la altura,
y al que quiso, en la tierra, ser El Hijo:
ofreciéndole al hombre su cobijo
de paciencia y de amor en amargura!

                    9

2009. Aquila- El Terremoto

De nuevo tiembla Dios por los alcores
sembrados de cipreses y azucenas,
donde santos descalzos, con melenas,
plantaban versos y rezaba flores.

Capillas que eran chozas de pastores,
dulces aliviaderos de las penas,
– azules cielos y colinas sienas –
son ahora delirios de estertores:

columnas y dinteles, como mazos,
aplastan cráneos, pechos, piernas, brazos,
mudando cada flor en un sollozo,

Como antaño, en Asís, ¡por qué no baja
el niño Dios, en luz, hasta su paja
cegando mi bramido en este pozo!

Coro

¡Hosanna al Padre Dios, allá en la altura,
y al que quiso, en la tierra, ser El Hijo:
ofreciéndole al hombre su cobijo
de paciencia y de amor en amargura!

                       10

2008…2015… España. La crisis.

Veo cinco millones de parados
con las manos vacías y los ojos
bordeados de líquidos abrojos
vagando, sin un euro, en los mercados.

Unos ya sin abrigo, desahuciados,
otros, que miran, tristes los tastrojos
de una empresa cerrada. Andan cojos
del alma y en dolor, sin luz, saciados.

¿Cómo implorar al Dios que con su mano
multiplicó los panes y los peces
con sólo levantar la voz dos veces

allá por los parajes de la guerra…?
– ese Dios que hecho Niño se destierra
lejos del Padre, en su esplendor, lejano.

Coro

¡Hosanna al Padre Dios, allá en la altura,
y al que quiso, en la tierra, ser El Hijo:
ofreciéndole al hombre su cobijo
de paciencia y de amor en amargura!

                      11

Siria, 2015. Los desahuciados

Nos llegan de Damasco y de Palmira,
lugares de Esperanza y de Hermosura
antaño, y hoy zarzales de locura
donde el odio, en la fe, brama y delira.

Dejaron las pateras que, con ira,
el mar zarandeaba, y en oscura
desbandada, cubriendo la llanura
de nieve helada, aunque blanca impura,

llegan. Hombres, mujeres, unos viejos
y otros niños salvados de la ola
– Aylán murió de bruces entre guijos

y nunca llegará…
Oigo a lo lejos
un canto de mentida caracola
que anuncia a Dios de vuelta entre sus Hijos

Coro

¡Hosanna al Padre Dios, allá en la altura,
y al que quiso, en la tierra, ser El Hijo:
ofreciéndole al hombre su cobijo
de paciencia y de amor en amargura!

……………………………………………….

FINAL

Acaba de acallarse el dulce trino
del pastor convocando a la majada…
pero sigue cubriendo la riada
el grito de pavor del campesino.

La Navidad se fue por donde vino…
pero la tierra sigue macerada:
Señor, oye mi voz, ante la Nada
que le ofrece a mi amor Tu desatino.

Seguiré convocando Tu palabra,
por más que con silencios me atormentes,
convirtiendo este mundo en una plaga.

Seré la reja herida que Te labra,
para ver si das fruto, y no desmientes
los sueño que sembramos por Tu llaga.

Coro

¡Hosanna al Padre Dios, allá en la altura,
y al que quiso, en la tierra, ser El Hijo:
no me dejes, Señor, sin un cobijo
que salve mi dolor de la locura!

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NICOLA FOTI | POESÍA, LA LUZ DEL ALMA

En este número de diciembre nos acompaña con su poesía el poeta italiano Nicola Foti, del que podemos decir que es un poeta único en su especie, debido a la fluidez de sus versos, a su musicalidad irresistible, al uso magistral del simbolismo y la metáfora dentro de su obra poética.

Nicola Foti nace y vive en Roma, realiza estudios clásicos en el Liceo Orazio, más tarde se licencia en Medicina en Radiodiagnóstico y Ciencia de la Imagen en la Universidad Católica. Durante más de veintisiete años ha trabajado en el hospital como radiólogo, muchos de ellos en el Hospital Orvieto. Espíritu libre, ecléctico, atraído por cualquier actividad y expresión artística, viajero apasionado … y más.

A publicado durante el año 2018 los poemarios “Vivere di Sbieco” y “La Penombra dell’anima” con Intermedia Edizioni.

R.P: ¿Cuándo comenzaste con la poesía?

N.F: La verdad es que no recuerdo cuando comencé realmente a sentir pasión por la poesía, pero desde los 4 o 5 años, que comencé a leer los trabajos escolares de mi hermana tres años mayor que yo “al revés”, comencé a sentir pasión por la escritura y la lectura.

Mis primeros poemas, sin embargo los escribí durante la secundaria…

Durante esta etapa comencé a escribir poemas de amor (Amor ingenuo), también escribía poemas satíricos, goliárdicos, para cantar tal vez con los amigos en los campamentos de verano o en nuestras reuniones nocturnas, donde se mezclaban la risa con la música y la lectura mas comprometidas de los 70.

Tanta poesía de la época …

Prévert, Pasolini, los poetas malditos, la Generación Beat …

Más tarde, escribí poesía al principio de la Universidad (Facultad de Medicina y Cirugía en Roma), donde el tema del amor aún era dominante, a menudo desilusionado, a veces desesperado …

Fueron años de sacrificio, de estudio, pero también un período irrepetible de estímulos culturales, del que Roma siempre ha sido rica …

Más tarde, durante muchos años, nada.

Poemas muy raros, vinculados más a la emoción del momento que a una continuidad con los años anteriores … algunas canciones infantiles goliardicas para alegrar un aniversario, pero nada más.

Y todo esto … hasta hace unos tres años.

El descubrimiento de Facebook como un posible lugar de encuentro para todos aquellos que escriben poesía … La lectura de poemas de varios autores, la confrontación dialéctica ideal con algunos de ellos… Y la pasión poética renace otra vez, como todas las pasiones, y todas las demás cosas …

R.P: ¿Hasta cuándo estarás en la poesía?

N.F: La respuesta es simple – nunca como en este caso – sopla en el viento …

R.P: ¿Qué es la poesía para ti?

N.F:Cada uno de nosotros tiene una posible respuesta, pero la respuesta sobre lo que es la poesía nadie la sabe…

Justamente por esto han existido milenios de poesía, y seguirán existiendo un tanto más…
Así como Dios, o el todo, o la nada.

Di dos descripciones en mis dos libros: la poesía como “espíritu puro del alma” (en Vivere di sbieco), o como ese momento, ese momento en particular, que todos los poetas esperan: ya no hay distinción entre el día y la noche. , entre la realidad y el sueño, entre la luz y la sombra.

La condición ideal para que la poesía venga …
La penumbra.
Del alma.
Y este es también el título de mi segundo libro.
Como los primeros, son títulos que creé.
Incluso cuando los poetas no creamos nada …
Sólo somos buscadores de palabras.
Y, una vez que encuentres las palabras, las cargamos en tu espalda.
A veces nos molestan dolorosamente … pero los soportamos, como peso necesario, en la vida …
A veces, leer, nos hacen volar …..
Así que por milenios.
Así será para siempre.

POESÍA:

COMO UNA INSINUANTE PLEGARIA

Resuena en mi mente
tu nombre
como una insinuante plegaria.

Perfumas de incienso
la llama que derrite la cera
sobre la frente perlada de sangre
de Jesucristo.
Y en él encuentras el refugio
que desde tanto tiempo implorabas.

Como a una virgen negra
te venero desde la sombra.
Abres los húmedos labios;
purpúrea puerta
donde la vida se hacer carne
y grita desde lo más profundo.

Madre exenta de toda mácula,
ofrece a tu hijo al mundo
libre del pecado
que la fe redime.

Si amarte es pecado
arderé eternamente;
moriré mil veces
como el toro muere
por la espada amada
y que el corazón le quiebra.

Impregnaré de rojo
tus jóvenes pechos
donde dulcemente se encuentra la muerte;
Y el otoño cuajado de silencio
por la coloreada lluvia
encharca los caminos
donde el alma yace.

SI TUS OJOS HABLARAN

Si tus ojos hablaran,
una mirada sería suficiente
para hablarme de amor,
para matarme de silencio.

Si tus manos atisbaran la felicidad
perderían la ciega luz, aferrada
entre nuestros abrazos.

Si tu boca pudiera escuchar,
se embriagaría con la languidez
de la música, con la melodía de nuestros
besos insaciables.

Pero si mi corazón tocara el tuyo
y entrara en él,
la vida se asemejaría a un estallido,
sería una ardiente tormenta de amor
donde la piel es tenue
y arde con el deseo,
y sueño y realidad se funden en uno solo.

Te esperaré
cómo la sólida roca
corroída por la tormenta
para dar alimento y refugio
a la más bella y magnífica flor.

Del poemario Vivere di sbieco
Intermedia Edizioni – 2018

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JACQUES PRÉVERT | LA POESÍA SIMPLE Y ETERNA

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Fue un día de intensa lluvia en la ciudad de Bruselas, en la que conocí a Jacques Prévert, su poesía me resultó liberadora, hechizante, pero sobre todo humana… Y es que como bien decía el maestro Vicente Aleixandre, la buena poesía tiene que ser sobre todo “humana”.

Acababa de salir del café Magic Rubens, situado en la Rue de la Mantagne y me topé directamente con la lluvia, aquella lluvia maravillosa que hace de la ciudad un lugar encantador y lleno de vida. Paragua en mano, nunca abierto, seguí mi paseo por la Rue de la Madeleine mirando escaparates, deteniéndome en cada rincón que me resguardaba un poco de la lluvia antes de continuar. Acabé pronto en la Galerie Bortier, y no puede hacer otra cosa que entrar al ver aquel despliegue fastuoso de libros que me llamaban desde el otro lado de la acristalada puerta.

Comencé mi exhaustiva búsqueda del tesoro recorriendo lentamente las estanterías, recreándome en la contemplación de las portadas, en la lectura desordenada de algunos párrafos, de algunos poemas sueltos, y el perfume arrebatador de las páginas que me lleva al éxtasis y hace que mi cartera se vacíe con una facilidad vertiginosa. Oculto entre las estanterías, como queriendo pasar desapercibido un libro chiquitito llamó mi atención. A pesar de que ya atesoraba entre mis manos cuatro libros fruto de mi búsqueda corsaria, decidí acercarme a este como si un pálpito amoroso me dijera que entre sus hojas encontraría todo lo amado.

En la portada rezaba “Paroles” Jacques Prévert, aquel título tan directo golpeó suavemente mi corazón de lector, y dejando los otros libros sobre una mesa cercana, decidí que aquella tarde lluviosa de Bruselas, mi amor sería única y exclusivamente aquel libro, ahora puedo decir que no me equivoqué y que a día de hoy renuevo mi amor por este poeta en cada uno de sus poemas.

Jacques Prévert nació 4 de febrero de 1900, Neuilly-sur-Seine, Francia. Poeta, dramaturgo, letrista y guionista francés de carácter rebelde, cultivó todos los géneros literarios, desde la poesía hasta los cuentos para niños. Cuando llegó a París no le resultó fácil el acceso a los cenáculos de moda, ya fuera por parte de los surrealistas de la calle Château, con quienes después entablaría amistad, o en las tabernas literarias de Saint-Germain-des-Prés.

Durante mucho tiempo la gente de las letras le mantuvo aparte porque consideraban que su poesía era “repugnante” por el hecho de ser demasiado popular. De modo que entró en la literatura por la puerta de atrás. En 1930 rompió colaboración con A. Breton, el representante de los surrealistas, pues le resultaba demasiado autoritario. Un poco más tarde se alejó también del Partido Comunista, en el que nunca llegó a militar.

En 1931 publicó “Intento de descripción de una cena de máscaras en París, Francia”, poema compuesto por antítesis. Su primer guión fue “El crimen del señor Langue” (1935) de Renoir, en el que impuso el fresco aliento de su postura social contestataria. Para la película, el compositor húngaro, Joseph Kosma, compuso la primera pieza de las muchas que harían juntos el poeta y el músico. Prévert formó un espléndido tándem con Marcel Carné que se inauguró con “Jenny” (1936) y prosiguió, en ocasiones incomprendido por la crítica, con obras como el drama “Extraño” (1937) o “Amanece” (1939).

Además, trabajó con otros directores, aunque serán sus trabajos con Carné los que contarán.

En plena ocupación nazi y en condiciones precarias rodaron las joyas cinematográficas “El muelle de las brumas” y “Las puertas de la noche” (1942), y antes de la liberación “Los niños del Paraíso” (1945), considerada una de las mejores películas de la historia del cine. Apreciado en los estudios fílmicos como guionista y como letrista en el mundo de la música, la categoría y la fama como escritor le llegó tras la guerra con el libro de poemas “Palabras” (1946). Participó en los debates políticos e intelectuales con su sentido de la imagen insólita y del humor crítico. Con un estilo sencillo, cercano al lenguaje de la calle, Prévert reconstruye la vida cotidiana y se acerca al lector.

Después de Palabras, escribió “Historias” (1946), “Espectáculo” (1951), “La lluvia y el buen tiempo” (1955) en las que toca los temas del amor, la libertad, el sueño y la imaginación, comprometido siempre y compasivo con los humildes y los desafortunados. Los ataques verbales que hacía contra las instituciones reforzaron su figura de poeta libertario, y su adhesión al surrealismo se vislumbra en el humor de “Fatras” (1966) y “Cosas y otros” (1972).

Los últimos años de su vida se dedicó a escribir letras para canciones que han sido interpretadas por los cantantes más famosos y se conocen en todo el mundo. El volumen Cincuenta canciones Prévert-Kosma (1977) recopila algunas de ellas. También escribió literatura infantil, como Cuentos para niños malos y Canción para cantar a voz en grito, ambas publicadas póstumamente.

Jacques Prévert, murió el 11 de abril de 1977, Omonville-la-Petite, Francia.


POEMAS:

DESAYUNO

Echó café
en la taza.
Echó leche
en la taza de café.
Echó azúcar
en el café con leche.
Con la cucharilla
lo revolvió.
Bebió el café con leche.
Dejó la taza
sin hablarme.
Encendió un cigarrillo.
Hizo anillos
de humo.
Volcó la ceniza
en el cenicero
sin hablarme.
Sin mirarme
se puso de pie.
Se puso
el sombrero.
Se puso
el impermeable
porque llovía.
se marchó
bajo la lluvia.
Sin decir palabra.
Sin mirarme.
Y me cubrí
la cara con las manos.
Y lloré.

PARA TI, MI AMOR

Fui al mercado de pájaros
y compré pájaros
Para ti
mi amor
Fui al mercado de flores
y compré flores
Para ti
mi amor
Fui al mercado de chatarra
y compré cadenas
Pesadas cadenas
Para ti
mi amor
Después fui al mercado de esclavos
Y te busqué
Pero no te encontré
mi amor.

De “Paroles”
Versión de Claire Deloupy

NUBES

Yo fui a buscar mi tricota de lana y el cabrito me siguió
el gris
no desconfía como el grande
es todavía demasiado pequeño

También ella era demasiado pequeña
pero algo ya en ella se manifestaba tan viejo como el mundo
Ya
conocía cosas atroces
por ejemplo
que hay que desconfiar
Y ella miraba al cabrito y el cabrito la miraba
y entonces le venían ganas de llorar
Es como yo
decía
un poco triste y un poco alegre
Y después la iluminó una gran sonrisa
y la lluvia comenzó a caer

De “La pluie et le beau temps”
Versión de Aldo Pellegrini


BIBLIOGRAFÍA

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PLANTO DEL POETA QUE NO ACERTÓ A NACER CUANDO LE TOCABA | (ENSAYO DE POÉTICA INVERTIDA)

Por: Javier del Prado Biezma. (Poeta entre profesor y crítico).


Yo empecé a publicar cuando la luna
colgaba del tablero de un andamio
su luz entreverada
– Eladio Cabañero, Felix Grande…-
¡Y yo escribía Anhelos!
un libro sólo estambres,
tan lejos de la rosa y de la fuente
como de la jauría
de tornos y rotores
que suben la argamasa a lo más alto
del andamio, entre gritos de gorriones.

Sentí un desasosiego de doncella
cuando me vi desnudo, ante las gafas
del mercader de sueños
que vende al por mayor, según convenga,
ora besos de alondra, ora besos
de alacranes sonámbulos que anidan
debajo del andén
de la estación del metro de tu tedio.

Yo, que había aprendido
el arte de hacer versos,
colgado de un sorbero de los Alpes,
al borde de ese lago
de azules minimales
que corre por los libros
de Juan Ramón Jiménez,
cuando nace el caudal decantado de Estío.

Ángel, antes que dios, de mis metáforas,
que lleva bajo el brazo el libro abierto
de un cosmos, casi oasis,
de palmeras redondas y de brazos.

* * * *

¡No lloréis sobre mí,
vosotros que creéis
que soy un gran poeta deshauciado,
de “amor y poesía cada día”!
Llorad por el temblor de las acacias
que cantan sin que nadie
repita el lacerante
treno de sus espinas,
cuando el viento desgarra sus jirones,
en la noche que ignora los alisios;
llorad por las aceras
que arrastran sus faldones de miseria
a la puerta trasera
de los grandes hoteles,
– y rebosan los cubos de basura
llenos con las carcasas
de las grandes fragatas submarinas;
llorad por el gran arco
de los puentes vacíos,
cuando a orillas de un tráfico irascible,
Edipo se descalza su alpargata,
para arrimar a un fuego
de cajas de pescado y detergente
unos pies socavados por la sarna;
llorad por el arroyo, ahora reguero,
en medio de la cloaca que abastece
ríos de espuma y mierda,
cuando la tarde atiza
el arco iris tenaz de sus olores;
llorad por tantas cosas
que han perdido a quien cante
su miseria y sus gozos,
su gloria y sus tormentos
de ser sólo materia efervescente.

* * * *

La voz de los poetas se ha sumido
en arcanos sin oros – sólo velos
de neblinas profundas, sólo argucias
de gramáticas sordas,
burbujas de la ciénaga
de un verbo que susurra por los bajos
fondos de unas angustias insulares.

Cada voz en su islote vagabundo:
y su son, absorbido
por el lecho de limo que han dejado,
al morir, los moluscos,
y su ritmo apagado por la liana
del alga enraizada en los cantiles;
una voz que no llega a otras orillas,
con su trama de dulces silogismos
para coger el brazo
que le tiende su hermano,
derrumbado en la arena.

* * * *

El sentimiento es turbio,
como un agua que baja en torrentera
desde la cima pura de la dicha,
pues no sabe filtrarse por la hierba,
como, al pasar las altas praderías,
el arroyo que amansa su palabra,
construyendo en lazadas
su frase de trenzado silabeo.

El sentimiento es turbio;
arrastra el desencanto
del yo que sólo sabe
decir cómo ha llorado,
cuando al volver los ojos a la infancia,
del ángel sólo ha visto, tras la bruma,
la pluma que, girando, como la hoja
arrancada del árbol,
cae por un otoño indefinido
en el que el chopo alcanza la amargura
de una alambrera parda, sin follaje,
sin susurro que tiemble, por los aires,
pasando de uno a otro,
como un mirlo infeliz de agudo trino.

* * * *

¡No lloréis sobre mí,
vosotros que creéis
que soy un gran poeta deshauciado,
extraviado por redes
de razón – unas redes
que me impiden bajar a los abismos
de finísimo lodo, como escualo
devorador de la palabra!

Asumo mi fracaso:
he nacido en las huertas del espíritu,
los surcos feracísimos
donde crecen azules verdolagas,
igual que un pentagrama
del que rompo a diario el horizonte,
han sido los renglones que sirvieron
de pauta musical a mis palabras;
el canto del reguero que salía
de la mina profunda
– y entrábamos en ella, temblorosos,
como bajando al centro de la tierra,
con agua hasta las ingles –
ha marcado mis ritmos,
ritmos lentos, ritmos entrecortados,
ritmos, que a borbotones, llegan siempre
a fingir el deseo que se explaya,
como, al llegar sus rizos
al cuadrado de alfalfa,
feliz de haber nacido,
feliz de haber crecido,
feliz de haber regado
con su esperma el ardor de la pradera.

A cada tronco que he lamido,
a cada hoja que he anegado,
a cada piedra que he arrancado.
a cada viento que he sorbido,
le he pedido prestada su metáfora,
su adjetivo velado y doloroso.
No soy hijo del ruido
de la ciudad; soy hijo
de las voces del campo,
consteladas de armónicos primarios,
siempre alertas,
y no me vanaglorio de mi dicha,
como otros sí se vanaglorian de su tedio
de opacos zapadores del deseo,
con un vaso de güisqui en cada mano.

* * * *

Llorad por el poeta, que se ha muerto:
el poeta que ungía su palabra
con la sangre dorada de los mártires
de su pueblo,
su sangre,
que ungía su palabra con la leche
pulcra como los nimbos de las madres
de su pueblo,
su leche,
su palabra, con semen,
denso como la freza que rezuman
las rocas del torrente de los machos
de su pueblo,
su semen,
con risa de muchachas y muchachos
a los que dios les daba
la gracia de los duendes,
aunque su sangre fuera,
y su leche y su semen,
leve como el temblor de un limonero.

Yo esperaré mi turno,
sin dejar de cantar, porque he nacido
primogénito audaz de la ilusión,
en amor y en palabra.

(Primer poema del Epílogo del libro La Palabra y su habitante, Ediciones La Discreta, Madrid, 2000)

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EUGENIO MONTALE | LA CADENCIA DEL CREPÚSCULO

El Atelier

Por: Inma J. Ferrero


Me escondí bajo las sábanas con la pequeña linterna que escondía entre las mantas guardadas en el armario. La casa olía a silencio, a quietud serena dónde todos los sueños son posibles. Ya no podía dar marcha atrás y ni el grito de mi madre diciéndome “¡Un día te quedarás ciega!” podría haberme hecho retroceder y no abrir aquel libro.

Mis primeros pasos dentro de la poesía de Eugenio Montale, pertenecen a mi gran amiga Isabella, que a través de “Huesos de sepia”, me abrió la puerta a un nuevo océano de palabras. Sin ella no hubiera sido posible tanto deleite poético en las tardes cargadas de verano, cuando la canícula resuena grave entre las ramas de los árboles.

Que decir tiene que lo mío con Montale, fue un amor a primer verso, un amor que fluye a lo largo de los años haciéndose fuerte en el alma y que jamás te abandona. Por que son sus libros como el amante al que vuelvo de tarde en tarde y al que nunca jamás dejaré de amar.

El poeta Eugenio Montale nace el 12 de octubre de 1986 en la ciudad de Génova (Italia) y muere el 12 de septiembre de 1981 en la ciudad de Milán (Italia). Poeta, ensayista y crítico de música, aportó una visión absolutamente personal de la problemática y las inquietudes del hombre contemporáneo, partiendo de los hallazgos formales del simbolismo y del decadentismo, a los que enriqueció con una voz inconfundible. Montale es considerado con frecuencia uno de los fundadores del hermetismo italiano de entreguerras, la singularidad de su poética desborda no obstante los presupuestos teóricos de este movimiento. En 1975 se le concedió el premio Nobel de Literatura.

Inició sus estudios de letras en su ciudad natal Génova, dedicándose sobre todo al estudio de los poetas clásicos italianos, de la novela francesa y de filósofos como Schopenhauer o Benedetto Croce, interrumpió sus estudios por motivos de salud y para aprender canto lírico, esta afición por la música se reflejaría en muchos de sus poemas y lo llevaría finalmente, en su madurez, a ejercer la crítica musical. En 1917 intervino como oficial de infantería en la Primera Guerra Mundial, experiencia que también tendría resonancia en su poesía. Al término de la cual empezó a relacionarse con los círculos literarios de Génova y Turín, llegando a participar en la fundación de la revista Primo tempo, muy influyente pese a que sólo se publicaron ocho números.

En 1927 se trasladó a Florencia para trabajar en la editorial Bemporad durante un breve período, ya que muy pronto fue nombrado director del gabinete científico literario G. P. Vieusseux, cargo del que fue destituido diez años después por haberse negado a inscribirse en el partido fascista. Eugenio Montale se dedicó entonces a la traducción y a la crítica literaria, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se trasladó a Milán para ocuparse de la sección literaria del Corriere della Sera.

Eugenio Montale tradujo obras de Herman Melville, William Shakespeare, John Steinbeck o Jorge Guillén, mientras que como crítico escribió sobre Ezra Pound, W. H. Auden o Emily Dickinson, además de contribuir, junto con James Joyce (de quien fue muy amigo), al descubrimiento de Italo Svevo. La mayoría de sus escritos críticos fueron recogidos en La farfalla di Dinard (1956), Auto da fé (1966) y Fuera de casa (1969). En 1967 fue nombrado senador vitalicio.

En su primera colección de poemas, Huesos de sepia (1925), casi todos ambientados en los paisajes y escenarios en los que pasó su infancia, expuso ya los temas más característicos de su poética: un sentimiento de cansancio y de soledad, una angustiosa desconfianza en la vida y la conciencia de la inutilidad de cualquier lucha, que, sin embargo, no le empujaban a la autocompasión, a una actitud resignada o al abandono de la esperanza. A través de endecasílabos fragmentados, en un casi sinfónico empleo del verso libre, expresó el “mal de vivir”: la irremediable derrota del hombre, que se halla prisionero en el mundo.

Su siguiente libro fue La casa dei doganieri (1932), y ya en el tercero, Le occasioni (1939), sin abandonar la introspección pesimista, parecía abrirse un resquicio a la presencia de “ocasiones” o casualidades, esos hechos fortuitos que modifican las certidumbres o la vida cotidiana, y que se convertirían en elementos centrales de su poética de madurez.

Tras Finisterre (1943) publicó La bufera e altro (1956), uno de sus más celebrados libros, y acaso el punto en el que su poesía “directa pero difícil, familiar pero esencial, prosaica, pero con frecuencia sublime”, al decir de su traductor Manuel Durán, concilia el escepticismo con la vitalidad, un difícil equilibrio que lo diferenciará de todos sus contemporáneos.

Ya en la vejez, Eugenio Montale entregó todavía las crónicas de Cuaderno de cuatro años (1977), la sabiduría teórica de Sobre la poesía (1976), y fundamentalmente los memorables poemas de amor que integran las dos partes de Xenia (1964-1969) y el testamento de su estética y su concepción del mundo que significó Satura (1971).


CINCO POEMAS DE EUGENIO MONTALE

Ex voto

Sucede
que las afinidades del alma no lleguen
a los gestos y a las palabras sino que permanezcan
difusas como un magnetismo. Es extraño,
pero pasa.

Puede ser
que sea cierta tan sólo la lejanía,
cierto el olvido, cierta la hoja seca
más que el fresco pimpollo. Todo eso y más
puede darse o decirse.

Entiendo
tu obstinada voluntad de estar siempre ausente
porque sólo así se manifiesta
tu magia. Innúmeras son las astucias
que advierto.

Insisto
en buscarte en la astilla y nunca
en el árbol enhiesto, nunca en lo lleno, siempre
en lo vacío: en eso que hasta el taladro
resiste.

Era o no era
la voluntad de los numen que presidían
tu lejano hogar, extraños
multiformes multialmas animales domésticos;
quizás sólo me lo parecía
o no era así.

Ignoro
si mi inexistencia sacia tu destino,
si la tuya colma el mío que se desborda,
si la inocencia es una culpa o bien
se gesta en el umbral de tus lares. De mí,
de ti todo lo sé, todo
lo ignoro.

(Traducción María Ángeles Cabré)

Fin de año, 1968

He contemplado desde la luna, o casi,
el modesto planeta que contiene
filosofía, teología, política,
pornografía, literatura, ciencias
exactas u ocultas. Adentro está también el hombre
y yo entre ellos. Y todo es muy extraño.

Dentro de pocas horas será noche y el año
terminará entre explosiones de espumantes
y petardos. Quizás de bombas o algo peor,
mas no aquí, donde estoy. Si uno muere
a nadie le interesa con tal que sea
desconocido y lejano.

(Traducción de Horacio Armani)

Día y noche

Hasta una pluma que vuela puede dibujar
tu figura, o el rayo que juega al escondite
entre los muebles, o el guiño del espejo
de un niño, desde los tejados. Sobre las murallas
jirones de vapor prolongan las agujas
de los álamos y, abajo, en la rueda se encrespa el loro
del afilador. Luego la noche agobiante
en la plazuela, y los pasos, y siempre esta dura
tarea de hundirse para resurgir iguales
de siglos, o de instantes, de íncubos que no logran
volver a dar con la luz de tus ojos en el antro
incandescente y aún los mismos gritos y los prolongados
llantos sobre la veranda
si retumba de pronto el golpe que te anuda
la garganta y quiebra las alas, oh inestable
anunciadora del alba,
y se despiertan los claustros y los hospitales
en un delirar de clarines.

(Traducción de Guillermo Fernández)

La casa de los aduaneros

Tú no recuerdas la casa de los aduaneros
sobre la elevación inclinada sobre la escollera:
desolada te espera desde la noche
en que entró en ella el enjambre de tus pensamientos
y se detuvo inquieto.

La marejada azota hace años la vieja muralla
y el sonido de tu risa ya no es alegre:
la brújula gira loca a la ventura
y el cálculo de los dados no regresa.
Tú no recuerdas; otro tiempo trastorna
tu memoria; un hilo se devana.

Tengo todavía la punta; pero se aleja
la casa y sobre el techo la ennegrecida
veleta gira sin piedad.
Tengo la punta; pero tú estás sola
casi ni respiras en la oscuridad.

Oh el horizonte en fuga donde se enciende
rara la luz del petrolero.
¿Es este el paso? (Pulula todavía el oleaje
sobre el acantilado que se desploma).
Tú no recuerdas la casa de esta
noche mía. Y yo no sé quién va y quién queda.

(Traducción de Jorge Aulicino)


BIBLIOGRAFÍA

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GASTONE CAPPELLONI | 6.0

Aquel sillón de cuadros

Por: Inma J. Ferrero


Leer un poemario es sumergirse dentro del alma misma. Naufragar en la orilla de cada verso a la espera de una salvación que tal vez nunca llegue. 6.0 es un poemario que nos habla de amor, de pasión, de nostalgia, de vida bien vivida que se extiende a lo largo de todos y cada uno de los poemas que lo forman. Es esta delicada y transparente forma de escribir, la que hace del poeta Gastone Cappelloni, un poeta único a la hora de transmitir sentimientos en estado puro y libre de cualquier artificio. “¿Quién pertenerá / al tiempo que no existe?”

Este poeta consigue revivir en nosotros, el germen de aquellas historias que quedaron tras nosotros y que dejaron sus huellas bien marcadas en nuestra esencia. Porque nos llevaron al desvelo o al insomnio y con todo ello, a la lucidez misma de quienes somos y hacia dónde nos encaminamos. “No existen amores equivocados…” “Remordimiento de antigua partida”

6.0 es un libro formado por poemas cortos, que dan mayor agilidad y movimiento al verso. Desprovisto del antifaz de la retórica, Gastone Cappelloni nos presenta en cada poema un pedacito de su ser más íntimo, utilizando para ello un lenguaje llano y sencillo, limpio de paja y barro y de fácil comprensión para el lector. Logrando con ello, una lectura reposada y sin ningún tipo de sobresalto que distraiga nuestra atención del poema. El poeta utiliza el tono directo, acompañado de un verso limpio de adornos, pero lleno de ideas y de una sinceridad conmovedora, perceptible a lo largo de todo el libro. “No me esperes / donde las violetas se posan / sobre las miradas…” En los poemas de 6.0 también se aprecia un marcado gusto por la naturaleza y esa capacidad para detenerse y trascender lo que en ella resulta aparentemente más leve, más fugaz, más insignificante. “… con el invierno de los otoños / despeinándose / con la brisa de las cortezas.” Poemario lleno de matices, de color y cadencia depurada, se observa un equilibrio entre los versos más tangibles y duros con la ternura de las imágenes que no dejan al lector a la intemperie.

También es punto relevante a lo largo de todo el poemario el tema del amor, de la mujer, de la sensualidad “Mujer, / te vestiré cada día / de insomnes quimeras” “Vital feminidad, / levanta el dedo hacia el cielo / acariciando / el deseo de los rocíos…” Es significativa también la referencia constante a lo cotidiano, a la realidad sin ningún tipo de subterfugio, como si el poeta quisiera mostrarnos a cada paso, que la poesía es un acto cotidiano y que se encuentra en toda la esfera de lo que nos es próximo e íntimo. “Bolsillos / con sales azucaradas” “…te has enamorado / de las calles sin entradas…”

La generosidad con la que el poeta deja fluir sus experiencias vitales es conmovedora y se enmarca en una transgresión a la privacidad a la que se reduce el individualismo contemporáneo. Cappelloni es un idealista y en su propuesta poética hay también una doble lectura sobre la actitud del artista frente a la mirada del modelo de sociedad. “Levántate de la apatía (…) / Levantarse / será rendirse a la vida…”

Cappelloni asume sin complejos todas las lecturas y sabe interpretar la estética de su tiempo, sin duda nos encontramos, y es algo difícil de encontrar, con un poeta de estirpe contemporánea. “Recitarás inútilmente / entre las suposiciones  / alarmadas del corazón…”

Como último punto a señalar, decir que, siempre se quedan cosas fuera, porque una lectura de un poemario nunca alcanza a definir todos los matices ocultos en el verso. Pero puedo decir sin riesgo a equivocarme que los poemas de Gastone Cappelloni son universos llenos de la pureza primigenia de lo cotidiano. Poemas en los que el lector no querrá dejar de saborear ninguna de sus estrofas, como estrellas fugaces a las que se persigue de lectura en lectura. Quienes conozcan la poesía de este poeta, saben a qué me refiero. Y los que no, tienen una buena oportunidad para averiguarlo.

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AQUEL QUE ESCRIBIÓ EL LIBRO QUE ROBÉ

Por: Mohamed El Morabet


Te conocí en un libro sin portada.
Te leí a escondidas debajo de las sábanas,
iluminándote con una linterna.
Tenía trece años y estaba excitado.

Tu libro fue lo único que robé en mi vida.
Se lo hurté a mi hermano mayor.
Se lo pedí de buenas, pero consideró
que no tenía edad suficiente para conocerte.

Te conocí y te olvidé al cabo de nada.

Me reencontré contigo mediante otra lengua.
A través de otro viaje.
Te releí y te saboreé como el niño que fui bajo esas sábanas.
Te llamabas Mohamed igual que yo,
aunque todo el mundo te conocía por tu apellido.

Algunos se inventaban historias sobre ti,
como si no les bastara las que tú escribiste
y ellos jamás leyeron.
Un amigo que también te conoció de niño,
de mayor le disgustaba que te compararan con Bukowski.
Yo le daba la razón para calmarle.

Fuiste atrevido y te tacharon de pornográfico.

Te reinventé en un texto y puse en tu boca diálogos
que te eran ajenos.
Perdóname la osadía,
pero es que llevas tanto tiempo conmigo
que no lo pude evitar.

Es lo único que me queda.
Llenar tu ausencia con diálogos inventados
y citas apócrifas.
—Llevo toda la vida intentando irme
y nunca lo he conseguido —dijo Chukri.
Entonces yo me callé.

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